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Gaza: La guerra tiende a ser indiscriminada

enero 12, 2009

Hace unos meses polemizábamos sobre el carácter indiscriminado y masivo de los bombardeos aliados sobre Alemania y Japón durante la 2ª Guerra Mundial. Muchas son las voces, también desde quienes apoyan abiertamente a Israel, que ven cierta desproporción en la campaña bélica abierta en los últimos días sobre la franja de Gaza.

Presuponer, como muchos hacen, que el ataque israelí es tan caprichoso como gratuito sesga cualquier análisis riguroso sobre la cuestión. Israel es un país diminuto con muy poco margen defensivo. Su seguridad depende de una estrategia muy diferente a la española, en su conjunto, o a la de cualquier país de tamaño medio. El conflicto con Cisjordania y Gaza requiere respuestas singulares que combinen, en su caso, acciones militares propiamente dichas e intervenciones puntuales, con fuerzas especiales o bombardeos muy localizados. La incursión terrestre en Gaza, precedida de ataques aéreos contra objetivos localizados, responde a las condiciones concretas del conflicto y un tratamiento de seguridad óptimo.

Israel ha tratado de destruir lanzaderas de esos mismos cohetes que originaron e hicieron irremediable la operación militar. Tratar de vender ante la opinión pública internacional bombardeos indiscriminados contra la población civil, un genocidio escandaloso, como algunos se han atrevido a calificarlos, es del todo exagerado. La desproporción puede hallarse en lo inútil de la campaña, es decir, en los resultados que espera obtener el gobierno israelí con semejante ataque y campaña. En todas las guerras hay muertos. Fueron precisamente los muertos y heridos provocados por los cohetes lanzados por Hamás los que originaron esta situación. Todos los que lleguen podrán ser analizados con lupa en cuanto a su procedencia o el acierto de la acción concreta, pero decir que Israel no está ajustando al milímetro sus operaciones es falso de toda falsedad.

Gaza ocupa una superficie de poco más o menos la mitad del municipio de Madrid. De igual forma, con una densidad similar a la madrileña, su población roza el millón y medio. Hasta ahora, según cifras oficiales, oficiosas, las que vende Hamás y repiten los medios anti-israelís, o las que se quieran, han muerto en el conflicto hasta 800 palestinos. De ellos muchos son civiles, pero la mayoría militan en el grupo terrorista que gobierna la Gaza. Dada la densidad y la duración del ataque, aun cuando toda vida merece un análisis riguroso de las circunstancias en la que fue segada, no veo tanta desproporción como pudo haber en los bombardeos aliados sobre Tokio, Berlín, Hamburgo, Dresde o Colonia.

Vayamos a ese punto y busquemos elementos de conexión. Los Nazis eran los malos, como malos malísimos eran los miembros del gobierno japonés. Si los aliados hubieran optado por una decisión justa en sentido estricto, ningún civil debería haber muerto en la contienda. Solo militares en el frente y dirigentes en bombardeos. Esta situación además de técnicamente imposible con toda seguridad habría complicado, alargado y hecho peligrar el final que tuvo la 2ª Guerra Mundial. Para golpear con fuerza a un pueblo en guerra, una población civil que de algún modo sostiene a sus mandatarios y hace posible la contienda (aunque esto es mucho más complicado de lo que quiero expresar aquí), y descabezar sus medios, recursos y resistencia, el bombardeo indiscriminado, al menos en esos años, parecía ser la única alternativa. A los Nazis, agresores, se les destruyó arrasando Alemania, sus ciudades y a su población civil.

La situación en Gaza es similar. No estamos frente a un grupo terrorista que se escabulle como puede en un territorio. Gaza es gobernada por Hamás, el apoyo popular es tremendo y su infiltración social hace concluir que Gaza debe tomarse como un todo al que atacar. No cabe discriminar como si se hace con la lucha antiterrorista no territorializada. El Estado español persigue a ETA de una forma, porque ETA no tiene ni la capacidad ni la extensión de Hamás, ETA no gobierna el País Vasco ni domina a su población. ETA es, además de un entramado, una banda de asesinos que perseguir como tal. No tiene sentido plantear entradas de tanques en Hernani ni cosas por el estilo. Si podría ser necesario atacar cierto caserío, cierto enclave donde se sabe se refugian etarras, pero nunca tomando a las tres provincias vascos como un todo contra el que abrir operaciones a gran escala.

Pero en Gaza si sucede eso, y es muy difícil que con medidas quirúrgicas, como dicen los finos, pueda acabarse con la fuente de todo el conflicto: el lanzamiento de cohetes sobre territorio israelí y la entrada de armamento por la frontera con Egipto. Por esa razón Israel toma a Gaza como un todo, incluida su población civil. Pero es que, como hemos visto, a pesar de lo abierto e “indiscriminado” del conflicto, el ejército israelí trata de atacar exclusivamente a aquellos que manejan el intrincado terrorista y de dominación de Hamás. Estos, a sabiendas del escrupuloso y cuidadoso acierto israelí no tienen otra opción propagandística que seguir vendiendo la desproporción y la masacre indiscriminada. Aun cuando pudieran acontecer errores, que deberán ser juzgados y exigidas responsabilidades a quien toque, por mucho escudo humano, niño muerto, ensangrentado o gritando de rabia con una piedra en la mano que logren filtrar los medios, a todas luces la incursión en la franja no tiene en absoluto la vocación de ser “indiscriminada”, como si la tuvieron los ataques aliados sobre Alemania y Japón.

