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Obama: hacia el cuarto New Deal

enero 30, 2009

Three New Deals, de Wolfgang Schivelbusch, Interesante libro del que tengo noticia gracias a un comentario hecho por C.R. Braun. Se trata de un estudio que repasa las conexiones entre el New Deal norteamericano, obra y gracia de F.D. Roosevelt, y los planes de intervención y estímulo social perpetrados por el nazismo y el fascismo.

Obama ha logrado sacar adelante su Plan de Estímulo. El paralelismo con lo que su antecesor, FDR, llevó a cabo hace algo más de setentaicinco años, aterra. En 1933 el Presidente de los EE.UU fue investido con facultades extraordinarias para afrontar la depresión económica, quedando únicamente el control de la Corte Suprema. Hitler consiguió algo parecido tras el incendio del Reichtag. Los nazis saludaron con simpatía el ascenso estatista norteamericano.

La misma admiración que profesaba Hitler por FDR era similar a la éste sentía por Mussolini, que habiendo llegado antes al poder, levantó el entusiasmo de muchos estatistas en varios países occidentales. Compartían los tres líderes, pese a las diferencias evidentes en su forma de acceso al poder, idéntica lealtad y entrega por parte de la mayoría de sus conciudadanos. La guerra mundial y las atrocidades cometidas por el nazismo y el fascismo contribuyeron a diluir la identidad en tantas ideas, medidas y regulaciones emprendidas y manejadas por los tres sistemas de estatismo desaforado. Es más, aun cuando en los EEUU no puede hablarse de dictadura o fascismo propiamente dicho, la dureza de aquel se hizo sentir en varias ocasiones y a través de concretos organismos regulatorios y planificadores.

El libro tiene buena pinta, seguramente me haga con él en mi próximo encargo en Amazon. Los que tengan curiosidad pueden encontrar un comentario en el Mises Institute, del que he resumido los tres párrafos anteriores.

Obama es ese líder carismático y ciegamente idolatrado que necesitaba la resurrección del estatismo. Su plan de intervención no distaría mucho del que habría llevado a cabo Bush (que ya hizo lo suyo) si la crisis hubiera estallado antes. Tampoco sería muy distinto al que McCain habría presentado ante las cámaras para su aprobación. Lo que aterra de verdad es el poder puesto a disposición de este Presidente y sus ganas de pasar a la historia como el artífice del nuevo modelo de Estado norteamericano. Lo que Roosevelt creyó adecuado para salir de una crisis hundió a los EEUU en la peor depresión económica de su historia. Desgraciadamente el hombre tiende a tropezar dos, tres y siempre en la misma piedra. El papel de Keynes no lo ansía para sí el barbudo de Krugman, como susurrador oficial.

Seguiré lanzando tímidas predicciones, tendencias que intuyo en el horizonte como resultado del error teórico dominante en la confección de planes de rescate y estímulo. España será, y no se le escapa a nadie, una de las grandes víctimas de este reajuste necesario. Entre Zapatero y Obama (y no lo digo desde la simplicidad sino en base a sus decisiones y propuestas) van a hundirnos en una miseria desconocida, inaudita salvo periodos de guerra y destrucción. Soy tan pesimista que desconfío con la misma intensidad de sus opositores políticos…

Saludos y Libertad!

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10 comentarios leave one →
  1. enero 30, 2009 11:38 am

    Para los poco entendidos en economía como el que suscribe, ¿el New Deal no se mostró como un arma muy peligrosa en el 29?

  2. enero 30, 2009 11:55 am

    Ya se sabe que en el medio siglo posterior al FDR y el New Deal, los USA no encajaron la Gran Depresión y cayeron al vagón de cola de la historia y dejaron de pintar en el contexto intenacional, tanto político como económico…

    Ah, no! Coño! Si fue al revés! Es que este FDR jugaba al despiste… Quiso la “casualidad” que, entre la mayor crisis de la historia de los USA (hasta 2008) y el mayor periodo de esplendor económico del país, mediase la presidencia del nuevo enemigo de todo liberal que se precie.

