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La ingenuidad de UPyD

enero 17, 2009

He asistido a un acto sobre educación (instrucción pública, vaya) organizado por UPyD en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Varias son las conclusiones que he obtenido de cuál es la posición del partido de Mikel Buesa (presente) y Rosa Díez al respecto.

Ganas de transformar el modelo no les faltan. Son estatistas sin complejos, es más, rezuman un centralismo que no me resulta del todo incómodo (es mucho más fácil decapitar a Medusa que enfrentarse con la Hidra de Lerna). Tampoco esconde uno de los vicios propios del estatista: su híper racionalismo. Constructivismo de corte jacobino como contraposición al nuevo socialismo buenista en el que definitiva y cómodamente se ha instalado el PSOE Zapateril.

Admito y respeto el mérito de todos los que han apostado por la formación de un nuevo partido en España, con clara aspiración de colarse entre el socialismo de unos y de otros. No es una formación liberal; no de ese liberalismo que entiende el Estado como problema. Quizá pueda enmarcarse en diversas corrientes, que si bien apuestan por defender la libertad individual frente a casi todo, no renuncian a la ingenuidad de creer en la necesidad del Estado para concretos quehaceres.

Uno de ellos es la Educación: no se cuestionan que deba ser el Estado quien monopolice la titulación y la fijación de contenidos, asignaturas y organización del servicio. Están abiertos a la presencia de centros prestacionales privados, incluso concertados, pero en ningún momento se han planteado la posibilidad de liberar definitivamente el mercado educativo en todos los frentes posibles. La ingenuidad reside en la creencia, voluntad y confianza de poder trazar las líneas de un sistema de instrucción pública capaz de satisfacer los fines de utilidad social planteados. Esta pretensión no hace sino redundar en la negación del teorema de la imposibilidad del socialismo, o las aportaciones de la Escuela de la Función Pública, y cómo no, la evidencia teórica y práctica sobre la inexistencia de justificación económica para la afirmación de bien público alguno: menos si cabe la educación.

Lo que pretende UPyD es imponer su modelo, sin más. Considera que el buenismo es un error y que el abandono de instituciones educativas del pasado no ha hecho sino llevar al sistema a la quiebra total. No revisan la base de esta certeza, no se plantean la imposibilidad de que un sistema intervenido y organizado logre los objetivos trazados. No es una cuestión de idoneidad o posibilismo, sino de principios y valores. Su opción es el Estado, el Estado central, monopolista, como fuente de regulación, garantías, contenidos y títulos.

En todo esto resulta evidente que no hallarán conformidad en ningún liberal coherente con lo que sabe, lo que defiende y siente. No nos engañemos, si UPyD puede ser atractiva para un liberal no lo será por el contenido de su programa, sino por la utilidad más oportunista, por representar un mal menor en comparación con el resto de oferta electoral y política.

La valentía con la que defienden ciertos elementos no debe confundir en absoluto el buen juicio sobre sus propuestas. Al igual que el voto dirigido a unos puede personalmente parecernos consecuente, un voto para UPyD, en unas circunstancia concretas, podría ser fácil de regalar frente a la alternativa abstencionista.

En el acto he echado de menos alguna voz disidente. Todo ha acabado con aire corporativista, entre profesionales comentando batallitas o presentando su particular visión de cómo salvar el sistema. Sistema intervenido y monopolizado (no hablo de prestación del servicio, quede claro), que nadie se ha atrevido a cuestionar, ni siquiera yo, que no estaba para eso, sinceramente.

Sea como fuere ha sido muy interesante comprobar la aparente efervescencia de un partido en formación, con ganas de definir discursos y plantear una atractiva alternativa al panorama mayoritario de nuestros días. Es interesante y en cierto modo ilusionante, porque dentro de lo malo, sin ser lo peor, representa la oportunidad de que el debate político adquiera dinamismo y frescura. Un voto por UPyD es un voto a la novedad y la valentía, por darle voz a una postura, que sin ser menos estatista que el resto (sí diferente), puede despertar, hoy por hoy, más simpatías en un número creciente de ámbitos e ideas.

Saludos y Libertad!

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38 comentarios leave one →
  1. liberand permalink
    enero 17, 2009 1:11 pm

    Que aportan algo novedoso no cabe duda, pero, como bien dices, el discurso al final es el mismo que los demás pero en clave centralista.
    Cuidado con ellos, ahora los vemos con cierta simpatía (sin estar de acuerdo con su ideario, por supuesto) porque hacen pupa a los dos megapartidos, pero si dentro de varios años llegan a alcanzar algo de poder, veremos su verdadera cara, estatistas e intervencionistas como cualquier otro… o peor… quien sabe.

  2. jjmercado permalink
    enero 17, 2009 1:51 pm

    Yo lo conté aquí hace algún tiempo: http://ude-uc3m.blogspot.com/2007/12/rosa-dez-huele-cursi.html

    A esta gente sólo les diferencia, en los aspectos generales, la cursilería de su argumentación.

