LA LIBERTAD Y LA LEY

La Coherencia sólo es posible si se aceptan principios bien definidos, F.A.Hayek.

“Queda esto, somos tantos y vamos a repartirlo”

Publicado por yosoyhayek en Septiembre 2, 2008

Este título retrata el axioma principal del pensamiento social de Maruja Torres. Periodista Digital resume la intervención de esta dama de las letras en la Expo de Zaragoza. Tratando de contener la cascada de improperios que se me ocurren ahora mismo, seré razonable… pausado y lo más explicativo que pueda.

Llamar “dama” a semejante mamarracha es recurrir al eufemismo para calificar lo que no tiene nombre. Jocosa, como siempre (hay que entender el humor intelectual, claro) recurre a referencias sobre sus hábitos higiénicos y costumbres para aleccionar al personal sobre el “deber ser” ecológico, o social, o propio del bienhechor progresista, o váyase usted a saber. Es una guarra; pinta tiene y sus costumbres matutinas lo confirman. Quien quiera leer la grotesca impudicia, que pinche (el enlace).

Reconoce haberse dado cuenta del despilfarro allí donde no tenía para satisfacer lo que creía necesidades. La luz se hizo paso entre las columnas de humo de Beirut alcanzando su greña enredada. Ahí se quedaron las buenas ideas, en su alborotada melena, lo que concluyó y asumió como revelación, dejémoslo en supina tontería.

Acusa al Hombre, con mayúscula, en cuanto especie animal dotada de razón, y otras cosas, de “patear” el planeta donde graciosamente habita. Debe ser que su humanismo progresista se quedó en el XIX y los pasos posteriores han apostado en gran medida por el milenarismo medieval más que por el desarrollismo constructivista. Hablando en plata, seamos pocos, en tribu y muy pobres, en vez de muchos, en sociedad y muy ricos (Hayek dixit).

Es de las que prefieren un árbol a un ser humano. El conservacionismo desaforado; pero, no era progresista? Poco le importa al parecer satisfacer necesidades, porque claro, con comer una vez al día, lavarse una vez al mes y dormir bajo las estrellas, es más de lo que sanamente deberíamos desear. Lo demás, puro consumismo, esa enfermedad capitalista despiadada que nos engulle alejándonos del ascetismo consustancial a nuestra naturaleza estática.

Cree esta señora, la dama, la mamarracha Maruja Torres que todo consiste en ahorrar, sin más. Bonita proclama para no tener ni idea, o tener ideas malas, sobre todo o casi nada. Se ahorra en previsión, especulando, retardando el consumo para el mañana. El ahorro en sí nada significa si no interiorizamos el coste de los medios que empleamos para satisfacer nuestras necesidades. Es evidente que la intelectual no sabe gran cosa de praxeología…

Se ahorran recursos cuando se percibe la escasez de los mismos, el coste y las la previsión de la necesidad futura. Son apreciaciones inexactas, subjetivas, pero sin las cuales no podemos disciplinar nuestra conducta respecto al consumo del bien. El agua en España es cosa pública, subvencionada, casi regalada, intervenida. No podrán sus consumidores especular y ajustar su consumo sin precios de mercado. No hay más.

Como decía al principio, el título resume el pensamiento de Maruja torres. Una idea estática, ignorante de la realidad del ser humano. Los recursos, aunque pueda parecernos evidente lo contrario, no están dados. El proceso social es dinámico, el hombre genera continuamente nuevos medios para satisfacer viejos y nuevos fines. El avance y crecimiento del capital invertido y la productividad, eso que hace que vivamos, todos, cada vez mejor, es incompatible con esa visión mecanicista propia de economía marxiana que exhibe estúpidamente la inepta escritora. Se percata del fin de los tiempos, que al parecer ha llegado ya, donde todo se para, quedamos estacionados y como algunos economistas clásicos enunciaron, con fines y medios dados solo queda redistribuir para alcanzar la justicia. Justicia social, por supuesto, entelequia donde las haya, iluso intento por garantizar resultados a cada uno de los individuos que intervienen en el proceso. A cada cual según su necesidad, de cada uno según su capacidad, diría Maruja… Imposible, profundamente injusto e ineficiente, quién da más?

