LA LIBERTAD Y LA LEY

La Coherencia sólo es posible si se aceptan principios bien definidos, F.A.Hayek.

Y solo quedaron tres…

Publicado por Liberand en Junio 25, 2008

Cerró, este mediodía al pasar por la Gran Vía ya estaban retirados esos enormes carteles de películas que recuerdo desde que era pequeño. El Palacio de la Música, unos de los cines más emblemáticos de Madrid, emitió su última sesión el domingo pasado.

 

De los 13 cines con los que contaba el Broadway madrileño, ya solo quedan tres. Pero no, este post no es para ponernos nostálgicos ni anticipar la decadencia de la centenaria calle.

 

Las salas de cine están en crisis, como cualquier otra industria, no son inmunes al avance y desarrollo de la tecnología. El número de espectadores ha caído en tres millones desde hace nueve años, el DVD, el cine en casa y, por supuesto, los cambios en nuestros hábitos de vida, son los responsables, en buena parte, de ello. ¿Qué salas son las más vulnerables? sin ninguna duda las antiguas, las de toda la vida. Mantener un cine que únicamente cuenta con una sala, dos como mucho y con una capacidad de espectadores enorme, es un reto prácticamente imposible. Para hacernos una idea, el Palacio de la Música, contaba con una sala de 2400 butacas. Si ha esto le añadimos que es muy difícil cambiar la estructura de dichas salas, para poder hacer más de menor tamaño, el resultado es el que vemos, 10 cines han cerrado en los últimos años.

 

Algunos dirán que se les ayude, que se les subvencione, que no pueden desaparecer los cines de toda la vida. Pues yo digo que caen en un grave error, intentar mantener un negocio que no es ni de lejos rentable, es un suicidio, va contra el progreso, va contra el desarrollo. Habrá que buscar una salida viable a estas emblemáticas salas, reconvertirlas, no sirve de nada lamentarse y echarle las culpas al fiero capitalismo. Volvamos a la Gran Vía, de las 10 salas cerradas, 4 han sido reconvertidas en teatros (representando obras y musicales de muchísimo éxito), una en una tienda de ropa, otra en restaurante, otra en un hotel y tres permanecen aún cerradas, el Palacio de la Música será una sala de conciertos, la segunda más grande de la capital tras el Auditorio Nacional, una salida más que digna.

 

Hace unos años muchos se escandalizaron por el cambio de la normativa del Ayuntamiento que permitía a estas salas cambiar su uso cultural por uso comercial, siempre que se respetase su estructura. No se daban cuenta de que si queremos que la Gran Vía siga manteniendo su vida, no podemos mantener unos mamotrecos de edificios vacías y muertos de risa, habrá que permitirles darles una salida realmente rentable, y si ello pasa por reconvertirla en centro comercial, pues habrá que hacerlo.

 

La Gran Vía no ha muerto, esta más viva que nunca, cambia, evoluciona, ya no será la calle de los cines, ahora es la de los musicales, mañana quien sabe, pero solo espontáneamente, sin regulaciones nostálgicas podrá seguir manteniéndose así, lo contrario sí que sería la decadencia.

 

5 comentarios para “Y solo quedaron tres…”

  1. Paula escribió

    Los cines de toda la vida sufren los cambios, por un lado, de la tendencia de consumo cinematográfico y, por otro, (y más importante puesto que ha modificado lo primero) el sistema de distribución de las películas. Anteriormente se hacían muchas menos copias por película, los cines las alquilaban a las distribuidoras y la películas pasaban de sala en sala, raras veces se pasaba el mismo film en dos salas de una misma ciudad. La gente tampoco se desplazaba asiduamente “al centro” para ir al cine sino que esperaba a que la película llegase al cine de barrio.

    Con la entrada de los multicines, importada de los EEUU el método de distribución mutó y con él los hábitos de consumo de los espectadores. Ante esto los grandes cines con sala única y pantalla gigante han desaparecido paulatinamente. Gran Vía es un ejemplo de ello, pero también de cómo los propietarios pueden volver el mercado a su favor. Es cierto que se han abandonado la proyección de películas pero también han sabido ver en el musical un filón para adaptar sus infraestructuras y no cerrar necesariamente el “chiringuito”.
    Es cuestión de mercado y las subvenciones deben destinarse a otro tipo de menesteres.

  2. Matritensis escribió

    Totalmente de acuerdo con lo que dices, además, el dinero público está para otras cosas mucho más importantes.

    Al loro con esta noticia que sé que os encantará, a Paula también.

    http://www.lavozdegalicia.es/ferrol/2008/06/26/0003_6938119.htm

    Siempre nos quedará Madrid

  3. yosoyhayek escribió

    Menuda noticia, matritensis… asumámoslo, son cosas del pluralismo político… y la estupidez, claro…
    Saludos!

  4. Paula escribió

    Como escarpias!! se me han puesto los pelillos del cogote.
    Oleiros es un ayuntamiento muy peculiar porque es un ayuntamiento satélite de Coruña y su población es toda coruñesa. Desconozco las circunstancias de sus políticos, aunque a mí me huele a atajo de trepas, caciques y aspirantes a caciques locales… en fin!
    No obstante, el monumento al Che (es que me da la risa…)viene a unirse a la lista de “efigies insólitas” que se están levantando en la zona: Paco Vázquez antes de irse a Roma como embajador ante la Santa Sede le puso una estatua a John Lennon (¿?) en pleno centro de Coruña… ¡será que creen que nos sobra la pasta!

  5. carlos osorio escribió

    No estoy muy de acuerdo con tu análisis sobre el cierre de los cines. Respeto mucho a los que gustan de estos musicales de medio pelo, pero a mi que no me obliguen a ir a los musicales ñoños, yo quiero ver cine en pantalla grande, y no me lo permiten. Los cines no cierran por cambio de gustos ni por la libre competencia, cierran a causa de la pieratería, por eso tampoco quedan videoclubs, porque la mayor parte del cine que se consume, se consume gratis (internet y top manta). Y si no se paga por ver las películas perderemos nuestra débil industria cinematográfica española y europea. La americana podrá sobrevivir, esa sí. No puede haber libre competencia si se permite la piratería, ahí está fallando el estado de derecho, que no hace nada para impedirlo. Otra causa importante del cierre de los cines es la especulación. Pero a alguien que ame la cultura debería dolerele que nos quedemos sin cines.

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