LA LIBERTAD Y LAS DROGAS…
Este encendido debate enfrenta a puritanos con libertarios; dentro de los liberales, a los más conservadores con los que enarbolan la bandera del radicalismo izquierdista. Yo no quiero colocarme en uno u otro bando, no es mi estilo, y espero se me disculpe en este amago de centrismo, pero es que en realidad pecaría de arrogante si confesara lo que siento ante tanto dislate entre teóricos del absurdo.
Primero hay que analizar lo que se prohíbe y quien lo prohíbe. El Derecho está para delimitar y asegurar el dominio exclusivo sobre las cosas y sobre la propia vida. El orden social se fundamenta, o así debe ser, en la libre interacción de los individuos bajo una libertad negativa, como ausencia de coacción. Creo que este punto merece más explicación del que por espacio y temática le concederé en este post. Pocos liberales tienen claras las implicaciones de esta acepción, sus diferencias con la positiva y la esencia jurídica de las mismas. Merece la pena reflexionar, y mucho, pero con una buena teoría, y para ello, qué mejor que leer a Hayek. Yo además de eso, estudié Derecho.

Las drogas, tema en el que intervienen juicios morales, excesos puritanos y alardes estéticos, más que éticos, que rozan lo absurdo. Droga es todo aquello que induce un efecto placentero, relajante o excitante que aminora el dolor o crea euforia, es decir, aquello que nos saca de la rutina consciente introduciéndonos en percepciones hipersensibles o extraordinarias. Drogas ha habido siempre, y las hay hoy en día, legales y culturales. De hecho todas lo han sido en origen, aunque actualmente muchas interdictas. Lo que hoy padecemos es el envilecimiento de las sustancias fruto del prohibicionismo invasivo de autoridades morales encarnadas en Papá Estado. Útil es facilitar la felicidad social, privar al ciudadano de los males que le acechan; alguien estima que el alcohólico es un pobre desgraciado y en consecuencia proscribe el alcohol, aunque sea un chupito. O mejor, lo deja circular y consumir pero se alarma a posteriori de que alguno, o la mayoría, cometan la irresponsabilidad de conducir bajo sus efectos. Cómo se evita eso? Prohibiendo, multando, sancionando, con puntos y cantinela moralista… todos hacen lo mismo.
Y con las otras drogas –el tabaco está en vías de interdicción- qué mejor que la propaganda y la persecución. La prohibición reduce la calidad, como hemos visto, las envilece, impide al consumidor, forajido camuflado, comprobar y exigir identidad material con lo ofertado, entrega a la clandestinidad el tráfico comercial de un producto más. Por qué? Por perjudicial; para quién?
El Estado legisla, manda, organiza la sociedad con arrogancia desde su pedestal, y claro, necesita problemas, problemas graves, que la gente estime incapaces de resolver por sí mismos, menos aun por una acción privada, una empresa!, dónde va a parar. El Estado prefiere el tráfico al no tráfico, prefiere drogas en exceso lesivas, a las no adulteradas, prefiere aparecer ante los medios con un alijo formidable, mientras en la calle el precio no sufre demasiada variación y la gente encuentra siempre lo que busca. Organizaciones puritanas, el Estado mismo, advierten a los padres de lo dañino de las drogas, y les tranquilizan diciendo que el Estado está de su parte, que no tienen porque preocuparse, que lo dejen todo de su lado y sigan con su vida, el niño a sus cosas y los padres a las suyas…
El drogadicto estético, el de los 80, el prototipo de la degeneración y lo pernicioso de las drogas ilegales (no sabemos cómo sería si hubieran sido no-ilegales), pudo ser un producto cultural, pero nada mejor que eso para que el Estado lo hiciera suyo y lo venda como ejemplo y justificación de su campaña de persecución, prohibicionismo y paternalismo atroz…
Esto no es apología de la drogadicción, estimo que la misma es en gran medida fruto de la prohibición. Siempre habrá gente que caiga en el exceso, que se enganche a lo que consume sin conocer sus efectos a priori por ser ilegal su venta y no contar con ninguna información, como cualquier otro producto. Alcohólicos hay, pero es evidente que de todos los que beben el porcentaje es mínimo. No es este mi juicio, no van por ahí los tiros, si uno es liberal nada de utilitarismo, principios bien claros y valentía en los casos extremos, a quien no le guste la realidad ya sabe lo que tiene que hacer.
Nadie tiene la legitimidad para imponer a otro un juicio moral, un principio puritano… se puede sugerir, pero no utilizar el Estado para imponerlo. La ley está para garantizar la vida, la propiedad y la libertad. La prohibición debe circunscribirse al acto en sí de lesionar al otro, no a un apriorismo que nos lleve a todos a comulgar con la misma decisión moral.
“Las consecuencias que derivan de una ideología social nociva son, sin duda, mucho más perniciosas tanto para el individuo como para la colectividad, que todas las que pudieran derivarse del uso de drogas y narcóticos”, Ludwig von Mises, La Acción Humana.Saludos y Libertad!




