Es hora de que la democracia española dé el siguiente paso en su confirmación como instrumento de alternancia partidista. El País entrevista a Mariano (Rajoy) y EL Mundo a Rodríguez (José Luis). Llegan a mi malintencionada cabecita muchas ideas y conclusiones (que no comentaré) tras la lectura (todo lo “por encima” que he sido capaz) de sendos interrogatorios pactados.
Este escrito, a pocos meses de que nuestra Constitución cumpla 30 años (los de mi hermana la constituyente), únicamente pretende lanzar una reflexión sobre la inmadurez vigente en el sistema democrático español y cuál debe ser el siguiente paso que nos acerque a pasos agigantados a “nuestros” “hermanos” “europeos” y “occidentales”.
El Cainismo es una práctica común en el seno de toda organización donde hay más aspirantes que puestos vacantes y los actores apuestan por seguir a un reduciendo los combatientes plantados frente a frente y ampliando así sus posibilidades de disfrutar de las migajas del cargo. Sucede dentro del partido, fuera, como “cargo electo” o “representante” de los ciudadanos, y cómo no, en lo más alto, el sumun del dominio, la presidencia de un gobierno compaginada con la hegemonía en el partido. Para algunas cosas los del PNV siguen siendo distintos…
España abandona la dictadura para entrar en la partidocracia a imagen y semejanza del totalitarismo de partido único de corte soviético o nazi. Esa es la tendencia de todo partido político en las democracias europeas. No tanto, y estos días son un claro ejemplo, en la norteamericana. El líder del partido con posibilidades gubernamentales se organiza jerárquica y unívocamente en torno al jefe, sea presidente o secretario general. En la oposición las algaradas son comunes, pero nunca, hasta ahora, al menos con la suficiente relevancia, en el poder.
Mariano, el entrevistado número uno, padeció un cainismo sano. El que conviene tras una derrota cuando el proyecto y director de proyecto perdedor se aferra al sillón, no sólo por sí mismo, sino también confiando en susurradores de esos que aspiran a las migajas, o algo más. La alternativa es sana, decíamos, y sienta bien siempre y cuando los congresos no se resuelvan a la búlgara y todo cambie para que todo siga igual.
Zapatero (Rodríguez), entrevistado número dos (o uno, según se mire) supo estar en el momento oportuno, no sólo una, sino dos veces. Logró la suficiente estabilidad en la oposición, y con esos golpes de suerte que nos trae la vida y un poquito de manipulación informativae incapacidad y ñoñez del adversario, se plantó en la Moncloa de la noche a la mañana.
Zapatero erró, y mucho, pero los díscolos en el seno de su organización no supieron o no pudieron hacer familia y reaccionar. El cainismo fue abortado por los de siempre, los de aparato, anónimos de la política, con o sin escaño, secretaría o dirección, que maman de las migajas, generalmente mucho más suculentas que las se sirven en la mesa del líder (según se mire). Leguina cayó en el ostracismo. Otros recularon y ahí siguen, y el quebranto más sonoro, bien orquestado y visceral, Díez (Rosa), ni rasgo, ni rompió, pero si se quedó con el 3% de los votos (algo es algo).
Después de esta borrachera revivalconcluyamos con una idea. El País, como vino haciendo, bendice a Mariano y su salvación. El Mundo delata al iluminado (por enésima vez) y lo contrasta con el cándido socialderechistadecentroreformistacabentodosymás…
No hace falta que gane Mariano para cargarse a Zapatero; no es preciso que Mariano caiga y suba otro para que Zapatero se vaya. Doble conclusión.
La Democracia Española se hace mayor, pero no sabemos cuándo sufrirá en el poder, en lo más alto, el cainismo propio de otros sistemas de alternancia partidista. Parece ser que los papeles están dados. Zapatero puede quedar amortizado a la primera de cambio… otra cosa es que aun con esas este país dé la talla y sepa guarrear y degollar como procede.
El anuncio de la candidatura Sarah Palin como vicepresidenta de McCain me ha recordado a la serie Señora Presidenta, protagonizada por Davis y que aquí se emitía por la Sexta.
Davis en la serie cuenta con 45 años, Palin tiene 44.
No quiero ser agorero, pero a nadie se le escapa que McCain está ya entradito en años, 72 para ser más exactos… (si no sabéis de que va la serie pinchad en el enlace).
