Debemos ser prudentes y permanecer atentos. No todo es opinar y acertar, teorizar y producir la mejor respuesta, la más coherente, la que más se ajuste a los supuestos. Si no revisamos nuestro credo y las formas con las que pretendemos transmitirlo intentando su éxito, nunca seremos capaces de mostrar al mundo que las ventajas que disfrutan son consecuencia exclusiva de la libertad de mercado, y que las miserias que efectivamente padecen y creen también que brotan de él, no son sino las nefastas lacras del socialismo intervencionista.
MISES:
“Esta diferencia epistemológica cobra decisiva importancia si observamos que la aplicación práctica de las enseñanzas económicas presupone su aceptación por la opinión pública. La implantación de cualquier innovación técnica, bajo un régimen de mercado, sólo requiere que cierto individuo o grupo se percate de su utilidad. Ni la ceguera ni la indiferencia de las masas pueden paralizar a los heraldos del progreso. Para llevar a delante sus planes no precisan éstos la venia de nadie. Los llevan a cabo a pesar de la frecuente hilaridad de las mentes obtusas. Cuando luego aparezcan en el mercado los nuevos productos, mejores u más baratos, quienes antes se burlaban serán los primeros en lanzarse atropelladamente a adquirirlos. Hay, ciertamente, gente muy torpe; pero todo el mundo distingue perfectamente entre calzado caro y calzado barato, entre zapatos buenos y zapatos malos.
No ocurre así en el campo de la organización social y de la política económica. Aquí las más fecundas teorías pierden su virtualidad si la opinión pública no las respalda. Son totalmente inoperantes si la mayoría las rechaza. Es imposible a la larga gobernar, sea cual fuere el sistema político, en desacuerdo con la opinión pública. Prevalece siempre, en última instancia, la filosofía mayoritaria. No es posible gobierno impopular y duradero. A este respecto, no existe diferencia entre democracia y despotismo. La diferencia entre ambos se refiere sólo al modo en que se llega a acomodar el orden político a la ideología sustentada por la opinión pública. Para derribar al dictador, es preciso recurrir a las armas; al gobernante democrático, en cambo, se le desplaza pacíficamente en la primera consulta electoral.
La supremacía política de la opinión pública no sólo confiere a la ciencia económica articular condición en el conjunto de las ciencias del saber; determina, además, el curso de la historia.
Vanas son las conocidas discusiones sobre el papel que el individuo desempeña en la evolución histórica. Es siempre un cierto individuo quien piensa, actúa y realiza. Las ideas nuevas, los proyectos revolucionarios, son invariablemente fruto de mentes señeras. El hombre excepcional, sin embargo, fracasa al pretender actuar en el orden social si previamente no ha sabido conquistar la opinión pública.
El progreso de la humanidad depende, por un lado, de los descubrimientos sociales y económicos que los individuos intelectualmente mejor dotados efectúen y, por otro, de la habilidad de esas mismas u otras personas para hacer que estas ideologías sean atractivas a la mayoría.” (La Acción Humana, Ludwig von Mises, ps.1020-1021)
Podemos sacar muchas conclusiones, es obvio que Mises en muchos aspectos ha sido mejorado. Pero sirva este texto, impecable en su contenido, para avivar un debate de trascendental importancia entre los que defendemos el credo de la libertad.
Saludos y Libertad!











