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Los 8.000 de Zapatero y “… lo que no se ve”

enero 27, 2009

No llega al 1% del PIB español. Una minucia si lo comparamos con el cúmulo de partidas presupuestarias con un efecto más relevante en nuestra economía. Como plan de choque se queda en nada: 30 millones de para publicidad y cuatro alicatados a prisa y corriendo.

El presunto reparto a los ayuntamientos no generará riqueza sino que la dilapidará, del mismo modo que en una familia de cuatro miembros con una hipoteca de 200.000 euros y dos sueldos que suman 3.000 euros de ingresos mensuales, uno de ellos desaparece o mengua en las listas del desempleo, y a nadie se lo ocurre nada mejor que pedir un préstamos personal por otros 8.000 euros para lijar el parqué, poner molduras de escayola en el techo e instalar hilo musical por toda la casa.

En clave interna sería una locura, pero es que los gobiernos, con su visión holística y megalómana entienden que el despilfarro de unos revierte en beneficio para otros. Se conoce que nadie en el equipo asesor de Zapatero ha tenido nunca la oportunidad de leerse “Lo que se ve y lo que no se ve” de F. Bastiat, en concreto la fábula del cristal roto:

Un niño rompe el escaparate de un panadero. Se crea un tumulto y lo que en un principio parece una gamberrada imperdonable acaba siendo interpretado por algunos como una oportunidad para crear actividad económica: el cristalero verá incrementado su negocio cuando el panadero acuda con sus cien unidades monetarias (por decir algo) a encargarle un nuevo escaparate. Todos contentos, menos el panadero, que con esas 100 u.m. tenía previsto hacerse un traje, y ya no podrá ser: lo que hubiera ganado el sastre ahora se lo lleva el cristalero. Pero qué sucedería si esas 100 u.m. las tuviera pensadas para mejorar su horno y hacerlo más productivo, o para ampliar su plantilla y coger a un mozo…

Aun así, muchos, en sus trece, seguían viendo la destrucción como oportunidad, sin darse cuenta de que en la nueva situación había un cristal menos y 100 u.m. empeñadas en restaurarlo. Antes, por el contrario teníamos dinero y cristal, por lo que todos, en su caso el sastre y el panadero, o el fabricante hornos y el panadero, o el nuevo mozo y el panadero, eran más ricos. La destrucción guste o no, no tiene esa capacidad de generación de actividad de la nada: previamente se ha perdido riqueza, y por ello, todos los intervinientes en el proceso se han visto forzados a sacrificarse para reparar los daños.

Keynes, referente de todo estatista convencido, dijo aquello de abrir zanjas y cerrarlas, con tal de tener a la gente trabajando. No sabía nada de teoría del capital, su origen y reproducción. Ahora vemos como el Gobierno, en este caso concreto (los hay mucho más preocupantes) pretende asignar 8.000 millones de euros, previamente incautados a sus ciudadanos, bien vía impuestos, o peor, succionando el ahorro de aquellos, o peor aún, a través de ese otro impuesto llamado inflación, a actuaciones que no son en absoluto urgentes, ni productivas, menos aún demandadas. Gastar por gastar es igual a despilfarrar riqueza acumulada. Tendría el mismo efecto que volar las vías del AVE para volver a construirlas: tendríamos nuevas vías pero menos capital disponible…

Los efectos son perversos aunque la publicidad sea efectista y a finales de año tengamos el Faro de Moncloa remozado, las aceras del Prado relucientes o un polideportivo más en un barrio donde lo que menos les preocupa ahora es si tienen o no un spá cerca. Esos 8.000 millones se unen a la ingente cantidad de recursos, muchos de ellos a costa de endeudarse (privando de los mismos a los particulares que quisieran emprender o ajustar su propia actividad), destinados a evitar el reajuste necesario de nuestra economía. Zapatero pretende engañarnos diciendo que el Estado no está dando dinero a los bancos, cuando en realidad está comprando activos a su precio inflado. Es como si para salvar a Fadesa-Martinsa el Estado se gastase 6.000 millones en comprarle su suelo, sus parcelas, bloques en construcción, pisos sin acabar y pisos concluidos, no al precio ajustado, previsiblemente un 30% de media inferior, si no al inflado, al insostenible, al que provocó la crisis, al que tenían dimensionada una actividad que ahora ha devenido insostenible…

El Estado, en su lógica y siguiendo a sus ideólogos (Keynes), cree que gastando en los sectores sobredimensionados evitará la crisis. Cree que dando alpiste durante meses a las empresas dedicadas a la construcción evitará la necesaria reasignación de factores hacia otras actividades… Cree que el pan para hoy no será hambre, mucha hambre para mañana.

Saludos y Libertad!

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2 comentarios leave one →
  1. atroma permalink
    enero 27, 2009 1:18 pm

    “” Como plan de choque se queda en nada: 30 millones de para publicidad””” y 20 millones para modernizar la justicia. Eso es lo que da de sí, un gobierno, o este gobierno.

    Saludos.

  2. enero 27, 2009 5:30 pm

    Efetivamente… no estamos para gastos suntuosos, y la Justicia y su colapso son origen de muchos de los problemas que tenemos, no hay duda.
    Saludos!

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