  3. enero 17, 2009 1:55 pm

    Yo creo que UPyD goza de ese aire soñador y ganador del pequeño que se ve entre grandes y se crece. Es como el típico equipo de fútbol pequeño que un año le da por jugar bien y se encuentra codo a codo con los grandes. Pero en el fondo, el mayor problema que le veo es que no tiene banquillo. Es decir, para tener a Rosa y cinco más en el Congreso, bien. Pero cuando lleguen las municipales, para colocar concejales en toda España y que todos respondan a la disciplina del partido y sus ideales…

    Una pregunta, entonces, ¿apuesta por un modelo educativo digamos más del corte finlandés?

  4. enero 17, 2009 2:05 pm

    “No es una formación liberal; no de ese liberalismo que entiende el Estado como problema.”

    Es que ese “liberalismo” no existe ni ha existido. Y menos en España. Y es que el liberalismo clásico no es contrario al Estado sino partidario de él. Y es que, además, en España el liberalismo siempre fue una fuerza anti-reaccionaria y por ende progresista.

    “redundar en la negación del teorema de la imposibilidad del socialismo”

    Habla usted de la tesis de Mises como si fuese científica y como si, además, fuese algo más que un brillantísimo ataque a un muñeco de paja (¿o acaso alguna ideología que haya sido “volcada” en el Estado ha funcionado en su forma “pura”?). Ergo tal teorema no ata a nadie ni tiene implicaciones más allá de lo agitativo: que no negaré siempre resulta interesante, oh ironías, “en términos políticos”.

    “la inexistencia de justificación económica para la afirmación de bien público alguno: menos si cabe la educación.”

    Bueno, pero alguien podrá decir que la consideración última a tener en cuenta sobre la instrucción universal no es económica (solamente) sino fundamentalmente política. Una población sin instrucción no puede ser una masa real de ciudadanos sino que será de súbditos. El debate básico en torno a un tema como la educación, o digamos por ejemplo: la esclavitud, no es financiero sino político.

    “no se plantean la imposibilidad de que un sistema intervenido y organizado logre los objetivos trazados.”

    Una vez se constata que el sistema educativo español en estos años va de mal en peor…¿Afirma usted que el sistema educativo español no puede mejorar? Porque ese es el objetivo de UPyD y las propuestas que defiende: no ninguna utopía como las suyas.

    “No nos engañemos, si UPyD puede ser atractiva para un liberal no lo será por el contenido de su programa, sino por la utilidad más oportunista, por representar un mal menor en comparación con el resto de oferta electoral y política.”

    El programa de UPyD sí importa porque preconiza el establecimiento de una base común inatacable para nuestros sistema público. Un punto de partida sin el cual el liberalismo sólo puede ser el capricho de un tirano o la mentira en boca de un ignorante. El liberal es partidario del progreso y de un Estado fuerte que destruya las redes clientelares y reaccionarias. UPyD persigue, más allá de las comas y los puntos en su programa, tales objetivos. Eso, hoy por hoy, no entraña un “mal menor” sino un bien público. Y en la degradación actual, además, semejante objetivo es revolucionario.

    Menos dogmatismo y más realidad, ¿o es que su reino, como el del galileo, no es de este mundo?

  5. enero 17, 2009 2:34 pm

    Que em vas a contar si he vivido cinco años con el candidato de UPyD a las elecciones gallegas por la provincia de La Coruña, su programa es justo lo que dices, Ingenuo, pero personalmente les voy a votar en las autonómicas porque le ponen ilusión y, que demonios, es mi amigo.
    Un saludo

  6. enero 17, 2009 2:40 pm

    Estoy de acuerdo en muchas cosas. Sin un Estado capaz y que considere iguales a todos los ciudadanos, no tiene sentido hablar de liberalismo, pues el liberalismo tal y como lo entiende la mayoría de la gente necesita de un Estado que garantice libertades mediante el uso, en última instancia, de una fuerza justificada. Si el sistema está tan podrido que ni eso es capaz de hacer, buenas son las alternativas que se planteen.

    Está claro que Rosa Díez es estatista, pero todos los son. Y Rosa Díez o su partido están planteando alternativas que, en las actuales circunstancias, caminan en pos de una mayor libertad, sobre todo por su oposición a los nacionalismos que tenemos en España, sistemas mucho más intervencionistas y liberticidas que el propio gobierno central. También ataca alguno de los fundamentos de la articulación del estado y las autonomías y el sistema electoral que van en contra de la libertad e igualdad ante la ley. Todo eso debe ser bienvenido por los amantes de la libertad. Que un liberal no vote a UPyD porque son socialistas y estatistas me parece un poco dogmático, sobre todo porque la única alternativa es echar un voto en blanco en un sistema en el que los votos en blanco ni siquiera se contemplan como un castigo político sino como una oportunidad de repartirse los escaños entre los poderosos.

