LA LIBERTAD Y LA LEY

La Coherencia sólo es posible si se aceptan principios bien definidos, F.A.Hayek.

Desde Rusia con Amor (II)

Publicado por yosoyhayek en Septiembre 6, 2008

Los ochenta, desde sus inicios, fueron época de cambios. Las reformas del Estado intervencionista apremiaban desde la crisis de los setenta y la manifiesta incapacidad americana y europea de salir del apalancamiento vigente.

Los gobiernos de Reagan y Thatcher simbolizan el mejor ejemplo de que con más libertad y más mercado las cosas pueden ir mejor en todos los sentidos. Políticamente la fortaleza de las economías occidentales, a pesar de altibajos, reafirmo la evidencia. El intervencionismo aminoró y/o transformó la pesada losa que supone para el proceso social.

Los 80 fueron los años de las reformas en la zona comunista. Ya vimos como en China tomaron un camino, difícil pero de buenos resultados a corto y medio plazo. La URSS inició su Perestroika en 1987. Sin empresarios y dinamismo el pesado Estado Soviético no podría resistir mucho más tiempo. Los acontecimientos políticos precipitaron el desmoronamiento en dominó desde los regímenes más pequeños hasta la Madre Rusia. Cayó el telón de acero, cayeron las dictaduras hípersocialistas, el modelo de acomodo del intervencionismo se hizo con las riendas del mundo.

El Neoliberalismo no fue un movimiento que pretendiera el desmantelamiento de la intervención, sino su adecuación a un orden de mercado capaz de satisfacer las necesidades del Estado contemporáneo. Medidas que a pesar de contribuir a incrementar la libertad individual y reducir ciertas barreras de entrada y control de mercados, portaban una intención evidente.

Pero el mercado es fuerte e incentiva el apego a sus formas y soluciones. El comercio internacional creciente, eso que detractores quisieron nominar capciosamente como globalización, trajo y trae desarrollo, reducción de la pobreza y prosperidad en todos los rincones del planeta. Esa realidad pesa, las economía occidentales dinamizaron sus posibilidades y los actores asumieron con más fuerza si cabe la superioridad del mercado frente a cualquier otro sistema de asignación de recursos y decisión de objetivos a perseguir.

Durante estos veinte años no sólo han nacido y renacido poderes estatales, como el ruso, el chino o el indio. El Mercado ha logrado sus mayores cotas de extensión y libertad a nivel global. La intervención sigue pesando, la UE pretende una intervención concertada blindando un mercado interno, los EEUU protegen su territorio y paulatinamente los Países emergentes van e irán mimetizando estas conductas. A pesar de ello la fortaleza del mercado contiene determinadas decisiones.

El Estado Ruso busca su momento a nivel local e internacional. Puede que coincidan o que uno sea precursor del otro. No podemos negarle potencia y potencial pero sí que sea éste su momento idóneo para afrontar según que decisiones en política exterior.  El mercado libre apacigua y aminora pasiones, desincentiva movimientos arriesgados y evita conflictos políticos. El gobierno ruso es consciente de que las cosas no pueden ser como antaño. El fracaso del Estado depende del orden de mercado sobre el que tienda sus tentáculos de intervención. En un mundo globalizado los amagos imperialistas cuestan más que nunca…

Saludos y Libertad!

Una respuesta para “Desde Rusia con Amor (II)”

  1. [...] proceso social. El mercado internacional perdería en gran medida su naturaleza “anárquica” (por lo disperso del poder) y correría el riesgo de perecer a merced de un órgano de planificación central (global) carente [...]

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