Me he perdido…
Estoy de acuerdo con la libertad individual de hacer cada uno lo que le de la gana, pero en este caso me parece muy bien la prohibición, más en un país como el nuestro en el que se habla mucho de libertad pero la palabra, responsabilidad, sólo está en el diccionario.
Saludos
Si las drogas se vendieran en las farmacias, o donde fuera, no creo que el problema fuera a peor, todo lo contrario, desaparecería en gran medida el tráfico de sustancias sin previos certificados, ya que el cliente tendería, como ante cualquier producto, a consumir con ciertas garantías, el precio caería, surgirían todo tipo de drogas, especificando efectos y formas de controlarlos, vendrían con sus contraindicaciones… Personalmente creo que drogarse como hábito es estúpido, y drogarse como excepción, si es que es posible, para lograr una inhibición completa una pérdida de control, es más estúpido aun. Moralmente desapruebo el abuso, peo mi ética me impide prohibirlo. Si se puede sancionar las externalidades negativas, es decir, el daño que puedan sufrir terceros, pero en el caso concreto, sin pretender desde el puritanismo establecer las bases de lo que deba ser el buen ciudadano. Es imposible e indeseable controlar a todos los conductores, si bien es cierto que sancionar la conducción bajo los efectos del alcohol o cualquier otra droga con efectos similares es oportuno y se ajusta a la idea de libertad que manejamos. El tema es complejo, el debate está servido. Muchas gracias por participar!
Saludos y Libertad!
La Prohibición sólo beneficia a unos pocos peces gordos mientras perjudica al resto de población. No incide únicamente en los consumidores (adulteraciones, timos, precios desorbitados,etc.) sino en toda la sociedad en su conjunto: mafias, delincuencia, dinero negro que se usa en urbanística, ayuntamientos y gobiernos corruptos, etc.
Cualquier persona sensata y sensible abogaría por un cambio en la legislación en materia de drogas. La despenalización y la regulación de la producción, la distribución y el uso de TODAS las drogas es la única salida factible. No podemos seguir con este puto genocidio a escala plantearia. La Prohibición nació fracasando.
El video es un poema… menudo artista! Hay que saber leer entre líneas, no está puesto para mofarse.
Saludos!
Buen artículo, no soy liberal tiro más a lo libertario, si no confío en el Estado no puedo confiar tampoco en poderes no electos…pero este artículo, además de interesante, me ha parecido muy bien planteado. Las drogas las consume el individuo, y, dentro de la libertad del individuo, entra ser o no sano, entra comer esto o lo otro…estoy hasta la polla de programas como soy lo que como, de informativos de la 3 o la 5 o la 4 donde nos dicen como hemos de vivir, desd donde inculcan el miedo a lo desconocido o de lo que previamente se ha desinformado. La libertad ha de ser plena, y con ella en la mano la gente aprenderá la responsabilidad de disfrutarla y dejarla disfrutar.
Me parece muy bien que haya libertad para tomar drogas, pero lo que no me parece bien es que los intermediarios no paguen sus impuestos.
Hombre, tal y como están las cosas, el modelo holandés supone que la actividad pague impuestos como cualquier otra… lo suyo es que no hubiera impuestos, pero ese es otro cantar!
Saludos!
Si se es libre de hacer lo que se quiera, se tendrá que ser plenamente responsable de las consecuencias tanto personales como sobre terceros. Por supuesto, en todos los aspectos, incluidos los costes sanitarios, etc. Nada de que con el esfuerzo (dinero) de unos se pagen los daños creados por otros.
Efectivamente.
claro q estoy de acuerdo lo mas perjudicial es la prohibicion,que creo sin ser apologetico daña a terceros,os dire a quienes daña 1 a los envenenados por adulteracion incluso a la 1 dosis.2 a los que se arruinan por el precio abusivo.3 a los que se prostituyen para poder comprarlas.3 a los enfermos con dolores que tienen problemas para evitarlos.4 a los envueltos en atracos robos o tiroteos sin tener nada qu ver4 a la multitud de encarcelados q no lo estarian sino fuera por la prohibicion.5 al enorme gasto que supone luchar contra algo que no es logico.6 los que se enganchan y no ueden desengancharse por estar inmersos en las leyes de un ,mercado negro,no es lo mismo un adicto actual que un adicto en el tiempo en q estaban permitidas.7nos pone en peligro a todos imaginemos una partida adulterada o infectada con bacteriao con particulas radioactivas.
hay que tenermuy en cuenta que la prohibicion a cambiado la vida para mal de muchisima gente,incluso alguienescribio que se podia hablar de crimen contra la humanidad.
yoparticularmente si tuviera familiares adictos preferiria 1000 veces q lo estuvieran dentro de un marco legal que no los llevara a la delincuenccia,enfermedad ruina y prostitucion cuya causa es la prohibicion.