    No olvidemos que los liberales no son, generalmente, liberales porque amen el liberalismo, sino porque aman la libertad. Y ahora mismo se nos plantea una alternativa no-liberal pero que defiende unas posturas que darían más libertad y justicia (en mi opinión). Por eso yo y muchos votaremos a UPyD. De momento, hay que conformarse con votar para un poquitín más de libertad. Esperemos que pronto aparezca un partido liberal en España, intentos ya hay de hacerlo arrancar: http://desdeelexilio.l.makeforum.org/forum/category/all/page1/.

  7. Paula permalink
    enero 17, 2009 2:41 pm

    Hola a todos (y feliz año, ya que vuelvo desde el averno :P).

    Estoy totalmente de acuerdo con Final de los tiempos. UPyD no sólo no tiene banquillo sino que la gente que está en el banquillo son a) trepas que quieren un puesto rápido en la política (es decir, gente extremadamente peligrosa) y b) eventuales que se han encantado con la idea de un partido nuevo e “inocente” y están dispuestos a currar… pero que no tiene ni idea de qué hay que hacer salvo el darse publicidad.

    Lo sé porque vivo con una persona del partido que, además, se presenta a las elecciones gallegas como cabeza de lista de una de las provincias. Tienen un despiste total, unas luchas de poder internas absurdas en un partido que, en provincias, es más una asociación que una formación política y, además, no se están poniendo al día en las cuestiones que más afectan a la comunidad (salvo lo del gallego, que es un tema tan recurrente como manido).

    Creo que, de momento, puede pasar de todo con UPyD, que cuaje, se pongan las pilas y lleguen a ser un partido serio o que la gente vea que son más de lo mismo y mueran a consecuencia de la decepción!

    De momento sus posibilidades pasan por las europeas; en el País Vasco no van a rascar bola y ya veremos que pasa en Galicia…

    Saludos desde el Noroeste!

  8. enero 17, 2009 4:20 pm

    JJ, se me escapó el enlace, perdona. Tienes toda la razón en tu crítica.
    FdlT, no tienen mucho programa, solo piden centralización, laicidad y cierta vuelta a criterios de autoridad y control de rendimientos. Sobre los temas clave, no tienen programa, aún.
    Iracundo, te creía exiliado, celebro tu vuelta. Primero, el liberalismo es intrínsecamente anti-estatista, te guste o no. Sin comprender qué es el Estado, diferenciarlo del gobierno, como hace Dalmacio Negro, o de magistraturas competitivas, como hago yo, difícilmente podremos hablar en los mismos términos.
    Segundo, sin una teoría del conocimiento y nada, o casi nada de teoría económica, entiendo que el teorema de la imposibilidad del socialismo te parezca poco científico. Pero lo es, y hasta tal punto que eres incapaz de contestar ninguna de sus conclusiones, que van más allá de la imposibilidad del cálculo económico, con aspectos estáticos, pero lo que es más importante, dinámicos, que pareces desconocer o ignorar por completo.
    Si no conoces la teoría de los bienes públicos, no te las des de listo. Di simplemente eso, que te parece un fin digno de expolio y coacción obligar a todos a sostener un sistema de planificación central de la instrucción, es más, que fuerce a todo menor a la escolarización. El caso es que de forma espontánea, en ausencia de Estado como instructor, fue posible la alfabetización y la formación de la población. Si dudas que dado el desarrollo actual había más de un 10% de padres que pasaran de escolarizar a sus hijos, o dirigieran parte de sus ganancias a sufragarla, con esfuerzo y dedicación, es que confías poco en tus semejantes y mucho en ese ente despersonalizado y endiosado llamado Estado.
    La política debe procurar soluciones a problemas de la convivencia, pero no generarlos de raíz, como hace con el monopolio sobre la educación y tantos otros ámbitos especialmente propensos a dislocar y corromper el dinamismo social. Tu opción es la del expolio y la coacción, lejos de sufragar lo común, sino como perpetua pretensión de ampliar las parcelas de dominio estatista, hasta suplantar por completo la sociedad, como ideal utópico que preside todos tus argumentos. Y es que eso sí es utópico, Iracundo: creer que es posible suplantar el orden por la organización sin que todo sucumba devolviéndonos a las cavernas (o algo peor).
    Un liberal no es progresista porque acepta humildemente su ignorancia sobre cuáles deben ser las conquistas o el destino del progreso. Un liberal, sencillamente, defiende la libertad como ausencia de coacción, y el mantenimiento de un orden de reglas de conducta compatible con el intercambio voluntario, la propiedad privada y cómo no, el mutuo reconocimiento. Eficiencia y ética, querido Isidoro, son dos caras de una misma moneda, quieras o no verlo. Y tu actitud estatista pasa de la ingenuidad a la arrogancia constructivista. Lo siento, pero crees saber más de lo que sabes, o peor, mucho más de lo que puedes llegar a saber.