    Te puedo pasar la marca de una goma de borrar estupenda para levantar la tinta de los libros. Si os aplicais, podeis reescribir los temas dedicados a Roosevelt en millones de libros de texto. No creo que os lleve más de unas cuantas décadas.

    Saludos correctores,
    Tip-Ex

  3. enero 30, 2009 12:11 pm

    Anonimus, sabes algo de economía?
    FdlT, la Gran Depresión fue consecuencia del New Deal. 15 años de depresión económica, la nueva caída del 37 y demás, demuestran que más que facilitar el reajuste, se pusieron todo tipo de trabas y distorsiones.
    Saludos!

  4. enero 30, 2009 12:51 pm

    No le preste mucha atención a Anonimus, es de los que opina por placer de opinar, sin buscar la razón en sus palabras. Al menos se comporta.

    Bien, no está mal entonces, lucharemos contra la crisis con las medidas que nos llevaron a ella, igual que en España lo haremos con el único ministro de Economía europeo que no la supo ver.

  5. enero 30, 2009 1:39 pm

    Efectivamente, ese es el mejor diagnóstico de la situación.
    Saludos!

  6. febrero 2, 2009 3:59 pm

    Algo se… (ja, ja, ja…)

  7. febrero 2, 2009 4:02 pm

    Ah, por cierto: “¿el New Deal no se mostró como un arma muy peligrosa en el 29?”

    Dificilmente, pues el New Deal no se acuñó hasta el 32 (pase que le queramos echar la culpa de la Gran Depresión, pero hacer daño antes de ni siquiera haber existido o de estar FDR en la Casa Blanca….)

  8. febrero 2, 2009 4:38 pm

    Qué tipo de economía sabes, la mala o la peor?

  9. febrero 3, 2009 12:43 am

    La que me permite saber que, al margen de que podamos debatir (algo muy sano y fundamental para el pensamiento humano) sobre la (en general, aceptada) influencia negativa del New Deal como elemento de un cierto enquistamiento de la crisis derivada del 29, favoreciendo su prolongación en el tiempo, hay ciertos comentarios que no pasan de la demagogia o, en el mejor de los casos, la mera opinión (que también es interesante opinar, yo soy el primero que lo hago). Por ejemplo, tratar de comparar políticamente a FDR con el nazismo… hay que saber bien en qué parámetros nos movemos y tener muy presente de qué estamos hablando. Un ejemplo, simplificando: que un lider democrático de los años 30 “envidiase” el plan de infraestructuras de Hitler no le convierte en filonazi. Es lo que el propio Schivelbusch llama una “relación distante” o relación desde la diferencia, en otro libro suyo muy difundido (Distant Relationship: Fascism, National Socialism, New Deal 1933-1939, año 2005): conviene profundizar en la bibliografía de los autores, para ver si el libro que has leído es su tendencia dominante, o es un verso suelto.

    Hablando de Schivelbusch, es un autor interesante, pero conviene recordar que trabaja en el ámbito de la historia de las mentalidades, dentro de un ámbito que no es precisamente científico a la hora de interpretar la economía. Como digo, un autor interesante, para apreciar los diversos prismas de un hecho histórico, pero en ningún caso una fuente de análisis económico. Y también conviene recordar que es un autor alemán, muy interesado en la difusión del modelo alemán en otras sociedades antagónicas, y particularmente interesado ene stablecer paralelismos que, en ocasiones, están cogidos con pinzas (The Culture of Defeat: The American South 1865, France 1871, Germany 1918, del año 2001).

    Eso es “la mala”, no? 😛

  10. febrero 3, 2009 12:50 am

    La verdad es que de este blog recibes una motivación fantástica, lo celebro. Gracias por la información.
    Saludos!

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