“El intervencionismo aboca forzosamente al socialismo” (p.1014 Acción Humana, L. v. Mises).
Es nuestra intención desarmar el Estado contemporáneo, allí donde creemos que es más alarmante la situación, demostrando que el teorema de la imposibilidad del socialismo goza de inquebrantable vigencia.
La intervención priva al individuo de la capacidad de crear y descubrir la información relevante, sirviendo como inhibidor, generando un mal cálculo, o directamente anulándolo, sobre los costes de oportunidad de la inversión. Se verá también que aun siendo posible el cálculo económico, la distorsión de las señales que arrastran toda la información tácita relevante, generan descoordinación en las decisiones y errores empresariales masivos.
La socialdemocracia, dejando atrás la idea de socializar los factores de producción, propia del socialismo real retoma la senda del mercantilismo en la medida que orienta su intervención en la agresión institucionalizada y sistemática fiscal y reguladora de sectores amparándose en la idea de justicia social, definida por Hayek como la igualdad en los resultados del proceso social, distinta de la justicia en sentido estricto, de tradición romana, de dar a cada cual lo que es suyo.
Juega con la legitimación que cree le concede la idea de redistribución de la renta, preocupándose por los que menos tienen como justificación de la intervención coactiva en los procesos sociales y de mercado. Se ampara en el populismo de medidas tuitivas y en enraizar situaciones de desajuste desde las que legitimar la intromisión y el papel del Estado paternalista. Es Hayek quien en su Camino de Servidumbre nos abre los ojos librándonos de obnubilaciones y espejismos: el socialismo campa en todos los partidos, son pocos los que entonces, y todavía hoy, defienden sin ambages el liberalismo real.
Mises exige distinguir entre dos sistemas alternativos: el de Propiedad privada de los medios de producción o el de propiedad pública, en las distintas formas ya vistas. Para Mises “son mutuamente incompatibles (…), no es posible combinarlos ni entremezclarlos” (p.845 AH). Que determinados factores productivos sean de titularidad pública, según el mismo autor, no implica que el sistema sea mixto. Estaremos ante una economía de mercado, siempre y cuando el sector público no se “desgaje”. En ese caso tendríamos dos sistemas conviviendo, uno capitalista y otro socialista. Si esas empresas públicas participan en el mercado podrán apelar al cálculo económico, otra cosa será la eficiencia en la gestión y desarrollo de las mismas.
Mises nos ayuda a distinguir entre dos tipos de socialismo. Uno burocrático, típico soviético, y otro que podríamos definir como alemán. Este último mantiene aparentemente un sistema de propiedad privada y precios, pero en realidad absolutamente todo está ordenado desde arriba, no existiendo empresarios, sino meros gestores que obedecen a ese órgano de planificación central de la producción y el comercio. Es “un socialismo que pretende ocultarse tras máscaras capitalistas” (p.847 AH). Distinto es este último del intervencionismo, donde el mercado pervive mientras que el gobierno interviene de forma “aislada”, o dicho de otro modo, “las autoridades interfieren en la vida mercantil con mandatos y prohibiciones” (p.848 AH).
Mises maneja un juicio de corte utilitario para combatir la intervención del gobierno. Concluye su crítica al intervencionismo hecha en la Acción Humana, diciendo que “la teoría y la práctica del intervencionismo van paulatinamente apartándose de aquello que lo distinguía del socialismo puro y simple, y acaban finalmente adoptando los principios de la planificación totalitaria” (p.854 AH).
Un Zápater despreocupado e informal pasará el último fin de semana de agosto en las montañas asturleonesas. Cual Edurne Pasabán de andar por casa, se dispondrá a escalar el pico LLembrión, no irá solo, le acompañarán las cámaras de su cadena amiga, Cuatro, es la estrella invitada del programa Desafío Extremo.
Con estos artículos pretendo desarrollar la vía que estimo más explicativa para aproximarse y comprender, sin ahondar demasiado en los hechos particulares, la situación internacional de nuestros días.
Cuando Francis Fukuyama en 1989 habló del fin de la historia no podía estar más equivocado en su tesis. No era la democracia liberal quien había tumbado al socialismo “real”, ni mucho menos. Han transcurrido casi veinte años desde la caída del muro de Berlín y son muchos los elementos que nos advierten de que la apoteosis histórica aun nos queda muy lejos.
