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Hasta la última gota

noviembre 23, 2008

Las decisiones públicas y privadas adoptadas como solución para la crisis amenazan con sumir a la economía global en una depresión sostenida. Planes de rescate, pero también ampliaciones de capital y titulizaciones. Todo ello, unidos al creciente déficit de los Estados (en España amenaza con ser ya en 2008 del 3%), prometen succionar hasta la última gota de ahorro disponible en el planeta.

A la caza de fondos soberanos, que ya se ha visto no son para tanto tantísimo, dinero negro y toda la inversión posible, colocando deuda o capital a unos precios atractivos. En el primer caso, comprometiendo la riqueza de los ciudadanos y cargando sobre la próximas generaciones los desaciertos de nuestra clase política. En el segundo caso, poniendo en seria duda el acierto en la toma de determinadas decisiones. El Santander quiere crecer, y para ello, qué mejor que un periodo de recesión como el actual para conseguir gangas y diversificar su negocio. Pero todo tiene un coste y su apalancamiento no es mucho menor al de otras entidades con problemas más o menos en dificultades. EL Santander quiere medrar y para ello necesita la friolera de 9.000 millones. Su ampliación de capital ha favorecido el desplome de sus acciones.

Por su parte el BBVA, que llega más tarde a los mercados, necesitado igualmente de recursos, no puede recurrir a la misma fórmula que el Santander, por lo que echa mano de la titulización para obtener unos 8.000 millones de euros con los que capear el temporal. Necesita una calificación de triple A a toda costa, es lo que le pide el BCE para aceptar la operación y salvar al Banco del precipicio en el que todos, desde el más grande al más pequeño, se encuentran.

El problema que tienen todas estas operaciones es que son lanzadas al mercado en paralelo a los planes de rescate, alimentado a costa de deuda pública, y los déficits descontrolados, también ávidos de financiación en los mercados de capitales. La consecuencia es que el Mundo quedará rápidamente yermo. Unido todo esto a la contracción crediticia natural y consecuente tras la disparatada expansión orquestada por los Bancos Centrales y los gobiernos, nos encontramos ante una situación apocalíptica de la que difícilmente saldremos airosos.

La esperanza de todos es que la captación de recursos y ulterior asignación contribuya a la activación del crédito y la vuelta a la expansión, única vía tomada en cuenta para salir de la crisis. El error es manifiesto dado que la crisis no es sino el reajuste de una situación desaforada de exuberancia irracional, malas inversiones y dinero artificialmente abundante y barato. Si no dejamos que el mercado reasigne recursos, corrija errores y señale, con precios libres y mínima intervención, los sectores más valorados, y por tanto, naturalmente más atractivos para la inversión, los males quedarán enquistados y la depresión se perpetuará durante lustros.

Los gobiernos esperan que la avidez de crédito no recaiga en el momento que las entidades, saneadas a costa de los planes de rescate y las operaciones privadas de recapitalización, estén en disposición de activar la expansión del crédito, otra vez. Si algo nos está demostrando esta crisis, con especial contundencia respecto a otras, es que nada de lo esperado termina por cumplirse, y las políticas recurrentes, inspiradas en modelos monetaristas y neoclásicos típicos, fracasan estrepitosamente llegado el momento de la verdad.

Aunque funcionasen, las consecuencias de todas estas medidas serán el enquistamiento de malas inversiones, la falta de inversión en sectores fundamentales, los cuellos de botella, los problemas de precios en mercados estratégicos, la ralentización económica durante décadas, cuando no el crecimiento nulo o negativo sostenido. Solo les quedará entonces, dentro de la lógica intervencionista, una salida. Y esa salida generará una redistribución y destrucción de riqueza nunca vista hasta el momento… esperemos que no lleguen hasta ese extremo.

Saludos y Libertad!

2 comentarios leave one →
  1. noviembre 23, 2008 2:37 pm

    Y pensar que hace nada Botín iba diciendo por ahí que la crisis es como la fiebre de un niño, que sube rápido pero pasa enseguida. No se lo cree ni harto de vino. Entiendo que tenga que decir esas cosas, porque si dijera la verdad las acciones de su banco se hundirían aún más, el problema es que hay gente que se creyó esas idioteces. Qué patética la prensa económica elogiando el arrojo de Botín cada vez qe compraba un banco extranjero, pintándolo como un lince que cazaba gangas. Esas gangas valen ahora mucho menos. Además su política de concesión de créditos ha sido de las menos prudentes. Los accionistas del Santander pagarán cara la gestión de este lince ibérico.

  2. Galileo permalink
    noviembre 24, 2008 12:04 pm

    Los bancos han actuado como criminales, prestando un dinero que no es suyo, asegurándose clientes de por vida y si ahora queremos recuperar nuestros ahorros resulta que no tienen la pasta. ¿Y qué hacemos con ellos? ¿A la cárcel y depuración profesional de todos los directivos y empleados de banca? No, les damos nuestro dinero por partida doble para que nos lo puedan devolver. Genial.

    Lo que sería preceptivo es expedientar a todos los empleados de banca, tanto directivos como a los de oficina para que no puedan volver a trabajar en el sector financiero en la vida, y dejar paso a personas con las manos limpias y otra formación; así de claro. Todos a la calle, y que aprendan a no engañar al cliente ni sobrecargarle de deudas, es un deber moral, caiga quien caiga.

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