Skip to content

Samuelson, Krugman y el inefable JJ Millás

diciembre 29, 2008

El País Dominguero da mucho de sí. Prefiero no revisar la estulticia económica de sus redactores y editores, y fijarme, en un esfuerzo sintético en tres artículos o articulillos fruto del esfuerzo intelectual de los tres personajes referidos en el título del post.

Dos Nobel y un iracundo literato de cuya obra no tengo el gusto, ni quiero. Pero si de sus comentarios semanales (en El País Semanal, claro) de fotos llamativas. Es evidente el apriorismo de sus tesis: primero elige sobre quién y qué excretar sus miserias, y después busca una imagen idónea. O peor, se le presente la instantánea que se le presente, Millás tiene la indecorosa capacidad de construir un discurso y vomitarlo sin necesidad de mayores estímulos.

Los Nobel, el último y el anciano de infumable teoría y peor manual, se trabajan, y de qué manera, un panorama preventivo en el que el pobre Obama no sienta ni padezca los males de la situación y ni siquiera, las consecuencias de sus decisiones. Aspiran a un nuevo Roosevelt, un New Deal para el siglo XXI, que inaugure, como es su deseo, una forma distinta y novedosa de intervención y manipulación artificiosa del mercado. Atribuyen todo el quebranto a presuntos excesos, vicios de avaros y codiciosos, y por supuesto, a esa maldita libertad que todo lo corrompe. Constituyen figuras de barro, chivos expiatorios que degollar y someter a holocausto (quema total), con el único fin de presentar a Obama como la esperanza blanca, descafeinada o mestiza, da igual, de una nueva economía estatizada universal.

Samuelson, a punto de cumplir los 94, como si de un Carrillo de la economía se tratara, procura no dejar este mundo tranquilito, con sus teorías superadas, refutadas y manifiestamente equivocadas, aferrándose a la poca o mucha lucidez que le queda para construir artículos simplones y ridículos. En el que nos trae El País en su edición dominical, suplemento de Negocios, aboga por el centrismo, en clave norteamericana, de las decisiones obamitas. Su receta, cómo no, gasto deficitario, a toneladas y granel, a poder ser volcado en inversiones que “vayan a alguna parte”, vamos, que sirvan de algo y no sea una mera multiplicación de carriles. Se cachondea de Friedman, juega con cuatro tonterías, pero demuestra en cada párrafo su adhesión incondicional al nuevo tipo de comentario divulgativo hecho por economista supuestamente serio; tanto como para ser galardonado por un premio Nobel.

En eso Krugman es maestro. Sus artículos son vulgares, las teorías que los sostienen, de forma ligera y calculadamente tímida, son tan vacuas como sus proclamas, propias de un lego en economía, un mero contertulio, mercenario de radios y televisiones deseosas de llenar minutos con solemne estupidez. Comulgan con los mismos principios, o eso resulta al leer más de 1000 palabras de nada y nadismo. Propaganda obamita, no asumir la incapacidad de prever y advertir las causas de esta crisis, y por supuesto, idéntica incapacidad de plantear medidas sostenibles, de esas que hay que explicar y sostener con una buena teoría, para que los rescates de hoy no comprometan el crecimiento futuro o nos condenen, como viene siendo habitual desde que el Estado interviene en el mercado monetario, bancario y financiero, a crisis recurrentes. Crecer sin burbujas, dice Krugman, sin decir de dónde vienen, a qué se deben, ni explicar las bases de dicha sostenibilidad sin quebrantos masivos y generalizadas malas inversiones. Apuestan ambos por enquistarlas y tirar para adelante con los resortes más obsoletos, más keynesianos.

