
Mariano, que iluso eres. Esa niña de la que hablas, la que se beneficiaría de una España abierta, un poquito más liberal que si siguiera en manos socialistas, una España próspera y generadora de oportunidades para todos, seguramente te traicionaría al cumplir los 18. Tres cosas podrá decidir “La niña”: votar al PP, por lo que sea, y ser coherente con la opción que le ha concedido mayor libertad y mejores circunstancias y entorno, quedarse en casa y no votar, o peor, votar a la izquierda o al nacionalismo.
Las niñas y niños que votan al PP no son inteligentes y consecuentes per se, nada de eso. En todos los bandos abundan los acomodados, los que se sitúan aquí o allá sin entender el por qué. Progres o pijos de flequillo, comunistoides concienciados, nazis o pero flauta. La mayoría de ellos, y hablo de más del 90%, son todos víctimas del mismo tipo de acomodamiento. Es obvio que los radis son malos, pero al margen de eso, todos iguales, masa informe fruto de una sociedad sin valores, relativista, caprichosa y utilitarista.
La niña de Rajoy, tal y como está y sigue el sistema educativo, que en 8 años el PP no supo reconducir, tenderá al pasotismo y el dogma de fe izquierdista, por qué no, es gratis, es fácil. La niña le puede salir rojeras, incongruente, seguidora del error perpetuo, creyente en el mundo perfecto y social que vende el constructivismo voluntarista, ahora buenista, de los partidos de ese bando. También es muy probable que la niña, o el niño, solo aprendan a mirarse el ombligo, poco más. Los ríos de su provincia, la historia de su aldea, la reivindicación colectiva de estos y aquellos, regionalistas cuando no nacionalistas, tribalismo puro y duro canalizado a través de la escuela. La niña de Rajoy repetirá uno de tras de otro los 20 mitos del mercado, ya vistos en este blog, dirá capitalismo-caca, liberalismo pijo y facha, Aznar asesino y carca, Esperanza extremista y lideresa… Puede, sólo puede que vote al PP, pero su blando cerebro, su endeble credo caerá tan pronto como unas faldas o unos pantalones le pasen por delante y le quiten esas ideas tan raras de la cabeza.
Rajoy, querido Rajoy, el problema es el sistema, el complejo, el Estado que no pretendes desmontar, el sistema electoral injusto que no quieres revisar, los tópicos y lugares comunes que la Derecha ha renunciado a refutar y combatir con la fuerza de las ideas, que no por superiores han conseguido imponerse…
La niña de Rajoy, si Rajoy no apuesta por otra España, redundará en todos los males, vicios y complejos que hoy padecemos los españoles. En nada hemos cambiado desde el 36, o desde mucho antes. Móviles, portátiles, wi-fi, televisiones de plasma, viajes al extranjero, sushi fusión… pero la misma España, la mismita, con o sin niña, con o sin ti, Rajoy… Pídeme el voto, pero pídemelo bien… Puede que algún día me pueda el radicalismo y deje de votar a quien no defiende en lo que creo… por ahora, lo tienes, pero no te lo apuntes como seguro…
Saludos y Libertad!











