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Muerte de un Presidente

enero 20, 2009

Es el título del premiado documental que ha emitido en la madrugada de hoy la cadena Cuatro. Las dobles intenciones asustan.

bush5590

Los ocho años de mandato presidencial de Bush se han pasado volando. Si durante todo ese tiempo, con razones o sin ellas, la crítica del presidente se convirtió en broma fácil, chivo expiatorio o condena explícita y coherente de una serie de actitudes y decisiones nefastas, lo que nos queda por ver puede ser cuanto menos llamativo.

Que el resto del mundo se mofe de todos y cada uno de los presidentes de los EEUU, es normal, casi consecuente. Que en muchos países occidentales domine y despunte el escarnio y la ridiculización de los presidentes republicanos, resulta habitual. Que la izquierda aproveche los renuncios, desmanes y excesos de uno de ellos, casi razonable, aunque termine cayendo en lo grotesco, sectario y tendencioso.

Bush no ha sido un buen presidente republicano. Mirando hacia atrás el panorama es desalentador. Tenía en quien mirarse, pero prefirió continuar la estela fallida de su padre. Los presidentes que no logran la reelección, como él y en su momento Carter, no son recomendables. Bush junior ganó con el resultado más ajustado y controvertido posible. El fraude, si lo hubo, no fue tan grave como cuando Kennedy robó las elecciones a Nixon en 1960, con más de medio millón de votos de diferencia e irregularidades sonadas en varios Estados. Pero bien es sabido que el indulto de unos es la condena de otros, y la rabia del arrogante Gore enzarzó al sistema norteamericano en una guerra desproporcionada.

No voy a revisar el mandato de Bush, aunque lo haya vivido de forma consciente, día a día, a través de periódicos e informativos. La saturación unida a la relevancia de los distintos sucesos, así como la especial implicación de los gobiernos de Aznar en su política, han puesto en primera línea el interés sobre estos ocho años de presidencia. Bush es el artífice de una política antiterrorista tildada de patriota cuando en realidad ha supuesto la mayor agresión contra la libertad de sus conciudadanos. Sembrando un estado de miedo, tras los atentados del 11 de septiembre, aprovechó el tumulto y la psicosis (retroalimentada durante años) para cercenar las libertades clásicas. Justifico grandes intervenciones armadas sobre Afganistán o Irak con endebles argumentos, cuando podría haberlo hecho delatando una estrategia solvente y necesaria según el criterio de muchos expertos. El caso es que acometió en pocos años algo que no supo terminar su padre ni rematar Clinton. Al menos doce años de titubeos en intervenciones muy estudiadas y soportables volcaron al presidente socarrón y algo paleto en la guerra por la guerra misma. Las dos intervenciones eran guerras pendientes. Lo triste es que se hicieran como se hicieron y acabaran convirtiéndose en objeto de pugna política interna y estrategia traicionera por parte de muchos aliados.

No quiero decir con esto que el análisis y la conveniencia de las mismas no sea discutible, ni si quiera que yo, a toro pasado, apoye los conflictos. Simplemente advierto que lo que hizo Bush fue ser arrojado y consecuente, quizá extremo, cumpliendo y comprimiendo intervenciones que ya estaban en la lista de tareas auto impuesta por los EEUU. Ese fue su error, pero también lo que le hizo ser reelegido muy a pesar suyo. Sin comprender ese escenario todo comentario adolecería de un simplismo que lo viciaría desde el comienzo.

Bush es responsable de no haber permitido el estallido de la crisis en 2001-2002. Su administración sirviéndose de políticas expansivas y fiscales masivas (con la guerra como principal activo) prolongó la fiesta durante un lustro más. Llegada la crisis quedaron de manifiesto los errores cometidos, que muchos, desde el bando crítico detentador de la mejor teoría al respecto, advirtieron desde el primer momento. Los que ahora tratan de apuntarse tantos, echar balones fuera y atribuir la crisis a Bush y la codicia humana, no aciertan ni acertando, porque sus aciertos son más accidentales que rigurosos, más ideológicos que científicos. Bush fue la cabeza visible de una política nefasta que solo gentes como Ron Paul, republicano de los de verdad, supo y quiso denunciar desde el primer momento. Los demócratas, mientras tanto, algarada y poco más. Sus gurús económicos, llegado el crack, noqueados y sin saber por qué, cuándo ni cómo.

Bush sucedió a un pervertido sexual, mentiroso y artífice de la crisis que no el tejano no quiso para sí ni para su país justo después del trauma del 11 de septiembre. Sin embargo, pese a los escándalos de la era Clinton, sus tímidos y sangrientos bombardeos en Irak y otros lares, su acierto, criticado, en Kosovo y los Balcanes, quedará para la postre como el mejor presidente desde Kennedy, referente en humo y artificio para el que hoy aceptará el cargo entre flases y artisteo. Bush ha venido a sustituir al maléfico de Nixon como nuevo fetiche de la izquierda norteamericana. En clave internacional servirá de chivo expiatorio para casi todo, efecto recurrente, marioneta que menear hasta la extenuación, y con la que ayudar al vacuo de Obama en todos sus desaciertos. Obama será el nuevo Roosevelt, o eso quieren sus hinchas. Dejará tras ocho años de gobierno (es mucho suponer, lo sé), un país hundido en la depresión económica (salvo que incumpla los deseos de aquellos) más terrible de su historia. Es posible que por él se remueva la enmienda que quiso evitar el advenimiento de un nuevo aspirante a presidente perpetuo (lo dudo, pero todo puede ser)… Y aún con todo, siguiendo estos requisitos al pie de la letra, sus errores y responsabilidades no serán suyas, sino del aire, y su mandato será recordado con un soplo de ilusión y acierto, de esperanza y buenas intenciones, de entrega y compromiso.

