Sencillamente perfecta. Es una de mis películas favoritas, no sólo por la historia que cuenta, sino también por cómo está hecha. Sin duda es cine de calidad con un resultado impecable.
El siniestro ministro por cuya arbitraria presión es iniciado el seguimiento y vigilancia de los dos protagonistas, al principio de la película, en una fiesta de artistas tras la representación de teatro, lanza una afirmación de total actualidad, algo así como, “el Estado necesita a sus artistas, pero también los artistas necesitan a su Estado”.
No hay estructura de dominación política, llámese Estado, cualquier Estado que invada con sus mandatos caprichosos la esfera de libertad individual inalienable del ser humano, que no recurra a la “cultura” para dar mayor consistencia a su entramado de legitimación y autojustificación. De la misma forma, a su alrededor, bajo una simbiosis perfecta, surgen una mayoría de chupópteros dedicados al “arte” dispuestos a casi cualquier cosa con tal de que se les garantice el sustento y la gloria a cargo de los presupuestos generales del Estado. Son de izquierdas, por lo general, siempre, socialistas, sea nazi o fascista el régimen que ocupe eventualmente el poder. Es indiferente, todos creen que el mercado, como hemos visto en uno de los 20 mitos, frena el desarrollo artístico. Todo lo contrario, lo absurdo es pretender planificar algo eminentemente creativo, que exige novedad, fusión, ubicuidad y libertad. El arte es la manifestación más evidente de lo que es capaz el ser humano liberado de arbitrarias intromisiones en su autonomía de la voluntad. El Estado sólo pretende utilizarlo a su favor. Y por supuesto, la tentación es irresistible…
Das Leben der Anderen muestra con toda su crudeza, como suele decirse usando el típico lenguaje de crítico cinematográfico, el horror vivido en la Alemania Socialista (más que la actual,
) sometida a la arbitrariedad de la Stasi. Algo me hace pensar que en la película se deja una luz a la posibilidad y bondad del socialismo. Al final, el escritor espiado se topa con el Ministro del que surgió el interés en espiarle… dice el escritor, “no puedo creer que el país estuviera gobernado por gente como usted”…
No es el tipo de gobernante, es el sistema, el modelo social, el error intelectual que oculta el Socialismo. Como se verá en este blog, está perfectamente demostrada en teoría y en la práctica la imposibilidad del socialismo. Desde que Mises en 1920 enunció el Teorema hasta la actualidad, dónde en cada acto de intervención queda constancia del error intelectual gravísimo que supone seguir confiando en la coacción institucionalizada, en la creencia de que es posible organizar el proceso social mediante mandatos ejecutados por una estructura hegemónica de dominación política…
Das leben der Anderen no sólo nos enseña la crueldad y el dolor inmenso que provoca un régimen totalitario (por definición, siempre socialista), también el carácter profundamente inhumano y arrogante del Socialismo.
Es una recomendación…
Saludos y Libertad!











