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El Pactísimo de Toledo

enero 6, 2009

Lo de Madoff se queda en nada si tenemos en cuenta el volumen del fraude y las implicaciones políticas y morales del mismo: la seguridad social española y el sistema de pensiones es el mayor robo a mano armada y posterior desfalco de la historia.

Suena la reforma, la viabilidad del sistema ya se sabía imposible, pero aun así hemos continuado durante varias generaciones parcheándolo y sosteniéndolo a pesar del ahorro y el futuro de nuestros patrimonios. Ahora dicen que los menores de 50 años no tienen garantizadas sus pensiones, vaya novedad! En épocas de vacas gordas todos contentos: “superávit” decían… claro teniendo en cuenta que hasta la contabilidad del sistema, más caprichosa y torticera que la de la banca privada, forma parte de la Gran mentira, lo de superávit suena a eufemismo, cuando no a carcajada en nuestra propia cara.

En vez de plantear un cambio de modelo, con las alforjas llenas, con las alforjas vacías, se busca la perpetuación suicida e inmoral del expolio ineficiente (para el contribuyente), justificador de tanta miseria social: por la presunta incapacidad de previsión de algunos (no sabemos cuántos), se nos mete a todos en fraude a lo Madoff, de corte piramidal, más descarado si cabe, redistribuyendo el coste, llevándonos a una falsa moral compasiva dilapidadora de patrimonios e incapaz de garantizar la dignidad a nadie. Al final los ricos ricos y los pobres pobres, ah, y los que no somos ni ricos ni pobres, a pagar el pastel maniatados casi por completo. Se nos deja votar, a fuerza nueva, el PCTV, PSOE, PP, IU!!! E incluso ese partido antitaurino tan encomiable… pero no se nos permite disponer sobre nuestra renta, sobre nuestra riqueza, previendo, preparando nuestro futuro, nuestra incapacidad, nuestro infortunio. Papa Estado, para salvar a cuatro, nos deshumaniza a todos. Crea un fraude insostenible, lo maquilla, le pone un nombre pomposo, y para delante, que siga la fiesta, cada uno a lo suyo… y todo para qué?, pues para venirnos ahora con que el sistema se nos cae, con que o se calculan las pensiones en función de toda la vida laboral, o no hay para ninguno. O vemos reducirse en hasta un 30% nuestras expectativas, o nada, de nada, pero nada de nada de nada… Y lo que hemos metido a la hucha común?

Es lo que tiene el reparto, que según entra, sale, y por el camino, solo los burócratas que manejan el flujo se ven agraciados con un puesto de trabajo. Entre desayuno y desayuno, entre baja, mala cara y cabreo con el contribuyente, solo el funcionario obtiene rédito de la transferencia de riqueza. Ahora salimos a medio receptor por cotizante, pero dentro de poco cada contribuyente tendrá a su cargo a un pensionista, del tipo que sea. Pero es que la mayoría tienen derecho: los unos por haber pagado con su trabajo el mantenimiento de otros (su dinero voló y menos aún se invirtió), otros por haber caído en la degeneración social que provoca este Estado tribal, colectivista, paternalista o de bienestar, que nos trata como a miembros de un clan primitivo, como un padre, como Dios padre, un Dios laico, justiciero y titánico, que nos inhibe de nuestras responsabilidades, que nos hace más inmorales, más imbéciles e incapaces de asumir los costes de nuestras acciones, de nuestras elecciones…

Creer que sin un Estado expoliador y redistribuidor, sin este sistema que dilapida el ahorro, que despluma carteras y frena el desarrollo económico en perjuicio de todos, esa minoría, que no ha desaparecido ni desaparecerá nunca, no tendrá un trato humano y decente, es falso de toda falsedad. Lo que sucede es que hoy en día, bajo el parapeto del Estado, todos somos muy egoístas, todos delegamos en él nuestras pulsiones morales, es más, las relajamos hasta olvidarlas en un mar de yoísmo desaforado. El Estado Moral, el Estado de bienestar, nos contribuye a que degenere nuestra calidad humana, nuestra empatía, la identificación con el desgraciado, con la víctima del infortunio. Son los países donde el Estado es menor, y menores son sus resortes de expolio y redistribución, donde sus sociedades generan mecanismos privados, libres, mucho más eficientes en la ayuda del prójimo y la cobertura mutua del infortunio.

Es de necios seguir apostando por un fraude como este, tan descarado que es capaz de asumir su fracaso, su carácter delictivo, lo inmoral de sus formas y justificaciones. Es de necios confiar al Estado lo que ni siquiera somos capaces de confiarnos a nosotros mismos; es de necios e ilusos. Quien mantenga sus esperanzas puestas en el sistema público, que diga esta boca es mía. Quien no trate de ahorrar, invertir, adquirir una vivienda o pagar el mínimo de impuestos, que tire la primera piedra. Y si todos somos conscientes, por qué nadie hace nada?!

Saludos y Libertad!

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5 comentarios leave one →
  1. enero 6, 2009 4:09 pm

    Estoy de acuerdo en el fondo del artículo. Pero hay dos fallos en tu argumento.

    El primero está relacionado con el funcionamiento de la Seguridad Social. Si bien es cierto que es un sistema de reparto, eso no quiere decir que sea una estafa piramidal a lo Madoff. Hay un detalle muy importante y es que sí hay un patrimonio por detrás con el que se respaldan todos sus gastos. Por otro lado, existe por ley la obligatoriedad de que la SS tenga fondos suficientes para cubrir todos sus gastos durante los siguientes 10 meses. Es una chapuza, sí. Pero pero tanto como estafa piramidal, no tanto.