Y aparece aquí el enfermizo Millás, comentando la fotografía de aquel loco que se descolgó desnudo por un muro de los jardines imperiales en Tokio. Una masa informe en contraste con la naturaleza, dice Millás. El muro es de piedra, cortada y colocada por la mano del hombre. Los árboles no llegaron por sí mismos, sino que fueron plantados siguiendo el antojo de un diseñador de jardines. Millás utiliza la instantánea para cagarse en el Hombre y la humanidad, lisa y llanamente. Renegar de su propio género lamentando lo grotesco de un cuerpo desnudo, avejentado y fláccido, en contraste con una idealizada naturaleza. El comentario es tan ridículo como cualquiera de los que nos tiene acostumbrados, pero de igual manera, sin perder el estilo y la claridad, deja al descubierto las miserias de este iracundo tan acomplejado. El hombre como herida, como Moco que poluciona al todo natural. Su desprecio por lo que el mismo representa, tan fofo y amorfo como el protagonista del escarceo nudista, se extiende al típico rechazo tecnológico, a todo lo que proceda del genio humano, apostando por una vuelta a un idealizado salvajismo, libre de cargas propias de la civilización. Esta pose recurrente, propia de la progresía y el posmodernismo, no sabe muy bien donde poner el pie para dar el siguiente paso. Es tonta, vaga, ridícula y estética. Su comentario rezuma estulticia e inquina, odio, resentimiento, dolor y miserias. Es un pobre imbécil que cree rozar su cielo laico lamentándose de cosas como estas siempre partiendo de falacias de ayer y hoy.

Saludos y Libertad!

Anuncios
16 comentarios leave one →
  1. diciembre 29, 2008 10:54 pm

    Krugman, por mucho Nobel que tenga, dice efectivamente unas gansadas impresionantes. En un artículo de El País decía que Milton Friedman estaba equivocado porque el neoliberalismo había fracasado en Sudamérica. Y como ésta, unas cuantas.

  2. diciembre 30, 2008 4:55 am

    Hombre… sinceramente, no veo mucha argumentación en tu texto. Te despachas a gusto con tres fulanos que te caen gordos, lo cual es muy sano seguramente, pero éso es el cuento de nunca acabar: ahora falta que otro se cague en Hayek, Espe y Sánchez Dragó y ya tenemos el circo montado.

    Saludos desde el anonimato,
    Anonimus Prime
    http://anonimusiv.blogspot.com

  3. diciembre 30, 2008 7:10 am

    Si Samuelson y Krugman siendo imbéciles ganaron el Nobel, tu con lo listo que eres no se donde vas a llegar.

  4. diciembre 30, 2008 10:15 am

    Es cierto, lo ganaron… entonces, quién quiere el Nobel?!

    Mi crítica no es personal, nunca lo es (o eso pretendo). A mi Dragó ni fú ni fá, de hecho de economía no tiene ni idea, vamos, que repite como un loro muchos de los sofismas que más daño han hecho a la libertad del ser humano. Espe es una político, está para hacer el ridículo, ser socialista y que se la critique, en este blog lo hacemos sin cesar, aunque siempre nos quede la esperanza de que haga algo bien (y de vez en cuando lo hace). Y a Hayek se le pueden criticar muchísimas cosas, pero en conjunto, en mi opinión y en la de mucha gente mucho más inteligente y formada que yo, es el pensador más importante de los últimos 100 años.

    Krugman es vulgar, aunque admito no haber leído su trabajos, lo que se lee entre líneas en su artículos de prensa y lo retazos teóricos que exhibe, dejan mucho que desear.
    Samuelson es un falaz, un tipo que va a morirse sin haber acertado en nada, incapaz de explicar nada… Ahora salta, en plan abuelo cebolleta, con el “ya lo dije yo”, o metiéndose con muertos que le dan mil vueltas, y lo peor, con argumentos de adolescente enrabietado.
    Saludos!

  5. diciembre 30, 2008 8:07 pm

    ¿Quién quiere el Nobel? Pues entre otros… “San” Friedrich Hayek (1974).

    En un par de días puedo encontrar gente que diga que Mark fue el pensador más importante de la historia… Sinceramente, decir que Hayek es el pensador más importante de los últimos 100 años… o no has entendido nada de Hayek (lo dudo) o te puede la pasión (me inclino por lo segundo).

