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Black Hole

enero 18, 2009

Es el término que mejor define la actual situación. Solbes alerta: vamos hacia algo excepcional. Yo, humildemente, confirmo: la recesión a la que nos enfrentamos tiene dimensiones titánicas, y amenaza con anquilosarse sin visos de ser remediada.

Semejante desbarajuste, la dislocación terrible que estamos sufriendo a nivel internacional, se debe, como toda disfunción en el proceso de mutuo ajuste que es el orden social y de mercado, al intento perenne emprendido por nuestros Estados de suplantar dicho orden por una organización económica. El colapso del comunismo no fue entendido en sus justos términos. La conocida como revolución neoliberal no fue sino un fiasco estatista centrado en hacer viable la intervención en un escenario de comercio internacional creciente y desarrollo económico.

La virulenta crisis que nos ha tocado vivir, observar y analizar, tiene todos los atributos para considerarla como una “tormenta perfecta”, pero es que además, de forma alarmante, cada día que pasa se parece más a un agujero negro que todo lo engulle hasta hacerlo desaparecer.

El País despierta, entreabre uno de sus ojos y analiza sin demasiado acierto el problema de Deuda al que nos está condenando el intento estatista de solucionar la crisis echando más leña al fuego (Mientras, en su editorial de Negocios, desenmascara su auténtico ser: Justificado endeudamiento). Si la turbulencia procede y se verá incrementada por un serio problema de mala inversión y endeudamiento desaforado en sectores sobredimensionados, con los problemas de solvencia derivados en toda la economía y cómo no, con especial importancia en el sector financiero del que emanó la expansión insostenible, a esto debemos añadir el recurso a más deuda por parte de las autoridades para tratar de salir del quebranto. Esta siendo la peor decisión de todas las posibles. Del salvamento del sistema de pagos, impidiendo que cayeran los bancos (medida que resulta coherente dado el sistema de intervención monetaria y financiera en el que actúan estos agentes “privados”) hemos pasado a comprometer de manera irresponsable la riqueza que previsiblemente generaremos los próximos 50 años para salvar sectores justamente quebrados o emprender medidas profundamente equivocadas, y que no harán sino agudizar y prolongar la coyuntura negativa que buscan solucionar.

Krugman, en el mismo periódico, se dedica, como Gurú Demócrata que es, a dar lecciones al nuevo Presidente Obama. Le pide, como en artículos anteriores, valentía y decisión, que afronte la crítica y proceda al mayor plan de intervención pública de la historia de los EEUU desde el maltrecho New Deal. Quiere más gasto público, porque es obvio su espíritu keynesiano en el desprecio de la capacidad privada para emprender, invertir y ajustar. Demanda medidas de protección social que solo tendrán una consecuencia: aumentar el número de necesitados, y de esta forma, caer en una espiral absurda en la que su incidencia destruyendo riqueza justificará ulteriores aumentos presupuestarios para ayudar a los nuevos pobres…

La economía internacional, dado que todos los gobiernos con contadas excepciones, se han puesto de acuerdo en ser ellos quienes con más estatismo que nunca (más expolio y más redistribución) pretenden capear el temporal, no va a salir de esta fácilmente. No va a llegar el reajuste necesario, la deflación se ve como un problema y no como la oportunidad de identificar precios inflados, sectores sobredimensionados, poniendo de nuevo las cosas en el punto de partida previo a la expansión. Krugman rechaza la bajada de impuestos porque sería un despilfarro de recursos dejarlos de mano de sus legítimos propietarios, que ya sabemos que son estúpidos guiados por pulsiones viscerales e incapaces de acertar en sus decisiones, cosa que sí puede hacer el Estado… Y mientras tanto todas las medidas, de corte keynesiano (fiscales, gasto e intervención) o monetaristas (manipulación la base monetaria y los tipos de interés) caen sin remedio en un agujero negro que crece y crece para desesperación de los intervencionistas. Se mueve, del atlántico al pacífico, regresa con un mayor tamaño, engulle y vuelve a desplazarse. Quemados todos los cartuchos a disposición de los bancos centrales, endeudados los Estados, devorado el ahorro global, zancadilleados los efectos positivos de la deflación (sentando las bases para una más que probable hiperinflación)… se acabó la justificación científica, terminó la coartada. Los Estados tienen que recurrir a lo que en definitivas cuentas les hace pervivir y resistir: el miedo y la sensación de falsa seguridad.

Salvo Shocks externos e inesperados (no puedo imaginar de qué tipo), la recesión en la que hemos entrado acabará convirtiéndose en una depresión de proporciones inauditas, que durará años y años sin visos de ser resuelta sin un cambio radical de estrategia. La única solución estará en la merma estatista, en dejar que el proceso libre de mercado nos lleve a una coordinación que resulta imposible cuanto mayor sea el solapamiento del Estado sobre el orden social. Hasta entonces languideceremos cada vez más y nuestra riqueza se irá despiezando y descomponiendo merced de una Agujero Negro con nombres y apellidos.

(En España la situación es mucho peor. Merecerá un post la descripción de los elementos fundamentales que justifican esta tesis)

Saludos y Libertad!

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4 comentarios leave one →
  1. Yonder permalink
    enero 18, 2009 2:00 pm

    El socialismo español nos condena a la pobreza. El señor Solbes ya intentó rematar la faena de sus antecesores en la última legislatura de González. La victoria de Aznar se lo impidió. Pero esta vez no existe una oposición como la de entonces, esta vez tienen vía libre para hundir la economía, sacarnos del euro, quebrar la Seguridad Social y repartir los escombros que sobren entre el delirio autonomista-nacionalista y titiriteros varios. Cada país tiene lo que se merece.
    Saludos

  2. enero 18, 2009 6:18 pm

    Me temo que estas mas que acertado en el diagnostico.
    Y, tambien, en la dificultad de vislumbrar cómo puede esto cambiar.
    Lo cierto es que asusta.

  3. Anónimo permalink
    enero 19, 2009 2:08 am

    el miedo y la sensación de falsa seguridad.

    Mismamente como la URSS, Corea, Camboya…

  4. Juan Carlos Quinteros permalink
    julio 25, 2009 3:19 pm

    Me parece que la forma de ver las cosas, depende de como te las cuenten. vivo el US y soy de un pais tercermundista y lo que a los Norte Americanos les esta ocuriendo no es nada en comparacion con lo que ocurre en nuestros pueblos. Los Americanos lloran por que ya no tienen dinero para llenar el tanque de sus enormes truck, lamentan el ya no poder ir de viaje con sus familias; Los priviligiados.
    yo trabajo solo con norteamericanos y todos andan llorando que ya no les alcanza el dinero para conprar sus cervesas, la mariguana, la cocaina; pobres tontos parece que les va tocar probar un poco del cocktel de miceria que ellos mismos prepararon para las naciones pobres.
    y lo peor es que todo apunta a un colapso de propociones monumentales, lo mas probable es que este pais, la primera potencia mundial, esta herida y quizas de muerte.
    que Dios nos guarde a los que confiamos en El.
    saludos desde la tierra de el tio Sam.

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