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Zapatero y Crisis: el Cielo se cae a trocitos. Un diagnóstico

febrero 1, 2009

Contemplando desde mí ventana el tamaño de los copos de nieve que bombardean Madrid no encuentro motivo para comentar nada de lo leído hoy en los suplementos económicos. El País consolida su divorcio con la realidad. Otros, con editoriales como el de El Mundo de ayer, bramando contra la deflación e instigando al consumismo con total ignorancia de nociones básicas de teoría económica (la buena), demuestran que salvo conatos de seriedad y colaboraciones acertadas, comparten las deficiencias intelectual y el sesgo ideológico sinóptico de los hacedores de bulos y tramas.

Zapatero repetirá en 2012 como candidato a la presidencia del gobierno. Parece confirmado y más con la que está cayendo. Solo en los EEUU, con su limitación de mandato, logran consolidar situaciones como las que siguen: el que empieza una guerra no la llega a terminar; quien empieza una guerra se afana por concluirla al precio que sea; quien sostiene una expansión insostenible prefiere para sí el momento álgido; quien decide no asumir una crisis trata de expandir para alejar hasta el segundo mandato, en su caso, la hecatombe…

En España Zapatero recogió una economía en fase expansiva pero a tiempo de correcciones. Su proyecto personal de tipo institucional y político exigía que las cosas de comer no fueran obstáculo, manos libres para hacer y deshacer con cierto sosiego y calma económica. No tomó medidas de control, no contribuyó a que la burbuja inmobiliaria alcanzara la envergadura que precipitó el estallido sufrido… lo único correcto que hizo fue amortizar deuda pública gracias al superávit logrado a costa de aumentar la presión fiscal, la caída del desempleo y el incremento de la población activa.

Se le torció lo de ETA, en Cataluña las cosas no fueron mal del todo, pero el PP consolidó espacio amenazando con el empate en las elecciones de 2008. La crisis tenía todos los atributos para convertirse en chivo expiatorio procedente del exterior, de los EEUU o lo que fuera. Resistir hasta marzo lanzando consignas tranquilizadoras y tachando a los agoreros de antipatriotas, funcionó. El debate entre Pizarro y Solbes fue un ejemplo de arrogancia y manipulación. El novato no pudo con el estatista pachón.

Zapatero, que es un ignorante rodeado de socialistas e ignorantes (valga la redundancia) ha experimentado en carne propia el horror de todo panóptico ingenuo (racionalista extremo) al comprobar que uno por uno, los resortes a su alcance, alentado por las mentes pensantes que tratan de sostener ideológicamente el entramado estatista recubriéndolo de un halo inmerecido de cientificismo, no han servido de nada o no han logrado los resultados propuestos.

Veamos cuál es el plan de acción de este mentecato: confiado en que la crisis se vaya como llegó (dentro de sus cortas entendederas), del exterior, calcula que tiene un margen de 3 o 4 años para sortear las dificultades. Dificultades como son el aumento del paro, el consiguiente subsidio y la ulterior situación donde abunden los desocupados sin ingresos. Dificultades como la necesaria inversión pública en sectores sobredimensionados como el de la construcción para evitar el desplome, con lo que esto conlleva dada su participación en el PIB español. Dificultades como el turismo, las políticas sociales, o la quiebra de los ayuntamientos. Dificultades como la merma en servicios básicos o el terremoto en la seguridad social.

Cree tener margen de sobra para sobrevivir durante esos 3 o 4 años. Las elecciones son en 2012, si todo va bien. Es probable que las adelante si las cosas se tuercen (que lo harán). La recuperación global será desigual y no empezará por Europa. Los EEUU se la están jugando con políticas como las contenidas en el plan de activación de Obama. Es probable el tren no pasé primero por Washington.

La munición con la que tira Zapatero son el déficit y la deuda pública. Por desgracia para sus planes todos los Estados juegan al mismo enredo. Es más, cuanto más ahorro se coman aquellos menos quedará a disposición de los agentes privados que son quienes (ellos o ninguno) relanzarán en su momento la actividad. Aun así, en su lógica keynesiana, confía en sí mismo (“El Estado soy yo”, acabará diciendo) como artífice de la mejor inversión, la buena, aquella que reestructurará nuestro modelo de crecimiento (ja!).

