LA LIBERTAD Y LA LEY

La Coherencia sólo es posible si se aceptan principios bien definidos, F.A.Hayek.

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Obama y la nada

Publicado por yosoyhayek en Noviembre 4, 2009

Un año desde su victoria electoral, apenas 10 meses de mandato, y apenas nada salvo el tono de piel de su Presidente ha cambiado para los norteamericanos. Bueno, sí, se quitaron de en medio al tonto oficial a cambio de colocar un mero icono progresista. Negro, joven y poco más. Esa es la gran hazaña de la democracia estadounidense, siempre por delante en magia, distorsión y propaganda izquierdista. Sí, de los EEUU proceden todos los tópicos y estratagemas mediáticas que hoy maneja la progresía mundial: humor, complejo, miseria… si juntamos en nuestra reflexión política, a la izquierda demócrata norteamericana por un lado y a la socialdemocracia sueca por el otro, seguramente demos con las claves fundamentales de hacia dónde van las democracias occidentales.

Afganistán continúa siendo oficialmente “la guerra justa”, la legal, la que no queda otra que hacer y padecer. En Irak, como hace año y medio; con Irán, pocos avances; el conflicto palestino, ahí está; la reforma sanitaria, donde debe (en el cajón de eternos pendientes demócratas); y la crisis económica…

Inundar de liquidez el sistema, desplegar un torrente de gasto público (solo ejecutado en una pequeña parte, dicho sea de paso), salvamentos y subvenciones a la industria automovilísitica… y parece que los EE.UU salen de la crisis. Que no lancen las campanas al vuelo,  hasta Hitler supo dar la apariencia de movimiento forzando la máquina inflacionaria e impulsando la demanda. El Pleno empleo es algo relativamente sencillo de conseguir cuando se dispone de todas las balas en el cargador. A Obama le quedaba apenas una y ni siquiera ha tenido el arrojo intervencionista de gastarla en un primer tiro. Es un cobarde, como ya lo fuera Kennedy, que tras prometer esto y aquello, tuvo que ser asesinado para que parte de su programa electoral fuera cumplido por Jonhson, a fin de cuentas, un tipo más íntegro que su predecesor.

Obama no ha sacado a los EE.UU de la crisis. Aún está por ver que la crisis haya dado paso a un lento periodo de recuperación. Es más, puede que las políticas de tipos negativos, liquidez ilimitada y déficit público, tras crear una breve pero vistosa sensación de recuperación, acaben por dinamitar el sueño americano. Las distorsiones que hoy puede estar experimentando la economía de los EE.UU solo se harán visibles pasado el tiempo, siendo para entonces demasiado tarde para proceder a una imputación singularizada contra cada medida emprendida por Obama. La ciencia económica, sin embargo, permite condenar, a priori, la política general que está poniendo en práctica el Presidente de los EE.UU. Todo obstáculo al necesario reajuste de asignaciones y precios deparará una terrible descoordinación futura. En eso consiste la presente crisis.

Obama vende humo, humo negro, porque más allá de su imagen es incapaz de aportar nada más. Puede que se esté reservando su hiperactividad para después del ecuador de su mandato. El objetivo de este señor, como el de todos aquellos que sueñan con el Poder absoluto, es pasar a la historia, hacerlo a toda costa, al precio que sea. Estoy convencido de que su paso por la Casa Blanca nos depara grandes titulares, incluso, magníficos quebrantos. Es un visionario que no se resistirá a cumplir el calvario de Carter.

EE.UU necesita políticas liberales, reducción del gasto, bajada de impuestos, rigidez monetaria, disciplina financiera (nacida de una mayor libertad en el sector. Recordemos que esta crisis tiene su origen en concretas políticas públicas, y no en una falaz falta de regulación). Los norteamericanos son mucho más hábiles, flexibles y emprendedores que otras nacionalidades. Son ellos los grandes responsables de la recuperación, si es que estuviera llegando (y no se tratara solo de un espejismo con fecha de caducidad inducido por la cortoplacista y catastrófica intervención gubernamental). Obama pretende auparse sobre la certeza de estar dirigiendo una economía dinámica capaz de servirle en bandeja los logros que él es incapaz de conseguir. Tratará de utilizarlo y colocarlo en su haber.

Saludos y Libertad!

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Un respeto, por Obama!

Publicado por yosoyhayek en Octubre 9, 2009

En algún momento que no recuerdo, he leído u oído dos comentarios sobre sendos personajes, de los que, constatando la realidad o, sencillamente, haciendo mofa de su arrogancia intelectual,  se decía que eran el mismo Dios. Se trataba de Keynes y Wittgenstein…

La peor de las obsesiones de la modernidad fue matar a Dios y encumbrar a la razón como fuente de todo conocimiento y reintegración social. Más triste ha sido y sigue siendo la manía posmoderna que, una vez lapidado y enterrado el Dios trascendente, se ha aferrado con ridícula fiereza a la exaltación del Estado como Dios mundano capaz de todo, instrumento al servicio del anhelo de inmortalidad del hombre contemporáneo.

Uno de los espectáculos más tristes y ridículos de los últimos años ha sido el tratamiento que le han brindado medios y clase política internacional (incluidos los regímenes “no democráticos”, por así decir) al bueno de Obama.

No es ninguna sorpresa que un personaje hueco, de discursos efectistas y mucha campaña de imagen a su alrededor llegue al poder en sociedades relativamente avanzadas. Es más, dados los tiempos que vivimos, parece hasta razonable que así sea. Pero Obama tiene algo, su atractivo destaca por encima del resto de adversarios en la captación de la atención del público, opinadores y medios. Obama es negro, es “joven”, es norteamericano, heredero en el poder del Presidente de los EE.UU más vilipendiado y ridiculizado desde Nixon… Una suerte de Zapatero, que sucedió Aznar sin que mediara merito propio alguno, gracias a la intoxicación de unos, los errores de comunicación y prioridad de otros, y copó el poder desplegando un programa político inaudito en una democracia occidental. Radicalismo enmascarado.

Obama es puro atractivo, conmoción y esperanza. Es un mesías cuando ya nadie confiaba en que llegara el ungido para marcarnos el camino que recorrer hasta el cielo de los justos. Pero ya no se trata de un paraíso trascendente, sino de un panorama mundano, secular, arropado por la baza científica, el culto a la tecnología, la religión de la salud y esa vieja aspiración humana de inmortalidad, ubicuidad y omnipotencia.  Obama colma todas las expectativas. Tiene imagen, tiene carisma, sabe construir discursos que emocionan y, lo que es más importante, se considera a sí mismo un salvador de espíritus, un enviado capaz de aglutinar esfuerzos, movilizar recursos y redimir penalidades.

El culto del ahora, el vitalismo mal entendido, desprecia la creencia trascendente para volcar todo el espíritu y ánimo religioso del Hombre en la política. Politizando cualquier aspecto de nuestras vidas, fascinados por nuestra capacidad para solventar problemas y perfeccionar nuestra existencia. El Estado, en su representación más abstracta, pese a los desmanes y contingencias, simboliza el yes we can que utilizó Obama en su campaña de alborotó electoral. Un mensaje tan sencillo que guarda, sin que sus creadores percibieran en realidad todo lo que contenía, la consigna más lúcida y trasparente emitida jamás por un ateólogo político. Religar creencia en torno a la mera posibilidad secular de cambiar las cosas, de alcanzar el cielo en la tierra, de convertir al Hombre en el Dios que siempre creyó merecer ser.

Obama es el fetiche de todo socialista, un estandarte que han blandido cada uno de los grandes líderes mundiales, pero ninguno con el ridículo y el servilismo de Zapatero, con su kenediano “no nos preguntemos qué puede hacer Obama por nosotros, sino qué podemos hacer nosotros para ayudarle en su misión”.

Así que espero que no extrañe la concesión del premio Nobel de la Paz al bueno de Obama. Es el ungido. El año pasado preparó el terreno el galardón de economía concedido a su mejor sofista, el enajenado de Krugman. Poco a poco irán cayendo premios para todos los que envuelven de dogmatismo lo que Obama representa. Se venía haciendo desde hace décadas, esperando una oportunidad como ésta. Obama ha llegado, y no es de recibo dejar que se queme sin contribuir a su camino de perpetuación en los corazones y espíritus de los humanos.

Saludos y Libertad!

