Cristóbal Montoro, ese hombre, durante su intervención en los cursos de verano de Aranjuez llegó a decir
que el PP era, sin lugar a dudas, un partido “Maravilloso”. Maldita la gracia, hubo risas y murmullos, el foro tendía hacia posiciones displicentes con la clase política, sus formas, discursos e infernal retórica. El PP es una partido maravilloso, fundamentalmente porque aúna a todas las derechas, “en España no hay extrema derecha”, repitió Montoro (ese hombre!, por dos veces), es más, a pesar de las trifulcas por el liderazgo de estas últimas semanas, salvo el “incidente San Gil” (que no se yo hasta que punto no fue una estrategia para deslegitimar a Rajoy más que un golpe en la mesa de la coherencia y los principios), todo fue como la seda.
Montoro afirmó que en su ponencia, la que él presidía, no hubo algarada, disconformidad ni espíritu crítico, como dicen algunos. Se aprobó tal cual… total, para qué discutir lo obvio?, pensaría Montoro y el resto de compromisarios involucrados.
La noticia de hoy lo dice todo: PP y PSOE unidos en el Parlamento Europeo en contra de la directiva que permite (Oh Dios mio!) prestaciones laborales “blancas” (Stewie al poder!) de hasta 65 horas semanales. La movida comenzó tibia pero va tomando formas recurrentes, de esas que la izquierda nos tiene tan acostumbrados cuando creen tener entre manos un arma arrojadiza de la que servirse en un huida hacia delante perpetua.
Rodríguez Braun cerró el curso de verano. Tiene la capacidad de acomodar su discurso, sin pervertir sus principios, en función del auditorio. Así lo hizo y con acierto presentó una visión interesante, por no decir Muy interesante, que con toda seguridad nos hizo reflexionar a todos.
Durante la semana hubo una discusión recurrente: hay liberales en política? Hacen políticas liberales esos supuestos luchadores por la libertad? En concreto, es Esperanza esa “esperanza” liberal capaz de ilusionar? Braun nos sirvió en bandeja parte de la respuesta. Dos son las formas para tratar de cambiar las cosas, desde arriba o desde abajo. Entrar en política y llegar al poder es duro, la coherencia ideológica casi imposible, y una vez en el poder, a pesar de la discreción cuando no arbitrariedad y la capacidad de propaganda y distorsión, ciertas reformas parecen imposibles.
Braun hizo una advertencia: cuidado con las reformas “liberales” hechas por los políticos. Normalmente utilizarán la libertad como Medio, no como fin, en la medida que genere otros objetivos perseguidos. Bajar los impuestos para recaudar más (en ese punto Rallo noqueó a Montoro… pobre Montoro), o liberalizar un sector para no se sabe qué… En todos estos casos, si falla el resultado hay un culpable fácil, recurrente, sobre el que derechas e izquierdas se abalanzarán sin escrúpulo alguno: la libertad.
Así que cuidado, mucho cuidado cuando un político habla de liberalizar, repitió Braun una y otra vez. Razón no le faltaba, su discurso fue la orna de toda una semana entre pragmáticos y radicales, utilitaristas y puristas, entre unos y otros. Yo estuve en el bando de los comprensivos, de los estoicos o pragmáticos… pero de forma retórica, por animar la reflexión. La desesperanza está en nuestros corazones por mucho que queramos creernos lo que sabemos imposible.
Dicho todo esto, advierto una grave tara dentro de esta comunidad de redliberal. Los enemigos de la libertad se hacen fuertes repitiendo sofismas en torno al mercado de trabajo y el Estado Social, o esos “avances sociales” en tela de juicio. Desde esta bitácora se trató el tema, se explicó en la medida de lo posible nuestra posición… y poco más, porque en la blogosfera liberal nadie acudió a auxiliarnos.
PP y PSOE unidos por la intervención, y mientras tanto los liberales mirándose el ombligo. Espero que no sea esta la estrategia adoptada por la mayoría. Si queremos cambiar las cosas desde abajo, desde la sociedad, poco servicio le hacemos a nuestra causa si no tratamos los temas de actualidad y rebatimos la infamia intervencionista, de todos los partidos.
Saludos y Libertad!