Nos condenarán los seguidores de Torres a que un 5% de la población mundial (los que quedaría vivos) resistiera el envite de sus ideas agazapados en húmedas cavernas? Claro, su esnobismo, su superficialidad generarían fácil respuesta: mejor eso que esto! Qué así sea!

No queda opción, claro está. Los que estén conmigo que se pongan a este lado. Los que disfruten de la inmundicia haciendo de su incomprensión general y profunda del orden social leyes con las condenar al ser humano a no salir de sus silvestres orígenes, al otro…

(Matritensis, muchas gracias por artículo, espero no haber defraudado la expectativa, ;) )

Saludos y Libertad!

5 comentarios para ““Queda esto, somos tantos y vamos a repartirlo””

  1. Coup de Bâton escribió

    Vale.

    Pero lo de tirar de la cadena cada vez que se mea es, en efecto, un derroche. Yo mismo, no lo hago siempre. Y lo de ducharse todos los días: hasta que no cumplí 16 años no lo adquirí como costumbre y si un día me voy a quedar en casa y no voy a salir no me ducho, así de sencillo. Más con la pereza que suele darme.

  2. yosoyhayek escribió

    Los Costes no están dados, representan la extensión sobre el medio de la valoración que en cada momento le atribuyas a los fines a los que renunciar para cumplir el fin que persigus consumiento ese agua. Cada uno es dueño de disciplinar como quiera su consumo.
    Saludos!

  3. Matritensis escribió

    Gracias a vosotros, excelente reflexión, yo no podría ser tan comedido :P

    Que esta mujer no quiera tener unas mínimas medidas higiénicas es su problema y posiblemente el de su pareja, claro que si le va el rollo hardcore lo llevará fenomenal.

    Lo que más me cabrea de sus declaraciones es el sermón de curita franquista:

    “Necesitamos dejar de tener tantas ‘cositas’ que no necesitamos para nada. Quizás si nos dedicamos a ser felices en vez de estar satisfechos… Se puede ser feliz con una puesta de sol sobre un charco de agua. Y no vale un duro y no le hace daño a nadie”.

    ¿Cositas? cada uno es muy libre de comprarse lo que le de la gana ¡faltaría más! ella como vive muy bien igual le sobran las “cositas” pero hay gente que no gana lo que ella, que no bebe buenos vinos como ella, hay gente que se pasa la vida trabajando en cosas que aborrecen y cuando pueden se compran algo “cositas” para alegrarse un poco su existencia, ¿es un pecado?

    También dice que llora cuando talan un árbol ¿de dónde salen sus libros? ¿de dónde sale la mesa en la que come? ¿de dónde saldrá el ataúd en el que meteran sus pellejos el día que la palme? ojalá esto último sea muy tarde y que no sea de tétanos o de peste negra.

    Es el típico adoctrinamiento estúpido que por desgracia cala en algunos sectores de la población, ¡la ecologista!
    Más valdría que dejase de sermonear, que es muy fácil ver la pajita en el ojo ajeno y que se diese un “agüita” en la cabeza, a ver si dice tantas tonterías por culpa de la roña que le oprime el cerebro.
    Saludos

  4. yosoyhayek escribió

    No podrías haberlo dicho mejor ni más claro… Son como los curas de antaño, han ocupado su lugar, ahora, eso sí, respaldan todas sus gilipolleces en el rigor científico, y en base a el mismo pretenden condenarnos a la miseria, formulando falacias, haciéndonos sentir culpables por cada cosa que hacemos… y lo que tú muy bien has señalado: puesto que tan listos son, decidiendo por nosotros las “cositas” realmente importantes para nuestras vidas…
    Saludos! :)

  5. Matritensis escribió

    Sí, pero antes los curas amenazaban con el Infierno y premiaban con los Cielos, estos ni eso, son así de pobres, son pequeños inquisidores, cierto es que todo español tiene uno dentro pero estos son de la piel de Torquemada!

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