Este post estaba previsto para hoy, día especial, sin duda, cumplo años y muchas son las ideas que abordan mi mente para dar contenido a una entrada en la bitácora.
Un acontecimiento inesperado reforzó la primigenia intención:
Julio Anguita visitó La noria de Jordi. Sorprendente?, en absoluto, parecían llevarse bien, es más, desde que entrevistó a Mario Conde, todo es posible, las viejas glorias siempre son buenas para animar el morbo. Llamó Almeida, prácticamente la abofeteó con el gesto; hablo de Anguita, por supuesto… Ganas le tendría, a esa que en Madrid dice una cosa mientras en la ETB canta otra (pobrecita exiliada).
Vaya, el partido de la disidencia, PC y muchos más, pero sobre todo PC. Eso fue IU, de eso mismo quedan algunos restos. Es sorprendente que después de todo lo que ha llovido aun queden comunistas orgullosos… el ser humano es como es.
Hijos del partido. Muchos lo somos. Nuestros padres no fueron progres, al menos en los tiempos en los que tocaba agitar al régimen catatónico. Fueron comunistas, nada de tenues y cobardes observadores esperando su momento, el momento de la socialdemocracia, aireada de la nada por el propio franquismo, alimentada, nutrida con cariño.
Muchos somos hijos del PC. Mi padre militó en el Partido, camarada de muchos, desde el momento en el que tocaba hasta la primera, segunda, tercera… estampida. Los huidos, todos al PSOE, el último insigne, López Garrido, curioso, verdad?. Otros tantos, no muchos, escocidos y descreídos se pasaron al lado oscuro, se toparon con el liberalismo. Solo algunos lo entendieron aunque todos campen por sus respetos por mero rebote.
Mi infancia, no muy dura en aspectos ideológicos, no fue todo lo militante que podría; la de mi hermana si, le tocó otro momento histórico. Mi padre me alcanzó menos forofo, más desalentado, decepcionado, lúcido. No leyó a Mises, ni a Hayek, menos aun a Huerta de Soto, se niega a leerlos hoy en día, pese a ser una de las personas más cultas que conozco… rectificar cuesta, con los hechos me conformo.
Sirva este post como homenaje a todos los hijos del partido que supieron ver las cosas de otra manera, y que a pesar de todo, esquivaron los errores de sus progenitores. De nada serviría esta actitud sin una buena teoría, de nada vale contemplar el equívoco sin estudiar y comprender a quienes si acertaron y aciertan. A todos los hijos del partido que hoy no campan como herederos del esperpento de sus padres, un consejo… leed a los buenos.
Ahí van un reguero de temas protesta, canciones que en cada viaje tuve que oír una y otra vez buscando la formación de mi espíritu. Me gustan, ahora las entiendo, en otra ocasión destaparemos sus mezquindades, su matiz bienintencionado, pero sobre todo, el error clamoroso en el que incurrían: no entendían el proceso, ni querían… constructivismo puro.
Saludos y Libertad!












