LA LIBERTAD Y LA LEY

La Coherencia sólo es posible si se aceptan principios bien definidos, F.A.Hayek.

El Fraude en España

Publicado por yosoyhayek en Agosto 19, 2008

Cuando un orden de normas experimenta una deserción exagerada algo debe ir mal. El fraude fiscal y a la seguridad social en España alcanza un cuarto del producto interior bruto (ese índice sesgado pero tan útil para tantos y tantas).

Entre unas cosas y otras, de media, los españoles sufrimos la confiscación de nuestros ingresos en torno al 50%. Ganar dinero en España y cumplir escrupulosamente la norma es, sencillamente, desalentador. Sobre todo cuando tenemos en cuenta que a medida que ganamos más menos servicios públicos utilizamos y más contribuimos al desarrollo económico, seguido de más recaudación para el insaciable.

No voy a describir las argucias, más o menos complejas que cualquier asesor fiscal sirve en bandeja a sus clientes. Lo de las sociedades civiles está muy bien pero hay otras formas y cuanto más grande sea el botín más inteligente tiene que ser nuestra estrategia. Lo que asusta es que el Ministerio considere fraude el simple hecho de cumplir su normativa. Es triste afrontar el fracaso de unas reglas imperfectas pero de ahí ha calumniar al personal hay un paso que no deberían dar los que nos expolian (expolia el Estado pero siempre al servicio de particulares, es más, incluso nosotros mismos en más de una ocasión. Qué razón tenía Bastiat!),

Fraude, lo que se dice fraude, acogiéndose a una norma para evadir la aplicación de otra a pesar de hallarse en el supuesto de aquella, hay, no lo vamos a negar. Pero no llega a ese 23% del Pib. Puede que sea altísimo el índice de delincuentes y defraudadores fiscales, pero algo está claro, una norma es acatada en la medida que la gente conserva una opinión favorable sobre su justicia. Un grupo humano que mayoritariamente sigue las normas no lo hace por la intensidad de la represión, de esa sanción kelseniana adorada por el estatismo. Lo hará por no padecer recelo u oposición insuperable ante el contenido del precepto, ya sea por mera adhesión o por considerarlo un mal menor. Si el incumplimiento se generaliza, digamos, por encima del 10%, mal va la cosa.

Un grupo humano puede disfrutar con el expolio, incluso considerarlo justo, consecuente. En España sucede algo muy característico de las sociedades envilecidas por la idolatría al Estado de Bienestar. Por un lado todos protestamos cuando nos exprimen a impuestos, pero por otro son pocos los que mantienen una posición firme y coherente en contra del intervencionismo. Incluso los que más ganan, los que más evaden, o mejor dicho, los que si tiene acceso a los servicios de un buen asesor fiscal y recurren a las zonas grises de la norma, conservan ese regustillo afín al prestacionismo estatista.

Miedo a que los pobres en manada asalten sus barrios y despojen de sus enseres sus magníficas casas. Esa es la idea que la socialdemocracia rawlsoniana ha logrado imprimir en la mente del rico. Es mejor pagar, algo, y soportar un gasto desaforado con tal de mantener el status. La falacia es terrible, es desconocimiento de un ápice de teoría económica bien formulada resulta evidente. También los ricos, los emprendedores, los que crean riqueza han caído en manos de la propaganda sinóptica.

Y en esa esquizofrenia nos movemos. Que si pagamos, que si no lo hacemos… el ministro de turno empleando más inspectores, el legislador (ministerio de Hacienda, claro está) buscando la perfección, los asesores por delante, los ricos pagando menos de lo debido pero encantados con el sistema… y las clases medias, con más o con menos, pagándolo todo, sufriéndolo todo, y si son trabajadores por cuenta ajena, más si cabe… Vaya panorama!

Saludos y Libertad!

3 comentarios para “El Fraude en España”

  1. atroma escribió

    Bien lo has dicho. Una socialdemocracia la sustenta la clase media. La clase privilegiada obtiene privilegios por allá donde se aprecie, si uno es rico y su riqueza le produce capital suficiente como para poder subsistir, dedicara parte de su empeño en asesores fiscales, abogados, influencias, y contactos que puedan colocar su capital en paraísos fiscales. Y si los demás nos resignamos, no es por condición ética. Recuerdo como Mario conde alardeaba de que su declaración saliese negativa. El tema es que los impuestos no son voluntarios, y el fraude no es por parte de los ciudadanos.

