La Economía de Cebrián
Probablemente Juan Luís Cebrián esté preparando un nuevo libro y se sirva de El País para presentar el tema: La tercera Gran Depresión. Curioso es que en su artículo de este domingo pretenda trazar una crítica amplia y suficiente del capitalismo en coma en que el muchos nos ubican pero no aparezca en ningún momento mención sobre la relevante participación que los Bancos Centrales han tenido en cuanto a la gestación de esta crisis (y de las anteriores). Habla, sin embargo, con un tufillo neomarxista que echa para atrás, de crisis sistémicas, fallos y defectos del mercado, la necesidad de intervenir, y la vigencia del planteamiento keynesiano en lo que a las políticas de recuperación se refiere. Pero nunca, repito, sitúa el origen fundamental de la tremenda cadena de desajustes y descoordinación en el efecto distorsionante que tiene el monopolio sobre el dinero, la política monetaria articulada a través de los Bancos Centrales, la manipulación de tipos de interés y cantidad de dinero en circulación, o el mantenimiento del privilegio de la reserva fraccionaria en la actividad bancaria y financiera. Cebrián es un ignorante que cree componer un discurso coherente y revelador haciendo cuatro referencias históricas, citando a Galbraith, hablando de Mill, Smith, Ricardo o Keynes, y metiéndose con Bush, Reagan y los neocon. Suficiente, diría yo, puesto que de Cebrián no debe esperar mucho más rigor y sapiencia. Es un lego soberbio, un manipulador de masas que no sabe manejar el negocio audiovisual, que para lo que está y de lo que, presuntamente, vive y engorda día a día.
Miento. En el artículo en cuestión sí se menciona a un Banco Central concreto, el BCE, del que se lamenta que no sea aún más poderoso y “central”, porque de ser así, defiende el autor, quizá su providencial dirección monetaria y financiera representaría su indispensable papel como corrector máximo de los malignos mercados financieros. Cebrián clama por más monopolio, y en ningún caso se percata o apunta la causa mayor, la premisa fundamental de todo ese desbarajuste institucional, productivo y moral que ha ocasionado la crisis que padecemos. Cree, no obstante, que la crisis es “sistémica”, endémica y cien por cien responsabilidad de un exceso de libertad y mercado no intervenido. En todo caso, como dice el autor, la culpa es de reguladores y controladores que no regulan o no controlan, y nunca de que dichos agentes dotados del monopolio en el uso de la violencia hayan regulado o controlado mucho, y por tanto ocasionado todo tipo de desajustes de terribles consecuencias.
A Cebrián le falta teoría, a poder ser, buena teoría. Su artículo es una lástima, un amontonamiento de nada, y al mismo tiempo, un peligroso ejemplo de lo que viene gobernando nuestra malsana e idiotizada opinión pública. Me temo que a Cebrián lo lean y lo sigan con tanta intensidad en el PSOE como suceda en el PP.
Saludos y Libertad!




Pues le preguntaré al negro. Toasformas Cesbrían es un mamporrero del exterior. Desde los tiempos del Club de Roma, vamos.
La única forma de ser Keynesiano es decir siempre que el gasto público no fue suficiente al ver que no funciona y que por eso fallaron las recetas Keynesianas. Así es el Sr. Krugman y no va a ser menos el Sr. Cebrián que seguro que tiene muchos menos estudios económicos que el señor Krugman.