Mi duda radica en la oportunidad de la operación, sobre las consecuencias previstas y no previstas, la imagen distorsionada que se está vendiendo, la reacción manipuladora y rastrera que se sabía llegaría con ella. No sé si merece la pena el desgaste, los muertos y la más que probable salida en falso (a la libanesa) del conflicto. Espero equivocarme, pero si así fuera, si que me parecería desproporcionado un solo muerto inocente a manos israelís (a los de Hamás, como a todo asesino terrorista, por justicia, no les deseo más que la muerte… la muerte o una vida de entrega y perdón a sus víctimas –y eso sin ser cristiano, que conste-).

Saludos y Libertad!

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4 comentarios leave one →
  1. jjmercado permalink
    enero 12, 2009 6:12 pm

    “No cabe discriminar como si se hace con la lucha antiterrorista no territorializada. El Estado español persigue a ETA de una forma, porque ETA no tiene ni la capacidad ni la extensión de Hamás, ETA no gobierna el País Vasco ni domina a su población. ETA es, además de un entramado, una banda de asesinos que perseguir como tal. No tiene sentido plantear entradas de tanques en Hernani ni cosas por el estilo. Si podría ser necesario atacar cierto caserío, cierto enclave donde se sabe se refugian etarras, pero nunca tomando a las tres provincias vascos como un todo contra el que abrir operaciones a gran escala”.
    Yo creo que ahí está la clave del asunto. El cómo y el por qué el Estado es siempre la causa del problema y no pude ser nunca, a la vez, su solución. La guerra como tal es un asunto de estados contra estados. Quienes patrocinan las guerras y las provocan -como en este caso Hamas- lo sabe perfectamente y tiende a refugiarse y hacer uso del “escudo” que supone la existencia del aparato estatal como territorio delimitado con vida propia, de tal modo que el objeto de los ataques no es nunca los culpables sino el territorio ascendido a la categoría de ente viviente con voluntad propia. Se ataca Gaza en bloque porque no puede hacerse otra cosa, por eso conviene colocar a los pobres niños palestinos en los círculos de las dianas más candentes.
    Además, y por otro lado, el “hacer la guerra” no deja de ser un ejercicio de planificación central de un estado frente a otro, lo que lleva intrínseco la semilla del fracaso.
    Una guerra no puede, ni económica y éticamente, cumplir nunca con criterios de eficiencia o justicia. Ahora bien, del mismo modo que no tenemos por más que aguantarnos cuando la planificación estatal nos deja encasillados en las carreteras en cuanto caen cuatro gotas y no tenemos más que aguantarnos y después proponer fantásticas redes de carreteras privadas, cuando la población civil sufre los ataques indiscriminados y provocadores de los jefes de un estado enemigo no tienen otro modo de defensa que recurrir a la fuerza de su propio estado. La gran diferencia es que en el último caso son vidas humanas lo que está en juego. Una diferencia cualiativa -amén de cuantitativa- que se ha de salvar en un trágico “aquí y ahora”. Es de esos casos en los que uno se alegra de no ser el que está frente al botón rojo…

  2. enero 13, 2009 12:50 am

    En cierta forma, una guerra abierta en el territorio palestino contra Hamás, paradójicamente es una forma de institucionalizar a la ANP como Estado. ¿No?

    Por otro lado, lo peor de lo que está haciendo Israel, al margen de las víctimas que todos sabemos, es que este modelo de agresión se va a exportar pronto a otros países. ¿Cuando lo hace Putin es malo, y cuando lo hace Ólmert es bueno? Sigo creyendo que hay UNA RAZÓN de peso para esta intervención, relacionada con los hechos que tendrán lugar los próximos 20 días en USA e Israel (quien quiera saber de qué hablo, en mi blog: no voy a vampirizar espacio de los colegas liberand y Hayek).

    Saludos desde la brevedad,
    Anonimus Prime
    http://anonimusiv.blogspot.com

  3. enero 13, 2009 10:20 am

    JJ acierta en su apunte: el Estado es el Origen del Problema. No estamos ante un conflicto entre particulares, o grupos de particulares de adhesión voluntaria. Nos hallamos ante un conflicto abierto entre un ente despersonalizado y artificial de dominación irresistible llamado Israel contra lo que sí puede considerarse como un ente más o menos soberano llamado Gaza. No sé si el problema ha sido dejar que se consolide la entidad palestina o directamente la pretensión de que un Estado en exclusiva decida sobre un territorio lleno de particulares, que si bien aspiran a la comunión política en alguna de sus formas, seguramente, sobre relaciones voluntarias donde la propiedad privada y la libertad individual fueran las bases de la convivencia la situación sería más pacífica.
    La mera existencia de un Estado genera tensiones y violencia. La mera aspiración a constituir un Estado distinto sobre territorios aledaños e insertos dentro de los del primero, genera más complicaciones si cabe. Israel está actuando hoy como si Gaza fuese un Estado independiente: esa es la independencia que queremos para Palestina? Una independencia en manos de terroristas que no conformes con el estatus soberano seguirían, sin ninguna duda, tratando de completar su misión primera: echarlos al mar.
    Israel no se puede permitir que los palestinos se organicen de forma soberana si sus gobiernos, si la voluntad de aquellos, no es en todo caso la convivencia pacífica entre Estados. Gaza es un “Estado” terrorista que compromete la viabilidad o la deseabilidad del proyecto estatista palestino. Todos los que defiendan el derecho de aquellos a un Estado deberían estar del lado de Israel en su intento de arrasar el peligro terrorista como auténtica fuerza capaz de hacerse con el gobierno de los palestinos.
    Por cierto Anonimus, yo no soy “Hayek”, yo soy “yosoyhayek”… 😉
    Saludos!

  4. enero 14, 2009 12:06 am

    Acepta al menos mis piropos hombre…

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