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Problemas de diagnóstico y Leopoldo Abadía

febrero 5, 2009

Resulta evidente que la torpeza en la toma de decisiones tiene dos orígenes posibles: la estulticia o un error de diagnóstico.

Con el tema de los bancos y su aparente negativa a expandir el crédito tal y como demandan gobierno y demás agentes sociales, se muestra sin tapujos los profundos errores teóricos de los que parten. Sebastián ha demostrado no merecer su regreso a la universidad una vez concluya el periodo ministerial. Supongo que de la misma forma, ha destrozado su carrera como consejero o asesor de cualquier entidad financiera o centro de estudios económicos.

La actual crisis no es “responsabilidad de los bancos” –privados, añadiría yo-. Proclamar semejante falacia compromete toda receta y propuesta ulterior. La crisis tiene un origen incontestable: la manipulación monetaria y la expansión del crédito inducida y alentada por los bancos centrales (Estado).

La distorsión que esto provoca en la estructura de precios relativos (cuánto me dan del bien x a cambio del bien y), unido a la dislocación en la preferencia temporal de la economía (propensión al ahorro, y propensión al consumo presente. Aquello de endeudarse a corto para invertir a largo), genera una tendencia inevitable a la mala inversión y la sobreinversión en sectores concretos. El dinero fácil infla artificialmente el precio de determinados activos, atrayendo inversiones que llegado el momento de colapso, devienen insostenibles.

Explicar al pueblo llano aquello de la Crisis Ninja, como hizo y hace Leopoldo Abadía, puede derivar en una efecto mediático y una excesiva confianza en las dotes teóricas y explicativas del emisor de la primicia. Tomar información y datos con la intención de elaborar un diagnóstico así como la identificación de fuentes o responsables de la crisis, exige manejar una buena teoría. No basta con el tono campechano o la afabilidad. Este señor no sabe de economía y lo demuestra en todas y cada una de sus intervenciones y escritos.

Si la banca dispensó créditos por doquier, relajando las exigencias y asumiendo un riesgo considerable con el perfil del receptor de los mismos, no habría sucedido sin que antes la intervención pública y las distorsiones que esta provoca no hubieran definido un escenario como aquel.

Los bancos no prestan con la intensidad que pretende el gobierno no por avaricia o egoísmo: están haciendo, con los medios a su alcance (garantías y liquidez conseguidas gracias a la intervención pública) lo que hace todo agente racional para sobrevivir: ajustar su dimensión, provisionar fallidos y sanear su balance. Lo que hace peligrar nuestra economía o la viabilidad del sistema de pagos es la hinchazón desproporcionada que han alcanzado los precios de aquellos activos que respaldan la solvencia de los bancos.

Prestar a un Ninja solo es posible si la garantía real de ese crédito es un bien que se espera siga experimentando un ascenso perpetuo en su precio. Si la locomotora sigue en marcha, y la exuberancia o borrachera (otros hablan de chute de cocaína) no parece tener final, la distribución y asunción de riesgos así como las previsiones a medio o largo plazo acaban por consolidar una estructura productiva o una dimensión sectorial a todas luces insostenible.

Una vez diagnosticado el problema, sus causas y orígenes ciertos, poco sentido tiene confiar en la política que lo provocó con vistas a su solución. No tiene sentido que a costa de endeudarse de forma desmedida el Estado adquiera activos de forma casi indiscriminada a precios manifiestamente inflados. No tiene sentido que con la excusa de salvar el sistema de pagos, no se deje caer a determinados bancos cuya solvencia es de risa.

No tiene sentido recurrir al gasto público, la subida de la presión fiscal y el compromiso de la previsible riqueza a generar en los años venideros, para evitar el reajuste sectorial que nos llevo a esta situación de crisis y recesión. No tiene sentido tratar de conservar puestos de trabajo en esos sectores, maldecir contra la deflación en el precio de los activos involucrados en burbujas especulativas o hinchados, reasignado recursos hacia esos ámbitos sobredimensionados.

No tiene sentido comprometer el ahorro de los distintos agentes, no bajar los impuestos, apostar por el gasto o el consumismo desaforado, impidiendo que el mercado ajuste precios y la crisis cumpla con su función: sentar las bases de un futuro crecimiento de tipo sostenible o genuino.

Ni el Gobierno, ni el bueno de Sebastián, ni el pobre y afable Abadía, han sabido dar con las causas ciertas de la crisis. De esa incomprensión, o peor, culpa del sesgo ideológico profundamente estatista y sinóptico que padecen, llegará una depresión económica inaudita a nivel internacional, pero con especial intensidad y virulencia en España.

