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¿Sobreviviremos al Huracán Financiero?

octubre 12, 2008

Es la “inteligente” cuestión que se plantea El País en su edición de hoy, Domingo, 12 de octubre. El suplemento Negocios deja mucho que desear. Más de lo mismo, análisis sesgados y conatos de coherencia que acaban en nada. Lo más sorprendente, la siguiente explicación de la crisis:

¿Cómo afectará la crisis a España? (Uh, Ah, La crisis, esa crisis que nos ataca sin razón…)

La Economía española, al igual que el resto del mundo, ha experimentado un frenazo en 2008. La falta de liquidez en los bancos ha hecho retroceder el mercado inmobiliario y ha provocado un aumento de la morosidad. El panorama se completa con un aumento del desempleo y una caída de la actividad económica. En su último informe, el FMI concluye que la economía española retrocederá un 0,2% en 2009, y fija el paro en el 15%, casi 4 puntos más que el actual. El Gobierno es algo más optimista, y espera crecimiento del 1% y una tasa de paro del 12,5%.

Esta breve pero calculada reflexión (parece salida del ministerio de propaganda del gobierno de cualquier régimen totalitario de los de antaño, ejem), obvia cualquier amago de análisis riguroso, siquiera sucinto, de las verdaderas causas de la crisis española. El problema financiero añade mucha más complejidad y motivos de alarma, pero el reajuste al que debe someterse la economía española tiene suficientes dosis internas como para no caer en esta tendencia tan propia de la distorsión más recalcitrante.

El País de hoy está sembrado de buenas noticias que comentar, ya las iremos filtrando, pero en el tema económico da para mucho, como hemos visto domingos pasados. En Negocios se plantea un horizonte de recesión global, con un ¿y ahora qué viene?. Concluye que la crisis, o eso creen sus expertos consultados, acaba de empezar. 2009 será duro y traerá sorpresas. En esto, totalmente de acuerdo. El FMI es más optimista, apostando por una recuperación en 2010 con tasas del 4,2% a nivel mundial. Veremos qué medidas adoptan los EEUU y las economías más perjudicadas y en cómo afecta todo al comercio internacional. Las economías emergentes, en gran medida, son el taller de occidente, aun con su propio desarrollo y mercado. El parón puede ser brutal, más si cabe cuando en el horizonte se nos plantean restricciones y alardes proteccionistas. Lo que perpetuó la crisis del 29 hasta los años cuarenta, puede condenarnos de nuevo a un escenario de estancamiento total.

De nuevo se echa mano de Paul Krugman para comentar los planes de rescate. Apuesta por el modelo británico, que cree mucho más inteligente que el aprobado en los EEUU de la mano de Paulson. Se resume en inyección de capital, recapitalización de las entidades más perjudicadas por activos basura (62.000 millones de euros). Mucho más barato que el americano, y en teoría, o eso cree Krugman, mucho más acertado. En estos temas, por aquello de la división del conocimiento, la especialización, y también la brillantez, es mejor que sea Rallo el que juzgue y compare los efectos de ambos modelos.

 

 

El País saca la patita, recurre al comentario simplón dedicando cuatro páginas a la avaricia y los avariciosos. Entiendo que no parece razonable que los directivos responsables de la gestión de entidades quebradas o en dificultades se lleven bonus e indemnizaciones, pero lo cierto es que la intención que esconde la crítica no lleva por el buen camino la reflexión. Cuando las decisiones equivocadas son masivas, todo el mundo se apunta a la exuberancia y pocos escapan de la marea, más que en la codicia, la avaricia o el error personal de cuatro directivos, debemos buscar las causas, por pura lógica, más allá de manejar o no una buena teoría, hacia circunstancias institucionales, grandes señales o intervenciones en el mercado. El crack de todo un sector no es posible a no ser que todos se dejen llevar por el error, y para ello, la distorsión debe ser irresistible. Las burbujas se montan sobre intervenciones concretas y señales corrompidas, no en un mercado libre, donde se garantizan los derechos de propiedad y hay competencia, prueba y error. Crisis habrá, o ruinas sectoriales, pero mucho más laxas y no generalizadas. Lo que hoy vivimos, lo que estos directivos, según El País, han organizado, nada tiene que ver con la codicia personal o la falta de regulación. Todo lo contrario. Los individuos dejan de interiorizar costes y caen en la indisciplina sólo cuando un poder irresistible irrumpe en el orden libre, espontáneo y autorregulado.

Y por último, algo que prometía, pero que se queda en más de lo mismo: una crítica a la política de Alan Greenspam (¿era realmente tan bueno?). Presidente de la FED contra viento y marea, responsable de la crisis actual, incubada desde hace más de una década, cuando tuvieron que haber estallado las consecuencias de su política expansiva. El resto de la crisis, los activos basura y demás, fruto de la intervención. Pero por supuesto, fiel a su línea y a su necedad, El País redunda en lo de siempre: falta de regulación y mucha maldad, codiciosos y avaros… vamos, lo que tiene el capitalismo, pues sí, pues sí.

Saludos y Libertad!

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