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Krugman se olvida de casi todo para no acordarse de sí mismo

Publicado por yosoyhayek en Septiembre 13, 2009

¿Cómo pudieron equivocarse tanto los economistas?. Krugman no hace un juicio de humildad revisando sus propias aseveraciones pasadas, sino que recurre a la capciosa y distante objetividad para dar un repaso, burdo y vulgar, al estudio macroeconómico del siglo XX. En él destaca a dos autores: el Dios Keynes y el torpe de Friedman. Menciona a otros como miembros de un coro desafinado, desafiante con los postulados, presuntamente claros y rigurosos, servidos por Keynes en su teoría general (general!).

Cuando uno se sabe derrotado al exhibir con vehemencia ciertos argumentos, lo mejor, y dado que los hechos contribuyen a su estrategia, es ignorar por completo a quienes sí podrían suponer una amenaza real. Krugman ni siquiera hace mención de Hayek, como si no hubiera existido, ni él ni el debate que mantuvo con Keynes en el momento más turbulento en lo que a revisiones y nuevos planteamientos macroeconómicos se refiere. Hayek resume en sus estudios sobre el dinero, la producción y los ciclos económicos, las mejores aportaciones realizadas por el Escuela Austriaca de economía hasta sus días. Ignorarlo no tiene que ver tanto con el desconocimiento o el mero olvido como con la incomodidad que siente cualquiera que, con un poco de inteligencia, revise las distintas propuestas teóricas en el estudio de los procesos de auge y recesión económica.

No tiene mucho sentido que trate de rebatir punto por punto al bueno de Krugman. Su misión en la tierra es doble: resucitar a Keynes restituyendo su inmerecida preeminencia, y dotar a Obama, su Roosevelt  particular, del respaldo pseudocientífico-divulgativo- propagandísitico suficiente para que su personal cariz adanista tenga donde apoyarse cuando se le vea el plumero (la gente no es tonta, o eso espero!).

Krugman picotea aquí y allá para quedar él como el único que lleva la razón. Lo irónico es que en ningún momento demuestra su rectitud previa a la crisis, ni su capacidad de diagnóstico, ni siquiera, aunque lo intente, originalidad en sus propuestas concretas. Volver a las nimiedades temerosas y acientíficas de Keynes le sobra para caer en una burda autocomplacencia. Todo es culpa de la falta de regulación, de monetaristas arrogantes revelados contra el santo keynesianismo, del retroceso del Estado en los quehaceres intervencionistas. Dice que Keynes no soñaba con el socialismo real, y no le falta razón. No era tan estúpido de creer posible la plena suplantación del mercado por una organización centralizada encargada de la práctica totalidad de las decisiones de producción e intercambio. Keynes era muy inteligente, tanto como arrogante y reacio a comprender la superioridad teórica de quien sí supo incorporar en sus modelos teóricos la realidad de los procesos de mercado y ajuste económico. Hayek sí acertó. Los economistas no predicen, plantean tendencias, advierten en cada momento de los posibles conatos de descoordinación, de la improcedencia de ciertas agresiones intervencionistas. Krugman no sabe lo que es el dinero, tampoco comprende el proceso de producción capitalista. Para que nadie le recrimine sus carencias directamente anula de la historia del pensamiento económico a aquellos que podrían suponer un infranqueable obstáculo en su escalada de falsa autoridad en la materia.

Pero lo grave no es que prefiera a Keynes antes que a Hayek. Casi todos, bien desde sus planteamientos, o contra ellos, tiene en Keynes su principal referente. Hayek creó escuela, legó un armazón teórico que sirve hoy, en los gloriosos días de Krugman, para que muchos otros pensadores y divulgadores traten de explicar esta crisis y todas las demás con la mejor teoría de los ciclos económicos disponible hasta la fecha. En 1998 Jesús Huerta de Soto publicó Dinero, Crédito Bancario y Ciclos económicos, tal vez el mejor compendio de teoría austriaca sobre las causas de los procesos recurrentes de auge y depresión económica. Decir que nadie, nadie, había realizado previsión alguna sobre el desenlace crítico vivido en los últimos años, es falso de toda falsedad. Lo llevan haciendo muchos economistas desde hace décadas, advirtiendo incluso de la inminencia de esta última crisis, siempre con la fortaleza de la mejor teoría al alcance de cualquiera que busque comprender los procesos de mercado y la naturaleza del dinero y el capital. El Libro de Huerta, traducido a varios idiomas, incluido el inglés, circula por los EEUU con la suficiente intensidad como para que un personaje como Krugman, aparentemente ávido de material sobre el tema, se hubiera dignado a leerlo y reconocer su importancia. Pero es que otros, como Roger W. Garrison, con su Time and Money, se han encargado ya de resumir y revisar la teoría del ciclo austriaca en el mundo anglosajón. Ignorar, ningunear, apartar la vista y seguir hacia delante con displicente actitud, no es la mejor garantía que respalde la superioridad teórica de un autor. Krugman vende humo, resucita a los muertos mejor enterrados y busca, afanosa y casi vergonzosamente, la notoriedad que solo el convertirse en susurrador del poder puede alcanzarse.

Obama y Krugman, Krugman, Obama y Keynes. Lo de que el hombre es el único animal que tropieza dos, tres y hasta doce veces en la misma piedra, tiene en nuestros días demasiados nombres y apellidos.

Saludos y Libertad!

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Krugman, Sala i Martín y el sesgo ideológico

Publicado por yosoyhayek en Julio 12, 2009

El artículo de Paul Krugman que publica hoy El País es la constatación más escandalosa de lo mal que va el mundo y lo falaz y estatista que tiene que ser uno para ganar el Nobel. El pretendido susurrador obamita, quien sueña con seguir los pasos de Keynes en su camino hacia el estrellato al que su oportunista excrecencia teórica le ensalzó, demuestra que sin entender nada sobre el funcionamiento del proceso social y de mercado puede uno ser considerado un referente intelectual en tiempos de crisis. Lo que hace Krugman es muy parecido a lo que otros megalómanos hicieron en su día: aprovechar el momento y producir falacias al gusto del consumidor, en este caso, el Estado expansivo.

Krugman apuesta por las políticas de gasto, el recurso a la deuda pública, a la expansión artificial de la oferta monetaria, al déficit y la intervención. Política de demanda, cortoplacista, y que arreen los que vengan. Obama es el mesías, el ungido, un demócrata que tiene visión, que quiere gastar y dirigir, que sabe hacia dónde ir. Pero, oh pobre de él, el chivo expiatorio merodea a su alrededor. El partido republicano, irresponsable y necio, pone pegas al plan de estímulo, y el consiguiente endeudamiento masivo del gobierno federal. Otro obstáculo se impone en su camino: los Estados y ciudades norteamericanas, como el propio Krugman nos recuerda, sí tienen limitado su recurso al déficit y la deuda. Resultado, reducen sus presupuestos acomodando el gasto a sus menguantes ingresos.

Cuando un personaje como Krugman, pretendido sabio economista, vocero y susurrador, egocéntrico con visos esquizoides, se aferra al poder, le entrega su alma y la de todos, para terminar por convertirlo en único responsable de nuestras vidas, resulta patético y servil siquiera publicarle un artículo en un medio con la difusión de El País. Pero claro, el sesgo ideológico alimenta a la bestia y El País, instalado en los sofismas y falacias típicos, defiende como dogmas de fe esas máximas que Krugman ubica en el límite entre el bien y el mal, entre buenos y malos, amigos y enemigos…

Público entrevista al economista catalán, Sala y Martín, de dudoso gusto estético e indudable ansía por dar la nota y vender humo. Las respuestas son aceptables, algunas incluso buenas, pero el diario progresista, estatista y zapaterista, obtiene de la última pregunta su chocante titular: el abaratamiento del despido no es la solución de la crisis. Ahí queríamos llegar. Poco importa que las respuestas del barcelonista que practica la colorterapia consigo mismo, derriben con mayor o menor acierto el entramado ideológico que sustenta la política expansiva defendida por el inefable Krugman. La controversia, a pesar del estilo rápido, accesible y en ocasiones insuficiente del horterilla que da clases en Columbiaaaa, no suscita el menor interés. Los comentarios dejados por alguno de los lectores de la edición digital de Público lo atestiguan con claridad: ni una neurona en movimiento, ni una duda, nada removiéndose en sus cerebritos, dogmas de fe resistentes llevando a cabo su labor con implacable e irreflexiva contundencia.

