No sabemos si Tita Cervera, Baronesa Thyssen, es o no Anarcocapitalista, siquiera si habrá leído a Rothbard, o algún otro pensador de la cuerda ácrata y libertaria, pero ha sido capaz de importar a la triste y apalancada España la compraventa de derechos de paternidad sobre dos mellizas. Bravo por ella!
Exclusiva en HOLA, esa gran revista (lo admito, la tenía delante, no lo he podido evitar!… que conste que no la he comprado yo,
), páginas y páginas con Tita y sus mellizas, cariacontecidas, ellas, porque la flamante mama adoptiva lucía su sonrisa característica, la de “no a la tala” que también le va con el resto de su rostro (jejeje).
Seamos serios: Tita Cervera tiene nacionalidad norteamericana. Viajó a un Estado, California, donde sus leyes permiten las adopciones pactadas, es decir, la madre biológica entrega voluntariamente a sus hijas (a cambio de algo, obviamente) a una persona concreta, que deberá someterse al visto bueno del juez competente en la materia para poder figurar como padre o madre adoptivo. Así de sencillo. Las niñas de Tita son norteamericanas, no españolas, ya que han sido adoptadas en virtud de la ley nacional de Tita, también norteamericana (consiguió la nacionalidad cuando estuvo casada con Tarzán, si si, Lex Barker, jeje). Tita, si mal no me falla la memoria doctrinal y legal no puede inscribir en España a sus mellizas como hijas adoptadas mediante el reconocimiento de la adopción efectuada en California. La ley española no lo permite, es una cuestión de orden Público Internacional. Cuando saltó la noticia todos los periodistas se alarmaron, “cómo puede ser que compre niños”! qué barbaridad! Si eso está prohibido en España!… Efectivamente.
(Traemos de nuevo el video de Tita, no podemos resistirnos)
Pero Tita tiene doble nacionalidad y no necesita que el Estado español reconozca su maternidad. Espero no haberme equivocado en el análisis, si así ha sido, que venga Calvo Caravaca y me corrija,
.
En una sociedad libre no pueden venderse niños, así como suena, lo que se transmite son los derechos de paternidad, es decir, el padre biológico enajena sus derechos y obligaciones, que son adquiridos por un tercero bajo la supervisión judicial que controlará que la situación del menor no acabe siendo peor que la original, es decir, siempre se vende para mejor, o así debería figurar en la norma, como principio básico para este tipo de transacciones. No sería lógico que alguien se quitara de encima sus obligaciones de alimentos para con su prole transmitiendo la patria potestad a un tercero incapaz ni siquiera de mantener el nivel de vida y la estructura óptima de la que si disfrutaría previsiblemente el menor con sus padres biológicos…
No queremos profundizar en el tema, no es el lugar, simplemente aplaudir que en otros países sea posible este tipo de negocios jurídicos, que en el fondo satisfacen tanto a los menores como a quien quiere tener hijos y no puede, o simplemente prefiere no pasar por el embarazo… Si en España la adopción fuera libre, con las mínimas garantías y la intervención de un tercero cualificado que las controlase, sin duda habría menos problemas sociales, menos trabas y torturas para los padres que quieren adoptar y tienen que irse al extranjero, con todo lo que supone; y por supuesto, si hay demanda, haría que muchas mujeres dedicaran su cuerpo a satisfacerla, a cambio de una remuneración acorde con las valoraciones de los intervinientes… El mercado, como siempre, es capaz por sí mismo de corregir el malestar conectando a quien tiene algo, no lo valora y no lo explota (capacidad reproductiva) con quien demanda el fruto de esa capacidad. Repito, más coordinación y satisfacción que esta no es posible con sistemas híper regulados y puritanos como el español.
Saludos y Libertad!