Lo que quedó en evidencia como un fracaso clamoroso en 1989 fue el desmoronamiento político de los regímenes totalitarios de la órbita soviética. El socialismo, como supuesta alternativa al mercado libre, como supo demostrar la Escuela Austriaca de Economía desde que Mises publicara su artículo sobre la imposibilidad del cálculo económico sin precios de mercado, ya estaba muerto en 1917.
El éxito se lo llevaron las democracias occidentales, de eso no hay duda, pero no por liberales, sino por intervencionistas. Los regímenes europeos y norteamericanos vencieron la contienda que tuvo y tiene como protagonista principal la imposibilidad y el error intelectual que supone el socialismo. La diferencia entre los contrincantes fue de intensidad, con las implicaciones políticas. Si se domina todo y se asigna desde arriba teleológicamente, no hay lugar para la libertad, ni mucha ni poca. Sin embargo, cuando el Estado es consciente de la inviabilidad de sus objetivos, también de su propia pervivencia, recurre a la intervención “comedida”. Como señaló Mises, no conviene matar a la gallina de los huevos de oro, esta es, el mercado y la libertad como ausencia de coacción. Sin función empresarial, propiedad privada y libre iniciativa el Estado resulta imposible en sí mismo como aparato de dominación generador de fines particulares sobre los que asignar vía expolio y redistribución de la renta los recursos necesarios. Para que estos bienes surjan y hagan sostenible el orden, la intervención debe buscar un punto en el que puedan convivir mercado y estatismo.
El Estado totalitario chino, en plena revolución informática, durante los años setenta, asumió con pragmatismo la realidad. De ello dependía su viabilidad durante las siguientes décadas. La apertura tomó forma en los 80 avanzando a pasos agigantados hasta nuestros días. Parece evidente que algo está cambiando políticamente en China pero dudemos que esté yendo en la dirección que a muchos pudiera parecer deseable y consustancial. El Estado chino resiste gracias al mercado, veremos qué sucede con el régimen.
No es el libre mercado puro lo que triunfa en tierras asiáticas. El éxito, sin lugar a dudas es del Estado, afianzado por las reformas gracias al nacimiento de un orden de intercambios eficiente. Exprimiéndolo en su justa medida podrán los chinos tener sus olimpiadas, mandar un hombre a la luna y armar un ejército capaz de servir a sus aspiraciones estatistas de hegemonía mundial.
Rusia vive un proceso similar. Simplificado y edulcorado ante la opinión pública internacional con grandes proclamas como la democracia y la introducción del capitalismo (no es oro todo lo que reluce) la discusión y el análisis se pierde sin ni siquiera percatarse de los aspectos más relevantes. El Estado Ruso es la URSS algo desmembrada y sin la zona de influencia heredada de las segunda guerra mundial. EEUU y la OTAN (es preferible hablar de ella antes de esa entelequia llamada Europa) avanzaron sobre las cenizas de la antigua potencia de la guerra fría, tomando posiciones mientras que la bestia se lamía sus heridas y tomaba las riendas de su futuro…
Al parecer Multinacionales farmacéuticas se han servido de la “pobreza” y “ignorancia” de determinados grupos de población india para utilizar sus recién nacidos en ensayos y experimentos. La hipocresía de Público y la opinión pública que lo demanda y a la que alimenta es pavorosa.
Si interviene una empresa privada en el abuso o el crimen, la cosa va bien, puede denunciarse. La doble moral se extiende al hecho de que las víctimas de la agresión sean niños, pequeñitos, llorones y sonrientes, y no fetos, más o menos grandes, sometidos por el bien de la ciencia y nuestra salud a experimentos variados. Los que defienden la investigación con embriones se alarman con experimentación con bebés. Es inhumano!, enarbolan con vehemencia, no hay derecho!.
Lo llamativo es que semejante incoherencia no les haga cuestionarse sus propias convicciones. Pena sienten por un niño, por eso de que tiene bracitos, carita y podemos acurrucarle. Por el tamaño, que sí importa, no tanto por la capacidad, que resulta idéntica por su nulidad. De forma caprichosa ponen un límite, dicen cuando sí y cuando no. No tienen muy claro si los partos prematuros de 5 meses alumbran personas dignas de ser respetadas o no, porque claro, con esos meses defienden normas que permiten asesinarlos, eso sí, si antes no se han dejado ver por este teatro nuestro.
