Los Juegos y los Estados.
Publicado por yosoyhayek en Agosto 15, 2008
Qué difícil es volver al tajo tratando de ser original. Sinceramente, mantengo la mentalidad vacacional, mi cerebro no funciona de igual manera. Llevo días sin internet, viendo muy poca televisión y centrándome en los titulares de la prensa escrita. Muchos son los temas que me han preocupado. Supongo que irán saliendo en forma de comentarios específicos.
Los juegos olímpicos de Pekín, tan polémicos, tan esperados. La ceremonia de inauguración, un alarde estatista, por supuesto. Pero es que acaso no lo son todos los juegos se celebren en China o en Australia? Compiten equipos estatales, alimentados por su maquinaria de subvención, recolección y adulteración física. Unos lo hacen de una forma, con mejores resultados sociales (y deportivos) y otros recurren a la técnica más bruta, de corral, donde los atletas son máquinas y sus cuerpos depósitos de iras, vendettas y anabolizantes.
El origen fraternal, con atletas no profesionales, haciendo sus cositas, animando al público aun pudoroso y sonriente sobre según qué cosas, quedó atrás cuando los Estados comprendieron que para mayor gloria y arma de distorsión y manipulación, servían los juegos mejor que cualquier otra cosa… con los años algo habrán tenido que ver estas competiciones internacionales con el apaciguamiento…
Por fin le tocó a China, Estado entre los Estados. Toda crítica que podamos emitir sobre la hipocresía del mundo, aplaudiendo un régimen extremo y liberticida con la excusa de los juegos y la apertura, toda la crítica, la condena, legítimas y necesarias, quedan en contradicción cuando la ferocidad debida no se dirige contra el meollo de la cuestión: son los juegos del estatismo, y como tales, sirven al estatismo por naturaleza propia. Entre Estados anda el juego y así se dan y se reparten las sedes. No son una empresa privada en busca de las mejores condiciones para vender su producto, son Estados en competencia y vínculo haciendo de las suyas muy lejos de otro tipo de consideraciones.
La Alemania Nazi celebró los juegos que antes de su advenimiento había logrado la ciudad de Berlín. Los totalitarismos disfrutan y muestran su auténtico rostro en este tipo de acontecimientos. El bolchevismo tuvo los suyos, los americanos repitieron, y el resto se repartió jugando entre unos intereses y otros. China es la superpotencia económica de nuestros días. Su potencial, siguiendo la expresión en ocasiones mal servida, es inmenso, con una proyección magnífica. Para lograr lo que es hoy y seguir avanzando es obvio que China no es el Estado totalitario de antaño… sin libertad no hay desarrollo económico, no a estos niveles. China sigue siendo uno de los Estados más fieros y liberticidas, pero ha abierto puertas y esas puertas han traído más libertad a su pueblo. Es una cuestión de grado e intensidad. El régimen político, en crisis, también influye… pero seamos sinceros, el Estado Chino, que no lo quisiera para mí, no es lo que era y cada vez dista menos en según qué aspectos de lo que muchos Estados democráticos ejercen sobre su población. Quien sepa algo de economía asumirá esta conclusión con facilidad. El Estado es un obstáculo que puede ser total o parcial; de esa parcialidad surgen los resultados.
La crítica sobre los juegos chinos debe centrarse, en mi opinión, al menos en una ámbito liberal, en la
crítica del estatismo, de todo el estatismo, y siempre, por supuesto, en los ejemplos de represión y medidas liberticidas particulares del régimen del que se trate. En este caso es obvio que China es uno de los Estados más feroces, pero no caigamos en la dicotomía democracia dictadura, o la que más nos suene conveniente. En realidad tal cosa no sucede, todos son Estados.
La crítica general, orientada al gran público, donde conviven visiones y convicciones diversas, sí debe ser vulgar en las formas e hipócrita en los fundamentos: el régimen Chino representa el mal absoluto mientras que nuestros Estados occidentales son hermanitas de la caridad. La gente lo entiende y todos contentos. Unimos de igual forma la crítica a los ejemplos concretos de represión y punto, queda clara nuestra posición.
La de esta bitácora, desde el principio fue la condena de los juegos; la coherencia nos hace extender la repulsa y condenar de igual modo la aspiración madrileña a ser sede. Rechazamos por tanto la sustancia misma de estos alardes, muy lejos del espíritu y el espectáculo deportivo que pretenden transmitir. Los juegos son Estatismo campante y es ahí donde dirigimos nuestro rechazo.
Saludos y Libertad!











Los Juegos y los Estados. | lowerautoinsurance escribió
[...] Original post by yosoyhayek [...]
asturleones escribió
Bienvenido de vuelta!
No sé si eres original en tu artículo, pero das en varios de los clavos del asunto. Qué peligroso es quedarse en los grados e intensidades de la represión (o de la libertad) … no existe “un poco de represión” del mismo modo que no existe “un poco de libertad”
Iracundo escribió
“no existe “un poco de represión” del mismo modo que no existe “un poco de libertad””
Exacto, porque ese poco de represión se llama ley y orden mientras que esa poca libertad se llama opresión. No es magia de las palabras, es cuestiónd e grado. Y en el grado, claro, está la realidad de la diferencia.
Diferencia que no puede ver, porque se le viene el edificio abajo, un totalitario, un dogmático o un sectario.
Así de simple.
yosoyhayek escribió
Iracundo, simplificas… efectivamente…
Saludos!
yosoyhayek escribió
Claro, que Iracundo no es ni totalitario, ni dogmático, tampoco sectario… es Petete… qué Grande!
Iracundo escribió
Yosoyhayek: no me ha decepcionado.