LA LIBERTAD Y LA LEY

La Coherencia sólo es posible si se aceptan principios bien definidos, F.A.Hayek.

AVENUE MONTAIGNE

Publicado por yosoyhayek on Mayo 6, 2008

La traemos a esta bitácora como recordatorio y comentario curioso de la famosa Falacia de Montaigne, sabiamente tratada por Rodríguez Braun, si bien es cierto sin hacer mención a ella.

Son muchas las vías parisinas cargadas de lujo, tiendas de marcas imposibles, cochazos esperando en segunda fila a damas engalanadas con lo último de lo último. La más llamativa, la más elegante es la Avenida de Montaigne.

Vimos en otra entrada los detalles de la gran falacia: uno no gana sino pierde otro. Sirve de lugar común, de sofisma recurrente a la izquierda, y lo que no es la izquierda, anticapitalistas todos. Los miedosos, los proteccionistas, los caritativos desnortados, los que carecen de las bases fundamentales para comprender la complejidad del proceso social y de mercado.

Michel  de Montaigne vivió el mercantilismo durante el siglo XVI. Analizó el comercio internacional, contribuyó a la histeria por las balanzas de pagos, por la retención de metales preciosos, por el miedo al otro, al intercambio, al proceso mismo. Su falacia, desmontada por Mises, y por muchos otros, forma el núcleo duro del anticapitalismo, del anti libre mercado, de hoy y de siempre. Su lastre lo arrastramos hoy. No faltan los que aluden a ella en el análisis de la pobreza en el mundo, creyendo haber dado con la razón básica, con la sustancia inmoral del capitalismo. Muchos exonerarán a aquellos aludiendo a la presunta evidencia del contenido de la falacia. Nada más lejos de la realidad. En el intercambio voluntario, el de mercado, las dos partes salen beneficiadas. Puesto que el valor es subjetivo, nadie concluye un intercambio si no valora más intensamente lo que recibe respecto a lo que entrega. El mercado hace posible ese acto, una vez más, de solidaridad real, la no buscada, la que favorece a los otros al tiempo que satisface los fines propios. Ética y eficiencia, ética y mercado, ética y capitalismo, son dos caras de la misma moneda, por mucho que los de siempre, izquierdas y derechas anticapitalistas, lo nieguen y renieguen siglo tras siglo.

Es curioso como una de las calles donde se ofertan productos más lujosos del mundo lleve el nombre del, por otro lado, insigne filósofo francés. La paradoja del valor late con fuerza, el ignorante, el que no conoce o no entiende la naturaleza subjetiva del valor, asiste cariacontecido cuando no rabioso a semejante sucesión de intercambios “descabellados”. El valor objetivo de esos objetos se aproxima a cero dentro de su concepción. No entienden que el valor es subjetivo y que de él vive en gran medida el comercio de lujo. Por qué se valora más una onza de oro que una barra de pan? Gran cuestión que plantearse en la milla de lo despampanante, de lo abalorio, de lo que satisface otros fines aparte del de cubrirse del frio, del sol con prendas maoístas, revolucionarias, idóneas y objetivamente útiles. El anticapitalista solo puede decir como el galo: “estos ricos están locos!”.

Qué difícil es vivir en este mundo afanándose por reiterar sin fatiga los errores antaño refutados. Son tantos que merecen comentarios separados. Esperamos en esta bitácora traer tantas falacias y resoluciones como nos sea posible.

Saludos y Libertad!

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