La hipocresía es terrible y las consecuencias alarmantes. En España cada año miles de mujeres asesinan sin causa legítima a los fetos que por sus actos propios consentidos han acabado gestándose en sus vientres. Se defiende el aborto libre como un derecho de la mujer, y al mismo tiempo se conmueven porque 69 bebés indios hayan perecido alevosamente a manos de investigadores farmacéuticos. ¿En qué quedamos?
Cuando uno no tiene ideas, simplemente reacciones, puede llamársele idiota (es lo que significa). Cuando uno sí que tiene ideas y estas atentan flagrantemente contra la dignidad, la integridad y la libertad del ser humano, debe llamársele bestia. Lo peor es que la idiotez y la bestialidad se funden por estética atolondrando mentes acomplejadas necesitadas de valores y principios con los que afrontar su miseria intelectual. Ni más, ni menos.
Mucho podremos hablar sobre el aborto, sobre el utilitarismo cuando entre manos tenemos seres humanos, en la fase que sea de su desarrollo, obviando su libre consentimiento para someterse o no a esto o aquello. Su puritanismo, el de los Públicos, la maraña de idiotas aborregados que esputan poses como las vistas, no tiene límites. Su extremismo roza lo irrisorio si no fuera porque arrastra consigo el crimen justificado y generalizado.
Hablan de pobreza e ignorancia, multinacionales y demás. Es lo único que les interesa. Los debates serios y rigurosos en torno al aborto, la investigación con embriones o la libertad de consentimiento les traen sin cuidado. Es más, a los que sí nos interesamos por ahondar en reflexiones por el estilo, nos tachan de dogmáticos, cuando no recurren a tópicos y lugares comunes con los que zanjar disputas y quedarse tan tranquilos.
Así de triste es la decadencia moral e intelectual que sufrimos. Nos movemos entre dogmáticos inmovilistas y acomplejados obsesionados con la estética, caiga quien caiga.
Si se cumplen todos los pronósticos, David Cameron, se convertirá, sin lugar a dudas, en el próximo Primer Ministro británico. Claro queda que con sandeces como esta saliendo de su boca, correrán malos tiempos para el Liberalismo en el Reino Unido.
Cameron no quiere a Gordon, ni quiere gordos, y para ello está dispuesto a regular nuestra cesta de la compra. Yo le propongo la vuelta a los economatos comunistas y que de paso retoque las fotos de Churchill, ya que el photoshop lo permite, para ofrecernos una imagen de un Sir Winston menos entradito en carnes, o que la sustituya por una de las de Aznar luciendo abdominales en bañador.
Bromas a parte, lo cierto es que revisando el currículum del líder de los tories y de sus asesores, Cameron dista años luz de su antecesora Thatcher, en cuanto a liberalismo se refiere, más bien tira a socialista de derechas.
Qué pena que la Dama de Hierro no se encuentre en condiciones como para recordárnoslo.
Aprovechamos para daros a todos las gracias por entrar en nuestro blog, por leernos, comentarnos, criticarnos y crear discusión y debate. A Red Liberal y a Daniel por agregarnos, y a todos nuestros bitacoreros amigos. 77000 visitas en los primeros seis meses no están nada mal, pero vamos a por más.
El País dice: “recibió una patada y falleció”. No fue así, pasaron días en el hospital hasta que la lesión acabara con su vida. Pero lo que más sorprende es la intención evidente por indultar a los “chavales” (Valín apunta con razón: he obviado el dato, son legalmente menores, de entre 14 y 17 años)de los que no se dan ni las iniciales. La fórmula, sencilla: el fallecido iba borracho. O eso supone el diario, y para ello presenta los siguientes datos: testigos dicen que dejó el local con algunas copas de más, pero no satisfechos con la prueba, el redactor procede a respaldarla con una especulación sobre el hábito del susodicho: habla de excesos que lo habían distanciado de su esposa. Y remata la faena con la siguiente trasposición del comentario de uno de los camareros del bar de donde salió antes de recibir la patada causa de su muerte: “Era abogado, correcto y muy educado. Alguna vez incluso me había pedido una cerveza SIN alcohol. Solía venir solo a tomarse algo antes de volver a casa”. (Vamos, que era un borracho que de vez en cuando entraba en razón…)
No sé más de los hechos, no seré yo quien aprecié circunstancias que desconozco. Es posible que su borrachera lo desequilibrara y fuera circunstancia suficiente para exonerar de culpa a los pobres chavalines. Lo que queda claro es que el redactor y El País ya han tomado cartas en el asunto. Todo fue un accidente, cosas de chicos, cosas de un borracho encarándose torpemente contra unos vándalos simpáticos que reaccionaron sin maldad y se han encontrado con un panorama muy desagradable…
Vaya con El País, de quién será hijo el de la patada, o pero, maldita la creencia y defensa de la infantilización perpetua de la sociedad… cualquiera se atreve a llamar la atención al incívico o delincuente, no sólo puede recibir un golpe mortal, sino que también después de muerto puede quedar sometido al juicio tendencioso de algún medio de comunicación resaltando sus malos hábitos.
