LA LIBERTAD Y LA LEY

La Coherencia sólo es posible si se aceptan principios bien definidos, F.A.Hayek.

Archivo de 12/09/08

Desde Versalles

Publicado por Liberand en Septiembre 12, 2008

Phoenix, ¿Arizona?

No, son de Versalles.

Consolation Prizes.

Un saludo y disfrutad del fin de semana

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Obedézcase pero no se cumpla

Publicado por yosoyhayek en Septiembre 12, 2008

(…aunque no les queda otra que cumplir si no quieren ser procesados). La consulta de Ibarreche queda formalmente declarada inconstitucional. La aventura, que se sabía fracasada desde su ideación, servirá como baza electoral con la que sensibilizar el doliente corazoncito de los vascos y vascas (quiero decir, vascas y vascos, claro).

Desde esta bitácora quise apoyar al Lehendakari  concediéndole su derecho a desvariar, a malgastar y enzarzar a los ciudadanos en procesos absurdos pero emocionantes. Zapatero lo hizo y más de media España (cuatro quintos de la España Mediática) apoyó su visión providencial.

El TC ha sentenciado que la fórmula consultiva en realidad portaba un referéndum encubierto. Siendo competencia exclusiva para su convocatoria cosa del Estado central, descartada queda la posibilidad. Pero ha tenido que introducir matices. Lo sorprendente ha sido la unanimidad:

“el objeto de la consulta, la voluntad requerida y que ésta ha de manifestarse mediante un procedimiento electoral, dotado de las garantías propias de los procesos electorales” no deja lugar a dudas de que es “un referéndum”.

Vaya argumento, estoy anonadado. El “objeto de la consulta”. Si a esas tenemos que recurrir para advertir que el Parlamento vasco carece de título competencial para legislar sobre convocatorias de referéndum consultivos. Importa la calificación como referéndum y los argumentos utilizados para llegar a ella, su lectura entretiene pero no es lo mejor que ha redactado el TC.

Lo que más sorprende es la valoración que se hace del contenido de las preguntas. Es razonable, claro, si lo que se busca es destapar un fraude. Pero improcedente en la medida que las preguntas hechas por el gobierno vasco no violentan el orden constitucional vigente. Este punto es controvertido, pero no olvidemos que muchos buenos juristas creyeron haber encontrado un subterfugio constitucional planteando las cosas con una ley de consulta y unas preguntas como aquellas. Que el TC por unanimidad lo rechace no les quita mérito y su parte de verdad. Decisiones tan unánimes, sin embargo, deberían hacernos desconfiar sobre la integridad interpretativa.

Lo que pregunta Ibarreche a sus conciudadanos podría muy bien haberlo respondido positivamente el presidente Rodríguez Zapatero antes de que se le cayera el chiringuito montado en torno a la negociación política con ETA. De hecho, su contenido está perfectamente ajustado con lo que fue el discurso del gobierno y el PSOE durante esos meses. Sencillamente se pregunta sobre lo que ya respondió el presidente afirmativamente. ¿Qué hay de malo en ello?

Molesta, por supuesto, no ganarlo todo siempre, y que algunos, desde sus ámbitos de poder traten de jugar duro y triunfar en el partido. Lo tenía difícil el PNV, o Ibarreche (no nos queda claro), pero tenía derecho a intentarlo. Política es política. La doctrina constitucional es cosa distinta. Así se ha demostrado hoy y se comprobará con la sentencia sobre el Estatuto de Cataluña, manifiestamente inconstitucional en temas clave, pero que será engarzado y tuitivamente protegido por el máximo intérprete constitucional por eso del Orden vigente. Ya se sabe, para unas cosas si, para otras así.

No estaba en juego la unidad de la soberanía ni la nación española con esas preguntas. Si la estabilidad de un régimen político finiquitado desde dentro por las deslealtades de un gobierno caprichoso. Ibarreche ha querido sacarle los colores a ZP; y como siempre, entre el TC y la prensa el Presidente es indultado por la fuerza de la noticia, los hechos y el olvido… vaya panorama.

Saludos y Libertad!

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Competencia Fiscal

Publicado por yosoyhayek en Septiembre 12, 2008

Una buena noticia para el Nacionalismo liberal: El TJCE dictamina que las provincias vascas (y su reunión autonómica dentro del Estado español) cumplen con los tres requisitos exigidos (caso Azores) para la autonomía fiscal. Eso que tuvieron a bien llamar “País Vasco” goza de capacidad constitucionalmente reconocida para dictar normas fiscales, el Gobierno central no puede influir sobre dichas disposiciones y las pérdidas o quebrantos fiscales sufridos por el ejercicio de estas competencias no son compensadas por el Estado, asumiéndolas íntegramente el ente regional.

