Dice El País: Suspendida durante 30 días la huelga de productores agropecuarios de Argentina
Comenta los hechos sin demasiada intencionalidad o tendencia, pero se le deja ver cierta simpatía por los Kirchner colocando a Cristina como víctima del paro, repitiendo el verbo “exigir”, con evidentes connotaciones, en el lado huelguista, recalcando el desabastecimiento y sólo advirtiendo la causa principal de la huelga en el tercer párrafo; ni una palabra antes. El gobierno sube el arancel de exportación, es decir, lo que le cobra a los productores nacionales para exportar fuera del país sus productos, del 35 al 44%… poca cosa, poca cosa…
“Ayer los productores exigieron apartar de la negociación a aquellos “que saben de economía pero no saben nada de campo” en clara alusión al ministro de Economía, Martín Lousteau”… menudo eufemismo, decir que un interventor sabe de economía, así, sin mayor explicación, es decir nada y decirlo todo al mismo tiempo… El País no opina, como Gabilondo sobre las penas a pederastas, que gracioso.
Sigamos con El País, el diario de más difusión en España, a costa de suscripción, eso sí…:Cristina Fernández pide a los huelguistas que “dejen de insultar al pueblo argentino”

Pobre Cristinita, pobrecita, y que malos los huelguistas, horriblemente perversos, que caprichosas sus peticiones que desproporcionada sus peticiones…
El País afina: Decenas de miles de personas participan en un mitin de la presidenta en el centro de Buenos Aires… La gente le apoya, vamos, que estos agropecuarios huelguistas son casi terroristas alimenticios, Cristina resiste contra viento y marea, o eso interpreta El País. Nada añaden, nada comentan, qué más da el latrocinio, qué importa cuán altos sean los impuestos? Cristina quiere redistribuir, quiere llenar las arcas de su Estado para después repartir y mejorar a su pueblo, bonita contradicción, primero expolia, después hunde la economía, y un poco más tarde habla de pan para todos… que gracioso.
Para qué más, sólo informar, no toca criticar, no toca profundizar en las causas, a buenas con el socialismo, en casa y fuera de ella… Quede claro que no defendemos la coacción arbitraria de unos sobre la mayoría, pero si el derecho a resistir contra el latrocinio, el robo legal e imperativo que El Gobierno argentino practica con su pueblo. Esto no es una huelga, en el sentido que dentro de poco definiremos, sino un acto de rebelión política. Es de esperar que un grupo de presión e interés no busque la libertad de todos, por desgracia cada uno va a por lo suyo, egoísmo sindicalista, pero su fin es legítimo en la medida que ataque la invasión y la intervención practicada con impuestos confiscadores como estos.
Pueblos como el argentino, con potencial y cualidades, se ven enfangados sin visos de prosperar por culpa de aquellos que dicen saber de economía, pero de lo único que pretenden saber es de Planificación eficiente, y eso, como veremos otro día, es imposible.


















