Keynes vuelve a brillar de la mano de Caldera
Publicado por yosoyhayek en Noviembre 17, 2008
Ese exministro de Trabajo, con efigie de Centurión romano sin cuello (todo papada), luce su mediocre pero intenso puesto de Jefe del laboratorio de ideas montado para alimentar al PSOE (ávido de nuevas memeces con las que reforzar falacias y sofismas de ayer y hoy). Caldera ha acudido esta mañana a los
desayunos de la Primera (la pública diferencia) para pavonear con orgullo el éxito socialdemócrata de la cumbre del g-20+1+1. Esa ha sido su conclusión, criminalizando a los “neoliberales” como causantes de todo el mal que nos toca padecer en forma de crisis y recesión. Ha llegado a decir que no sólo han quedado estos, los neo, por los suelos de la ética, sino que sus teorías, su “Economía” (en ese momento el pobre no sabía cómo expresarlo mejor), han sido refutadas por los hechos.
Lo peor es que todo ese discurso carece de fundamento alguno para sostener sus aseveraciones. Podríamos estar muy de acuerdo en que esas políticas monetaristas “neoliberales” han conducido a la actual situación, pero coincidir con Caldera tiene un serio problema: él habla sin saber, habla por hablar, y adherirse a su discurso infecta terriblemente nuestra posición.
Caldera, a lo que quería llegar, es que muerto el dichoso “neo”, aquí está la socialdemocracia de toda la vida para sacarnos las castañas del fuego. No sabemos muy bien qué quiere decir o a quién se refiere con eso de “socialdemocracia”. La trayectoria de esta etiqueta política porta innumerables escabechinas, desastres, guerras y destrucción.
El Centurión a cargo del flamante Think Tank progre relaciona su pasión socialdemócrata con la
resurrección del pérfido Keynes, ese personaje histórico que nos enseñan en la escuela e instituto (qué decir de las facultades de Ciencias económicas!) como un gran contribuidor a la formación de la teoría económica, referente de todos y padre de tantas buenas obras. Recuerdo las explicaciones, en primero de BUP, estudiando la Gran Depresión, prácticamente santificando las aportaciones de este, por otro lado, cultísimo señor, que aprendió economía, no en dos tardes, pero sí en un semestre asistiendo a las explicaciones de Marshall.
Hayek y Keynes tuvieron sus rifirrafes. Es evidente quién triunfó de cara a la galería. Sus propuestas fueron aceptadas llevando a los EEUU y el resto del mundo a la depresión más intensa y demoledora de su historia industrializada. No diremos que esas ideas tuvieron mucho que ver con la segunda Guerra Mundial, pero sí que contribuyeron de forma nefasta a la constitución de una opinión pública, también entre los científicos sociales, plagada de errores y falacias de libro. La competencia con Hayek impide su indulto y el de sus seguidores. Tenían donde elegir, si tomaron el camino equivocado, es su responsabilidad.
Caldera atribuye al “neoliberalismo” todos los males del planeta. Simplifica el discurso ideando un
hombre de paja sobre cuyas espaldas arrear lo peor de lo peor de la historia reciente de la humanidad. Se olvida de los horrores del socialismo en sus totalitarismos, algunos aun vigentes. Se olvida, porque no entiende o no sabe, de las terribles consecuencias de la adopción de las políticas keynesianas no sólo en occidente, sino en África o América Latina.
Ese neoliberalismo tan denostado ha llevado al mundo, allí donde se ha practicado, a los niveles de desarrollo y reducción del hambre y la pobreza más intensos de su historia. Negarlo es tan burdo que únicamente un tarado podría hacerlo sin avergonzarse por la ignominia cometida. Aun así, y le damos la razón, esas políticas expansivas, monetaristas, coincidentes con el keynesianismo en todo lo errado y equivocado, generan crisis recurrentes. No es por tanto una crisis del mercado libre, sino una crisis del modelo de intervención. Le preocupa a Caldera que no haya sido el keynesiano el que en los últimos 30 años haya imperado en los diseños de políticas económicas de las grandes potencias. Fueron esos neoliberales los que contribuyeron a desatascar la situación favoreciendo un crecimiento inaudito. Pero no nos equivoquemos, son primos hermanos.