Bush se va, como toca. Porque hasta en eso nos supera la democracia norteamericana. Los presientes se van les guste o no. El cambio nunca espera más de ocho años, y el pluralismo es revisable cada dos. Desde nuestro sistema, de claro corte y vocación totalitaria, no nos extraña, lo vemos como una película, sin comprender tantas implicaciones que en nuestra ignorancia vemos solo como fanfarria yanqui.

Bush ha sido como todos, un mal para su pueblo, y si lo ha sido con una intensidad mayor que otros no se deberá al incumplimiento de sus funciones o a la falta de dedicación. Se ha esforzado por ser Presidente de los EE.UU y cumplir con el mandato recibido, ese ha sido y es el problema. Llega la era Obama donde el despropósito económico pasará a ser conocido como “política social”, donde la guerra pasará a ser “política de paz”, donde las medidas excepcionales (que no dudo tomará, porque tampoco dudo que a prueba le va a poner más de uno) podrán llevar con orgullo, sin justa crítica y repulsa, el calificativo de “política patriótica”…

Saludos y Libertad!

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10 comentarios leave one →
  1. enero 20, 2009 1:57 pm

    Ni media con Kennedy. Católico, senador por Massachussets ¿se puede pedir más?

  2. Julián permalink
    enero 20, 2009 5:56 pm

    woooooooffffff

    Impresionante artículo, de verdad. Esta vez si has acertado en casi todo, excepto en lo de llamar a Clinton pervertido. Pero bueno, nadie es perfecto.

  3. enero 20, 2009 6:25 pm

    Hombre, esa es una licencia que me he permitido, jejeje, espero que no se interprete como puritanismo, nada más lejos de mi intención 🙂

  4. enero 20, 2009 7:35 pm

    Un post muy inteligente: si la caga, nadie lo dirá, si lo hace muy bien, no será mérito suyo.

    De todas formas me ha gustado, aunque también creo que la “licencia” es un poco exagerada. 🙂

    Saludos desde la pizarra,
    El Profesor Amargado

  5. enero 20, 2009 7:38 pm

    “Justificó grandes intervenciones armadas sobre Afganistán o Irak con endebles argumentos, cuando podría haberlo hecho delatando una estrategia solvente y necesaria según el criterio de muchos expertos”.
    Lo bordas, precisamente ese ha sido su error, y no sólo el suyo. Menos arrogancia para defender mentiras sobradamente conocidas, y más honestidad a la hora de presentar un tema candente habrían sido buenos consejos para Bush y sus antiguos amigos de fechorías.

  6. Anónima permalink
    enero 20, 2009 10:09 pm

    Burlarse de Bush e insultarle ha sido y todavía es un gran deporte, muy bien visto, pero yo creo que el tiempo y la historia revisarán su mandato y será mucho mejor calificado que ahora.

  7. enero 20, 2009 11:00 pm

    No lo sé, lo tiene difícil: ha sido presidente de lo EE.UU, es republicano, tiene fama de lerdo y resulta cómico hasta rozar el ridículo. Por otro lado, en intensidad y consecuencias de sus decisiones, siempre serán peores Roosevelt o Kennedy, que en apenas 3 años se lució de lo lindo. Casualidades de la vida, tienen una imagen y una reputación inmejorables… Bush es el nuevo Nixon, ya lo he dicho.
    Saludos!

  8. joseluis permalink
    enero 20, 2009 11:41 pm

    “Menos arrogancia para defender mentiras sobradamente conocidas, y más honestidad a la hora de presentar un tema candente habrían sido buenos consejos para Bush y sus antiguos amigos de fechorías.”

    No está mal para el maestro ciruela que estás hecho.

    Lo único claro es que ni en Texas, ni en el Gobierno Federal han sido capaces de ganarles los tarados progres. Por eso se han inventado lo de lerdo y alcohólico, a Obama no le llaman cocainómano por cierto.

    Lo de de este Obama solo es la sobreactuación de los progres una vez que han ganado las elecciones convenciendose de que se las han ganado a Bush. La catetada progre que dice Pablo Molina. Son ridículos a más no poder. Pero una cosa está clara, el daño que los medios y la mugre de Hollywood ha hecho a la presidencia americana se va a volver en contra del pobre Hussein, y si no al tiempo.

  9. enero 21, 2009 1:55 am

    Joseluis:

    -Sea “maestro ciruela” o lo que sea, no soy presidente de ningñun país.

    -Imagino que no tienes ni idea de inglés: sino habrías notado al escuchar a George W. Bush sus muy evidentes dificultades en el habla. Incluso miembros de su partido y defensores de su gestión han hecho miles de chistes al respecto de su analfabetismo funcional (demostrado).

    -“Lo único claro es que ni en Texas, ni en el Gobierno Federal han sido capaces de ganarles los tarados progres.”
    Decididamente, no tienes ni idea. ¿Has estado en Texas alguna vez? En fin, para qué pregunto, si está clarito.

    -“Por eso se han inventado lo de lerdo y alcohólico, a Obama no le llaman cocainómano por cierto”.
    Nadie ha inventado nada sobre los problemas graves, aunque superados (al parecer) de Bush Jr. con la bebida, y nadie ha inventado nada sobre su incapacidad académica, sobradamente aireada por él durante sus campañas como “mérito”.
    Y lo de Obama y la cocaína… eso debería ir para el baúl de “Rajoy es homosexual”, “Rouco se acuesta con niños”, “Aguirre es miembro de una logia masónica”. Llama a Iker Jiménez, a ver si le interesa la historia. Menuda tontería.

    Eso,
    A.P.

  10. agosto 21, 2009 1:18 am

    fome busque algo mas entretenido que hacer no una tonta pagina que no me sirve paa nada

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