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El Estado y la Educación

julio 8, 2009

La nueva “conquista” nacionalista catalana ha sido valorada por muchos como un paso firme e irreversible hacia la secesión. En realidad el movimiento catalanista demuestra su debilidad, la necesidad de reconducir sus esfuerzos y objetivos: si en 30 años de dominio y adoctrinamiento nacional y lingüístico no han logrado esa masa crítica cargada de identidad y particularismo, algo debe estar fallando en el diseño del proceso.

El fallo es el de siempre: los procesos sociales son difícilmente articulables, el voluntarismo no resiste ante la espontaneidad. Cuanto más numeroso sea el grupo humano, más elementos distorsionarán el primer panorama, el punto de partida desde el que se tomaron las decisiones iniciales. En Cataluña habitan varios millones de personas de las que más del 60% sigue siendo castellanoparlante. El catalán se oye, domina en ciertas zonas y estratos sociales, pero las grandes bolsas de población suburbana mantienen el español como lengua de uso común y familiar.

El catalanismo se enfrenta a una población difícil de domeñar, un bilingüismo espontáneo que favorece la convivencia lejos del rencor que pretende extender el secesionismo. En Cataluña ha triunfado el particularismo, pero el pretendido por el constructivismo nacionalista, sino aquel que de forma singular surge en las sociedades acomplejadas y temerosas de sí mismas. La cuestión es que la unidad española queda comprometida en cada esfuerzo por ahondar las diferencias. Unidad política, pero también social. A pesar de que la mayoría de los catalanes compartan idioma con el resto de españoles crece el rencor y los tópicos, aunque no lo hagan según los parámetros diseñados para esa Arcadia feliz que será la Cataluña independiente.

Todo Estado requiere de un sistema educativo instrumentalizado como recurso integrador y de diseño del tipo ciudadano deseado. La educación, incluyendo aspectos meramente formativos, adquiere en todo caso un carácter socializador y doctrinario que excede por completo el presunto espíritu humanista que inspira su extensión universal entre la población. La educación así como su lengua vehicular son factores determinantes que definen la estatalidad de un poder político. La Generalidad, en ese sentido, así como los gobiernos de todas las autonomías particularistas, lo son. El suicidio del todo resulta más que evidente. A esta situación se enfrentan con encono los estatistas españolistas que ven diluirse en las partes esa opción general que ellos defienden. A los liberales, en realidad, salvo por coherencia social en el sentido de evitar disensos innecesarios, lo mismo nos da que sea el ministerio de educación del Reino de España, que la consejería del ramo de esta o aquella autonomía.

Cataluña ha sido definida, ideológica, política, social y jurídicamente como una nación sin Estado. Siendo nación y poseyendo “lengua propia” parece obvio que para ser catalán se debe conocer la lengua de Cataluña. Afirmada la entidad social y política resulta igualmente obvio que todo inmigrante, proceda de territorios propios del Estado español, o de territorios dominados por otros Estados, debe socializarse en Cataluña bajo el patrón lingüístico catalán. Los que hablan de bilingüismo no entienden que el catalanismo parte de que el castellano debe su implantación a una agresión original y no a una incorporación espontánea. Consideran la castellanización como una invasión cultural que debe ser enmendada, y no como la constatación de la existencia de la nación española también en territorio catalán. Si nuestras leyes y nuestros políticos admiten que Cataluña es nación dotada de instituciones políticas autónomas, parece inevitable que estas actúen de forma coherente.

El Estatismo es siempre xenófobo y adoctrinador. El Estado español admite los colegios extranjeros, como el británico, el alemán o el francés, pero a modo testimonial, no como un reconocimiento general del derecho de los padres a escolarizar a sus hijos en una u otra lengua vehicular. En Cataluña sucede lo mismo, porque Cataluña ya es Nación y su Consejería de educación actúa con práctica soberanía. Entiendo que los estatistas de uno y otro bando se sacudan sin descanso. Comprendo que a muchos el proceso de construcción nacional catalana les parezca extremo y liberticida. Lo es, pero no más que el esfuerzo emprendido por todo Estado en este sentido.