Todo sea por la juventud… por cierto, y el Ministerio de la juventud que nos prometió ZP en 2004?
Poco a poco van saliendo a la luz más datos y precisiones sobre el accidente. Se estudia el despegue, el estado del avión, pero por ahora nadie ha puesto la mira en el escenario donde aconteció. Al parecer Barajas, con la ampliación de la t4, la famosa tercera pista, inaugurada años antes (donde quiso despegar el avión accidentado) y las dos, norte y sur incorporadas hasta sumar cuatro (pocos grandes aeropuertos disponen de tantas) es uno de los aeródromos más seguros del mundo.
Pero algo sucedió en el accidente que desde el primer momento me llamó la atención. Entre las dos pistas norte, en un a lo largo de 870 metros surcan en superficie dos arroyos afluentes del rio Jarama. Ese rectángulo entre pistas tiene un desnivel de hasta 10 metros, dos cuencas fluviales y algunas elevaciones. En concreto llama la atención la zona del arroyo de la Vega, con un bosquecito y un promontorio donde terminó incendiándose el avión accidentado.
La pista lleva operativa diez años, o casi, y el nuevo aeropuerto, con la pista este, casi cuatro años. Desde entonces ningún avión ha sufrido un percance como este, desviándose a la zona de entre pistas rozando el suelo hasta estrellarse contra la zona del arroyo. No creo que sea especialmente alarmante que esta zona no fuera allanada en su momento unificando en una solo plataforma las dos pistas, pero resulta evidente, con los últimos datos sobre la mesa, que si hoy se habla de 153 muertos y una veintena de supervivientes es en gran parte consecuencia de esta ordenación del espacio aeroportuario. EL avión sufrió con el primer impacto contra el suelo pero las consecuencias fueron terribles a medida que se despeñaba por los terraplenes, a lo largo de 1200 metros para acabar en el bosquecillo del arroyo de la Vega. Podría haber sucedido muy parecido si su dirección hubiera sido otra, pero da la casualidad que la zona pertenece al aeropuerto, es más, resulta cuanto menos llamativo el desnivel y la conservación de la orografía original.
Esperemos que la búsqueda tendenciosa de culpables no olvide el lugar de los hechos. De la misma forma que en los accidentes de tráfico pocas veces se reconoce que el estado de la vía y su diseño generan más víctimas que las imprudencias o el azar.
Sirva este post, como procede, de resumen del mes de agosto. Son ya seis los que llevamos alimentando esta bitácora. Toca preparar algo, pero lo dejamos para dentro de unas horas.
Arzalluz quiere la independencia pero no mancharse las manos con la sangre de las víctimas. Dice bien, los etarras, de su quinta y de la mía, y las que quedan entre medias, son valientes. Ellos si se lanzan al monte arriesgando su propia vida, renunciando a las comodidades de Sabin etxea o del Arriaga. Los terroristas son los nuevos gudaris del nacionalismo vasco, movimiento colectivista que lucha por la constitución de un Estado vasco.
Arzalluz puede ser dos cosas. O el Aita, o mejor, Aitona, o el Adizkide, quizá el bazkide (no en los asesinatos, pero si en los frutos que trajeron y han traído aquellos), o sencillamente el nacionalista democrático y respetable que se supone debemos aceptar los ciudadanos de bien.
