LA LIBERTAD Y LA LEY

La Coherencia sólo es posible si se aceptan principios bien definidos, F.A.Hayek.

Archivo de 11/06/08

Regulación y orden espontáneo

Publicado por yosoyhayek en Junio 11, 2008

Respondo con este post a un comentario dejado en “¿65 horas? ¿y si mejor no lo regulamos…? (Incremento en las horas semanales de trabajo por la comisión Europea), escrito por Liberand. Es muy interesante la idea planteada por el comentarista (Jorge; gracias), así que me he dejado llevar…

Primero, las normas que rigen un proceso social (dinámico por definición) son de mera conducta, reglas de recto comportamiento. La intensidad en la prohibición de concretas acciones define si la norma impone la mínima coacción para garantizar la ausencia de coacción en casos conflictivos (libertad negativa) o instituye mandatos que condicionan la acción en un sentido muy concreto, o poco abierto (libertad positiva, o permiso para).

Bien, en el ejemplo que pones: imponer reglas iguales, formalmente, para todos, en principio excluye el elemento de igualdad material (es decir, discriminar para conseguir equidad en los resultados del proceso, o del juego: que todos llegaran al mismo tiempo). Se prohíben conductas a todos por igual, con lo que cada cual podrá perseguir sus fines particulares dando viabilidad al orden común (la carrera; básicamente no chocarse ni obstaculizar coactivamente al resto).

Pero todo es cuestión de intensidad en la reglamentación. Aun siendo reglas generales y abstractas (y no mandatos personales y específicos) si pueden llegar a restringir al extremo la esfera de libertad individual. La cuestión es, en virtud de qué prerrogativa, de qué competencia, de qué interés. Supongamos que el Estado, desde una perspectiva utilitarista, persigue en exclusiva el bienestar general, la máxima “felicidad social”. Aquí, a la fuerza, requeriría de acciones positivas de equiparación material, es decir, mandatos personales y específicos buscando igualdad en los resultados. Supongamos, muy al contrario, para dar coherencia a lo que planteas, que simplemente se busca la felicidad o el bienestar agregado, la suma total, sin intervenciones sectoriales o personificadas. Legislación laboral para todos los trabajadores.

Pues bien. Si la norma, aun siendo general y abstracta, llega a delimitar las condiciones de la actividad (conducción de fórmula uno, o prestación de servicios) desaparece la libertad individual y la capacidad de ajuste y coordinación social. La precisión ahoga a la función empresarial que nos permite advertir oportunidades de ganancia, adoptar medios que consideramos oportunos y perseguir fines personales en virtud de juicios de valor subjetivos que, respetando la libertad y la propiedad ajena, bajo un orden de reglas de recta conducta de mínima intromisión, posibilita el funcionamiento del orden social.

Si todos llevan el mismo motor, el mismo coche, con los mismos límites de velocidad y salen del mismo sitio, si además se aísla el circuito y se entrena a todos los pilotos de igual forma corrigiendo severamente los desmanes… no habría carreras, no sería divertido… 70 vueltas sin interés, sin margen de genialidad.

Si no se permite a las personas ajustar su vida entre horas dedicadas al trabajo y horas al ocio, entre a persecución de fines subjetivos y la renuncia a otros, o costes subjetivos. Si la relación entre empleadores y empleados se rigidiza, si se confisca riqueza generada en exceso, si se ponen trabas a la contratación, si… tenemos lo que hoy tenemos. Paro institucional, exacción brutal de rentas del trabajo y beneficios del capital, bloqueo del espíritu emprendedor, y algo que debería hacernos pensar a todos: menos emprendedores es igual a menos oportunidades de ganancia, menos empresas contratantes, menos demanda de trabajo. En esta situación el poder de los individuos decae, se convierten en una mercancía abundante donde en muchos casos, demasiados, el empleador puede discriminar. Sólo en una sociedad libre y dinámica crece la actividad, mejora la productividad y el trabajo se convierte en un bien escaso muy valorado que dota al trabajador de un poder que hoy no tiene salvo coacción sindical (que es la causa de todos sus problemas).

Conclusión: no por generales y abstractas las reglas son justas, o ajustadas a un orden dinámico, orden complejo, como es el social. Los beneficios que éste genera para todos se apagan en la medida que las restricciones a la libertad crecen. Dónde está el límite? Muy sencillo: donde lo fije el orden espontáneo… ya que no hay nadie en este mundo capaz de acometer semejante decisión.

Saludos y Libertad!

Publicado en Liberalismo, economía, ideas | Etiquetado: , , | 4 Comentarios »

Vivir sin dinero.

Publicado por yosoyhayek en Junio 11, 2008

Es el título de un reportaje de Repor, en tve. Su contenido es variopinto y muy interesante. Muchas iniciativas e historias personales y empresariales relacionadas con una animadversión latente contra el “sistema” y el “consumismo”. Todos coincidían, con independencia de su actividad o las inquietudes que les movieron a “vivir sin dinero” en que esta sociedad, el sistema que ellos creen establecido, aliena al individuo en una vorágine autodestructiva e inviable de consumismo desaforado e insostenible.

Me gustó la iniciativa de reciclaje de muebles y otros abalorios tirados a la basura por viejos o indeseados. No se puede criminalizar tal actitud, se trata de valoraciones subjetivas, todos las tenemos, y si encima se abandonan cosas que otros, gratuitamente sí gustan adquirir, perfecto. Unos lo hacían supuestamente como forma de vida por no disponer de renta suficiente. Otros, como iniciativa algo más amplia, como actitud frente a un concepto de sociedad. El reciclaje es una opción, de hecho tiene incentivos muy fuertes: se pueden reducir costes en materias primas que en bruto son más caras, se pueden encontrar cosas en buen estado no valoradas ya por sus antiguos dueños… Función empresarial, ni más ni menos, y si encima posteriormente lo vendemos, pues ganancia pecuniaria, que nunca viene mal. Dudo que los del reportaje lo tuvieran tan claro.