Prefiero a Sala que a Krugman, obviamente. No sigo al primero con devoción, es más, quizá se note que personalmente, por esa imagen suya, esas adhesiones incoherentes, y esas ganas de vender humo a toda costa, no me guste en absoluto. El segundo es directamente una bestiecilla, un ser infame entregado al culto más inhumano y despreciable, pero que además rezuma narcisismo y peligroso ánimo megalómano. Quiere ser el Keynes del que hablen en el futuro. El productor de falacias más relevante del siglo XXI, aparente soporte teórico y científico de la recuperación que este por llegar. Los malos quedarán retratados, las falacias reforzadas. Un Gobierno que gasta, actúa y representa un papel: el defensor de su población frente a una crisis provocada por codiciosos multimillonarios y que, a pesar de su virulencia y perpetuidad, se levanta cada mañana tratando de animar la actividad y crear puestos de trabajo. En realidad, lo que se ve, o mejor, lo que se vende a través de la maquinaria de propaganda y distorsión más potente de la historia (aquella que solo puede habitar en las socialdemocracias occidentales de nuestros días), en nada se parece a lo que no se ve: el intervencionismo financiero y monetario provocó la crisis y disolvió la posibilidad de ajuste espontáneo y disciplina institucional eficiente. El intervencionismo, en su obsesión por aparentar acción y dedicación, ahondará en las causas y genera nuevas, provocando obstáculos y alargando el periodo de reajuste y reactivación.

Sala i Martín parece tenerlo claro, aunque sea hábil y oportunista con su respuesta ante la cuestión de la reforma laboral. Coincidimos en que no sería LA solución, pero abaratar el despido sí ayudaría, y mucho, a que se reactivase la inversión, la búsqueda de oportunidades, de innovación y sectores sobre los que aupar la nueva senda de crecimiento económico. El despido libre (clausula libremente pactada entre las partes) o más barato, es una de las fórmulas, acumulativas, sucesivas e indispensables para que los españoles, esos actores a los que parece referirse en su defensa del mercado libre, sean los protagonistas de la recuperación. Krugman, que es un elitista repelente, prefiere confiar en el Estado, ese ser, para tan ardua empresa. Es esa la diferencia la que me hace preferir unas cañas con Sala que con el detestable.

Saludos y Libertad!

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Respaldos contraproducentes

Publicado por yosoyhayek en Junio 1, 2009

Obama quiere convertir el salvamento de General Motors en uno de sus milagros. Un mesías necesita estos artificios para mantener la atención del público y embaucar a los incautos. Poco importa que los efectos de la intervención sean mucho peores que los defectos que pretende subsanar con cargo al erario público. El pueblo americano, de una forma u otra, capitaneados por una troupe de politicastros, gestores, planificadores y obamitas con el propio Presidente a la cabeza, pagará los errores de algunos. Es la tónica general del estatismo, lo que conlleva el socialismo, además de violencia e injusticia. La insolvencia del gigante automovilístico convertido en una oportunidad de ganancia política, de extensión de los tentáculos gubernamentales, de propaganda y adoctrinamiento.

Las empresas quiebran cuando su pasivo supera con creces las posibilidades de su activo. Cuanto más grande más se dilata y retrasa su caída. Una compañía con cientos de miles de empleados, inversiones dispersas por todo el territorio nacional, un importante peso estratégico en el extranjero… no experimentará, con o sin crisis económica generalizada, una quiebra y liquidación normales. Y aquí tenemos el mejor ejemplo, el más notorio y aleccionador: General Motors, antes pública que quebrada.

Cuando el proceso de mercado se desenvuelve en ausencia de intervenciones estatales, la quiebra de una organización empresarial nunca conlleva, o no necesariamente, que sus activos, los bienes de capital sobre los que mantenía su actividad industrial, desaparezcan por completo. Puede que muchas de sus inversiones fueran excesivas, incluso equivocadas. Únicamente en libre concurrencia de compradores y vendedores dichos bienes alcanzaran precios justos, precios de mercado capaces de señalar oportunidades, generar expectativas y servir una información indispensable para que el esfuerzo inversor de una economía esté allí donde sea más valorado, y no donde dicte el gobierno, siempre conviniendo a unos frente a otros.

General Motors sería liquidada. La mayoría de sus factorías y sedes resistirían activas, en manos de nuevos inversores incentivados por precios libres en los activos incluidos en el concurso. Entre acreedores y emprendedores pendientes la compañía desaparecería dejando tras de sí una asignación más eficiente del capital resultante. No podemos saber que nuevos usos se le darían, sí se mantendrían todos los puestos de trabajo, ni siquiera si los adquirentes llegarían a tener éxito tras su acto de perspicacia empresarial. Lo único que podemos tener claro es que sería, sin lugar a dudas, la única solución justa. Sólo el mercado es justo, porque sólo los precios fijados libremente entre ofertantes y adquirentes pueden ser considerados justos. La injusticia procede de la arbitraria imposición, de la coactiva intervención de un agente que sacrifica a unos frente a otros, que compromete o expolia el patrimonio ajeno como medio para llevar a cabo sus fines políticos, sus cálculos de utilidad o estrategias serviles. Tratar de garantizar resultados es injusto. Lo justo es que cada cual persiga libremente sus fines.

En este caso puede que Obama consiga crear una ficción atractiva y envolvente: puestos de trabajo garantizados. Claro que no será su productividad real lo que alimente a esos empleados y sus familias, sino la productividad de otros, que sin comerlo ni beberlo estarán pagando su vida y la de otros. Esta redistribución, dulcificada, nos pasa totalmente inadvertida. Son otros los efectos de tamaña intervención los que sí se harán notar. El gobierno movilizará una ingente cantidad de recursos para mantener un presunto status quo en General Motors. Se escudará en la conservación de inversiones así como en la calidad de vida y derechos de los trabajadores. La medida, guste o no, más allá de la mera apariencia, hará que todos sean más pobre, incluidos los salvados, aminorando las posibilidades ciertas de recuperación para la economía norteamericana.

La solución más justa y eficiente, pero también beneficiosa para todos los implicados (accionistas, trabajadores y contribuyentes) sería la liquidación de la compañía sin intromisiones o distorsiones públicas. Los empleos que resistieran, serían posiblemente los empleos más valorados, los más ajustados y productivos. Los destruidos sencillamente liberarían trabajadores capaces de satisfacer la demanda laboral de otros sectores, quizá en la otra punta del país, incluso en el extranjero. El gobierno únicamente conseguirá ahondar en la degeneración moral de los afectados, la crisis institucional localizada en las zonas donde se produjera cierta desinversión o abandono de medios de capital, creando individuos amancebados e incapaces de afrontar su propia existencia con éxito personal al que esquizofrénicamente acabarían aspirando. Espacios geográficos que tarde o temprano, cuando la utilidad política prefiera otro tipo de atenciones o preferencias, quedarán olvidados, dejando en la cuneta a miles de trabajadores y familias, enquistando la miseria y la dependencia, forzando a la redistribución perpetua, el rencor, el odio y el victimismo.

La intervención pública en todo asunto que suponga cierta reconversión industrial o liquidación de grandes compañías como General Motors, además de ser injusta (en los términos que hemos visto) termina condenando a los más débiles. Es evidente que los grandes accionistas o acreedores preferirán el cobijo del Estado a la justicia del mercado libre. También parece razonable que las personas en situación de incertidumbre apuesten por la ayuda efectista e inmediata. Nuestra obligación, sin embargo, será siempre la denuncia del fraude, de la falacia y el sofisma. La advertencia de las consecuencias, la defensa de la libertad. El manejo de las herramientas teóricas correctas, aquellas que sí son capaces de plantear explicaciones rigurosas y acertadas.

Obama tendrá su milagro. Las ruinas serán el testigo de sus errores.

Saludos y Libertad!

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Culto Obamita

Publicado por yosoyhayek en Abril 6, 2009

“No te preguntes qué puede hacer Obama por ti, piensa qué puedes hacer tú por Obama”. Con lindezas (no es literal) como estas, uno no sabe si echarse a reír, a llorar o directamente hacer el petate y fugarse de esta jaula de locos llamada España. ¿Es que hace falta estar lúcido y poco embebido por la obsesión de politizarlo absolutamente todo para darse cuenta de que Zapatero es un mentecato peligroso?