Como ya comenté hace unos meses los vascos, los habitantes de las tres provincias vascongadas, recibieron un privilegio inaudito para el resto de españoles. Gracias a ETA y al poder económico y político de la oligarquía vasca (vaya concubinato!) la Constitución de 1978 reconoció eso que Arana llamó Euzkadi, reintegrando la práctica soberanía fiscal así como la descentralización de una parte sustancial del Estado. Lejos de aprovechar el privilegio para devolver la libertad a sus ciudadanos, el nacionalismo intocable formó un aparato de dominación a imagen y semejanza de aquel contra el que dirigieron y dirigen sus recelos independentistas. Querían expolio pero dentro de casa, querían la misma represión pero orquestada desde Vitoria…
No creo que Arzalluz merezca un varapalo por sus palabras en El Mundo. Se retrata con claridad dejándonos ver su verdadero rostro. Especula sobre la adhesión aznarista a una eventual negociación entre iguales, gobierno-ETA. Se aferra a sus querencias y aprensiones, no pierde ocasión en tratar de salvar su cara dura, o dura cara.
Arzalluz no fue valiente, no se echó al monte. El no ha pasado por la cárcel, pero sí ha recibido el fruto de todos esos sacrificios. No creamos que los etarras son mafiosos de vida fácil, son asesinos perseguidos cuyo único horizonte es la cárcel (no muchos años, claro). EL PNV es de pijos, ETA de sobrados; mancharse las manos, asesinar vilmente, acceder a esa conciencia de superioridad que concede la alevosía más ruin y despreciable, no diferencia en demasía a los unos de los otros. Todos van en el mismo barco, cobardes y valientes, todos ven caer a sus conciudadanos, a sus iguales, funcionarios del Estado, incluso de su Estado, azarosos mártires, políticos de estos, de aquellos, favorables o contrarios. La miseria es compartida porque su proyecto, el común, ese Estado vasco independiente, no se construye por la libertad de los vascos (como ya hemos explicado aquí y en otros escritos), si para dominar su propio patio de intervención y expolio.
Adolfo, español; Eddab, marroquí. Él, 68 años; ella, 19. Llevan 4 años luchando para que los estados, español o marroquí, les permitan contraer matrimonio. La diferencia de edad y la distinta nacionalidad de ambos hacen que salten las alarmas del posible matrimonio de conveniencia, y es entonces cuando se hace necesaria la arbitrariedad de un juez que decida si ambos se aman o no. En su caso, la balanza se ha inclinado hacia el no.
Es una situación límite, lo sé, pero demuestra que los supuestos derechos que concede el Estado a los individuos que contraen matrimonio son en realidad privilegios de los que se ven beneficiados únicamente aquellos a los que el Estado ve como dignos adjudicatarios de gozarlos. Hasta hace unos años estas eran las parejas compuestas por hombre y mujer, ahora el privilegio se ha extendido a las parejas del mismo sexo, pero siempre con el componente afectivo como telón de fondo, lo que convierte al juez o concejal en notario de lo que sucede o no bajo nuestras sábanas.
¿Quién puede afirmar si Adolfo y Eddab están enamorados o no? Y lo más importante, ¿a quién le importa si lo están o no? Desde este blog, se defiende el libre contrato entre individuos y se aboga porque el Estado deje de actuar como regulador y repartidor de derechos de convivencia. No consintamos que sea necesaria y vital la bendición de ningún juez, nadie nos pregunta si damos nuestro consentimiento a entregar parte de nuestras ganancias a las arcas de las Seguridad Social, y además, para que parte de ese dinero, reconvertido en pensión de viudedad, le sea concedida a la persona que nosotros queremos nos obligan a contraer matrimonio con ella. Es como un club al que te obligan a pagar la cuota pero que para beneficiarte de él tienes que cumplir unos requisitos, lo desquiciante es que aunque no los cumplas tienes que seguir pagando y no hay posibilidad de darse de baja.
El problema no son los derechos que concede, si no el hecho de que los conceda.
Al hilo del interesante artículo de A. Esplugas sobre el debate liberal (vs. utilitarismo) en torno a la justificación del lanzamiento de Bombas Atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, traigo a colación una serie de datos y reflexiones que considero interesantes.