Otros se dedicaban a viajar alojándose en casas incluidas en una red para compartirlas por sus dueños. Intercambio voluntario, ni más ni menos. Propiedad privada, uso querido y ganancia personal. Más función empresarial y viajes más baratos. A quien le guste, ahí lo tiene…

Me sorprendió la iniciativa de una “tienda” sin precios, donde cada uno coge y se lleva lo que quiera. Estaba financiada con subvenciones europeos, o eso dijeron en voz bajita. Unos llevan cosas y otros las toman. La excusa, ahorrar materias primas, reciclar, ni sé qué dijeron de no sé cuantos litros de agua ahorrados en cada prenda… me parece bien. Todo es libre y voluntario. No sé si a largo plazo será sostenible o no, eso lo tendrán que intentar calcular ellos.

Otras hablaban de huertos en casa, incluso se atrevían a soñar con la autosuficiencia. Claro, hay que incurrir en costes (arena, macetas, agua) en trabajo, que también es un coste (exige renunciar a perseguir otros fines quizá más lucrativos pero supuestamente menos valorados)… una empanada mental. Confunden ocio y afición, que está muy bien, con una teoría de autoabastecimiento que se escapa de la realidad, y más en un piso, por espacio y por coste de oportunidad.

Y por fin, mis preferidos, los okupas. La propiedad para un liberal es inviolable, pero claro, hay edificios desocupados con apariencia de abandono. No voy a justificar la entrada, pero si la entiendo. Van de radis y anti sistema (sin darse cuenta exacta de cuál es el sistema en el que vivimos. Nada más lejos del capitalismo), y por eso proceden a ocupar en vez de organizarse y buscar propiedades asequibles para un grupo. No trabajan por cuenta ajena, la mayoría. Tratan de vivir al margen, lo cual es lícito siempre que no lo hagan a costa de la libertad de los demás. Si está aparentemente abandonado (la apariencia lo dice todo), aunque suene polémico, que entren! Si el dueño se entera debería poder disponer de medios eficaces a su alcance para recobrar la posesión…

Ellos quieren vivir a su manera. Se organizan sin darse cuenta de que espontáneamente disfrutan de un orden que en la medida en que es sostenible se fundamenta en reglas de conducta cada vez más abstractas y generales. Son anarcas, en principio reniegan de una autoridad que les mande, así que dentro de buen rollo pretendido las normas surgen sin fricciones, con cierta lógica. Seguro que hay desacuerdos, porque los “listos” siempre se las saben todas y pretenden someter al resto a su organización cerrada; pero aceptemos que en estas pequeñas comunidades surja un orden de libertad, espontáneo y capaz de ajustar los comportamientos. Ahí tienen un proceso social en miniatura.

Ellos son anticapitalistas, antiliberales, y no se dan cuenta de que el sistema que combaten no es el que creen odiar, sino una socialdemocracia intervenida cargada de mandatos donde una organización llamada Estado reparte privilegios, interviene, marca fines comunes y frena la libertad individual.

Los okupas despliegan, dentro de su mundo, su función empresarial. Persiguen fines, adoptan medios, perciben oportunidades de ganancia (no tienen porque ser crematísticas) y proceden a seguirlas generando información de la nada que el resto interpreta en base a señales objetivas. Los okupas definen posesión efectiva sobre cosas, e intercambio voluntario. La habitación de uno, la cama de otro, la taza, la bici, el perro, la flauta… Son conscientes de que lo que es de todos termina por degradarse si no se le encarga a alguien que lo cuide como si fuera suyo. Entran en una lógica ciertamente esquizofrénica, pero con buenas bases para servir de experimento social que cualquier Austriaco disfrutaría.

Pero tienen un problema. Son totalitarios. Ellos no soportan que la sociedad, el proceso social, todo él, permita a cada cual perseguir sus fines particulares dentro de un orden de reglas de mera conducta y el reconocimiento de esferas de libertad a partir de la propiedad sobre uno mismo y de las cosas que legítimamente se vayan adquiriendo. La complejidad exige pasos hacia delante, pero la base es idéntica. Ellos odian algo que denominan “sistema”. Son comunistas, pero también socialistas, porque en el fondo pretenden imponer su credo a los demás, sus fines, sus medios, sus ideas. No se dan cuenta de que lo que ellos disfrutan y gente como yo defendemos (siempre que la okupación no torne en violencia o termine en usurpación coactiva) sólo es posible en un orden social liberal, es decir, en aquel en el que todos perseguimos nuestros fines respetando la esfera de libertad del resto cumpliendo normas de recta conducta abstractas y generales.

Ellos son totalitarios, se niegan a entender el orden social, viven de mentiras y resquemores, de falacias repetidas y alimentadas por otros, que por detestar la libertad, coinciden con ellos en el enemigo. Creen luchar contra un sistema que no es sino un tipo ideal inexistente, una entelequia sin base. Vivimos, todos, en el socialismo. Cómo se puede estar en contra de aquello que se defiende? Y si realmente son libertarios, anarquistas… que den el paso y se den cuenta de que la propiedad privada es la base de la libertad real y la mejor garantía de ésta y la dignidad humana.

Saludos y Libertad!

Publicado en Liberalismo, economía, identificar al enemigo, medios | Etiquetado: , , , | 23 Comentarios »