Es propio de los mediocres auto convencerse viendo reflejadas sus miserias en las del resto. Si como parece se tiene la suerte de que el mismísimo Presidente de los EEEUU sea otro vacuo adanista, bingo! Zapatero busca la foto, el guiño y la relación privilegiada. Quiere pasear a Obama por Doñana y Lanzarote, que se instale en sendos despachos un teléfono rojo con línea directa hacia la nada y el discurso fácil. Zapatero se siente reconfortado en presencia de Obama. Su estulticia torna en sano criterio, visión ambiciosa y bondadosa de un mundo en paz, progreso y un Gran Estado velando por todos nosotros.

El negro de la Casa Blanca (no es una licencia racistoide, él mismo se empeña en recordarnos lo negro, mestizo, cruzado, o lo que sea que es; él es quien da importancia, más allá de lo evidente, a su tenue color de piel, unos días más blanca y otros más morena) llega a Europa y casi todos son piropos. Cumbre de la OTAN reclamando más soldados y financiación para la escalada intervencionista y militarista iniciada por el defenestrado Bush jr.. El que más o el que menos, aporta, y España, tras torpes e innecesarias justificaciones, amplía un 50% su contingente destacado.

Cumbre en Praga EEUU-UE. Un hombre frente a 27, pequeños, grandes, o pequeños que se creen o se quieren más grandes de lo que son. Frente franco-alemán y un Zapatero que acude soportado por la octava economía del mundo, pero incapaz de administrar semejante pase-VIP. Logra lo que buscaba. Reunión con Obama, foto, y algunas palabras. El americano no se sale del guión, tiende puentes y poco más. Zapatero entre movimientos de manos y un discurso entrecortado y repetitivo, no dice apenas nada, aunque deja en evidencia sus ganas de convertirse en el perrito faldero europeo del nuevo emperador mundial.

Lo gracioso es que el Presidente de los EEUU, sin duda el mandatario con más poder del planeta, puede aglutinar todos los odios o todos los amores del resto de naciones. No debemos preguntarnos por qué se les detesta, sino por qué se les adora. Obama ofrece un talante distinto al de Bush. Nada más. Aunque terminen afectándonos de igual manera, Obama será el bueno (por ahora) y Bush el malo. Y esto se ve muy bien en la crítica que desde los medios europeos se hace de la complacencia de muchos de nuestros líderes.

Aznar era malo, y Bush peor. Su concubinato resultaba terrible. Un estúpido y lame culos. Si ponían los pies sobre la mesa, poco importaba el contexto ni los motivos, la estampa sobraba para regocijarse en nuestras fobias intestinas. Que Aznar le reía las gracias al tejano, su entrega quedaba fuera de toda duda, de igual manera que se demostraba el perjuicio que semejante relación provocaría a los intereses españoles. Si ambos justificaban una intervención bélica y el pequeño decidía apoyar con medios y diplomacia al grande, tres cuartos de lo mismo.

Sin embargo con Obama la situación es bien diferente. Hablamos de un líder extranjero que pronuncia conmovedores discursos fuera de sus fronteras, en lugares emblemáticos, como el castillo de Praga. Repite su eslogan de campaña, aquello de que podíamos, y la imagen da la vuelta al mundo. Su autoridad no se discute, se admite, y de qué forma más servil. Zapatero reconoce ser víctima del efecto Obama. Seducido y cautivo, sonríe ante los medios y se jacta por ello. No pasa nada, es normal, todos estamos igual, no hay mofa que valga. Zapatero corre detrás del galán, del peliculero que vende humo y un carisma difícil de definir, y nadie lo insulta, ni reverdece el antiamericanismo para polemizar sobre el tema.

La frase con la que inicio este post lo dice todo. Del “buenas noches y buena suerte”, Zapatero y sus asesores consolidan la costumbre de echar mano de eslóganes impactantes, que muchos no relacionan, ni siquiera recuerdan, pero que delatan el talante de este caballero. Es un infame, un mentiroso, un inmoral, pero es que además se ríe de nosotros, o peor, es gilipollas.

Saludos y Libertad!

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NATOTAN

Publicado por yosoyhayek en Abril 4, 2009

Cumbre en Estrasburgo de la alianza militar y estratégica de occidente. Dada la deriva intervencionista e invasiva que ha adoptado la UE en las últimas décadas, enzarzada en un fallido proceso de construcción estatal, la OTAN ha visto reforzada su posición como garante de la seguridad y la paz del mundo libre.

Mientras que existan entes de dominación territorial existirán ejércitos y conflictos bélicos. La seguridad trascenderá lo personal creando problemas colectivos y territorializados que exigirán en todo caso una estrategia defensiva y eventualmente ofensiva. La extensión de las zonas de coordinación y cooperación militar, dadas las circunstancias, aseguran la paz y la libertad más allá de la integración política que pretende tanto europeísta favorable al estatismo.

Quienes se manifiestan con violencia en contra de la mera existencia de la OTAN, lo hacen como parte de su movimiento liberticida abierto en todos los frentes imaginables.

Dicho esto conviene analizar la cumbre y los acuerdos resultantes. Afganistán, como Guerra e invasión justa y bondadosa, ampara prácticas consideradas abominables en otras situaciones. La excusa, luchar contra el terrorismo internacional. La verdad, múltiple y difícilmente explicable por los líderes implicados en la campaña.

Si el coste en dinero, vidas y libertades que conlleva una Invasión estuviera justificado por el mantenimiento de la estabilidad de Pakistán, país vecino, atacado por el terrorismo islamista, potencia nuclear, con un conflicto abierto y complejo con India… que lo digan.

Si lo está  por matar a cuatro talibanes y hallar con vida a Bin Laden, que seguramente haya muerto hace años y no sea sino una marioneta en manos de la propaganda oficial, resulta sangrante e ineficiente.

Si fuera la lucha contra la barbarie, la liberación de la mujer y la reconstrucción de una tierra yerma volcada en el suministro de Opio, hay ejemplos más alarmantes y prioritarios.

Si lo que mueve a los líderes occidentales es asegurar el trazado de un gaseoducto que ponga en contacto con el índico (vía Pakistán) los yacimientos de los –Tan exsoviéticos, estaríamos ante un panorama muy distinto y difícil de justificar.

Si la estrategia es a largo plazo, de estabilización de la zona, presión sobre Irán, junto con la intervención en Irak, consolidando Pakistán como un aliado de occidente y facilitando el tráfico energético de la zona, resultaría que no tendríamos guerra mala (Irak) y guerra buena (Afganistán), sino dos actos de la misma obra, dos fases de la misma campaña.

Lo triste es la forma con la que nuestros gobernantes nos venden sus derroches y agresiones. Justificándolas con la presunta tenencia de armas de destrucción masiva, el miedo al terrorismo, los derechos humanos… Pocos o ninguno aclaran las auténticas motivaciones y el cálculo coste/objetivo así como la calidad ética de aquellas.

Zapatero no es una excepción dentro de este escándalo de mentiras y poses. Todos se pasean por las ruedas de prensa con discursos similares. España mandará 450 soldados del Amor, como lo fueron en la primera guerra de Irak, enviados por el bueno de González, con espectáculo de Marta Sánchez incluido. La que le tocó lidiar a Aznar fue bien distinta. Ausencia de consenso entre las grandes potencias (si con la mayoría de los pequeños aliados), una estrategia de propaganda y justificación torpe y falaz, la etiqueta de guerra injusta adoptada con intensidad por la opinión pública…

Obama continúa la campaña. Una campaña que comprende fases, diferentes países y ámbitos de acuerdo. Su talante y sus medias verdades resultan más digestivos que las servidas por su antecesor. Continuarán las operaciones, eso sí, con un mayor margen reconocido al resto de grandes potencias (básicamente Francia y Alemania).

Se cierra la cumbre con un alto nivel de acuerdo, cesiones y guiños lanzados con estúpida complacencia hacia la nueva administración norteamericana. Mientras el “pacifismo” totalitario quema con relativa impunidad, llena los telediarios y da carnaza a los medios, que contribuye a alimentar la sensación de que semejantes bárbaros tienen principio alguno o luchan realmente contra el sistema. Son marionetas, monigotes que les hacen los coros a los sátrapas mundiales y desvían la atención de un público sediento de llamaradas y estampas de un bucólico espíritu revolucionario.

Saludos y Libertad!