    Un tema aparte es la discusión que mantengo, desde hace unos días, sobre un pedregullo asunto ficticio generado a partir de una situación imaginable. Me encantaría conocer su opinión al respecto. Hemos imaginado, en una charla de marquesina veraniega con vino, mosquitos y estrellas, la situación imaginaria de con cuánto dinero uno dejaría de trabajar. Hasta ahí todo bien. Sin venir al caso, yo con 2 millones de euros ofrecería mi trabajo a otro. Pero no es el tema, el tema es; si toda la sociedad tuviese esos 2 millones de euros e hiciesen lo mismo que yo ¿Cómo actuaria la sociedad? ¿Sería el declive de la humanidad nuestra riqueza? Desde luego, vivir de los réditos sería imposible, el sector financiero les sería imposible cumplir con sus compromisos del rédito contractual, y sobre todo, cumplir con los requisitos de los bancos centrales. Llegados a ese punto, la riqueza no significaría nada si no se compara con otras, y la diferencia que nos aportaría entre ambas. Quiero decir ¿es factible que gobiernos con políticas de redistribución, sean en realidad políticas “destructivas” de riqueza? Aparentemente con conciencia. Me encantaría conocer su opinión al respecto, ya que para mí, sus opiniones son muy lucidas en estos temas. Gracias. Solo pretendo “ganar” esa discusión.

    Saludos.

  2. Clausius escribió

    Pues es que es en todos lados igual, somos las clases medias las que corremos con el peso del sistema y a las que nos exprimen hasta la saciedad. De todas formas en España os podéis dar con un canto en los dientes, porque aquí en Alemania el 50 % se va casi en impuestos directísimos, por lo que si le sumas el IVA (19%) y demás tasas, como las de los combustibles, la gracia se sitúa alrededor del 65%. Mi jefe me dice, al mismo tiempo, que me puedo considerar afortunado, porque me hace la comparación con Suecia y otros países escandinavos. Cuando estuve en Finlandia uno de mos compis de trabajo me dijo que en sólo en impuestos directos era un 60%, así que imagina, échale tres cuartos de tu sueldo para el Estado…

    Respecto a la pregunta de Atroma, si tuviera tal cantidad de dinero yo no dejaría de trabajar, ni aunque me tocara la lotería (algo prácticamente imposible porque no juego). Quizás me tomaría las cosas de otra manera, con más tranquilidad, pero seguiría con lo que hago.

  3. yosoyhayek escribió

    Atroma, dejarías de trabajar a cambio de 2 millones porque estimas que en toda tu vida laboral nunca llegarías a ganar el equivalente descontando inflación y demás. Si a ti mañana te toca la lotería lo que habrá sucedido es que a través de un juego de azar muchos han transferido parte de su riqueza (un euro, por ejemplo) a un solo ganador. No son dos millones llegados de la nada. Tú serías más rico en el caso de que usaras esos dos millones para sostener tu consumo hasta el día de tu muerte, invirtiéndolo, obteniendo rentabilidad o directamente calculando cuánto te puedes ir gastando sin dilapidarlo demasiado pronto.
    Para que a todos nos caigan dos millones de euros del cielo no existe otra vía que la emisión de tanto dinero como sea necesario. En tal caso, como dijo Locke, si mal no recuerdo (tengo la mente “confusa” de la que habló Hayek), todo se quedaría como está, nadie podría dejar de trabajar porque nadie sería más rico que el día anterior. Lo que suele suceder es que ese dinero de nueva creación no se reparte en partes iguales entre todos los individuos sino que llega primero a unos, ya sea el gobierno o quienes primero reciban el impacto de una eventual expansión crediticia. Serán sus preferencias a la hora de gastarlo lo que distorsionará de una u otra manera el sistema de precios, redistribuyendo riqueza de unos a otros, como bien demostró Cantillon.
    Me he perdido un poco respecto a tu planteamiento. Supongamos que crece tanto la productividad que sólo con un año de trabajo pudiéramos vivir el resto de nuestras vidas. Aun así el trabajo sería un bien escaso. Cuando no lo es hay paro y pobreza, cae la productividad del trabajo porque hay demasiada oferta de trabajadores, en ese caso sí que se pondrían mal las cosas. Algo así sucedería si la población creciera por encima de la acumulación de capital, cosa que ha sucedido poco en términos globales desde que comenzó la revolución industrial.
    Cuando el gobierno redistribuye lo que hace es reasignar derechos de propiedad ya existentes. Cuando expande el crédito con sus políticas o directamente emite más moneda genera distorsiones inflacionarias que también redistribuyen la riqueza. En cualquier caso el supuesto que planteas es inverosímil.
    Saludos! 

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