    David, celebro que vayas a votar a los socialistas menos malos. Es un primer paso hacia la cordura (aunque admito que yo también soy un oportunista, así que mejor no dgo nada, jeje)

    Paula, bienvenida de nuevo. Como siempre, acertada en tus comentarios.

    Saludos y Libertad!

  9. enero 17, 2009 4:48 pm

    “Un liberal no es progresista porque acepta humildemente su ignorancia sobre cuáles deben ser las conquistas o el destino del progreso.”

    Esto es completamente falso. Además creer que la ausencia de coacción se traducirá siempre en un progreso (que es lo implícito en la mayor parte de lo que producen los libertarios) es la negación más evidente de cualquier humildad. El liberal, y más en España, siempre pensó que existían agentes contrarios al progreso que debían ser separados del poder y las instituciones. Conseguir tal meta implica una idea de progreso.

    “Y tu actitud estatista pasa de la ingenuidad a la arrogancia constructivista.”

    Eso sería cierto si no ser conspiracionista equivaliese a la ingenuidad y sí perseguir la erradicación de la política fuese lo contrario del constructivismo. Pero no.

  10. enero 17, 2009 4:55 pm

    Creo que manejas un concepto de progreso un pelín sesgado. Ser progresista es lo que tiene, que al final te acabas perdiendo en una huída hacia delante sin comprender exactamente sobre l que andas montado. No quiero ser pesado, pero lee a Hayek, y trata de comprender la explicación que hace de conceptos como Progreso, quizá así surta algo de efecto la cita que corona este blog.
    Si quieres ser “el liberal estatista”, perfecto… si quieres ser un estatista que se autodenomina liberal a toda costa, también… el miedo es libre, no crees?
    Saludos!

  11. enero 17, 2009 5:12 pm

    La idea de progreso no es un problema para el liberalismo. La idea de revolución sí es un problema para el liberal. Pero supongo que será inútil entrar a definir la diferencia entre la revolución social y la reforma social. El liberalismo siempre se distinguió por la defensa de esto último, en contra de los conservadores además, y aspirar a negarlo es simplemente demencial.

    “Si quieres ser “el liberal estatista”, perfecto”

    Insistir en semejante categoría es pueril. El liberal, incluso los más extremos (vemos como Mises dedica dos páginas de su “Acción Humana” a rechazar la acusación de que el liberalismo es una forma de anarquismo), nunca puso en duda la existencia del Estado sino la existencia de castas y sectas que lo instrumentalizaban. Y de paso diré que quien confundía castas y Estado era Marx: quien era “formalmente” anarquista por tal razón.

  12. jashondo permalink
    enero 17, 2009 6:14 pm

    Siempre he pensado que UPyD es un partido para los que no quieren abstenerse.Ni mas ni menos.Yo la ultima vez me abstuve.
    Si buscas liberalismo no lo vas a encontrar ni con SuperEspe,la mas liberal del PP segun Losantos y tan orgullasa de su politica de mas vivienda publica y mas hospitales.Si baja impuestos es porque espera que ZP se los recaude y porque cree que asi recaudara mas y asi podra gastar masa.Lo ultimo que oi de ella es que va a construir una ciudad ecologica de 70 mil viviendas en Boadilla.Como diria Losantos…”en fin.”
    Me parece risible la campaña de los plumillas del PP advirtiendo a los votantes del PP de que UPyD esta a favor del aborto.Tienen mas miedo que verguenza.La misma pocaverguenza que Espe y su boicot a UPyD en Telemadrid.Alguien deberia decirle a esta superliberal que ni Telemadrid ni Cajamadrid son suyas.¿O si?
    Mientras tanto Boadella, que frecuentaba mucho UPyD ya ha sido colocado por Espe como director del teatro del Canal que va a costar a los madrileños un huevo y la yema del otro.O puede que lo pague ZP, ya veremos…
    PD En España el liberalismo nacio muerto.Mas que de hablar de “liberalismo” se debe hablar de “autogestion”.A ninguno de la casta de los politicos y demas fauna del abrebadero publico le interesa cambiar el sistema en serio.

  13. enero 17, 2009 7:21 pm

    Iracuando, vas de listillo, eh, incluso más que yo… sorprendente!