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La cena de los idiotas

Publicado por yosoyhayek en Abril 3, 2009

La reunión del G20 nos ha dejado estampas simpáticas de sus dirigentes, un Berlusconi a la boloñesa cachondeándose del mismísimo Obama, a la señora de este amagando la espalda de la Reina, a la Reina correspondiendo con torpeza el gesto, a Zapatero abandonado con su sonrisa, “I don´t speak english”, declarando sin complejo el subidón experimentado ante el nuevo presidente de los EE.UU, una cena servida por Jamie Oliver, un banquete con toda la pompa y boato de la corte de los Windsor…

Ah, y unos acuerdos cargados de voluntarismo y metralla con la que agravar los inevitables efectos del reajuste. La verdad es que resulta muy difícil dejar de pavonearse cuando uno entiende y defiende la mejor y más certera explicación teórica de las fluctuaciones cíclicas, sus causas endógenas e irresolubles consecuencias. Tras un primer momento donde el discurso se demuestra poderoso y contundente, pudiendo traer a colación a Böhm-Bawerk, Mises, Hayek o Huerta de Soto, afloran las dudas en el auditorio, sea este grande o pequeño. ¿Si tan clara está la cosa, por qué diantres no se emprenden las medidas que venden los Austriacos como vías de solución?

Ante semejante cuestión a uno se le abren dos vías de escape: hacerse el incomprendido, el raro y elitista (todo el mundo es gili menos yo), o una mejor, buscar una causa fácilmente comprensible y que aclare esta duda más que razonable.

Tras la cumbre del G-20 podemos apreciar conclusiones y acuerdos en los que todos, salvo las discrepancias escenificadas en un principio, están siempre de acuerdo. Son los gobiernos quienes deben reactivar la economía. Es su responsabilidad, pero es que además lo consideran falto de alternativa, inevitable y deseable, por justicia social, equidad, o lo que quiera que pretendan vender al populacho embebido entre foto, despliegue y sonrisa carismática.

Pero no se trata de una creencia fundada sobre un evidente error intelectual. No es solo ejemplo de la tan comentada ilusión sinóptica que tendemos todos a padecer. Su mera existencia, la de tanto político y líder nacional e internacional, depende de la sencilla oposición entre dos posibilidades: el orden espontáneo de mercado libre mutuamente ajustado o el dirigismo estatista totalitario que sirve despacho, mandato y cetro a tanto megalómano, negro, blanco, chino o mulato.

Las medidas fiscales de estímulo, la manipulación de la oferta monetaria alterando señales y resortes como los tipos de interés o la cantidad de dinero y sustitutos monetarias en circulación, son tan voluntaristas como activas. Positivas y dependientes de la determinación de algunos, insertas dentro de una estructura que trata de suplantar al orden social mediante la imposición de reglas, fines particulares y estrictos límites. Decir que esta crisis es fruto de la mala o deficiente regulación así como de los bajos instintos de esos fieros capitalistas que ahora tratan de salir airosos, no es más que la propaganda y la excusa para reactivar la edificación de un estado fiscalizador e implacable.

Si los líderes del mundo deciden incautar el ahorro disponible de forma abusiva (respaldados con su poder de expolio tributario sobre esta y las próximas generaciones, por los siglos de los siglos…), como ya hemos visto en otros escritos, no harán sino poner trabas al reajuste sostenible de la economía. Acaparando para sí recursos, evitando que estos sean asignados en los usos más valorados por un mercado libre y competitivo, incurrirán los Estados en despilfarro, gasto ineficiente, destrucción de riqueza, y lo que es casi peor, amancebamiento social y pugna política por el botín. Ante un panorama de menos actividad muchos serán los que pidan para sí una parte del pastel. Colectivización de intereses y violencia desatada son los únicos escenarios posibles.

Si en vez de acudir al mercado de capitales tratando de acaparar el ahorro mundial para saciar sus descontrolados incrementos de déficit y deuda, echan mano de la inflación, la más vieja de las tretas estatistas, los efectos serán similares en agotamiento, desajuste y obstáculos para la recuperación, pero además introducirán perturbaciones de consecuencias terribles a medio y largo plazo. Darle a la máquina de imprimir billetes y dejar los tipos cercanos al cero harán caer el valor de cambio objetivo del dinero, produciendo una redistribución masiva de la riqueza desde todo aquel que tenga saldos monetarios en su patrimonio (todos) hacia aquellos que logren recibir el nuevo dinero en primera, segunda o tercera posición. Pagaremos de forma silenciosa aunque presumiblemente escandalosa (dado el volumen de las inyecciones hechas y prometidas) viendo como nuestros ahorros y rentas pierden poder de compra frente al resto de bienes. Mientras tanto el gobierno sanea sus finanzas, hace frente a sus necesidades de gasto y privilegia aquellos sectores que primero reciben el dinero recién impreso.

Sea como fuera, y siguiendo con la idea inicial de este artículo, los políticos y gobernantes se presentarán ante el populacho como aquellos activos dirigentes que no paran de hacer y gastar por el bien de todos. Sus dotaciones presupuestarios se convertirán en dulces tentaciones para unos y otros. Ayudas y subvenciones caídas desde el cielo bajo un halo de gratuidad y falta de consecuencias sobre el patrimonio del resto, capaces de convertir una sociedad dinámica en un grupo de pedigüeños apalancados.

Y por fin, como siempre ha sucedido, la libertad (la que quede) se abrirá camino y permitirá los ajustes necesarios. La economía mundial saldrá adelante gracias a los resquicios vislumbrados entre la maraña de expolio e intervención. Todo saldrá a flote mientras que esos mismos políticos, únicos responsables tanto de la larga agonía como de las causas de la crisis, se apuntan uno tras otro todos los aparentes tantos conseguidos. Quien no actúa difícil tiene atribuirse el mérito, aunque sea irreal, mera apariencia y propaganda. Obama relatará cada una de las medidas adoptadas como clave del éxito contra la crisis. Zapatero editará un Plan E de bolsillo, a lo Mao, para que todos los españoles podamos agradecerle con euforia su bendito activismo.

Muchos son los que lo están pasando realmente mal en estos momentos. Y serán o seremos muchos más quienes veremos con toda la crueldad del mundo los efectos de un reajuste enquistado y en gangrena. Los responsables, esos mismos que posan y se pavonean de crisis en crisis. Ellos y el resto, no seamos ilusos. Un sistema, una convicción ideológica, que aboga por la indiscutible capacidad del Estado para favorecer situaciones que se estiman imposibles en un orden de mercado libre. Semejante falacia consume vidas y esperanzas, pero con una singular capacidad de adormecer la conciencias y la inteligencia de la gente. Poco a poco preferimos la falsa seguridad de la dependencia. Cerramos filas y entendederas. Nos creemos lo que nos dicen y si se nos ocurre manifestarnos, lo hacemos en contra de un monstruito que nadie ha visto en mucho tiempo llamado “Capitalismo”.

Saludos y Libertad!

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Una apuesta peligrosa

Publicado por yosoyhayek en Marzo 23, 2009

La polémica suscitada tras el anuncio realizado por la Ministra Chacón sobre la continuidad de la misión española en Kosovo ha distraído por completo aspectos fundamentales de la situación. Zapatero es un radical, de eso no cabe duda. Su particular visión de la historia y el papel de España y su Estado a nivel nacional e internacional no deja de impregnar y doblegar alguna de las más sólidas posiciones afianzadas en nuestra política exterior.

La salida de Kosovo es coherente con la postura adoptada por el gobierno socialista. Alineados con Rusia y Serbia en el no reconocimiento de la independencia unilateral (pocas no lo son) de Kosovo. Si es miedo lo que inspira este desmarque del resto de países occidentales, incluidos los EEUU, muy torpe y de gravísimas consecuencias podría calificarse la medida.

Es evidente que Chacón, en la intimidad de su despacho en Castellana, con el ex director del FNAC Callao (primer secretario de Estado de comunicación de Zapatero), y su marcial retoño, no ha adoptado semejante medida con total independencia y sentido de la oportunidad. Es una decisión política de gran calado, tomada por Moncloa, no tanto por el gobierno en pleno, sino por los fontaneros que alimentan y susurran al oído del Presidente. Chacón simplemente ha escenificado el papel que le toca. Tono solemne, algo dramático, y un discurso rimbombante y mal declamado.

España desea mantener unas relaciones privilegiadas con la Rusia de Putin (y el otro de cuyo nombre no quiero acordarme). Son varios los intereses, económicos, estratégicos y políticos que le mueven. Por alguna razón que desconozco es uno de los legados que pretende dejar tras su paso por La Moncloa. El hecho de que Obama ofrezca un perfil más simpático que el de Bush no quiere decir que la diplomacia norteamericana vaya a olvidar fácilmente los desplantes y agresiones cometidos por Zapatero. Lo sabe, y aun cuando mendigar un apretón de manos fotografiado o grabado en vídeo sea una de las metas de nuestro presidente, hay cosas que no tienen vuelta atrás. El socialismo del siglo XIX a la ibérica tiene matices tan sorprendentes que una visita de 10 minutos, a hurtadillas, por las cloacas monclovitas, nos dejaría, con toda seguridad, algo más que pasmados.

