El romance entre Mario y Prisa

Vargas Llosa publica en El País sus artículos, en Alfaguara sus novelas, y como parte de este vínculo exquisito entre el escritor y el grupo Prisa, la línea editorial de este último, en todos sus medios de información, noticias y opinión, está siendo escrupulosamente atenta, cortes y condescendiente con cada palabra, aseveración o crítica expresada por el Premio Nobel de literatura. Es un romance extraño, de esos que nacen de la pose fríamente calculada que adoptan muchos periódicos de prestigio internacional incluyendo en su ramillete de voces y colaboradores a reconocidos adversarios ideológicos. El País es socialista, abiertamente izquierdista, perseguidor de conservadores y liberales. Pero los artículos de Mario no molestan al lector habitual del diario progresista, sino que en parte lo conmueve e invita a reflexionar. Es un acierto cometer estas travesuras de mera propaganda, que acaban convirtiéndose en un esfuerzo inconmensurable de amplias tragaderas para soportar discursos del tipo del que dio Vargas Llosa en Estocolmo, horas antes de la ceremonia de entrega del premio más laureado de nuestra civilización.
Saludos y Libertad!




Si de esa relación mercantil PRISA se ve beneficiada, dices tragaderas, las que hagan falta y más.
Cierto
El País hace tiempo que está poniendo una vela a Dios y otra al diablo. Por ejemplo, últimamente es muy crítico con el régimen castrista. Pero no problem, los progres-progres ahora tienen Público, el último bastión del chavismo y el castrismo más acendrados.
Por eso Cuatro es Telecinco y CNN+ ha muerto
Ocurre algo muy similar con Arturo Pérez Reverte. Resulta gracioso que los dos escritores que más libros venden para la editorial Alfaguara la han tenido muy tiesas ultimamente con lo mas izquierdista de este país.
La variable fundamental es los libros que vende en Alfaguara. Es un superventas como pocos hay en el mundo, y eso es mucha pasta. Además de su prestigio, etc. Sólo de ahí se deriva lo demás: que sea columnista en El País, que le traten tan bien… Sí, es un caso como el de Pérez Reverte.