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Crónicas desde Narnia y la Confianza ciega

diciembre 21, 2008

 

Al final he podido encontrar un hueco y un ordenador con conexión. Pensaba que en mi destino me esperaba el bendito wifi, pero nada de eso. Es Domingo y toca crónica sobre lo publicado en El País. Podría haberme comprado el Deia o El Correo Vasco, pero por no perder la costumbre y apostando por la calidad (ejem), me he decantado por el diario líder, también aquí, en Vizcaya.

El tema que más atrae mi interés y atención en la edición de hoy es la utilización de la idea de Confianza en la explicación de la actual coyuntura económica y el escándalo Madoff. No quiero extenderme demasiado, así que trataré de no enrollarme.

El País acierta, la confianza es el nexo de unión entre dos grandes estafas: los fraudes piramidales, donde las aportaciones de los nuevos partícipes pagan los intereses de los antiguos, y, cómo no, el fraude monetario y bancario sostenido por la banca central y el dinero fiduciario monopolizado por el Estado.

Confiamos en quien nos vende el fondo de súper riesgo, haciéndonos creer que sin arriesgarlo casi todo y más no sería posible un beneficio insuperable. Confiamos, en cada transacción, cada vez que aceptamos un pago en dinero fiduciario, en que el sistema es perpetuo y el Estado garantiza su sostenibilidad. Del mismo modo que confiamos en los bancos cuando depositamos a la vista nuestro dinero y estos se apropian de este, con la graciosa bendición del Estado, expandiendo el crédito manteniendo una reserva mínima en sus manos. Ni Madoff esperaba que las burbujas de activos de desplomaran y la crisis financiera y económica adquiriera estos tintes catastróficos, ni los bancos centrales comprendieron la naturaleza insostenible de su arbitraria distorsión de señales y jugueteo con el tipo de intervención. Los bancos “privados” se endeudaron a corto para financiar inversiones a largo, y todo lo demás es historia, presente y desesperante futuro.

 

Ahora todos se llevan las manos a la cabeza. Los que manejaron y manejan la buena teoría, la forjada por los miembros de la escuela austriaca de economía, comprenden los acontecimientos que hoy muchos siguen empeñados en utilizar para respaldar discursos carroñeros, erróneos y disparatados. Los mismos que piden revisar y rehabilitar a Marx, aplicar políticas Keynesianas, echarle la culpa a la presunta codicia y avaricia de unos cuantos o claman por una regulación, que ya existe y ha demostrado ser no solo causa de la crisis sino ingenuamente incapaz de preverla y solucionarla, miran para otro lado a pesar de la contundente identidad entre el fraude de Madoff y el favorecido por el socialismo monetario y financiero que padecemos.

Muchos son los órdenes que fundan su continuidad y éxito en los resultados en la confianza de los partícipes. Madoff no cayó tanto por las señales que advertían el fraude sino por el desmoronamiento general de todo el entramado indispensable para que la pirámide continuara creciendo. Lo mismo sucede con el dólar, el euro o el sistema de banca intervenida con reserva fraccionaria. La estafa es mayúscula, no solo nos roban a través de la inflación o multiplicación de la disponibilidad, sino que nos convencen de que este es el único mundo posible y no es más libertad la única alternativa, sino el mal a evitar.

 

Como los modelos de reparto de seguridad social, Madoff construyó una fantasía en la que algunos obtuvieron suculentos beneficios sacando antes del derrumbe de la pirámide. En este caso, al contrario que en el comercio libre y voluntario, todo beneficio procede de una pérdida o desfalco contra terceros.

 

El País empieza bien pero no termina de verlo. Le ciega la ideología así como su arrogante ignorancia teórica. Con un poco más de humildad y alguna lectura, seguro que ni el fervor sectario podría con el buen análisis de la realidad.

 

Bueno, al final he escrito más de lo prometido. No sé cuándo volveré a publicar un artículo de actualidad (seguirá el reguero de post guardados). Hasta entonces un saludo a todos los que seguís el blog. Ah, y mil gracias a Liberand por hacerse cargo de todo en mi ausencia digital. Prometo “vasquitos”, “nesquitas” y turrones del Zuricaldai, jajaja.

Saludos y Libertad!

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3 comentarios leave one →
  1. diciembre 21, 2008 8:32 pm

    “Muchos son los órdenes que fundan su continuidad y éxito en los resultados en la confianza de los partícipes. ”

    Y allá a su frente Estambúl.
    Lo del amigo imaginario lo vas a seguir haciendo?

  2. diciembre 22, 2008 6:10 pm

    Necesitas ayuda?

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