The road
… un camino a ninguna parte, no esperéis que la historia concluya como suelen hacerlo otras producciones hollywoodienses de regusto apocalíptico. The road es una moraleja andante, tan intensa como queramos, aunque el propio relato de la historia impida que cualquier espectador quede indiferente.
Basa en la premiada novela de Comarc MacCarthy, The road nos trasporta al páramo en que quedan convertidos los EE.UU tras una apocalipsis de la que no conocemos más que sus desoladoras consecuencias. Una suerte de invierno nuclear que consume a la humanidad en el irreversible desgaste de capital, llevando a los supervivientes a la situación más precaria que podamos concebir.
La ambientación es tan buena que consigue introducirte dentro de la escena como si tu vida y tu propio futuro dependiera de las escasas oportunidades de acción al alcance de los protagonistas. Un padre y su hijo, deambulan por la yerma Norteamérica, esquivando a “los malos”, con cara de supervivientes hambrientos y en grupo, caníbales cazadores, o caníbales cosechadores.
La historia se traduce en una batalla entre el instinto y la moralidad, o mejor, la resistencia moral frente a la penuria de la mera supervivencia. “Malos” organizados, en clan, que resisten gracias a un precario reconocimiento grupal, que se reduce a la nada cuando de un desconocido se trata. “Buenos” familiares, con un objetivo desesperado pero cargado de fe, o solitarios y vagabundos sin otro horizonte que despertarse una mañana más.
Es una de esas películas que no quieres ver si conoces vagamente su temática y, lo que es más importante, la calidad de su puesta en escena. Porque está realmente bien hecha, y eso acongoja hasta unos niveles que desconocía hasta esta tarde lluviosa y pesimista.
Viggo Mortensen y Kodi Smit-McPhee, como padre e hijo, y Charlize Theron haciendo de esposa incapaz de afrontar la desesperanza de un mundo condenado, comparten escena con otros genios de la pantalla, cuyo nombre y momento de aparición prefiero no desvelar.
Una imagen propia de la mitología antigua que me ha llamado la atención por su perfecta traducción en el film: Eneas, Anquises y Ascanio, huyendo del incendio de Troya, pero sin destino al que dirigirse, condenados y conscientes de que “la muerte es un lujo” dadas las circunstancias.

Saludos!




No hay nada que comer excepto comida enlatada y seres humanos.
El final final feliz de la peli me parece que le quita bastante credibilidad.Ocurre demasiado rapido y es demasiado perfecto;Empalaga.
No hubiera visto con malos ojos que al final,el chaval hubiera cogido el arco de su padre y tras cazar algunos malos se hubiera zampado un buen solomillo.
Yo no hubiera tardado tanto en hacerlo.
Hombre, feliz, feliz… Lo tienes claro, no? Tú serías de los malos.
Es solo que me gusta estar arriba en la piramide ecologica.
Matarías humanos simplemente por hambre?