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Viva Keynes!

enero 11, 2009

Se afana en proclamar a los cuatro vientos todo “economista” de postín que pretenda conservar o alcanzar un puesto en la sección especializada de la prensa generalista. Poco más o menos sucede en los diarios de rigor. No son vulgares mequetrefes, no. Son señores Premio Nobel, muchos de ellos, que pavonean su retórica divulgativa logrando para sí un halo de criterio y mejores herramientas para comprender y explicar coyuntura. Pero de eso nada, o poco, muy poco. El País de hoy nos regala un Krugman y un Stiglitz; cuarto de esto, y medio de aquello. Sus artículos no tienes desperdicio, aunque deben admitir sus autores y los editores que han aprobado su extensión, que son largos, en general huecos y tediosos en muchos puntos. Aun con todo, ahí los tenemos, como si nada hubiera pasado, con el mentón bien alto echando mano de Keynes, tratando de rehabilitar su paradigma (como si hubiera muerto en algún momento), y sacando pecho, de qué manera, frente a un mimo histriónico llamado “neoliberalismo”.

La edición de hoy de Negocios nos ofrece también una entrevista con el Presidentísimo Obama, ese negro cuartero con mucha palabrería, mucho gesto y sonido blanco, pero nada o casi nada de contenido. Sus anuncios forman parte de un discurso edulcorado que aminore el gran fraude e inabarcable error con el que va a comprometer la economía de los EEUU y del mundo, más allá de su mandato, dure 4 u 8 años. El hombre lo intenta, se pone en lo peor, anuncia un paro inusitado, una contracción de la actividad sin precedentes desde la Gran Depresión, y la necesidad de inmensos esfuerzos “colectivos” para capear el temporal. En cuanto a imagen, lo tiene muy fácil. Todo es culpa de Bush, y Bush será durante los próximos años, no sé si con más intensidad que los 8 que nos preceden, el chivo expiatorio del radicalismo izquierdista norteamericano. Tipos cercanos al cero, gasto público, déficit, deuda, intervención de los mercados, y esperemos que poco proteccionismo. Es la receta keynesiana de estos demócratas empeñados en que la tercera guerra mundial sea “la única solución”, de acuerdo con sus esquemas absurdos y equivocados, para terminar de sacar a su país del parón perenne que les espera.  No hay nada más keynesiano que la guerra, admitánlo.

Lo de Krugman tiene precio, pero seguramente inflado y sobredimensionado. Cómo se puede presentar como Profesor de Economía y Premio Nobel de la materia, y ser tan vulgar y retorcido. Su artículo de hoy promete una segunda Gran Depresión si no se adoptan con valentía y prontitud medidas de intervención: advierte a Obama que la tibieza solo conducirá a más años de penuria; vamos, que si la cosa se alarga y no hallamos solución nunca habrá sido por errores en la toma de decisiones o exceso de intervención, sino por no haber hecho suficiente y cuanto antes. Serán el mercado, la libertad y la omisión estatal los responsables de la japonización: para qué narices explicar un poco de teoría, si está tan clara la ecuación.

Meterse con Friedman no me parece mal; han sido sus teorías las responsables de esta crisis, no lo vayamos a negar. Pero no por contrakeynesianas, como denuncia Krugman, sino por ser ajenas a lo que el oponente de aquel (de Keynes) defendió con tesón. Hablo de Hayek, por supuesto. Ahora que estoy leyendo Precios y Producción, publicada en 1931, completo el bagaje teórico que poco a poco me estoy formando. Huerta de Soto en Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos mejora, simplifica y potencia la explicación hayekiana, con aportaciones y matices de su cosecha que son a todas luces un avance en el desarrollo de la teoría del ciclo austriaco. Recomiendo la lectura de sendos manuales para comprender la falacia que suponen los fundamentos monetaristas, más si cabe cuando tratan de ser oposición frontal del error keynesiano. Hace gracia que los defensores de este último, los que ahora, como Krugman y Stiglitz, no esconden su demacrada chulería, enfoquen su ira y capacidad de distorsión contra la política económica de los últimos años, que lejos de ser liberal, en sentido estricto, no ha sido sino un subproducto de todos los errores teóricos acumulados en el último siglo. Frente a ellos la Escuela Austriaca de Economía, desde Menger, Böhm-Bawerk, Mises, Hayek hasta el mismísimo Rothbard o Jesús Huerta de Soto, presentan la explicación teórica más afinada y certera, la que nos hace comprender mejor todos los acontecimientos que hoy sobrecogen y confunden a economistas y legos en la materia.

Estos señores, los Krugman y los Stiglitz, sacando a Keynes del armario, en el que nunca estuvo en ninguno de los sentidos, pretenden más desviar la atención de sus garrafales meteduras de pata e incapacidad teórica de resolver cuestiones que han sido y son básicas para comprender la actual coyuntura, que restaurar la figura de éste, que ganó la batalla intelectual a Hayek, admitámoslo, pero no en un plano teórico, no, sino en el éxito de sus propuestas de economía política. Fueron sus postulados estatistas, pura ideología a favor del Estado y sus intereses (diga lo que diga Stiglitz), lo que agravó a extendió la depresión económica de los 30 y de algún modo condujo a la guerra más horrible que ha conocido la humanidad. Son esas políticas y esas teorías y no otras las que sostienen el origen de todo el mal que hemos padecido y padeceremos.

Saludos y Libertad!

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6 comentarios leave one →
  1. enero 11, 2009 12:54 pm

    Esperan llegar a algo en la vida cuando un domingo en vez de estar al lado de la Bardem gritando Palestina libre están escribiendo de economía? Qué va a pensar el pueblo de la juventud de este país.

  2. enero 11, 2009 1:36 pm

    Los keynesianos en particular y los progres en general son de piñón fijo. Ellos seguirán echándole la culpa al libre mercado de todas las crisis que se produzcan, por mucho que en todas ellas el origen se encuentre en los intervencionismos. En efecto, los liberales de la Escuela Austriaca ya nos alertaron en su momento de los perjuicios que provocarían las políticas monetarias expansivas. Llegaron a predecir la crisis del 29 con similares argumentos que podríamos utilizar para explicar la que estamos viviendo ahora.
    Excelente tu web. No tenía el gusto de conocerla, y no lo habría hecho de no ser por ‘Murcialiberal’. A partir de hoy te seguiré, y también publicaré un enlace a tu web en mi bitácora, ‘Apuntes en libertad’, en la que espero participes con tus atinadísimos comentarios.
    Un abrazo, y viva el liberalismo.
    Pedro
    apuntesenlibertad.blogspot.com

  3. enero 11, 2009 1:40 pm

    No a qué Guerra?

  4. enero 14, 2009 6:58 pm

    Adoro Keynes. Ja ja, faltaba el díscolo socialdemócrata para poner un punto de discrepancia en tu blog. Me alegra seguir leyéndote, aunque me mostrase parco en comentarios…mucho trabajo.
    Un abrazote.

  5. enero 14, 2009 8:27 pm

    Feliz año lo primero, no?! jejeje. Ya sé que lo adoras; confirmas que es un ideólogo del estatismo, que en definitiva es tu credo, no es así? jajaja
    Saludos!

Trackbacks

  1. Krugman se olvida de casi todo para no acordarse de sí mismo « LA LIBERTAD Y LA LEY

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