No reconocemos independencias unilaterales. Parece miedo a aceptar la descomposición política de España. No, no se rompe como tal, pero la pujanza del nacionalismo y la reconversión de los socialistas hacen, cada día que pasa, que el modelo de Estado plural sea más y más inviable. Todo depende de la voluntad de unos cuantos y del control que ejerzan sobre los residuos y productos moldeados por sus decisiones e irresponsables proclamas y falacias. Kosovo puede representar una amenaza, o eso creen algunos. Los mismos que asumen el discurso particularista y ven paralelismos entre la situación de los Balcanes y la española. Ese error conduce a nuevos y más peligrosos errores.

Pero no es esa la justificación de nuestro segundo plantón a los americanos. En ese proyecto no nos tendrán. Pero sí en Afganistán, donde la propaganda de unos y otros no deja de vendernos su importancia en la lucha contra el islamismo radical (otros lo llaman “terrorismo internacional”), pero no aclaran si esa relevancia reside en su vecindad con Pakistán, las relaciones de este con la India y su condición de potencia nuclear, o el contagio a otros países cuya estabilidad política resulta indispensable para otros intereses muy distintos. No sabemos si Afganistán forma parte de la contención de Irán, ni tampoco porque Irak dejó de serlo para convertirse de inmediato en una “guerra injusta”, mientras que aquella, con Budas destrozados y mujeres emburkadas, resultaba ser la cruzada del amor…

España planta a EEUU, deja entrever cierto nerviosismo respecto a las independencias fácticas reconocidas internacionalmente, y traza una política internacional equidistante entre rusos, americanos y europeos. Una isla en el océano que aprovechará su presidencia de la UE para impulsar el entendimiento con el régimen socialista cubano…

Saludos y Libertad!

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Inflacionismo. Con la que está cayendo, y la que se nos viene encima

Publicado por yosoyhayek en Marzo 1, 2009

Es la hora de desbarrar y sacar el inflacionista que llevamos dentro. Krugman lo hace con descaro, pidiendo a su Presidente del cambio un endeudamiento público prácticamente ilimitado. Qué más da, al final el montante final, o gran parte del mismo, acabará monetizado a través de la Reserva Federal, que adquirirá los títulos de deuda pública a cambio de nuevo dinero. La contracción crediticia y la caída del consumo empujan las tasas oficiales de inflación hasta el cero o niveles negativos.

La maquinaria de distorsión y manipulación estatista se abalanza de inmediato sobre la opinión pública tratando de inocular la testaruda certeza de que la deflación será el origen de todos los males. En realidad, la apreciación del dinero, o el desinflado de los precios, con mayor intensidad aquellos que protagonizaron burbujas especulativas, es el mejor síntoma de recuperación. Lo importante es no caer en una espiral deflacionaria capaz de descomponer la estructura de señales que hacen posible el cálculo económico y la iniciativa empresarial. Eso no sucedería si los gobiernos dejaran hacer, no se entrometieran en absoluto y el reajuste necesario adoptase los tiempos y las formas con espontánea capacidad coordinadora.

El estatismo aplaude la inflación porque sin ella el Estado se habría quedado en ciernes, constreñido y limitado, incapaz de emprender sus proyectos de cambio social, planificación económica, guerra e invasión. El Estado extirpó el dinero del proceso social, impuso un tipo de dinero fiat, de confianza, no convertible, bajo una pretendida planificación dirigida por la banca central. El sistema bancario, incluidos los agentes privados que no sin limitaciones y extensas regulaciones participan en el sector, no es un mercado libre en absoluto. Todo lo que en él sucede es consecuencia directa de una política pública, una arbitraria decisión adoptada desde el gobierno o el banco central.

El gobierno siempre se equivoca en la dosis, es imposible calcular a priori los efectos que tendrá una variación en la cantidad, la oferta o la demanda de dinero en relación con las valoraciones subjetivas de los individuos, que al final, son el fundamento del valor del dinero.

En la situación que vivimos, donde la contracción crediticia arrecia a la par de un hundimiento del consumo, el Estado se cree habilitado para irrumpir con fuerza y determinación. Gasto público financiado con cargo a una deuda captada en los mercados de fondos prestables, en competencia directa con el resto de agentes privados. La asignación de dichos recursos en sectores concretos, normalmente los más sobredimensionados, cuya liquidación resulta indispensable para proceder al reajuste.

“Cuando los gobiernos no estiman necesario acomodar sus gastos a sus ingresos y se arrogan el derecho de enjugar el déficit por medio de una emisión de billetes, su ideología es simplemente un absolutismo disfrazado” (Mises 1912)

Esta situación sucede de forma sincrónica a la necesidad presente en todas las entidades bancarias de recomponer sus balances y sanear ineludiblemente su solvencia. Al mismo tiempo cae la actividad, la demanda se desploma, el consumo se resiente y los precios, no ya de los activos hipertrofiados, si no del resto de bienes, empiezan a dar las primeras señales de deflación.

“La inflación se convierte en el recurso psicológico más importante de cualquier política económica cuyas consecuencias haya que ocultar” (Mises 1912).

 Con todos estos mimbres el gobierno siente tener vía libre para darle a la máquina de impresión, monetizando el déficit, inyectando cantidades ingentes de nuevo dinero, procurando compensar o sustituir la incapacidad del sector financiero de volver a expandir el crédito a pesar de los bajos tipos de interés. La distorsión de la que es capaz el poder público a través de estas políticas resulta terrible. A su alcance parece estar casi cualquier meta. El gasto encuentra siempre respaldo, como deudor sale ganando al sentar las bases de una depreciación constante del dinero. Todo parecen ventajas, no hay ningún inconveniente. Los inflacionista, como Krugman, no ven ninguna preocupación en el horizonte: sistema nacional de salud, grandes infraestructuras, un hombre en Marte, otra estación espacial, y si resultase necesario, un par de guerras más…

“Únicamente es posible imponer altos tributos cuando los que soportan la carga de los mismos están conformes con los fines en que han de invertirse los recursos así obtenidos. Hay que observar que cuanto mayor sea la carga fiscal más difícil será engañar a la opinión pública con la posibilidad de gravar a la pequeña clase de los más ricos con el peso de la carga tributaria!” (Mises 1912).

A pesar del gobierno y de sus desmanes los distintos agentes, todos nosotros, lograremos recomponer nuestra situación personal, advertir desajustes como oportunidades de ganancia, aprovechar precios ventajosos, ahorrar e invertir en sectores prometedores… el mercado siempre sale adelante por muy pesada que sea la losa del estatismo inflacionista.

Pero de esa capacidad de recuperación pude llegar el desplome definitivo. En cuanto la demanda se estabilice, la inversión recupere brío y fuerza, y el crédito comience a fluir y el dinero adquiera velocidad, tocará pagar las tropelías cometidas por el Estado: llegará la hiperinflación. Las circunstancias pueden ser muchas y los efectos destructivos muy variados; puede que haya suerte y no caigamos en el abismo, pero las políticas anticrisis que dominan el panorama no solo frenaran la recuperación, sino que cuando esta empiece a asomar, a pesar de las mismas, como un boomerang sus consecuencias impactarán de lleno contra la nueva senda de crecimiento.

“!Fiat dinero! ¡Que el Estado cree dinero, y así haga rico al pobre y le libere de las garras de los capitalistas! ¡Qué locura desdeñar la oportunidad que proporciona al Estado su derecho a crear dinero para hacer a todos ricos y por consiguiente felices! ¡Qué equivocación desperdiciar esa oportunidad únicamente porque iría contra los intereses de los ricos! ¡Qué perversidad la de los economistas al asegurar que no está dentro del poder del Estado crear riqueza por medio de la máquina de imprimir! Vosotros, hombres de Estado, queréis construir ferrocarriles, ¿y os quejáis de la mala situación del Tesoro? Bien, entonces no mendiguéis empréstitos de los capitalistas ni calculéis con ansiedad si vuestros ferrocarriles os producirán bastante para pagar el interés y la amortización de vuestra deuda. ¡Cread dinero, y ayudaros vosotros mismos!”.

