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El Plan de Rescate que ningún Gobierno quiere emprender

noviembre 17, 2008

NOTA SOBRE LA NECESARIA REFORMA MONETARIA INTERNACIONAL Y EL SALVAMENTO PREVIO DE LA BANCA PRIVADA

Por Jesús Huerta de Soto

Catedrático de Economía Política

 

En el capítulo 9 de mi libro Dinero, crédito bancario y ciclos económicos (páginas 616-623) diseño un proceso de transición hacia el único orden financiero mundial que, siendo plenamente con el sistema de libre empresa, es capaz de eliminar las crisis financieras y recesiones económicas que vienen afectando cíclicamente a las economías del mundo. Esta reforma financiera internacional propuesta en mi libro adquiere la máxima actualidad en los presentes momentos (octubre de 2008) en que los desconcertados gobiernos de Europa y América planean una conferencia mundial para reformar el sistema monetario internacional con el objetivo de evitar que el futuro se repitan crisis financieras y bancarias tan graves como la que actualmente sacude a todo el mundo occidental. Como explico detalladamente a lo largo de los nueve capítulos de mi libro, toda reforma futura fracasará, tan lamentablemente como han fracasado las reformas pasadas, si es que no va orientada a solucionar la raíz misma de los actuales problemas basándose en los siguientes principios:

1º restablecimiento de un coeficiente de caja del 100 por cien para todos los depósitos bancarios a la vista y equivalentes;

2º eliminación de los bancos centrales como prestamistas de última instancia (innecesarios si se aplica el 1er principio y perjudiciales si siguen actuando como órganos de planificación central financiera);

3º privatización del actual dinero monopolista y estatal de tipo fiduciario y su sustitución por un patrón oro clásico.

Esta reforma, radical y definitiva, vendría como si dijéramos a suponer la culminación de la caída del muro de Berlín y del socialismo real en 1989, al aplicarse los mismos principios basados en la liberalización y en la propiedad privada al único ámbito, el financiero y bancario, que hasta ahora ha permanecido anclado en la planificación central ( de los bancos precisamente por eso llamados “centrales”), el intervencionismo extremo (fijación de tipos de interés, maraña de regulaciones administrativas) y el monopolio estatal (leyes de curso forzoso que obligan a aceptar el actual dinero fiduciario emitido por el Estado), con consecuencias tan nefastas como las por todos conocidas.

 

Debe resaltarse además que el proceso de transición diseñado en el mencionado lugar de mi libro, podría también hacer posible de entrada el “salvamiento” (bailing out) del actual sistema bancario evitando su rápido desmoronamiento y con él la ineludible y súbita contracción monetaria que habría de producirse si, en un entorno de quiebra generalizada de la confianza de los depositantes, desaparece un volumen significativo de los depósitos bancarios. Este objetivo a corto plazo, que actualmente se afanan por lograr a la desesperada los gobiernos occidentales con los planes más variados (compras masivas de los activos bancarios “tóxicos”, garantía ad hominen de todos los depósitos, o simplemente la nacionalización parcial o total del sistema bancario privado), podría lograrse de manera mucho más efectiva, rápida e inocua para la economía de mercado si se aplicara de inmediato el primer paso de la reforma que propongo en mi libro (p. 616):

La consolidación de la totalidad de los actuales depósitos (a la vista y equivalentes) de los bancos por su equivalente en efectivo, que sería entregado a éstos para que a partir de entonces mantuvieran un coeficiente de caja del 100 por cien en relación con los mismos. Como explico en el gráfico IX-2 de dicho capítulo en el que describo como quedaría el balance agregado del sistema bancario a partir de la consolidación, ésta no sería en forma alguna inflacionista (pues el dinero de nueva creación quedaría como si dijéramos “esterilizado” para responder como colateral a cualquier retirada de depósitos) y además liberaría todos los activos de la banca (tóxicos o no) que actualmente lucen como colaterales de los depósitos a la vista (y equivalentes) en los balances de los bancos privados.

Yo proponía en mi libro, bajo el supuesto de que la transición al nuevo sistema financiero se efectuara en circunstancias “normales” no aquejadas por una crisis financiera tan grave como la actual, que los activos liberados pasaran a formar parte de unos fondos de inversión creados ad hoc y gestionados por la banca para canjear sus participaciones por los títulos vivos de la deuda pública y del resto de obligaciones implícitas derivados del sistema público de seguridad social (pp. 618-619).

Sin embargo, en los actuales momentos de grave crisis financiera y económica, se abre la alternativa no sólo de cancelar en dichos fondos los activos “tóxicos”, sino además de dedicar una parte del resto, si así se desea, a permitir que esos ahorradores (no depositantes que ya tendrían consolidados sus depósitos al 100 por cien) pudieran recuperar gran parte del valor perdido en sus inversiones (especialmente a través de sus préstamos a los bancos comerciales, bancos de inversión y sociedades de cartera). Con estas medidas se restablecería la confianza de inmediato, quedando además un significativo remanente para hacer frente al objetivo inicial de canjear, de una sola vez y sin coste alguno, gran parte del volumen de deuda pública emitida por los gobiernos.

 

Termino con una importante advertencia final: como es natural, y no he de cansarme de repetirlo, la solución que propongo sólo es válida en el contexto de una decisión irrevocable hacia el establecimiento de un sistema de banca libre sometida al coeficiente de caja del 100 por cien para los depósitos a la vista. Pues cualquier reforma de las apuntadas que se efectúe sin el pleno convencimiento y decisión previos de modificar el sistema financiero y bancario internacional en la manera indicada sería simplemente desastrosa: un sistema de banca privada que continuara actuando con reserva fraccionaria (orquestada por los correspondientes bancos centrales), generaría de forma multiplicadora y a partir del efectivo creado para respaldar los depósitos una expansión inflacionario como jamás se ha visto en la historia  que terminaría por dar la puntilla a todo nuestro sistema económico.

Madrid 19 de Octubre de 2008.

 

(Facilitada por el propio Huerta de Soto a todos los presentes en su Seminario)

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6 comentarios leave one →
  1. noviembre 18, 2008 12:01 am

    Seis veces usa el mermado “mi libro”. Tú te lo has comprado, no Salma?

  2. noviembre 18, 2008 9:51 am

    Publico tu comentario porque quedas perfectamente retratado. Tú y las bestiecillas arrogantes como tú. Aprende un poco, listillo, que como sigas así, tarde o temprano, si no lo ha hecho ya, te pasará factura esa actitud tuya.
    Saludos!

  3. noviembre 18, 2008 3:09 pm

    Oye, qué chispa ha tenido lo de “Salma”!!! ¿no? Y qué original…

  4. noviembre 18, 2008 5:31 pm

    Son cosas de “escolares”; ya sabes, adolescencia perpetua, 😉

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