  14. enero 17, 2009 7:34 pm

    Hola yosoyhayek,
    no sé si soy liberal o no, conservador o no. Desde luego no soy de izquierdas, pero me dan igual las etiquetas.
    Sé que no votaré al PP, porque me siento estafado, traicionado y despreciado por la actual dirección.
    Puede que acabe votando a UPyD. Unos días creo que sí lo haré, y otros creo que no.
    ¿Puedo acabar votando a un partido que está de acuerdo con Educación para la Ciudadanía, porque entiende que el estado tiene
    la obligación de formar moralmente a nuestros/mis hijos? Hoy diría que no, pero puedo volver a votar “el mal menor”.
    Desde luego si tienen mi voto no será sin taparme la nariz. No acepto el totalitarismo del PSOE, ¿por qué aceptar el del UPyD?
    (http://www.upyd.es/web_medida/plantilla_general/contenedor.jsp?seccion=97&noticia=192)

    No pretendo hablar mal de UPyD, pero tampoco quiero dejar de criticarles con el mismo rasero con el que critico a los demás partidos políticos.
    Un saludo

  15. enero 17, 2009 8:01 pm

    Pues yo votaré a UPyD en las próximas elecciones. Por varios motivos. El primero porque estoy hasta los mismísimos de la ineptitud sistemática del PP y de su renuncia a defender dos de los puntales de su política en l apasada legislatura: la observancia del Pacto por las Libertades y contra el terrorismo y la igualdad de todos los españoles (si bien el PP andaluz, valenciano y balear e incluso el gallego ya habían flaqueado en esta cuestión en la pasada legislatura).

    El segundo motivo es porque el nacimiento de un nuevo partido con aspiraciones de ser partido bisagra a nivel nacional, que defienda la igualdad de los españoles e intente poner coto a los desmanes de los nacionalistas (especialmente arrebatándoles esa función de partido bisagra en el Parlamento) me parece una excelente noticia para nuestra polarizada y envilecida democracia.

    El tercer motivo es porque no pocos de los fundamentos de Rosa Díez en el debate político no son cuestión de izquierdas ni derechas, sino de meros valores democráticos: sus posturas frente a las lenguas oficiales, la lucha antiterrorista, los engranajes de la democracia (Ley electoral, financiación de los partidos, medios de comunicación públicos), representan un avance (o progreso, para quien prefiera la palabra) con respecto a la situación actual. Avance o regreso a los principios democráticos laminados por la partitocracia, según se mire. Sinceramente pienso que estas cuestiones son muy atractivas tanto para quienes sean de izquierdas como de derechas, así como para quienes huimos de esa visión “lateralista” de la política y preferimos la oposición individuo-colectivo (donde la derecha y la izquierda suelen ir a la par contra el individuo).

    El cuarto motivo es la calidad y combatividad personal de Rosa Díez, en contraposición a la molicie e inexplicable autocomplacencia (tras perder dos elecciones generales) de Rajoy.

    Seamos sinceros, la líder de la oposición hoy, se llama Rosa Díez.

    El quinto motivo -ya como liberal- es que la presencia de un nuevo partido provoca la efervescencia de ciertos debates apolillados, y eso no creo que asuste a los liberales, que se supone que huimos de dogmas y aborrecemos los eslóganes para buscar argumentos.

    El sexto motivo es que espero que un batacazo en las europeas sirva de despertador al PP, aunque soy muy pesimista al respecto.

    Por cierto, Yosoyhayek e Iracundo han intercambiado interesantes aportaciones que al final acaban girando sobre el significado del liberalismo. Es curioso cómo los que nos sentimos vinculados a esta ideología somos proclives a “mirarnos la matrícula” mucho más que en otros idearios. Y cómo solemos fijarnos más en lo que nos separa que en lo que nos une. A mi entender, es obvio que el liberalismo no surge como una fuerza que intenta derrocar al Estado. Eso ha sido una evolución posterior de ciertas corrientes liberales, pero para Hobbes (cuya autoridad en el pensamiento liberal creo que nadie pondrá en duda)el Estado surge para evitar la ley del más fuerte y garantizar un marco legal de igualdad y dignidad a los inicialmente más débiles. Yosoyhayek es claramente austriaco y su crítica al Estado es mucho más feroz, porque siglos después de Hobbes, el Estado había ido mucho más allá y es a ese Estado a quien se dirige primordialmente el pensamiento crítico austríaco.

    Iracundo al plantear un liberalismo que ve en el Estado una necesidad no es “menos liberal”, sino que opta por una corriente concreta. Donde creo que yerra es cuando niega solidez científica al teorema de la imposibilidad del socialismo, porque realmente los austríacos dotaron de categoría científica lo que antes eran logomaquias interminables. Es decir, lograron hacer lo que Marx no logró por mucho que intentó: desarrollar tesis basándose en axiomas irrefutables.

    En todo caso, interesante debate, ojalá siga.

    Saludos.

  16. enero 17, 2009 8:02 pm

    Por lo qu dijeron ayer no estaban a favor, sino todo lo contrario, es más, quieren una escuela laica 100% con la religión fuera del curriculo, y fuera de horas lectivas. Aunque no se oponen a que los centros sirvan como sede para impartir extraescolarmente lo que sea. Creo que es de los estatismos más coherentes, pero claro, dada su dimensión y posición es normal que mezclen cosas y no tengan complejos… Si yo llegase a votarles sería como castigo a otros o por caldear el asunto, nunca por estar de acuerdo con sus ideas. Pero supongo que quien vota a políicos lo hace siempre por eso.
    Saludos!