En el siguiente cuadro, copiado de la página 449 del libro Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos, de Huerta de Soto, quedan resumidas las diferencias fundamentales entre la Escuela Austriaca y el resto de corrientes de pensamiento económico. Espero que sea útil.
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ESCUELA AUSTRIACA |
MACROECONOMISTAS CLÁSICOS Y KEYNESIANOS |
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1. El tiempo juega un papel esencial. |
1. Se ignora la influencia del tiempo. |
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2. El “capital” se concibe como un conjunto heterogéneo de bienes de capital que constantemente se gastan y es preciso reproducir. |
2. El capital se concibe como un fondo homogéneo que se autorreproduce solo. |
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3. El proceso productivo es dinámico y está desagregado en múltiples etapas de tipo vertical. |
3. Se concibe una estructura productiva en equilibrio, unidimensional y horizontal (flujo circular de la renta). |
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4. El dinero afecta al proceso modificando la estructura de precios relativos. |
4. el dinero afecta al nivel general de precios. No se consideran cambios en los precios relativos. |
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5. Explica los fenómenos macroeconómicos en términos microeconómicos (variaciones en los precios relativos). |
5. Los agregados económicos impiden analizar las realidades microeconómicas. |
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6. Dispone de una teoría sobre las causas endógenas de las crisis económicas que explica su carácter recurrente. |
6. Carecen de una teoría endógena de los ciclos. Las crisis se producen por causas exógenas (psicológicas, tecnológicas y/o errores de política monetaria). |
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7. Disponen de una elaborada teoría del Capital. |
7. Carecen de Teoría del capital. |
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8. El Ahorro juega un papel protagonista y determina un cambio longitudinal en la estructura productiva y el tipo de tecnología que se usará. |
8. El Ahorro no es importante. El capital se reproduce lateralmente (más de lo mismo) y la función de producción es fija y está dada por el estado de la técnica. |
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9. La demanda de bienes de capital varía en dirección inversa a la demanda de bienes de consumo. Toda inversión exige ahorro y, por tanto, una disminución temporal del consumo. |
9. La demanda de bienes de capital varía en la misma dirección que la demanda de bienes de consumo. |
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10. Se supone que los costes de producción son subjetivos y no están dados. |
10. Los costes de producción son objetivos, reales y se consideran dados |
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11. Considera que los precios de mercado tienden a determinar los costes de producción, y no al revés. |
11. Consideran que los costes históricos de producción tienden a determinar los precios de mercado. |
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12. Considera el tipo de interés como un precio de mercado determinado por valoraciones subjetivas de preferencia temporal, que se utiliza para descontar el valor actual de la corriente futura de rendimientos al que tiende el precio de mercado de cada bien. |
12. Considera que el tipo de interés tiende a estar determinado por la productividad o eficacia marginal del capital, concebida como la tasa interna de retorno que iguala la corriente esperada de rendimientos con el coste histórico de producción de los bienes de capital (que se considera dado e invariable). Se cree que a corto plazo el tipo de interés tiene un origen predominantemente monetario. |
Saludos y Libertad!
Esta entrada fue publicada el Noviembre 17, 2008 a 11:55 am y está archivada en Economía Política, escuela austríaca. Etiquetado: caldera, cumbre g-20, keynes, keynesianismo, neoliberales, socialdemocracia. Puedes seguir los comentarios a esta entrada a través de RSS 2.0 feed. Puedes deja un comentario, o trackback desde tu propio sitio.











jjmercado escribió
Qué gran hombre, Caldera!!
yosoyhayek escribió
Un tipo sin complejos, eso seguro… jeje