Phoenix, ¿Arizona?
No, son de Versalles.
Consolation Prizes.
Un saludo y disfrutad del fin de semana
Publicado por Liberand en Septiembre 12, 2008
Phoenix, ¿Arizona?
No, son de Versalles.
Consolation Prizes.
Un saludo y disfrutad del fin de semana
Publicado en música | Etiquetado: consolation prizes, phoenix, versalles | 1 comentario
Publicado por yosoyhayek en Septiembre 12, 2008
Una buena noticia para el Nacionalismo liberal: El TJCE dictamina que las provincias vascas (y su reunión autonómica dentro del Estado español) cumplen con los tres requisitos exigidos (caso Azores) para la autonomía fiscal. Eso que tuvieron a bien llamar “País Vasco” goza de capacidad constitucionalmente reconocida para dictar normas fiscales, el Gobierno central no puede influir sobre dichas disposiciones y las pérdidas o quebrantos fiscales sufridos por el ejercicio de estas competencias no son compensadas por el Estado, asumiéndolas íntegramente el ente regional.
Ahora deberá ser el TSJPV, desde el que salió la cuestión prejudicial en 2006. El País Vasco pretendía dejar el tipo de sociedades dos puntos y medio por debajo del fijado desde el Estado central. La temida deslocalización de empresas buscando una fiscalidad más laxa empujó a las comunidades limítrofes a recurrir la medida.
La Constitución de 1978 reconoce a los ciudadanos de las tres provincias vascas privilegios inauditos en el resto del territorio nacional, con excepción de la foralidad navarra. Con ellos constituyeron un Estado intervencionista, como ya hemos denunciado en esta bitácora, pudiendo haber relajado considerablemente la dominación sobre el mercado y la libertad individual. Aun con todo debemos reconocer que ese nuevo Estado de apenas 30 años de vida conocido como Euskadi (maldita la Aranada) además de utilizar su aparato de expolio, redistribución y represión para marginar a unos, subvencionar a otros y consolidar la égida clientelista del PNV, también ha sabido asignar mejor los recursos y tomar decisiones de política económica con más acierto que en Madrid (utilizando su lenguaje de cornisa).
El Nacionalismo Liberal no debe confundirnos en sus términos. En ningún momento puede equipararse con el antiestatismo, ni con posiciones anarquistas; muy al contrario, perpetúa el reconocimiento de soberanías nacionales, colectivas, sobre territorios definidos y poblaciones estables, que si bien dinamizan el mapa por división, en nada se diferencia respecto a la estructura de dominación estatal vigente.
La explicación es muy clara. Lo que se defiende es la sucesión de Estados, de entidades más grandes a “naciones” más pequeñas. Operan aquí, al menos en teoría, una serie de efectos que potencialmente lograrían la atenuación de la intervención estatista por parte de estos entes menores: es imposible la autarquía por no disponer de recursos autóctonos para satisfacer la demanda interna e indefectiblemente tendrían que recurrir al comercio internacional. Esto relajaría la protección del mercado interno dentro de una dinámica compartida por el resto de entidades, más o menos del mismo tamaño. Dentro de un mercado más libre que el actual cada mini estado recurriría a la política fiscal para atraer industrias a su territorio. La competencia mejoraría sustancialmente las condiciones para empresas y ciudadanos que siempre podrían “votar con los pies” ante situaciones de ascenso impositivo.
Este supuesto nos presenta un modelo imaginario en el que todo el mundo, o gran parte de él, se divide en pequeños Estados. Es evidente, y la historia corrobora esta impresión, que la situación es bien distinta.
Los pequeños Estados de nuestros días, que los hay, resistieron en gran medida gracias a las posiciones geoestratégicas de las grandes potencias de cada época, salvo contados conatos de heroica resistencia independentista.
Su destino ha sido el de convertirse en paraísos fiscales y regulatorios, con mayor o menor intensidad. Su existencia beneficia a los Estados limítrofes y sus grupos dominantes, de ahí que pervivan sin mayor problema.
La autonomía financiera de las tres provincias vascas (los derechos históricos son de cada una de ellas, no de la unión llamada Euskadi, que los coordina) y Navarra supone una ventaja comparativa para sus ciudadanos y las empresas que en ellas se instalen. Deja atados de pies y manos al resto de regiones que no disponen del reconocimiento estatutario, constitucional y legal de las mismas potestades fiscales. Es normal que pidan homogeneidad.
Apostando a nivel interno por los principios del nacionalismo liberal conseguiríamos 17 entes autónomos en competencia fiscal muy activa (más aún en situación de crisis económica). La responsabilidad de sus autoridades sería total respecto a sus ingresos y gastos. Desaparecería la tensión interregional de pugna por los recursos a repartir por el Estado central en el ámbito del marco de financiación autonómica. No tiene sentido mantener Comunidades con tanta competencia y capacidad interventora sin que la autonomía fiscal sea real y efectiva.
A España se le saltan las costuras. Como dije ayer, Cataluña no quiere la corresponsabilidad, sino manejar el Estado central a su antojo. En eso la cuestión vasca está mejor resuelta. Por desgracia las pugnas interterritoriales no parecen caminar hacia la homogenización del sistema de financiación a partir del modelo vasco-navarro. Estas dos autonomías seguirán siendo paraísos (fiscales) dentro de España.
Saludos y Libertad!
Publicado en Economía Política, Liberalismo | Etiquetado: autonomía fiscal, concierto vasco, convenio navarro, Cupo vasco, derechos históricos, nacionalismo liberal, País Vasco, régimen foral | 4 Comentarios »