Con toda esa deuda, en la que tiene, como he dicho, gracias a la amortización durante los años de exuberancia, cierto margen de acción, prevé 3 o 4 años sin dificultades para financiar su paternalismo, el subsidio sistemático y la inversión pública a discreción. Todo ello para que a pesar de la recesión parezca que hace algo o que gracias a él las cosas no van tan mal. Clientelismo de microondas con el que ganar las próximas elecciones…

Su estulticia e ingenuidad le llevan a confiar ciegamente en que tarde o temprano llegará la recuperación. Es su interés permanecer en el poder para seguir “transformando la sociedad”, por lo que debe actuar con sigilo y habilidad para evitar que por la crisis le arrojen (propios, ajenos o todos) del mismo frustrando su adanismo ilustrado. Esa es la razón por la que Zapatero va a condenar a este país a las tinieblas, a la destrucción, al Zimbaguismo…

Zapatero tira con pólvora ajena: está comprometiendo la previsión de creación de riqueza de generaciones y generaciones de españoles, muchas non natas. Zapatero está privando a sus ciudadanos del ahorro que puede ayudarles a ajustar sus economías, a sostener su actividad no sobredimensionada y a emprender, que es lo importante, allí donde surja una oportunidad atractiva dados unos precios desinflados y coherentes con las preferencias. Zapatero, por su propio interés, por su visión iluminada de una España diferente, por su adanismo y su ignorancia, por su arrogancia desmedida, va a llevar a nuestra economía a un estancamiento del que no vamos a salir en muchos, muchos, muchos años. El Plan E, el Plan Z en realidad, es el Plan Mugabe, el plan de un sátrapa arrogante que supedita el futuro de sus conciudadanos a sus propias aspiraciones personales y políticas.

Ese es el presente en el que estamos y el futuro que nos espera…

Saludos y Libertad!

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2 comentarios leave one →
  1. febrero 1, 2009 6:13 pm

    Leo la prensa catalana y es aún más ignorante y fanáticamente socialdemócrata que la madrileña. El suplemento dominical económico de La Vanguardia es una continua apología de las bondades de la socialdemocracia, del gasto público, del estímulo gubernamental, de los planes de Roosevelt, de Obama. Dicen que nos van a sacar de la crisis a base de gasto público masivo. Qué bueno es ZP que nos va a pagar las obras municipales y va crear mucho empleo. ¿Por qué no lo habrá hecho antes? Si las cosas son tan fáciles ¿por qué no gasta el doble para que crezcamos más y crear más empleo?

    Le están llenando la cabeza de basura a la gente, que acaba creyendo en la economía de los Reyes Magos.

  2. febrero 1, 2009 6:25 pm

    Lo que no entienden es que la riqueza no se crea de la nada, exige esfuerzo, restricción del consumo presente, y atino en las inversiones emprendidas.
    Lo que hacen los gobiernos siempre es reasignar derechos de propiedad, o como también se suele decir, redistribuirla. Nunca crean nada. Si emiten más dinero únicamente se estará premiando a los que primero lo reciben y compran a precios antiguos frente a los últimos que lo huelen. La inflación redistribuye la riqueza, no la crea. Distorsiona las señales, no afianza relaciones virtuosas entre índices de precio, actividad y empleo de los recursos.
    Si el gobierno acapara deuda, o en su caso, emite medios de pago de la nada, y se los gasta en una cosa concreta, no está dejándolo todo como estaba y creando en un ámbito más actividad. Retrae recursos en un sitio y los concentra en otro. Solo si la inversión es buena y realmente procede al ajuste que demanda el mercado en forma de crisis la decisión habrá sido correcta (aunque todo expolio sea profundamente inmoral). Como la información no está dada, sino que se crea de la nada, y los precios son señales fiables siempre y cuando no estén inflados no se sabe hasta qué punto por culpa de las burbujas provocadas por la expansión del crédito y de los medios de pago, es imposible que un planificador central advierta y gradúe las mejores inversiones. Es más, el recurso típico a la fuerza movilizadora de las grandes y pequeñas obras públicas solo contribuye a deteriorar más si cabe la situación, impedir que sectores sobredimensionados regresen a niveles sostenibles (nadie sabe el punto exacto), y enquistar las distorsiones causantes del momento de frenazo económico.
    Lo que aplauden los interesados o los ignorantes no es sino la causa principal de que esta crisis dure más de la cuenta, y en su caso, si salimos adelante, el germen de la siguiente.
    Solo el mercado libre asigna los recursos allí donde son más valorados por los agentes, es decir, solo con precios libres y dinero privado, como una mercancía más, cabe cierta sostenibilidad del crecimiento económico.
    Saludos!

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