  17. enero 17, 2009 8:46 pm

    Hola Yosoyhayek,
    el problema de votarles sin convencimiento, sino como mal menor, es que yo ya voté al PP como mal menor (no nos engañemos, ¿a quién le gustaba Rajoy en las generales del 2008?). El PP me acaba de estafar y se ha reído de mi voto. ¿No es en cierto modo lo mismo votar a UPyD?
    Puede que tengas razón y siempre se vote sin un convencimiento total…

    A su favor, lo que dice NightCrawler: Rosa Díez es mucho más oposición que Rajoy. Ni punto de comparación.
    Un saludo

  18. enero 17, 2009 9:03 pm

    Sinceramente, en el juego electoral, cada vez creo más en las decisiones ad hoc…
    Se verá cuando toque, no creéis? Los principios son lo último que se pierde (siempre que se tenga alguno).
    Saludos!

  19. enero 17, 2009 9:24 pm

    Mi última entrada en el blog también tiene que ver con un encuentro con gente de UPyD. Constato, sin embargo, que aunque hay dificultades para conciliar la socialdemocracia originaria de Rosa Díez y compañía con el ideario liberal, tanto en lo ideológico (Iracundo te ha explicado breve pero contundentemente que el liberalismo, y esto es de manual de primaria liberal, no es antiestatista) como en la política de partido (la necesaria confluencia entre el principio del placer y el de realidad) la ingenuidad es la tuya.

    Un saludo

  20. enero 17, 2009 10:33 pm

    Una precisión: UPyD quiere una escuela pública laica. Supongo que un liberal debería apoyar que el Estado no se gaste ni un duro en la formación religiosa de los niños.

  21. Anónima permalink
    enero 18, 2009 12:47 am

    Dentro de los que hay, mi partido “natural” es el PP ya que es el más cercano a mi forma de pensar, aunque últimamente andan claramente extraviados. Por lo tanto, en las europeas votaré a UPyD, y en las autonómicas al PP, ya que creo que en el País Vasco sí mantienen la línea anterior.

  22. enero 18, 2009 2:58 am

    Si no recuerdo mal, el mismo Hayek (Friedrich, no nuestro anfitrión) reconocía abiertamente la necesidad de un Estado. Lo hacía en alusión a aquellos servicios precisados por la ciudadanía, cuyo rendimiento económico sería rechazado por el sector privado. Y empleaba el ejemplo de la Salud.

    Evidentemente el enfoque era el de las primeras décadas del Siglo XX, pero aún así, siempre he entendido que Hayek aceptaba al estado como necesario. La diferencia entre el estado del que se habla y del que siempre he creído entender a Hayek, es que en éste último, las funciones se limitan a establecer un marco normativo que preserve la limpieza del juego y hacerlo cumplir. Además de ello explicó la naturaleza de esas reglas, estableciendo una frontera entre cuales serían o no aceptables. Es decir, cuales supondrían un ejercicio de intervencionismo de un planificador, y cuales las “señales de circulación” (una cosa es señalizar la carretera y otra obligarte a que transites por donde se te obliga).

    Dicho lo cual, como liberal clásico, acepto y considero necesaria la existencia de un estado. Estado que entre otras cosas, debe de procurar mi defensa y la de mis bienes. También es verdad que las corrientes liberales contienen diferencias. Un liberal clásico como yo, difiere en esta cuestión estatal del criterio de un anarcoliberal. He leído ambas tendencias en este post.

    Alguien hizo una observación interesante, y (grosso modo) decía que los liberales tenemos esta apasionante tendencia a mirarnos la matrícula. Creo que así es, y que la tendencia tiene mucho que ver con el hecho mismo de ser liberales. El debate que se mantiene, también es de la misma naturaleza. Pero de algún modo intuyo que todos nosotros nos esforzamos por desarrollar y encontrar fundamentos a nuestras opciones económicas y políticas. Quizá porque algunos, como yo mismo, recalamos en el liberalismo después de años de observar la vida como una perenne interacción de buenos de izquierdas y malos franquistas, que nos permitía explicar casi todo sin despeinarnos las neuronas.

    Al final, la miseria intelectual chirría. Y sabes que algo no va bien, y tienes que cambiar. Cuando lo haces, lo haces a conciencia. De ahí mi perenne obsesión por cuestionar los fundamentos de mis opiniones.

    En cuanto a UPyD, creo que a nadie se le oculta que es un partido fundamentalmente de izquierdas. La etiqueta liberal es simplemente una utilidad electoral. Peeeero… desde mi perspectiva tiene un valor fundamental.
    ¿Os habéis parado a pensar que en el Siglo XXI, dentro de nuestro país, hay refugiados?. En España hay lugares donde la gente vive aterrorizada, coaccionada. Con sus derechos suspendidos por la barbarie del nacionalismo.

