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¿Quién se come el ahorro de los españoles?

enero 4, 2010

El ahorro de los españoles aumenta hasta el 14,1% de su renta disponible. Se trata de un efecto normal dada la situación económica, pero además, el principal resorte que nos debería hacer salir de la crisis que vivimos. Sin embargo, algo está obstaculizando la tendencia secular de reajuste que lleva, tras un periodo inflacionario y expansivo y su posterior y consecuente recesión económica, a una nueva senda de coordinación. No hablo de panoramas equilibrados (por imposible, resultaría absurdo plantearlo), sino de un proceso donde las decisiones de los agentes producen, inintencionalmente, un resultado coordinado y eficiente en términos dinámicos.

Nada es inmediato, y aunque los índices de ahorro crezcan, no implica que el reajuste alcance los ámbitos y sectores más hipertrofiados durante el periodo de auge insostenible. Desgraciadamente, la Economía sostenible de Zapatero, no es la economía del ahorro y la libertad, sino Economía en sentido estricto: planificación deliberada de mercados principales, decidiendo sobre una parte cardinal de la inversión.

El gobierno de España, con déficit y Deuda Pública, acapara para sí y sus arbitrarias decisiones, la práctica totalidad del ahorro de los españoles, que, unido a lo que consigue captar en el mercado internacional de capitales, moviliza una cantidad ingente de recursos hacia aquellas inversiones que, el propio gobierno, decide.

El problema que provoca toda centralización del gasto y la inversión es, en el mejor de los casos, que la coordinación lograda, o la mayor eficiencia económica, serán siempre un resultado aleatorio, fortuito. Las decisiones del gobierno rara vez generarán por sí mismas el reajuste que cierto mercado necesita, sino todo lo contario. La crisis se prolonga y llega el estancamiento. Pese a todo, nada dura eternamente, y los distintos agentes, persiguiendo sus propios fines, al margen de las políticas gubernamentales, avanzarán, también sin quererlo, pero movidos por su propio interés, hacia un resultado inintencional de reajuste y coordinación. Lo más triste de todo es que, llegado el momento, será el gobierno quien se apunte el tanto, y, cuánto más largo y penoso haya sido el periodo depresivo, mayor será su orgullo ante el resultado “logrado”.

El obstáculo a la recuperación tiene rostro y nombre: el Gobierno de España. El gobierno de cualquier país donde se crea que con decisiones centralizadas sobre la inversión, sin aminorar la carga fiscal sobre renta, y, principalmente sobre el ahorro, sin relajar la intervención en ciertos mercados, sin dejar que los sectores hipertrofiados en el periodo de auge sean liquidados hasta donde el mercado y sus precios, en caída libre, señalen el regreso a la “sostenibilidad”… dicho gobierno, será, en todo caso, un devorador del esfuerzo de sus ciudadanos, un dilapidador de recursos, un obstáculo para la recuperación, y además, el artífice del siguiente escenario maniaco depresivo, el responsable de la próxima e inevitable recesión económica.

Los españoles ahorramos. El gobierno capta nuestro ahorro, comprometiendo nuestra riqueza futura y dilapidando la presente. Sus decisiones, aun las mejor orientadas, derivarán, siempre, en menos coordinación, falta de reajuste y unas bases endebles para el nuevo crecimiento. ¿Es esta la economía sostenible de Zapatero?

Saludos y Libertad!

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