No puedo encender el televisor o la radio sin toparme con alguno de estos vividores de las ondas y la desinformación parloteando sin saber sobre algo que nos importa a todos, o así debería ser, incluidos ellos, que no por cobrar suculentas retribuciones por cada aparición estelar dejan de ser partícipes del proceso social. De economía, ni idea. No se salva ni uno, ni de izquierdas ni de derechas, ni los que se dicen liberales ni los que tiran hacia el socialismo de la bondad, o peor, los descarados del socialismo rancio, el de toda la vida del Señor.
Por suerte algo de luz alumbra nuestro camino. Carlos Rodríguez Braun intenta hacer algo de pedagogía. Pero es tibio, quiere seguir enganchado a esa máquina de hacer dinero que es hablar de todo y nada ante un micrófono o una cámara de televisión. En Cuatro tiene un tope en su tono, en Onda Cero y Antena 3 se queda cortito, y en Telemadrid, antes con Dragó, si afilaba más su labia y nos dejaba, a los que queremos información y coherencia, algo más contentos. Aun así, mi aplauso para el señor Braun, su pan se gana y su prestigio intacto. Ojalá hubiera muchos más como él en televisión, quiero decir, Economistas de verdad, con una buena teoría y mejor criterio.
A lo que iba. Dada la marabunta de periolistos, Nacho Escolar a la cabeza, que se apuntan, a sabiendas o por mera inercia, a las doctrinas, más que superadas, del keynesianismo más rancio, requiere este país, España, que ya está en crisis, pero solo acaba de empezar en esto de la recesión, sana o enfermiza, depende de los gobernantes y del tonto pueblo, una dosis de teoría del ciclo, la buena, la austríaca.
Todos desconfiamos en un primer momento de aquello que nos es presentado como el sumun de la ciencia, económica en este caso. Es la actitud correcta. Pero después, leyendo, escuchando, comentando, comparando y llevando a la realidad, advertimos que su rigor merece tal consideración. No hay otra teoría del ciclo que se aproxime más y mejor a la realidad que subyace en los ciclos económicos que nos azotan de manera recurrente. Pero es molesta, para algunos. No permite recurrir a los tópicos, a eso que los neoclásicos denominan, Fallos del mercado… nada de eso, la crisis, el auge previo y la caída inevitable, procede no del mercado libre, sino de la coacción institucionalizada, socialismo en definitiva, que interviene, como ya hemos visto, y queda recogido en lo ya escrito en la página sobre el tema de este blog, y provoca una distorsión capaz de conducir a malas inversiones generalizadas que de manera insoslayable tienen a corregirse en forma de crisis y recesión.
Dicen los que no saben economía, incluso los que se han licenciado y viven gustos de ella, que la crisis viene de fuera, que la subida de precios procede del petróleo, que las subprime son las culpables, que la gente, de repente, ha dejado de comprar coches, casas por alguna razón misteriosa e irracional. Hay que incentivar el consumo, el consumo lo es todo, y otros, con vehemencia marxista, hablan del ladrillo, dichoso ladrillo, de los pelotazos, de los especuladores, de quienes se han forrado a costa del pobre obrero pagador de precios inventados, fijados caprichosamente por promotores de puro en boca, chistera y alfiler de oro blanco conteniendo buen fajo de billetes de quinientos…
Resolviendo dudas y contestando a toda esta morralla de analfabetos funcionales incapaces de preguntar al que sabe o elegir buen consejero, o directamente pasarse por las clases de Huerta de Soto, ahí va el resumen de las fases de expansión crediticia sin aumento previo del ahorro contenidas y explicadas con detenimiento en su libro Dinero, Crédito Bancario y Ciclos económicos…
(Sigue en la página de Ciclos Económicos de este blog, ampliación)
Saludos y Libertad!