    Lo primero, como liberal, es la libertad (la de mis compatriotas, que viven con miedo y coacción) y luego, cuando todos juguemos con las mismas cartas, ya veremos cómo nos organizamos.

    Saludos.
    Rog

  23. Galileo permalink
    enero 18, 2009 10:40 am

    Espinoso tema. Yo soy partidario del currículo libre, cheque escolar y prohibición expresa a los políticos para configurar los programas educativos de cada centro.

  24. enero 18, 2009 1:06 pm

    Hayek no era Estatista porque sabía difereciarlo del Gobierno, aunque en mi humilde opinión, no quiso o no pudo profundizar más. Para eso están autores como Dalmacio Negro, por poner un brillante ejemplo español, que sinceramente, inspira mucha más autoridad y lucidez que el pobre de Isidoro. Antes de hablar, pensad, y antes pensar, leed algo que vaya más allá de lo habitual.
    Saludos!

  25. enero 18, 2009 2:02 pm

    “y prohibición expresa a los políticos para configurar los programas educativos de cada centro.”

    Prohibición expresa que se traduce en aprobación tácita de las comunas ebionitas o las madrasas islámicas.

  26. Geoliberal permalink
    enero 18, 2009 7:31 pm

    “Prohibición expresa que se traduce en aprobación tácita de las comunas ebionitas o las madrasas islámicas.”

    El fundamentalismo islámico en nuestro país no se combate con una política de educación, sino con una de inmigración. En cualquier caso, tengo la impresión de que su defensa de la moral de estado apunta más a Roma que a la Meca.

    En educación se puede hablar de estandarización de contenidos objetivos (matemáticas, física, química, etc) o de competencias necesarias para el desempeño de ciertas profesiones (como la arquitectura o la medicina); pero jamás de la moral. La transmisión de ésta debe ser un proceso únicamente ascendente, de la sociedad al estado, mediante el voto de cada uno de los ciudadanos. Darle la espalda a esta realidad es abrir las puertas al totalitarismo.

  27. enero 18, 2009 7:35 pm

    Él peligro de las madrasas islámicas y las comunas ebionitas es que sean impuestas por el Estado. Si son malas y son empresas privadas, la gente dejará de usarlas. Si son buenas, la gente las usará. Punto. El mismo miedo me da una madrasa islámica que cualquier otra educación religiosa. Siempre que haya respeto a la libertad, vida y propiedad ajenas, ¿qué más me da lo que haga la gente con su educación? ¿Quién soy yo para decir cómo tiene que educar un musulmán a sus hijos?

    Este razonamiento que acabo de hacer es ingenuo si pensamos que hay una cadena causa-efecto entre la prliferación de las madrasas islámicas y el declive de una cultura (occidental) que hoy por hoy es la única cuna y garante de las libertades individuales. Pero, ¿cómo evitar el derrumbe de una civilización usando precisamente las armas que esta civilización prohíbe usar? ¿Cómo prohibir la libertad religiosa y de educación con la excusa de defender la libertad religiosa y la educación?

  28. calmamar permalink
    enero 18, 2009 7:54 pm

    Tienen ideas buenas y originales como esta.
    http://tengounapreguntapararosadiez.blogspot.com/
    TENGO UNA PREGUNTA PARA ROSA DÍEZ.
    Este blog reclamamos que Rosa Díez pueda acudir al programa “tengo una pregunta para usted”, ya que ha este programa ha acudido presidentes del gobierno y autonómicos, líderes de la oposción, líderes de las formaciones con representación en las Cortes, hasta alcaldes como el de Madrid, pero se ha negado o censurado a Rosa Díez, la cual representa a la formación UPyD, que logró en las pasadas elecciones ser la cuarta formación en número de votos.

  29. enero 18, 2009 9:36 pm

    Y por qué no sacar este tema de la pugna política por hacerse con el poder? Suspendamos de una vez el monopolio educativo, quizá entonces podamos discutir sobre instrucción o lo que queramos, pero con la libertad de educar a nuestros hijos como entendamos oportuno… Y al final el tiempo pondrá cada uno en su sitio, como ya lo viene haciendo, pero bajo la ingenua creencia de que la perfección es posible si lo dejamos de mano del Estado. Eso sí que es utópico.
    Saludos!

  30. enero 18, 2009 11:44 pm

    “Él peligro de las madrasas islámicas y las comunas ebionitas es que sean impuestas por el Estado. Si son malas y son empresas privadas, la gente dejará de usarlas.”

    Claro, por eso mismo Julius Streicher no vendía periódicos. Menuda indigencia intelectual la del lorito economista: oferta, oferta, demanda, demanda…

    “Suspendamos de una vez el monopolio educativo, quizá entonces podamos discutir sobre instrucción o lo que queramos”

    Esto es esteticismo totalitario de manual que se resume en “todo ha de ser destruído para crear alguna belleza”.

    “bajo la ingenua creencia de que la perfección es posible si lo dejamos de mano del Estado. Eso sí que es utópico.”