Los aliados realizaron a partir del 41, con más intensidad, bombardeos masivos sobre Alemania. No se limitaron a destruir edificios oficiales, cuarteles, infraestructuras o bases aéreas, sino que las bombas cayeron indiscriminadamente sobre ciudades habitadas. No sólo eso: el tipo bombas lanzadas en demasiadas ocasiones fue de tipo incendiario, es decir, además de la detonación inicial estaban ideadas para propagar incendios en zonas edificadas.
Los alemanes asolaron Varsovia y mantuvieron bombardeos continuos sobre Londres y otras poblaciones inglesas. La respuesta fue una escalada de ataques aliados contra población civil obviando incluso límites bélicos como en el caso de la ciudad abierta de Dresde.
A finales de mayo de 1941 la RAF destruye Colonia asesinando a más de 40.000 civiles.
El 28 de julio de 1943 acontece el asolador bombardeo de Hamburgo, uno de los más sangrientos, donde bailan las cifras, nunca por debajo de los 50.000 civiles muertos gracias a los incendios producidos por las bombas.
A mediados de febrero del año 45 caen bombas sobre Dresde haciendo perder la vida a más de 35.000 personas. Según otras muchas fuentes la cifra de fallecidos pudo alcanzar los 135.000. De nuevo bombas incendiarias, cuya única finalidad era el contagio de fuego de un edificio a otro.
El 10 de marzo de 1945 los americanos bombardean Tokio asesinando a más de 100.000 civiles.
Estos son algunos de los bombardeos más célebres. Todos los que hayáis estado en Berlín, por ejemplo, conoceréis el estado en que quedó la capital del Reich y los cientos de miles de civiles muertos durante toda la contienda.
Los datos más fiables estiman que la explosión nuclear dejó más de 100.000 muertos en Hiroshima y unos 50.000 en Nagasaki. Podemos sumar los afectados por la radiación u otras dolencias inducidas, pero también en los ataques citados más arriba quedaron lisiados y muchas personas que perecerían tiempo más tarde, así que atendamos a las grandes cifras.
No fueron bombardeos excepcionales en cuanto al número de muertos. Las ciudades quedaron asoladas, pero también Hamburgo, Berlín o Tokio fueron pasto de las llamas y la total destrucción. La única diferencia que podemos apreciar es el tipo de bomba y el interés estratégico que pretendieron las autoridades al tomar la decisión de utilizarla para atacar esos núcleos urbanos.
El 16 de julio de 1945, Trinity estalla en Nuevo México, teniendo el honor de protagonizar la primera explosión nuclear de la historia. El 6 de agosto explota little boy, lanzada por el célebre Enola Gay; Hiroshima es devastada en un micro segundo. Los EEUU se dieron prisa en utilizar la bomba, bastó con una única prueba para proceder al ataque. Más allá de un cálculo orientado a conseguir la capitulación de Japón y ahorrarse bajas en una difícil invasión, el gobierno americano se vio en la necesidad, razonable dada su estrategia y el escenario internacional que se abría ante ellos, de mostrar al mundo el ingenio atómico. El número de muertos en términos éticos o morales no diferencia este ataque de resto de bombardeos.
Los rusos tuvieron noticia de los lanzamientos varios días después. La bomba había demostrado su poder y con ella se iniciaba la hegemonía norteamericana. Aun lejos quedaban los misiles transcontinentales y el terror nuclear. En 1949 los soviéticos tuvieron su bomba adelantándose 6 años a las previsiones hechas por el Pentágono.
Este post no añade ni rebate nada. Únicamente pretende aclarar que no debe ser la destrucción y el número de víctimas lo que nos haga ver los ataques contra Hiroshima y Nagasaki como algo excepcional. Millones de civiles perecieron por decisión aliada en ataques masivos e indiscriminados sobre ciudades alemanas y japonesas. Las implicaciones morales y éticas no concurrieron en exclusiva ante los ataques nucleares. Quizá la conciencia del poder de la Bomba hiciera dudar, pero sería de necios creer que con explosivos, toneladas de ellos, e incendios no morirían cientos de miles de personas. EEUU llegó el primero en la carrera por la Bomba. Para mostrarla al mundo necesitaba un impacto que no hubiera conseguido lanzándola con publicidad sobre una base o un páramo cualquiera en territorio enemigo. Los muertos de las dos ciudades japonesas no son distintos a los millones de civiles que perecieron durante más de un lustro merced de las explosiones indiscriminadas sobre ciudades.