“Se alquila piso, abstenerse inmigrantes”, es la noticia que da hoy El Mundo y Antena 3, con “reportaje de investigación” incluido. Todo el mundo escandalizado, racismo, xenofobia, que el gobierno haga algo!!!
Lo fácil es caer en la demagogia y dar pasos, siempre, en detrimento de la libertad individual. Lo sencillo
es observar desde fuera y sacar a relucir las carencias y miserias internas. La discriminación en la oferta está al orden del día, no es muestra de ninguna escalada racista ni nada por el estilo.
Alquilar un piso en España es una actividad de máximo riesgo; temeridad manifiesta, diría yo. La ley, como siempre en este mundo intervenido y bienhechor, protege al débil, ubicando al poderoso en una situación de desamparo requeté merecida. El débil consigue la casa, paga dos meses y vive de gorra otros 10. El poderoso se queda sin casa durante esos 10, con el coste de oportunidad obvio, pero además, si quiere lanzar al débil, se tiene que meter en un pleito farragoso y eterno, contratando un buen abogado, armándose de paciencia, para que al final, una vez recuperada la vivienda, de media, 18 meses después, se vea sin recobrar las rentas vencidas, sin que nadie le abone los desperfectos, porque el débil, señores, es insolvente y sale por patas.
Semejante riesgo debe poder cuantificarse. Al igual que los prestadores al tomar la decisión de conceder un crédito valoran las circunstancias personales del solicitante, el propietario de una vivienda debe tener en cuenta tantos factores como sea capaz e incluirlos a través de la garantías, avales, adelantos y el propio precio. Una gran empresa que alquile cientos de pisos tendrá sus estudios, como bancos y cajas, en función de nóminas, tipo de contrato, edad, procedencia, nivel educativo, etcétera, y fácilmente podrá asumir el riesgo catalogando a los contratantes en distintas escalas de potencial morosidad y peligrosidad.
Pero claro, la ley es implacable, el poderoso es el propietario de dos viviendas, una para vivir, la otra como depósito de valor y generadora de una renta: sacrilegio!!! Si el susodicho propietario se atreve a discriminar en la oferta pidiendo más a unos que a otros en función de tipos ideales comunes, que todos manejamos y entendemos, que posiblemente pequen de extremos, pero que en la mente de todos se convierten como mejor garantía para asegurar, en cierta medida, el gran riesgo que supone alquilar una vivienda… es un racista, un xenófobo, un mata inmigrantes!
Es curioso, o no lo es tanto, cómo el Estado permanece indemne gracias a las clases medias, medias altas (qué decir de los ricos, no muy ricos), que son los que pagan impuestos y chupan menos de los servicios sociales. Tienen la renta suficiente para acudir a prestaciones privadas, y aun pagando dos veces, lo público y lo privado, descargan el servicio universal de salud, de educación, de guarderías, etc, para que los que menos pagan tengan su hueco y el Estado se vanaglorie de su gran labor social. Si todos los que pagamos solicitásemos lo que en teoría tenemos derecho, el racionamiento rozaría niveles soviéticos.
Mientras tanto toda la intervención y la carga impositiva se dirigen contra ese amplio sector, que por otro lado, no es mayoría. Las leyes oprimen al pequeño propietario, mientras que el grande sobrevive entre grupos de interés, subterfugios legales y corrupción (directamente proporcional al nivel de intervención del Estado).
El mayor enemigo del Estado de Bienestar es la inmigración. La afluencia de personas en busca de una mejor vida, de un trabajo, de expectativas legítimas para prosperar, sacude y destruye la estructura prestacional del Estado Intervencionista. Los liberales somos partidarios de la Libertad individual, en todos los campos y expresiones. Quien decida moverse, votar con los pies, y buscar porvenir en España, o donde sea, tiene todo el derecho de que nadie, menos aun el Estado, le impida trabajar o asentarse. Pero claro, trabajar no es ni un derecho ni una obligación, simplemente un contrato voluntario entre uno que ofrece sus servicios y otro que los demanda. Para trabajar tiene que haber alguien que demande trabajo. En el momento en que libremente se firme el contrato no hay ley ni autoridad que tenga legitimidad para tachar a unos de legales y a otros de ilegales.
Como el Estado nos impone el sostenimiento de unos servicios a través del ejercicio de la coacción, los individuos no pueden contratar dichos servicios con quien quiera, sea la salud o la previsión de todo tipo. El sistema es común. El racionamiento es la consecuencia, así como el abuso del gorrón, que sin aportar, o aportando casi nada, se beneficia de los costes soportados por el resto. En un Estado de Bienestar, de distribución de la riqueza, gorrones hay tantos como irresponsabilidad imprima en el carácter de la población.
La gente se queja de la inmigración por copar ayudas y prestaciones, sin darse cuenta del origen del problema. No es que venga gente a trabajar libremente, sino que esas prestaciones no sean voluntariamente contratadas con empresas privadas que se obliguen a las mismas en virtud de un pacto. Muy al contrario, todos padecemos el Estado Social, que de social tiene poco.
Cuando la progresía alerta: cuidado, racismo, xenofobia, hay que intervenir más!, alimenta a la bestia, obvia la causa del problema, distrae la atención mientras que el odio irracional brota y crece entre las clases locales más humildes y medias.
Es muy fácil hablar por hablar, posicionarse como valedor de los desamparados, y mientras tanto alimentar un sistema que distribuye la pobreza, la incrementa y enquista. Es el Estado de Bienestar el origen del odio al inmigrante, es el intervencionismo quien incentiva conductas preventivas, pero también agresivas. El sindicalismo protege trabajadores, locales o asentados, a costa del paro del 10% de la población dispuesta a trabajar.
El liberalismo apuesta por la libertad individual, la contratación voluntaria y la definición y defensa de los derechos de propiedad. Es evidente que cuanto más estricta sea la observancia de estos principios menos problemas y más prosperidad habrá para todos. Dónde se asientan los nómadas rumanos? Muy fácil, en dominio público o en propiedad privada cuyo propietario no tiene incentivo alguno por tratar de recuperarla. Lo mismo sucede con los pisos patera y demás desajustes que este sistema intervenido y plomizo origina, se posiciona como único remedio, y mientras tanto los engorda hasta niveles de conflictividad social intolerable.
Saludos y Libertad!