En la escalada ácrata de este blog, muy defraudados (tontos, tontos y más que tontacos somos!!) por la situación de lo que creíamos era la única esperanza para la libertad de este país, el PP (¡!!!), hemos dejado por el camino multitud de adhesiones que hace unos meses considerábamos inquebrantables.
“Esto es política”, bienvenidos a la realidad, nos dicen algunos, pero nosotros, emperrados en salvar las velas y no condenar por mera calentura (sabemos que en breve volveremos a las andadas), nos resistimos a la ruptura.
Asumamos el tono periodístico de Telecinco, ejem: Fuentes destacadas dentro del Partido popular nos informan de la grave situación. Cada día que pasa la cosa se complica más y son muchos los dirigentes y más los militantes que desconfían profundamente del liderazgo de Mariano Rajoy. Las fuentes no han hablado directamente conmigo, el que escribe, pero si con una gran amiga.
“Vaya!, dirán algunos, la noticia no es para tanto!, nada que no supiéramos”… Lo acepto, pero es comprensible que por lealtad o responsabilidad no vaya más allá en mi comentario. Las noticias bastan, la sensación es de hastío y enfrentamiento interno.
El PP corre el riesgo de convertirse en un cónclave de baronías, una confederación de derechas autónomas, un esperpento de sí mismo. Los recelos hacia “Madrid” (asumido queda el lenguaje centrífugo y secesionista) hacen que formaciones periféricas pretendan destacarse y dominar la estructura central. Un líder agónico y patoso, muy muy patoso y de personalidad excesivamente particular y reservada, pretende resistir apoyándose en este entramado de intereses. La situación es complicada, el PP de Madrid, y otros, asiste maniatado y cabreado a los gestos y actitudes del entorno de Rajoy y su Corte.
María San Gil da un golpe sobre la mesa y se larga de la redacción de la estrategia política del PP. Suma gravedad tiene este hecho, más ahora, que al hacerse público revela un descontento importante en cuanto a temas de extrema delicadeza como es la situación del País Vasco y la determinación en contra del nacionalismo.
La cosa parece no acabar, Aznar mueve ficha, y de qué forma, y las sorpresas se sucederán. Los pretorianos de antaño harán de las suyas, las bases, en gran medida, lo esperan. A los liberales solo nos queda observar. Los que estén dentro, o se casan con otros o no hallarán fuerza alguna. La pugna es interesante, sus consecuencias peligrosas para la estabilidad del sistema democrático.
22:32h… Mayor Oreja declara “María San Gil y yo vamos a dar la batalla”.
Saludos y Libertad!