    El segundo tiene que ver con la dificultad para llevar a cabo cualquier intento de privatización de la SS. La Seguridad Social es un sistema de reparto, pero no por ley, sino porque así lo dice la Constitución. Si quieres privatizar la SS, antes tienes que hacer una reforma constitucional. Es decir, se abriría la lata constitucional. Y dudo que los nacionalismos vayan a mirar hacia otro lado.

    Por cierto, que olvidas que el invento de Franco (en España fue Franco quien lo implantó) es una de las razones más importantes por las que resulta tan caro contratar a un trabajador. Será muy importante estar pendiente de cuáles serán las reformas que se hagan en las cotizaciones.

  2. enero 6, 2009 4:35 pm

    Bueno, en parte llevas razón, pero tampoco mucha. Digamos que las cotizaciones por las que presuntamente cubrimos una serie de riesgos únicamente cubre una parte de las contingencias. El resto son financiadas vía impuestos por ser insostenible un sistema de reparto que abarque todo lo que formalmente se encarga de asegurar. Es decir, el sistema en sí mismo es una farsa, una mascarada, y no solo está en quiebra, sino que no resistiría ni un día cumpliendo las obligaciones que por el famosos pacto de Toledo se decidió financiar cargo a otras vías de expolio distintas a las cotizaciones propiamente dichas.
    Es una estafa piramidal porque en el momento que realizamos una aportación no tenemos asegurado que aun cumpliendo los requisitos nuestra prestación vaya a ser la prometida. Continuamente se revisa el cálculo de las mismas, como parece anunciar la reforma que podría llegar a reducir la pensión media en hasta un 30%. Es decir, no hay inversiones que respalden la viabilidad de las prestaciones comprometidas en cada momento, mes a mes, no ya en el mismo día que comencemos a cotizar.
    La privatización, aun cuando la propia constitución imponga el reparto, será inevitable cuando se haga patente el fracaso del sistema y el agujero negro que representa para el ahorro nacional. Con o sin reformas podrá llegar el cambio si hay voluntad y conciencia suficientes. Los textos constitucionales, nos guste o no, son para periodos de estabilidad: como límite en épocas tumultuosas o críticas, no sirven absolutamente para nada, su formalismo se desploma como castillo de naipes; cuestión de autoridad y opinión pública, nada nuevo.
    Lo que no entienden los socialistas, estatistas y demás ingenuos es que el origen de sus problemas, la causa misma de la descoordinación, el paro la falta de concierto, no puede proceder, en nuestro caso, de un mercado que no existe. La intervención es tan feroz que tratar de culpar al mercado resulta absurdo e insultante para alguien medianamente inteligente. La legislación social y los efectos del expolio perpetrado con la coartada de la seguridad social, nos hacen más pobres, menos necesarios y más dependientes.
    Saludos!

  3. enero 6, 2009 7:24 pm

    A ver, hablo en términos económicos, no morales. Es bien cierto que la socialdemocracia es un sistema que está muy por encima de nuestras posibilidades. Y que se puede gestionar absolutamente todo desde un punto de vista privado, también. El problema viene del encaje con la ley. Y lo que yo veo es despilfarro por todas partes. Empezando por la RTVE, siguiendo por buena parte de las chorradas que se ha sacado Zapatero de la manga, si digo que el 60% del gasto público se puede gestionar perfectamente de manera privada probablemente me esté quedando corto. No se puede transferir a las comunidades autónomas porque es inconstitucional. Y si a eso le añadimos chapuzas como esta, pues apaga y vámonos.

  4. enero 6, 2009 7:55 pm

    Y se te olvida otro escollo para la privatización de la SS: La Unión Europea. Y en tanto que España ha firmado la Carta Comunitaria de Derechos Sociales Fundamentales, puedes morirte de la risa.

    Fusilo el artículo 10:

    10. Todo trabajador de la Comunidad Europea tiene derecho a una protección social adecuada y, sea cual fuere su estatuto o la dimensión de la empresa en que trabaja, debe beneficiarse de niveles de prestaciones de seguridad social de nivel suficiente.

    Las personas que estén excluidas del mercado de trabajo, ya sea por no haber podido acceder a él, ya sea por no haber podido reinsertarse en el mismo, y que no dispongan de medios de subsistencia, deben poder beneficiarse de prestaciones y de recursos suficientes adaptados a su situación personal.

    Empiezo a pensar que no es sólo España, sino la Unión Europea (excepto los británicos), la que se va a morir de la risa.

    Económicamente es lo que debería de pasar. Es decir, la quiebra y el paso a un modelo de capitalización. Vamos a ver cómo acaba todo.

  5. enero 7, 2009 6:08 pm

    Bonito cuento de hadas: profundo, bien argumentado, insustancial y totalmente artificioso.

    Llamadle a las cosas por su nombre, y reconoced que el verdadero negocio es la tan deseada privatización de la SS. Y quien no lo crea, que se haga un tour por todos los países pioneros en semejante medida, y la mayoría de los cuales quieren ahora retractarse.

    Estás anclado en los 60 amigo.

    Saludos desde el anonimato invisible,
    Anonimus Prime
    http://anonimusiv.blogspot.com

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