LA LIBERTAD Y LA LEY

La Coherencia sólo es posible si se aceptan principios bien definidos, F.A.Hayek.

Cuando el Estado dice no

Publicado por Liberand en Agosto 26, 2008

Adolfo, español; Eddab, marroquí. Él, 68 años; ella, 19. Llevan 4 años luchando para que los estados, español o marroquí, les permitan contraer matrimonio. La diferencia de edad y la distinta nacionalidad de ambos hacen que salten las alarmas del posible matrimonio de conveniencia, y es entonces cuando se hace necesaria la arbitrariedad de un juez que decida si ambos se aman o no. En su caso, la balanza se ha inclinado hacia el no.

 

Es una situación límite, lo sé, pero demuestra que los supuestos derechos que concede el Estado a los individuos que contraen matrimonio son en realidad privilegios de los que se ven beneficiados únicamente aquellos a los que el Estado ve como dignos adjudicatarios de gozarlos. Hasta hace unos años estas eran las parejas compuestas por hombre y mujer, ahora el privilegio se ha extendido a las parejas del mismo sexo, pero siempre con el componente afectivo como telón de fondo, lo que convierte al juez o concejal en notario de lo que sucede o no bajo nuestras sábanas.

 

¿Quién puede afirmar si Adolfo y Eddab están enamorados o no? Y lo más importante, ¿a quién le importa si lo están o no? Desde este blog, se defiende el libre contrato entre individuos y se aboga porque el Estado deje de actuar como regulador y repartidor de derechos de convivencia. No consintamos que sea necesaria y vital la bendición de ningún juez, nadie nos pregunta si damos nuestro consentimiento a entregar parte de nuestras ganancias a las arcas de las Seguridad Social, y además, para que parte de ese dinero, reconvertido en pensión de viudedad, le sea concedida a la persona que nosotros queremos nos obligan a contraer matrimonio con ella. Es como un club al que te obligan a pagar la cuota pero que para beneficiarte de él tienes que cumplir unos requisitos, lo desquiciante es que aunque no los cumplas tienes que seguir pagando y no hay posibilidad de darse de baja.

 

El problema no son los derechos que concede, si no el hecho de que los conceda.

 

3 comentarios para “Cuando el Estado dice no”

  1. Matritenis escribió

    Yo también pienso que el Estado no debería meterse en esto pero, si no fuese así es posible que existiese una red de mafias casamenteras muy poderosas.
    Conocí a un chaval hace mucho tiempo de Colombia que se casó con una española para quedarse en España, a la chica le dieron una pasta y él se quedó aquí.
    Esas mafias todavía existen y ofrecen una pasta que es muy difícil no aceptar, hasta yo me casaría por dinero!

  2. yosoyhayek escribió

    Es evidente que en este tema pagan justos por pecadores… si el matrimonio no existiera como institución tuitiva desvirtuada por la igual capacidad jurídica y de obrar de los contrayentes, otro gallo cantaría.
    Matritensis, no lo digas muy alto a ver si te van a empezar a lanzar ofertas, jejeje

  3. Juano escribió

    Si en lugar de Eddab se llamara Manolo, aquí le quitaban todas las trabas posibles :P

Escribe un comentario

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>