Ahora deberá ser el TSJPV, desde el que salió la cuestión prejudicial en 2006. El País Vasco pretendía dejar el tipo de sociedades dos puntos y medio por debajo del fijado desde el Estado central. La temida deslocalización de empresas buscando una fiscalidad más laxa empujó a las comunidades limítrofes a recurrir la medida.

La Constitución de 1978 reconoce a los ciudadanos de las tres provincias vascas privilegios inauditos en el resto del territorio nacional, con excepción de la foralidad navarra. Con ellos constituyeron un Estado intervencionista, como ya hemos denunciado en esta bitácora, pudiendo haber relajado considerablemente la dominación sobre el mercado y la libertad individual. Aun con todo debemos reconocer que ese nuevo Estado de apenas 30 años de vida conocido como Euskadi (maldita la Aranada) además de utilizar su aparato de expolio, redistribución y represión para marginar a unos, subvencionar a otros y consolidar la égida clientelista del PNV, también ha sabido asignar mejor los recursos y tomar decisiones de política económica con más acierto que en Madrid (utilizando su lenguaje de cornisa).

El Nacionalismo Liberal no debe confundirnos en sus términos. En ningún momento puede equipararse con el antiestatismo, ni con posiciones anarquistas; muy al contrario, perpetúa el reconocimiento de soberanías nacionales, colectivas, sobre territorios definidos y poblaciones estables, que si bien dinamizan el mapa por división, en nada se diferencia respecto a la estructura de dominación estatal vigente.

La explicación es muy clara. Lo que se defiende es la sucesión de Estados, de entidades más grandes a “naciones” más pequeñas. Operan aquí, al menos en teoría, una serie de efectos que potencialmente lograrían la atenuación de la intervención estatista por parte de estos entes menores: es imposible la autarquía por no disponer de recursos autóctonos para satisfacer la demanda interna e indefectiblemente tendrían que recurrir al comercio internacional. Esto relajaría la protección del mercado interno dentro de una dinámica compartida por el resto de entidades, más o menos del mismo tamaño. Dentro de un mercado más libre que el actual cada mini estado recurriría a la política fiscal para atraer industrias a su territorio. La competencia mejoraría sustancialmente las condiciones para empresas y ciudadanos que siempre podrían “votar con los pies” ante situaciones de ascenso impositivo.

Este supuesto nos presenta un modelo imaginario en el que todo el mundo, o gran parte de él, se divide en pequeños Estados. Es evidente, y la historia corrobora esta impresión, que la situación es bien distinta.

Los pequeños Estados de nuestros días, que los hay, resistieron en gran medida gracias a las posiciones geoestratégicas de las grandes potencias de cada época, salvo contados conatos de heroica resistencia independentista.

Su destino ha sido el de convertirse en paraísos fiscales y regulatorios, con mayor o menor intensidad. Su existencia beneficia  a los Estados limítrofes y sus grupos dominantes, de ahí que pervivan sin mayor problema.

La autonomía financiera de las tres provincias vascas (los derechos históricos son de cada una de ellas, no de la unión llamada Euskadi, que los coordina) y Navarra supone una ventaja comparativa para sus ciudadanos y las empresas que en ellas se instalen. Deja atados de pies y manos al resto de regiones que no disponen del reconocimiento estatutario, constitucional y legal de las mismas potestades fiscales. Es normal que pidan homogeneidad.

Apostando a nivel interno por los principios del nacionalismo liberal conseguiríamos 17 entes autónomos en competencia fiscal muy activa (más aún en situación de crisis económica). La responsabilidad de sus autoridades sería total respecto a sus ingresos y gastos. Desaparecería la tensión interregional de pugna por los recursos a repartir por el Estado central en el ámbito del marco de financiación autonómica. No tiene sentido mantener Comunidades con tanta competencia y capacidad interventora sin que la autonomía fiscal sea real y efectiva.

A España se le saltan las costuras. Como dije ayer, Cataluña no quiere la corresponsabilidad, sino manejar el Estado central a su antojo. En eso la cuestión vasca está mejor resuelta. Por desgracia las pugnas interterritoriales no parecen caminar hacia la homogenización del sistema de financiación a partir del modelo vasco-navarro. Estas dos autonomías seguirán siendo paraísos (fiscales) dentro de España.

Saludos y Libertad!

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