    Nadie ha hablado de perfección sino de orden público e igualdad ante la ley.

  31. enero 19, 2009 12:03 am

    Creo que te equivocas Iracundo, pero qué le voy a hacer…

  32. enero 19, 2009 10:32 am

    No estoy en absoluto de acuerdo contigo, ‘yosoyhayek’. Cierto es que resulta gratificante que haya surgido un partido que defienda con vigor el concepto de España como nación de ciudadanos libres e iguales ante la ley, pero ocupa el espacio que ocupa, que no es otro que el del centro-izquierda. Se trata de una organización que tiene bien poco de liberal, lo que no es de extrañar teniendo en cuenta quiénes son sus fundadores. Además de su postura favorable a ese engendro llamado ‘Educación para la Ciudadanía’, yo puedo hablar sobre cuál está siendo su actitud en Murcia. Recuerdo un debate preelectoral en la Universidad en la que intervino el representante de UPyD en Murcia, que para más señas es profesor universitario, cuyo discurso no hacía sino respaldar el estado de endogamia que caracteriza al mundo universitario y todo el intervencionismo que podamos imaginar en materia de educación. A su lado, el ahora diputado Jaime García Legaz, que representaba al PP en aquella tenida, parecía lo que un progre calificaría como ‘ultraliberal’. Y la última noticia que tenemos de ese partido en mi Región es su oposición frontal a que se lleve a cabo un complejo turístico en una zona llamada Marina de Cope, proyecto que cumple todos los requisitos en cuanto a normativa medioambiental. De esa forma, UPyD se ha adherido a las reivindicaciones de aquellos grupos de la ecoprogresía más rancia, que tanto daño están haciendo al turismo de nuestra Región.
    Yo por más que miro, leo, releo y me informo, sigo creyendo que el PP, con todos los errores que pueda cometer, continúa siendo el Partido que más se acerca a las ideas liberales.

  33. enero 19, 2009 12:25 pm

    El PP puede tener muchas más ideas liberales, y representar más liberalismo que UPyD en muchas cosas. Pero hay ciertas cosas MUY importantes en las que ha dejado de sostener posturas que garanticen LA LIBERTAD de las personas. La libertad, en mi opinión, es más importante que el liberalismo. Y es UPyD quien ha recogido esas ideas y las defiende, y por tanto para mí, en este momento, es una apuesta por la libertad mayor que votar al PP.

    Es muy posible que mi visión esté determinada porque en el lugar donde vivo es el nacionalismo vasco el que supone la mayor amenaza para la libertad, y por tanto no preste tanta atención a otras cuestiones en las que UPyD amenace a la libertad más aún que el PP.

    En cualquier caso, ¿para cuándo un partido realmente liberal en España?

  34. enero 19, 2009 1:06 pm

    ¿Qué decir de UPD? Aspiraciones de partido bisagra, abanderados del utilitarismo, ferviente estatismo, jacobinismo militante, adoradores del intervencionismo, confesos internacionalistas…

    Noy nada nuevo ni aprovechable, así que mi voto se queda donde está.

  35. enero 19, 2009 1:24 pm

    A estos que se escandalizan de que UPyD sea nada menos que internacionalista sólo decirles aquéllo que dijera Alejandro Magno a Parmenio: “Anciano, este es un nuevo mundo”.

    Y la obsesión con que el PP es un partido liberal no tiene ninguna justificación y es simplemente la letanía caprichosa de algunos el que sea así. En el PP el liberalismo no es más importante, sino menos, que la socialdemocracia, el nacionalcatolicismo, el tradicionalismo criptofascista y otras “sensibilidades” reconocidas por los propios estatutos del Partido Popular como propias.

  36. enero 19, 2009 2:34 pm

    Hombre, no he dicho nada tan escandaloso, más cuando he afirmado por activa y por pasiva que upyd no es liberal, se ponga Isidoro como se ponga. Es estatista, fervientemente estatista. Racionalismo ingenuo, centralismo y muchas ganas de planificar aspectos básicos en la formación el orden social. Mi juicio va dirigido al juego político en el que se convierten las social democracias, nada más. Quizá peque d oportunista, pero me parece tan jocoso votar al PP por convicción que por la razón que sea. De la misma forma los habrá que pretendan agudizar las contradicciones votando al PSOE, o los que busquen descabezar a Rajoy votando a UPyD… ha opciones mil, pero dos fundamentales, jugar o no jugar. El abstencionista lo tiene claro desde el principio.
    Saludos!

  37. enero 19, 2009 4:31 pm

    Que el mundo sea distinto hoy a como lo fue ayer no significa que haya que seguir la inercia de los acontecimientos.

    Un liberal es por esencia contrario al internacionalismo, que no es otra cosa que el crecimiento del Estado por encima de sí mismo. Y eso, el internacionalismo, es lo que practica UPD a través de su europeísmo.

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