Ha muerto Leopoldo Calvo Sotelo, único presidente del gobierno de nuestra joven democracia que no encabezó una candidatura en elecciones generales. 
Esto no es una semblanza personal, el personaje no despierta en mí más respeto que el merecido por cualquier persona digna y coherente. Creo que él lo fue.
Lo que me viene a la mente al pensar en Calvo Sotelo, el presidente, no José, el asesinado por la izquierda exaltada el 13 de julio de 1936, tío suyo, es la campaña de acoso y derribo que padeció (a manos de los mismos, mejor dicho, sucesores morales autoconvencidos), absolutamente irresponsable y sembradora de inestabilidad emprendida por el PSOE y Felipe González para alcanzar el poder.
Los que no vivimos esos años ni tuvimos conciencia de los vaivenes políticos, podemos advertir la actitud socialista y de la izquierda en general rememorando los últimos años de Aznar.
Otan no, bases fuera, para acabar en un Otan, de entrada, no, un referéndum, un pucherazo, o eso se dice, y 14 años de régimen socialista. Los que dudan sobre la perennidad de Zapatero, que revisen la historia. El PSOE llegó al poder como llegó, admitamos la goleada, pero no sin condenar las tácticas. Desde el primer año la corrupción, la arbitrariedad, el despotismo, la fragrante inconstitucionalidad de muchas de sus decisiones, las técnicas totalitarias, los errores, las malísimas decisiones económicas… todo debería haberle conducido a una pronta debacle. Pero no había partido, no había contrincante, se lo habían cargado, ellos y los otros, vamos, los que más piedras tiran sobre su propio tejado… Aznar, maldito por la izquierda, logró, no sin problemas, solucionar el dislate. Pero por los pelos… el 93 frustrante, el 96 ajustadito. Los socialistas dominan el poder, pertenece a su ser, a su esencia estatista, totalitaria, se adhieren con fuerza.
A Calvo Sotelo lo mataron, al otro se lo cargaron, no sin la ayuda mencionada. La izquierda, el PSOE en concreto, funciona así, así es su quehacer, su natural condición, ellos condujeron al país a la quiebra, truncaron la opción republicana, rompieron el régimen y llevaron a España a una guerra civil y 40 años de dictadura. Esta es la verdad de los hechos, lo demás, pura propaganda, de unos y de otros, de la que se sirven aquellos para desacreditar la evidencia.
Descanse en Paz el Presidente, accidentado presidente, su sobrina continua la estirpe familiar, hay clanes que por h o por b no se despegan del poder, mande quien mande.
Saludos y Libertad!