Parece Krugman lanzado sus proclamas semanales en su esmerado esfuerzo por convertirse en el susurrador oficial de Obama. Pero no, en realidad es un Mises irónico escribiendo en 1912.

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Que lo paguen los Ricos

Publicado por yosoyhayek en Febrero 28, 2009

Obama, como buen prestigiador que se precie, requiere de grandes proclamas y decisiones atractivas para el gran público a modo de distracción. Por debajo de la mesa, escondido en la manga o váyase uno a saber, guarda un as, una carta marcada, la moneda o el pañuelito.

En teoría su plan comprende rebajas de impuestos para las rentas medias y bajas y subidas, tras 16 años de reducción de la presión fiscal, para los más pudientes. Esta chufla pertenece al dichoso plan de rescate que trata de vender como la panacea que abre las puertas a un nuevo modelo de “convivencia” entre el Estado y el mercado, más justo, más igualitario y ético (que no falte la referencia a la “ética”).

En realidad las bajadas de impuestos no son un alivio real que asegure la mengua del Estado y la mayor disponibilidad sobre las propias rentas y patrimonio. Son parte de unas políticas de estímulo de la demanda y la inversión que se trata de compatibilizar con el crecimiento desorbitado de la deuda pública y la mayor intervención.

Echar mano de todos los recursos a su alcance no conlleva necesariamente que todos funcionen. Es más, puede que algunos sean harto incompatibles, anulen sus pocos efectos en contra posición con el resto. Básicamente la idea se fundamenta en la errónea creencia de que el desorden del mercado impide a los agentes privados emprender con decisión las inversiones sobre las que aposentar el nuevo crecimiento. O peor, sobre un diagnóstico terriblemente equivocado, el Estado pretende salvar industrias y sectores que no son sino las necesarias víctimas del reajuste. Volcando sobre ellos una cantidad ingente de recursos lo único que logran es enfangar la situación y provocar una depresión más o menos duradera.

Obama comunica a sus súbditos que tiene a bien bajarles los impuestos, pero con una excepción, que vuelve la medida demagógicamente popular: se los subirá a los ricos. Demostrado está, aunque la administración tributaria pone todo tipo de trabas para que se conozca el dato, que el pretendido espíritu progresivo y redistributivo del impuesto de la renta, no produce efecto alguno.

Subirle los impuestos a las rentas más altas no logra compensar nada porque dichas rentas representan en realidad una parte ínfima de la recaudación total. Es más, cuanto más intensa sea la presión mayores serán las técnicas de “evasión”, o mejor, de escaqueo “legal”.

El peso del Estado lo soportan las clases medias. El mayor perjuicio que provoca el estatismo lo padecen las clases marginales. La falacia socialdemócrata lo único que consigue es repartir la pobreza, arraigar la dependencia, maltratar al emprendedor y consolidar una clase dirigente  que se reparte lo público y lo “privado”. No, no es una casualidad que esas sean las banderas de su lucha, los objetivos a derribar. Si en algo se caracteriza el socialismo es en inocular el virus, provocar las contradicciones, y luego enfrascar a las masas en una esquizofrénica lucha autodestructiva.

Obama puede llegar a ser un gran presidente, no lo hemos dudado nunca. Tiene todos los atributos. El arte de la política, en realidad, más si cabe en coyunturas como la que hoy sufrimos, es no hacer nada pero pareciendo en todo momento que se está haciendo todo lo humanamente posible. Para llegar a esta conclusión, dejar hacer y vender la moto, primero resulta indispensable tener un buen diagnóstico de la realidad que se pretende “gobernar”. Ese es el problema, ahí es donde están todas mis dudas: me temo que tanto él como sus susurradores parten de premisas, complejos y miserias que impiden cualquier brizna de claridad y acierto.

Saludos y Libertad!

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El mono de Obama y la paranoia

Publicado por Liberand en Febrero 19, 2009

Viñeta publicada en el 'New York Post'.

“Tendrán que encontrar a otro para que redacte el próximo plan de estímulo”

La viñeta de la controversia, ¿está comparando el New York Post a Obama con un chimpancé?, ¿es eso racista?, ¿va a ser su color de piel un impedimento para la crítica y burla a la que están sometidos los políticos y gobernantes?

Burlarse de alguien sea o no político por su color de piel me parece moralmente despreciable. Pero yo no veo xenofobia ninguna en la viñeta del Post, se ha aprovechado el hecho de que un policía abatió a un chimpancé que atacaba a una mujer hace unos días en Connecticut para criticar la inteligencia de los impulsores del plan de estímulo de la economía en los USA. Sinceramente, no creo que los simios se caractericen por su poca capacidad intelectual, pero la cuestión es que mayoritariamente cuando a alguien se le compara con un mono se quiere decir que es medio tonto, entre otras cosas. Lo primero, no creo ni que haga insinuación directa a Obama, él no es el único responsable de este plan. Ver guiños racistas en ello e incluso conspiraciones para asesinarlo como a Luther King, me parece paranoide.

Al ex presidente Bush se le ha ridiculizado en medio mundo de todas las formas posibles aludiendo a su escasa capacidad cerebral. Aznar será objeto vitalicio de burla. Zapatero tres cuartos de lo mismo. Y volviendo a símiles con simios, recordemos como a Hugo Chávez se le suele insultar y caricaturizar como a un gorila.

Que la dictadura de lo políticamente correcto no impida que se critique a los que ostentan el poder, sean del color que sean, ¿o tiene menos delito que te robe un negro?

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Zapatero y Crisis: el Cielo se cae a trocitos. Un diagnóstico

Publicado por yosoyhayek en Febrero 1, 2009

Contemplando desde mí ventana el tamaño de los copos de nieve que bombardean Madrid no encuentro motivo para comentar nada de lo leído hoy en los suplementos económicos. El País consolida su divorcio con la realidad. Otros, con editoriales como el de El Mundo de ayer, bramando contra la deflación e instigando al consumismo con total ignorancia de nociones básicas de teoría económica (la buena), demuestran que salvo conatos de seriedad y colaboraciones acertadas, comparten las deficiencias intelectual y el sesgo ideológico sinóptico de los hacedores de bulos y tramas.

Zapatero repetirá en 2012 como candidato a la presidencia del gobierno. Parece confirmado y más con la que está cayendo. Solo en los EEUU, con su limitación de mandato, logran consolidar situaciones como las que siguen: el que empieza una guerra no la llega a terminar; quien empieza una guerra se afana por concluirla al precio que sea; quien sostiene una expansión insostenible prefiere para sí el momento álgido; quien decide no asumir una crisis trata de expandir para alejar hasta el segundo mandato, en su caso, la hecatombe…

En España Zapatero recogió una economía en fase expansiva pero a tiempo de correcciones. Su proyecto personal de tipo institucional y político exigía que las cosas de comer no fueran obstáculo, manos libres para hacer y deshacer con cierto sosiego y calma económica. No tomó medidas de control, no contribuyó a que la burbuja inmobiliaria alcanzara la envergadura que precipitó el estallido sufrido… lo único correcto que hizo fue amortizar deuda pública gracias al superávit logrado a costa de aumentar la presión fiscal, la caída del desempleo y el incremento de la población activa.

Se le torció lo de ETA, en Cataluña las cosas no fueron mal del todo, pero el PP consolidó espacio amenazando con el empate en las elecciones de 2008. La crisis tenía todos los atributos para convertirse en chivo expiatorio procedente del exterior, de los EEUU o lo que fuera. Resistir hasta marzo lanzando consignas tranquilizadoras y tachando a los agoreros de antipatriotas, funcionó. El debate entre Pizarro y Solbes fue un ejemplo de arrogancia y manipulación. El novato no pudo con el estatista pachón.

Zapatero, que es un ignorante rodeado de socialistas e ignorantes (valga la redundancia) ha experimentado en carne propia el horror de todo panóptico ingenuo (racionalista extremo) al comprobar que uno por uno, los resortes a su alcance, alentado por las mentes pensantes que tratan de sostener ideológicamente el entramado estatista recubriéndolo de un halo inmerecido de cientificismo, no han servido de nada o no han logrado los resultados propuestos.