    Hayek es un pensador fundamental para entender el mundo del SIGLO XX, pero (como es lógico en alguien nacido en 1899 y criado entre ambas guerras mundiales) extrapolar su pensamiento al panorama del siglo XXI es confiar desmesuradamente en sus obras. Por otro lado, fue un gran teórico, pero la aplicación real y práctica de su doctrina no parece ser precisamente asequible.

    Si quieres un día de estos hablamos largo y tendido de él (y de Mises, si hace falta). Comprendo perfectamente tu admiración por esta figura fundamental, pero mejor dejemos la hagiografía para otros.

    Saludos desde el anonimato,
    Anonimus Prime

  6. diciembre 30, 2008 8:10 pm

    Corrijo: obviamente, Marx, no Mark (perdón).

    Saludos desde el anonimato,
    Anonimus Prime
    http://anonimusiv.blogspot.com

  7. diciembre 30, 2008 10:34 pm

    Los Nobel varían mucho. Pongamos el de la Paz; ¿se puede dar el mismo premio a un Carl von Ossietzky y a un Yasir Arafat? Vamos, anda.

    En tu repugnancia por lo que dice Millás, que no es capaz siquiera de reconocer la naturaleza cuando la ve, coincido plenamente.

  8. Bayer permalink
    enero 2, 2009 3:45 pm

    Tanto Krugman como otros economistas keynesianos no pueden ser desmerecidos en sus obras, es cierto que puede meter la pata sin cesar, pero no debemos olvidar que sus libros sobre economia internacional son de los más leidos en economicas y empresariales, puedo discrepar con Samuelson que más bien no aporta mucho. Los keynesianos tuvieron sus décadas de gloria, pero el pensamiento económico se renueva y cada cierto tiempo entra aire fresco. En estos momentos los keynesianos deben reconocer que sus teorías son más para el corto plazo y que las políticas liberales son las únicas que, a mi modo de ver las cosas, arreglan el descosido que se ha producido. Esto no puede seguir siendo pan y circo, esto debe ser apretarse el cinturon y producir, producir y producir.
    Saludos

  9. enero 2, 2009 4:14 pm

    No es que el keynesianismo sea cortoplacista sin más; es una coartada pseudo científica para el estatismo y la clase política, cortoplacista por naturaleza. Formar parte del mainstream en un mundo dominado por el positivismo mecanicista, arrogante y constructivista que padecemos, no puede ser siquiera un mérito considerable a pesar de los errores y falacias presentadas en casi todo por autores como Krugman.
    Saludos!

  10. Bayer permalink
    enero 2, 2009 6:00 pm

    A mi parecer hay demasiados intereses creados en la economía internacional, como para desmontar todo esto, incluido sacar el keynesianismo de las universidades. Tendría que venir un desastre económico o una gran revolución. Lo veo dificil y soy pesimista.

    Un saludo.

  11. enero 2, 2009 8:53 pm

    Llevas toda la razón, es difícil, pero alguien tiene que intentarlo, jeje
    Saludos!

  12. enero 6, 2009 12:31 am

    Debo ser transparente o invisible…. 😀

    Saludos desde el anonimato,
    Anonimus Prime
    http://anonimusiv.blogspot.com

  13. Jorge permalink
    enero 24, 2009 2:11 am

    Está claro que tú sabes mucho más que ninguno de ellos, no? Yo pensaba que al menos habrías estudiado económicas para hablar así, pero si no has leído a Krugman… (y supongo que a Keynes tampoco) apañados estamos.

    En pocas épocas se ha abusado tanto y tan eficazmente de la palabra libertad. Libertad, libertad! jajajaja libertad!

  14. Jorge permalink
    enero 24, 2009 2:15 am

    Saludos y libertad! jajajaja
    Estoy seguro de que escribes desde la cárcel, supongo…
    Es que, desde luego, hay una falta de libertad hoy en día, aquí en España… ufff, nos quitan derechos, madre mía, el derecho a fumar donde quiera, que horror! y a ir follao por la carretera con mi coche de pijo…
    Libertad! libertad!

  15. enero 24, 2009 10:51 am

    Jorge, eres así o te lo haces?

Trackbacks

  1. Samuelson ha muerto « LA LIBERTAD Y LA LEY

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: