Coches oficiales, poder y mando no son todo lo que el nacionalismo vasco abandona tras la investidura de Patxi López. El PNV ha querido construir una Nación desde la nada, en esencia algo lo suficientemente consistente para lograr la sensación de la no-España, de la particularidad excluyente y la especialidad cultural. Nada de eso existía con semejante fundamento hasta que la Transición y ETA pusieron en las manos del nacionalismo vasco un entramado estatal capaz de transformar la sociedad vasca hasta dejarla irreconocible. Es pretensión de todo socialista, todo constructivista sea del partido que sea, servirse eficazmente de los resortes del poder para moldear la realidad.
El nacionalismo vasco, carente de Estado y de breve tradición, ha consolidado mitos y volcado su sentimiento religioso y secular en un mañana, próximo y alcanzable, de independencia e identidad. El desprecio por el maketo, por la España “atrasada” del otro margen del Ebro, no es nuevo, sino uno de los elementos que mayor impronta ha tenido siempre en el genio vascón. La arrogancia y el complejo de pureza crecen cuando tu propia explosión industrial atrae manadas de inmigrantes. De ahí a idealizar lo propio y vulgarizar hasta el absurdo lo ajeno, hay un paso. Nos sucede ahora con los que llegaron a España buscando oportunidades, imaginemos el impacto que produjo por aquel entonces. El nacionalismo vasco representa todo el desprecio, la fobia, el racismo y la chulería organizado en forma de religión secular identitaria.
Eso son, y no lo ocultan, aún cuando pretendan proyectar un espíritu de modernidad y vanguardia singular dentro de una formación amplia y generalmente conservadora. El PNV ha adoptado un ser revolucionario, la necesidad de presentarse como un movimiento poco dogmático, capaz de demostrar que la mera pretensión secesionista no es sino una máxima irrenunciable para el buen vasco, un elemento que debe formar parte de su personalidad, y sin el cual no es sino un traidor, un hereje o un perturbado. De tal manera funcionan las religiones seculares. Fundamentalismo tintado de progresismo y afabilidad ante cambios sociales recurrentes en las últimas décadas. Su objetivo es otro, antes de nada necesitan consolidar su proyecto nacional, recortar distancias, que el futuro perfecto, el cielo en la tierra, la Euskal Herria independiente, parezca tan cercana como para emocionar y agitar el espíritu.
El PNV pierde la maquinaria, el artificio, la estructura de dominación. Se queda en movimiento social lanzado del poder. Ahora es cuando se comprobará hasta que punto estos 30 años de fundamentalismo simpático, de enfermedad colectiva agudizada, ha tenido efectos calando bien hondo entre los vascos. Aún cuando el desastre sea evidente quizá haya nacionalistas que esperasen el reto, la toma de temperatura.
El PSE hace tiempo que asumió parte del discurso particularista y de conflicto con el que los nacionalistas han mantenido viva la llama del terrorismo y la reivindicación perpetua. Matan los valientes, los que se atreven a echarse al monte mientras otros gestionan desde la comodidad de las instituciones. ETA no sería lo que es y ha sido sin la “ayuda” del PNV. La esperanza, esa religión secular, la sensación de movimiento, lo eterno como objetivo realizable en este mundo, en esta vida, momento de perfección, vasco perfecto, vasco nuevo, despojado de las impurezas hispanas. Eso mata, como matan la alienación desde las aulas, una televisión que ampara la propaganda terrorista, unas instituciones que compadecen a los criminales, ahondando en las diferencias, señalando enemigos, malos malísimos, inventado miserias, transmitiendo una imagen caprichosa y perversa de la realidad.
Muchos en el PNV esperaban un día como hoy. Llegaría, y llegó. ETA necesita dar por superado el régimen autonómico, quería al PNV fuera, a sus esbirros solo presentes en los ayuntamientos que podían dominar sin demasiados problemas (esa fue una de las cesiones de ZP, y no es poco grave plegarse a una exigencia estratégica tan importante). ETA quiere que esa revolución adopte una nueva forma, ajena al sistema constitucional, que se enfrente sin miedo al status quo y le ayude a vislumbrar un nuevo rumbo que de luz a su existencia, que señale el camino a seguir.
Hoy empieza una oportunidad para la libertad. Recordemos que la locura nacionalista ha sido inoculada en el PSE, por diferentes vías. Que ZP aceptó su discurso y estuvo dispuesto a negociar con los ateólogos de lo vasco. Patxi López puede sorprendernos, ya iremos viendo sus pasos. El PNV reaccionará de alguna manera. ETA no volverá a ser la misma. Puede que hoy esté empezando una nueva era en la historia de España… lo que no podemos asegurar en ningún caso es si será mejor o mucho peor que la anterior.
Saludos y Libertad!
















panorama sociopolítico español. Votos prestados, o amigos para siempre, quién sabe. Su ascenso en el País Vasco fue el preludio de lo que hemos visto apenas hace 10 días con los resultados autonómicos: no nos engañemos, no ha vencido el frente constitucionalista, el PSE y Patxi López no son constitucionalistas. A los votos me remito: se le ha apoyado por su posicionamiento claudicante frente a las tesis políticas básicas del nacionalismo, por la negociación abierta con el terrorismo y la asimilación a grandes dosis del discurso conflictivista vasco. Patxi López no será el Lehendakari que el PP desea, tampoco el que ansían la mayoría de los españoles. Patxi López, con el PP a su merced, barrerá al PNV del poder buscando una alternativa, un nuevo régimen que revalidar dentro de 4 años superando por fin en votos y escaños a los nacionalistas. Ese es su objetivo, poco más.




europeas de junio. Pues bien, Mariano ha recibido un importante balón de oxígeno proveniente del Atlántico. La recuperación del Gobierno de la Xunta es importante para el PP y para el propio Rajoy por varias razones, entre ellas la victoria de un candidato afín a Rajoy como es Feijóo y la recuperación de una Administración Pública con la posibilidad de poner a dedo a cientos de cargos que hace cuatro años se quedaron en bragas por culpa de un escaño traicionero. 




levantado el velo, se entiende integrada en la propia de otra organización, en este caso ETA, dedicada a lo que todos, desgraciadamente, conocemos. 