Veamos cuál es el plan de acción de este mentecato: confiado en que la crisis se vaya como llegó (dentro de sus cortas entendederas), del exterior, calcula que tiene un margen de 3 o 4 años para sortear las dificultades. Dificultades como son el aumento del paro, el consiguiente subsidio y la ulterior situación donde abunden los desocupados sin ingresos. Dificultades como la necesaria inversión pública en sectores sobredimensionados como el de la construcción para evitar el desplome, con lo que esto conlleva dada su participación en el PIB español. Dificultades como el turismo, las políticas sociales, o la quiebra de los ayuntamientos. Dificultades como la merma en servicios básicos o el terremoto en la seguridad social.

Cree tener margen de sobra para sobrevivir durante esos 3 o 4 años. Las elecciones son en 2012, si todo va bien. Es probable que las adelante si las cosas se tuercen (que lo harán). La recuperación global será desigual y no empezará por Europa. Los EEUU se la están jugando con políticas como las contenidas en el plan de activación de Obama. Es probable el tren no pasé primero por Washington.

La munición con la que tira Zapatero son el déficit y la deuda pública. Por desgracia para sus planes todos los Estados juegan al mismo enredo. Es más, cuanto más ahorro se coman aquellos menos quedará a disposición de los agentes privados que son quienes (ellos o ninguno) relanzarán en su momento la actividad. Aun así, en su lógica keynesiana, confía en sí mismo (“El Estado soy yo”, acabará diciendo) como artífice de la mejor inversión, la buena, aquella que reestructurará nuestro modelo de crecimiento (ja!).

Con toda esa deuda, en la que tiene, como he dicho, gracias a la amortización durante los años de exuberancia, cierto margen de acción, prevé 3 o 4 años sin dificultades para financiar su paternalismo, el subsidio sistemático y la inversión pública a discreción. Todo ello para que a pesar de la recesión parezca que hace algo o que gracias a él las cosas no van tan mal. Clientelismo de microondas con el que ganar las próximas elecciones…

Su estulticia e ingenuidad le llevan a confiar ciegamente en que tarde o temprano llegará la recuperación. Es su interés permanecer en el poder para seguir “transformando la sociedad”, por lo que debe actuar con sigilo y habilidad para evitar que por la crisis le arrojen (propios, ajenos o todos) del mismo frustrando su adanismo ilustrado. Esa es la razón por la que Zapatero va a condenar a este país a las tinieblas, a la destrucción, al Zimbaguismo…

Zapatero tira con pólvora ajena: está comprometiendo la previsión de creación de riqueza de generaciones y generaciones de españoles, muchas non natas. Zapatero está privando a sus ciudadanos del ahorro que puede ayudarles a ajustar sus economías, a sostener su actividad no sobredimensionada y a emprender, que es lo importante, allí donde surja una oportunidad atractiva dados unos precios desinflados y coherentes con las preferencias. Zapatero, por su propio interés, por su visión iluminada de una España diferente, por su adanismo y su ignorancia, por su arrogancia desmedida, va a llevar a nuestra economía a un estancamiento del que no vamos a salir en muchos, muchos, muchos años. El Plan E, el Plan Z en realidad, es el Plan Mugabe, el plan de un sátrapa arrogante que supedita el futuro de sus conciudadanos a sus propias aspiraciones personales y políticas.

Ese es el presente en el que estamos y el futuro que nos espera…

Saludos y Libertad!

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Obama: hacia el cuarto New Deal

Publicado por yosoyhayek en Enero 30, 2009

Three New Deals, de Wolfgang Schivelbusch, Interesante libro del que tengo noticia gracias a un comentario hecho por C.R. Braun. Se trata de un estudio que repasa las conexiones entre el New Deal norteamericano, obra y gracia de F.D. Roosevelt, y los planes de intervención y estímulo social perpetrados por el nazismo y el fascismo.

Obama ha logrado sacar adelante su Plan de Estímulo. El paralelismo con lo que su antecesor, FDR, llevó a cabo hace algo más de setentaicinco años, aterra. En 1933 el Presidente de los EE.UU fue investido con facultades extraordinarias para afrontar la depresión económica, quedando únicamente el control de la Corte Suprema. Hitler consiguió algo parecido tras el incendio del Reichtag. Los nazis saludaron con simpatía el ascenso estatista norteamericano.

La misma admiración que profesaba Hitler por FDR era similar a la éste sentía por Mussolini, que habiendo llegado antes al poder, levantó el entusiasmo de muchos estatistas en varios países occidentales. Compartían los tres líderes, pese a las diferencias evidentes en su forma de acceso al poder, idéntica lealtad y entrega por parte de la mayoría de sus conciudadanos. La guerra mundial y las atrocidades cometidas por el nazismo y el fascismo contribuyeron a diluir la identidad en tantas ideas, medidas y regulaciones emprendidas y manejadas por los tres sistemas de estatismo desaforado. Es más, aun cuando en los EEUU no puede hablarse de dictadura o fascismo propiamente dicho, la dureza de aquel se hizo sentir en varias ocasiones y a través de concretos organismos regulatorios y planificadores.

El libro tiene buena pinta, seguramente me haga con él en mi próximo encargo en Amazon. Los que tengan curiosidad pueden encontrar un comentario en el Mises Institute, del que he resumido los tres párrafos anteriores.

Obama es ese líder carismático y ciegamente idolatrado que necesitaba la resurrección del estatismo. Su plan de intervención no distaría mucho del que habría llevado a cabo Bush (que ya hizo lo suyo) si la crisis hubiera estallado antes. Tampoco sería muy distinto al que McCain habría presentado ante las cámaras para su aprobación. Lo que aterra de verdad es el poder puesto a disposición de este Presidente y sus ganas de pasar a la historia como el artífice del nuevo modelo de Estado norteamericano. Lo que Roosevelt creyó adecuado para salir de una crisis hundió a los EEUU en la peor depresión económica de su historia. Desgraciadamente el hombre tiende a tropezar dos, tres y siempre en la misma piedra. El papel de Keynes no lo ansía para sí el barbudo de Krugman, como susurrador oficial.

Seguiré lanzando tímidas predicciones, tendencias que intuyo en el horizonte como resultado del error teórico dominante en la confección de planes de rescate y estímulo. España será, y no se le escapa a nadie, una de las grandes víctimas de este reajuste necesario. Entre Zapatero y Obama (y no lo digo desde la simplicidad sino en base a sus decisiones y propuestas) van a hundirnos en una miseria desconocida, inaudita salvo periodos de guerra y destrucción. Soy tan pesimista que desconfío con la misma intensidad de sus opositores políticos…

Saludos y Libertad!

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Reagan ha muerto

Publicado por yosoyhayek en Enero 22, 2009

Lo ha confirmado Zapatero. Era una idea que me rondaba desde ayer, cuando escuché lo que sigue: “La pregunta que nos hacemos hoy no es si nuestro gobierno interviene demasiado o demasiado poco, sino si sirve de algo”. Zapatero, Ron Paul, yo mismo, y muchos más, socialistas y liberales, buenos, mejores, malos y peores, nos hemos percatado de que tras 28 años de diversos mandatos presidenciales ha llegado definitivamente al fin la proclama que hizo Reagan en su primer discurso como Comandante en jefe de los EE.UU: “El gobierno no puede resolver el problema. El problema es el gobierno”.

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Con Reagan no llegó la panacea, pero sí buenas medidas, buenos discursos, mejores intenciones y un gran y necesario liderazgo. Desgraciadamente no ha tenido que llegar Obama para que la libertad haya sido la víctima del intervencionismo y las nefastas políticas que los Bush o los Clinton… Pero con Obama y su New Deal comienza una época que promete una escalada estatista sin precedentes.

Dijo el flamante presidente de los EE.UU en su discurso del martes 20 de enero: “tampoco nos planteamos si el mercado es una fuerza positiva o negativa. Su capacidad de generar riqueza y extender la libertad no tiene igual, pero esta crisis nos ha recordado que, sin un ojo atento, el mercado puede descontrolarse, y que un país no puede prosperar durante mucho tiempo cuando sólo favorece a los que ya son prósperos”.

Como bien aduce Ron Paul, Obama no afirma blanco o negro, prefiere quedarse con el gris, porque del relativismo avieso obtendrá la mascarada que necesita para tratar de suplantar el orden espontáneo y libre por su arrogante fe en el Estado.

(visto en Cine y Política)

Como no todo puede ser malo, me quedo con esta otra cita contenida en el discurso de marras: “rechazamos como falso que haya que elegir entre nuestra seguridad y nuestros ideales”. Sinceramente, no sé cómo va a conseguirlo… Buena suerte!

Saludos y Libertad!

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