Me merezco un premio. Por fin he terminado de leer los cinco capítulos (del IX al XIII, incluidos) que le dedica Rothbard en el Volumen II de su Historia de Pensamiento Económico. Soy de los que releen, piensan y vuelven a leer. La primera fase está completada, y he de reconocer que ha sido instructivo al tiempo que tedioso. Me explico: Rothbard toca todo Marx, con matices, desde su pensamiento filosófico e histórico hasta el económico. Es demasiado extenso en muchas cosas mientras que en otras se ajusta al especio debido, eso hace que la lectura sea como una montaña rusa de entusiasmo e interés. Aun así mi nota es 9,9 y recomiendo la aventura a todos, los que no tienen ni idea, los que creen que tienen demasiado, los prejuiciosos, los resabiados, es igual, algún impacto tendrá.
Rothbard recurre en su explicación a Alexander Gray en varias ocasiones, reproduciendo esta cita suya que considero oportuno traer este post por su humor e ironía…:
“Presenciar como Böhm-Bawerk o Mr. (H.W.B.) Joseph despedazan a Marx sólo es un placer pedestre; porque éstos sólo son autores pedestres, tan pedestres como para tratar de aferrarse al significado evidente de las palabras, sin darse cuenta de que lo que Marx realmente quiso decir (Cole) no guarda relación necesaria alguna con lo que innegablemente dijo.
Ahora bien, contemplar a Marx rodeado de sus amigos constituye un disfrute de orden completamente diferente. Porque es casi evidente que ninguno de ellos sabe realmente qué es lo que de verdad quiso decir Marx; incluso no saben muy bien de qué estaba hablando; existen indicios de que tampoco Marx sabía lo que hacía.
En concreto, no hay ninguno que nos diga qué es lo que Marx entendía por “valor”. Pero, lo que de verdad revelan todas estas conjeturas es algo increíble, y me atrevería a decir que único. En cierto sentido, el Capital es un tratado en tres volúmenes que expone una teoría del valor y sus múltiples aplicaciones. Pero Marx nunca accede a decir qué entiende por “valor”, que, por consiguiente, es lo que uno quiera hacer de él a medida que lee el rollo desplegado entre 1867 y 1894.
Tampoco sabe nadie en qué mundo tiene aplicación todo esto. ¿Es el mundo en el que Marx escribió? O ¿un mundo capitalista abstracto, “puro”, que no existe más que como idea de la imaginación? (Croce)O (por muy extraño que parezca la sugerencia) ¿no podría haber estado pensado Marx (probablemente de modo inconsciente) en términos de condiciones medievales? (Wilbrandt).
Nadie lo sabe. ¿Nos interesa la Wissenchaft, los eslóganes, los mitos y las fórmulas mágicas? Se ha dicho que Marx fue un profeta; quizás esta sugerencia nos brinde el mejor enfoque. Uno no somete a Ezequiel y a Jeremías a las pruebas a las que se hallan sujetos hombres menos inspirados. El error del mundo y de la mayoría de los críticos quizá sólo haya sido el no haber considerado a Marx lo bastante profeta, un hombre más allá de la lógica, que pronuncia palabras crípticas e incomprensibles que cada cual puede interpretar como le plazca.”
Alexander Gray.
Böhm-Bawerk refutó por completo en 1884, si no me equivoco en el año, la teoría de la explotación, aportando su Teoría del Capital y el interés, hito científico sin parangón. Rothbard desrma el sistema marxiano de arriba abajo, sin demasiado esfuerzo, el trabajo estaba hecho, pero sintetiza la demolición con inteligencia y claridad expositiva. En unos tiempos donde Marx sigue estudiándose, no criticándose, casi alabándose, en las clases de filosofía, historia, incluso economía, no ya del colegio, que también, sino en las facultades de historia, Derecho y ciencias económicas, entre otras, merece la pena que alguien que sí sabe de economía sirva como referencia para adentrarse en la obra de este maníaco y falaz aprendiz de brujo. Rothbard, de nuevo, imprescindible.
Saludos y Libertad!


















