Del aquí no quiebra nadie al, “aquí nadie se queda en paro”
Publicado por yosoyhayek en Diciembre 4, 2008
Pero claro, la marea avanza, cerramos 2008 con 3.000.000 de parados, y el 2009 promete un 50% más. Vaya con España, por qué a nosotros? Pues muy sencillo, gracias a actitudes y medidas como la planteada por Zapatero en una reunión, formal, de foto, con la industria del automóvil: condiciona ayudas al sector siempre y cuando la empresa beneficiada no despida a nadie. Así empezaron en Japón y todos sabemos cómo acabaron: más de una década de recesión. Y por cierto, todos los indicadores salvo el del paro, que por ahora, en España, marca tasas de escándalo, nos hacen pensar que las medidas anticrisis nos llevarán, indefectiblemente, a una situación parecida.
El gobierno, también el nuestro, se disponen a movilizar y captar ingentes sumas de recursos para tratar de reconducir la situación. En un mix keynesiano, neokeynesiano, monetarista descafeinado y no sé sabe qué más corrientes y paradigmas (el austriaco no lo veo por ningún lado), la consigna es: a consumir todo
el mundo, que nadie revise planes de acción y preferencias temporales, que nadie ajuste o acomode sus decisiones a la nueva situación. Pero claro, el paro crece a velocidad de vértigo y forzosamente esos desempleados tendrán que cambiar sus planes. Para el gobierno es sencillo, los que queden, los que todavía no hayan sufrido en embate de la recesión, deben seguir como si nada, caminando entre zombis, mirando al frente, reproduciendo metódicamente su comportamiento de hace tan solo un año. Hasta que les llegue a ellos, claro…
Se están adoptando las peores medidas, en todos los frentes, la peor actitud, la más penosa y suicida. Aun en el mejor de los casos, con una recesión de la que nadie nos salva, todo conduciría a estancar la situación y retrasar el ajuste, un tiempo, poco, pero con efectos aún más devastadores. Esas son las consecuencias del cortoplacismo de gobiernos y políticos. No pueden soportar la responsabilidad de las medidas adecuadas. Es un sálvese quien pueda, o el dicho keynesiano, total. “mañana todos muertos”, o todos calvos, nunca se sabe.
Veamos la oferta del gobierno: si usted hace como si no hubiera pasado nada (caída en las ventas de vehículos rozando el 50%), no reajusta su actividad y despide a parte de su plantilla, TRANQUILO, que Yo (Estado), con dinero confiscado o irresponsablemente captado en el mercado de fondos prestables (vía Deuda Pública), le mantengo en su ficción, y aquí paz y después gloria.
Lo que menos necesitamos en estos momentos es que nadie, y menos el gobierno, trate de achicar agua y sellar vías con cartones. La caída del consumo es buena señal, y no todo lo contrario: aumenta el ahorro y se insta a los productores a ajustar sus decisiones. El nuevo ahorro sentará las bases de la recuperación con inversiones en los sectores donde esos recursos sean más valorados. El despido, es buena señal: durante años han crecido burbujas o se ha descontrolado el consumo gracias al dinero fácil; el ajuste requiere despidos, pero también que esos recursos liberados (trabajadores) se recoloquen en las nuevas inversiones sostenidas en ese nuevo ahorro. Las barreras de salida son barreras de entrada.
España sufre con más intensidad el ascenso en los niveles de desempleo, no porque Bush, los EEUU, las subprime y demás retórica demagógica del gobierno, se hayan obsesionado con nosotros, sino porque
tenemos (además de una burbuja inmobiliaria mucho mayor que la norteamericana) un mercado laboral fuertemente intervenido. Cada parado, cada persona que quiere trabajar pero no encuentra, entre otras cosas, pero con especial atención, deberá dirigir su rabia y legítimo cabreo no contra el Capitalismo y demás hombres de paja, sino con Sindicatos y Legislación laboral, contra medidas como la de “aquí no se despide a nadie”, o “aquí no quiebra nadie”, que no hacen sino distorsionar y entorpecer la recuperación en la que necesariamente se crearan los nuevos puestos de trabajo que ocuparán a los despedidos hoy.
Mientras que el Estado pretenda ser parte, intermediario y artífice de la recuperación, está tardará o no terminará de llegar. El sufrimiento generado, por desgracia, será atribuido a cualquier cosa menos al propio modelo de intervención y las políticas adoptadas por unos gobernantes que tienen la mirada puesta en las próximas elecciones, y en función de ello deciden entre el pan para hoy y el hambre para mañana.
Saludos y Libertad!