La España plural es una entelequia. La desintegración del Estado español, construido torpe y débilmente a imagen y semejanza del modelo monolítico francés, es imparable. La única esperanza radica en que el consenso social en torno a la unidad nacional perviva a pesar de los esfuerzos particularistas y secesionistas. Los primeros son practicados por el común de los poderes públicos autónomos, incluidas los gobernados por el PP. Los segundos parecen consolidados y crecientes en Cataluña y País Vasco, si bien es cierto que al final sus poblaciones parecen resistirse ante un cambio tan abrupto en las relaciones y vínculos sociales, económicos, políticos, pero también familiares, con el resto de territorios de España.

Veremos qué sucede, pero quede claro que el experimento catalán no es sino un ejemplo más de lo que entiende el estatismo sobre la educación y la impregnación identitaria.

Saludos y Libertad!

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7 comentarios leave one →
  1. yuio permalink
    julio 8, 2009 1:31 pm

    Cataluña cada vez más provinciana y paleta, a años luz de Madrid y las grandes capitales españolas que progresan cultural e ideológicamente cada día ¡Qué pena! Y lo peor es que, sumidos en su torpe endogamía, no se dan ni cuenta de como se van quedando atrás

  2. julio 8, 2009 6:06 pm

    Respondiendo a la otra entrada. El sistema público de oposicione es el único que garantiza la libertad e independencia de los docentes. Es mentira, simplemente mentira que la educación pública adoctrine porque cada profesor somos hijos de nuestro padre y madre y nadie, ningún gran hermano nos dice desde arriba qué debemos inculcar. En mi instituto hay profesores republicanos, nacionalistas gallegos, monárquicos (sabe que lo soy), del PP, del PSOE, del BNG… y convivimos todos, es más damos al alumnado una visión plural. La educación es un valor tan grande que el Estado debe garantizarla, y lo hace, mal pero lo hace. Por eso defiendo la educación gratuíta, universal y sobretodo pública.

  3. ROBUR permalink
    julio 8, 2009 9:32 pm

    “Bien distinto es el signficado que la cuestión de la enseñanza reviste en aquellas amplias zonas geográficas en que conviven y se entremezclan pueblos que hablan lengua distintas. Allí la cuestión de la lengua básica de la enseñanza tiene una importancia decisiva porque puede decidir el futuro de la nación”
    Ludwig von Mises

  4. julio 8, 2009 10:51 pm

    La desintegración del Estado español, construido torpe y débilmente a imagen y semejanza del modelo monolítico francés

    Falso. Nuestro modelo constitucional está diseñado a la imagen y semajana de la Ley Fundamental de Bonn (constitución alemana), y nada tiene que ver con el modelo francés.

    Joder, qué valiente es la ignorancia.

  5. julio 8, 2009 10:52 pm

    Robur, si Mises dijo eso seguro que llevaba razón, pero, qué interpretas tú de esas palabras? Esa es la cuestión. No habla en ningún caso de eduación obligatoria ni de formación pública.
    David, no cuestiono tu independencia. Lo adoctrinador es que la educación se presuma como un bien público, que no lo es (los bienes públicos no existen), o peor, que se suponga una obligación del Estado, porque si así fuera asumes que la formación de los individuos depende en exclusiva de la voluntad del mismo, cuando en realidad debería depender de la voluntad de los padres o de ellos mismos.
    Saludos!

  6. julio 9, 2009 12:53 am

    Yo digo, la educación es un bien tan importante que el estado debe garantizarla.

  7. Jayson permalink
    julio 12, 2009 6:45 pm

    Menudo absurdo dice el Sr. David , que el sistema público no adoctrina, cuando un profesor cuenta la historia a unos alumnos que no tienen ni idea, y los alumnos la creen aunque sea falta, eso ¿qué es? enseñar o adoctrina. Cuando los profesores se desentienden de las clases porque tienen su puesto asegurado y dan lo que ellos creen o quieren que los alumnos se aprendan. Cuando el BNG en Galicia coge a unos jubilados y no les dice que van a un viaje y a un charla eso es también educar a la tercera edad, con dinero público. La educación está garantizada, porque hay pública y privada, el problema es que das por hecho que una persona que enseña en el público, ahí tu puedes enseñar e incluso mal y no te echan, hasta puedes hacer campaña a favor de dictaduras como Cuba o China. Es falaz eso de que la educación se va a privatizar. Mí reflexión ¿de que sirven los profesores si el Estado o las autonomías se encargan de lo que entra en los libros, de lo que deben explicar, acaso son traductores? ¿quién adoctrina a quien donde está la libertad de elección?

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