Si Zapatero espera salir de esta a costa de comprometer nuestro futuro por un merco cálculo electoral, o confiando en el buen hacer de ese Dios al que llaman Obama, mal vamos… Ya lo dijo Keynes, agárrate y disfruta, que mañana, todos muertos (aunque Tortella haga su singular interpretación del contenido de esta irresponsable idea).

Saludos y Libertad!

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9 comentarios leave one →
  1. Angel M permalink
    febrero 5, 2009 3:53 pm

    A mí me da un poco de rabia el que explicaciones como la del profesor Leopoldo tengan tanto éxito e impacto mediático y sea aclamado como el gran intelectual que ha dado en el clavo explicando la crisis.
    Pero como dices tú, puede que explique las primeras consecuencias, pero no llega a dar con las causas últimas de todo esto.

    Por cierto, ¿sabes si da alguna receta o medidas para suavizar la crisis, y cuáles son?

    Saludos!

  2. febrero 5, 2009 3:59 pm

    Este señor no explica nada de nada, solo supo traducir aquello de NINJA y aclaró al personal qué son las hipotecas subprime… pero poco más. Es un farsante que no sabe responder a nada. Sus contestaciones son campechanas pero delirantes, es un intervencionista de tomo y lomo, ni puñetera idea de teoría, y sin embargo, todos le ríen las gracias… Así va el país, lo fundamental es distraer al personal.
    Saludos! 🙂

  3. febrero 5, 2009 4:34 pm

    YSH: hombre, deja en paz al pobre Abadía. No es que demuestre no saber de economía: es que siempre avisa antes de nada que él no sabe de economía. Y esto es muy diferente. Me parecen mucho más farsantes los super teóricos de las explicaciones “a posteriori” que, además, son imposibles de verificar, porque ellos mismos reconocen que nadie les va a hacer caso (ejemplo: “Lo que habría que hacer es XXXXXX, pero los gobiernos no lo van a hacer, con lo cual vamos a un desastre”, y con lo cual, nadie sabrá nunca si XXXXXX era la solución o no). Un respeto a las canas, ¿no?

    XXXXXXXX,
    XX

  4. febrero 5, 2009 6:02 pm

    Pues no siempre… Mira, te recomiendo un libro: Precios y Producción, (1930, más o menos), de Hayek, basado en sus trabajos previos al crack del 29… Los hay que sí saben lo que se cuentan.
    Saludos!

  5. ARMANDO LIO permalink
    febrero 5, 2009 7:23 pm

    EL PROFESOR ABADIA , ,simplemente esplico su punto de vista y vaya si ha tenido exito se va produciendo todo lo que ha dicho en los primeros comentarios,y si como algunos dicen NO SABE DE ECONOMIA, porque no hablaron alto y claro LOS QUE SABEN.

  6. ACR permalink
    febrero 5, 2009 11:49 pm

    TODO ESTO ES RESULTADO DE LA GLOBALIZACIÓN: LAS MULTINACIONALES COMPRAN COMO QUIEREN Y VENDEN COMO LES DÁ LA GANA, MIENTRAS TE QUEDAS SIN TRABAJO PUES TE LO QUITAN PARA IRSE A OTRO SITIO A FABRICAR A BAJO COSTE Y GANAR MÁS. CON ESTA SITUACIÓN LA GENTE DEJA DE ATENDER SUS PAGOS, CAE EL CONSUMO,APARECE LA DESCONFIANZA Y TODO EL SISTEMA SE DESPLOMA. ¿HABRÁ QUE VOLVER AL PROTECIONISMO ESTATAL, LOS ARANCELES ETC…?

  7. Angel M permalink
    febrero 6, 2009 12:40 am

    Sin duda como comenta ACR la solución es el proteccionismo. Hay que volver a aplicar las medidas que se aplicaron en la Gran Depresión. El problema que yo veo es el dogma que existe entre los economistas por el librecambio, esa obsesión y terror que tienen los neoliberales a proteger los mercados nacionales… hay que echar abajo ese dogma para que los gobiernos apliquen medidas sensatas.

    (Suena creíble mi mensaje? :D)

    Sí hay que reconocerle a Abadía su gran éxito y quizá su magistral visión empresarial de explicar la crisis de manera afable y amena a la gente estúpida de nuestro país. Chapeau como entrepeneur. Lo que le falta de teoría económica le sobra de perspicacia empresarial. Justo lo contrario que a los austriacos? jeje

  8. febrero 6, 2009 9:27 am

    YSH: a ver, cuando hablaba de super teóricos farsantes, por supuesto no me refería a Hayek. Aunque no sea fiel devoto creyende y seguidor, nunca negaría qie sabía muy bien lo que se decía.
    Ese libro lo leí hace mucho, gracias por el recuerdo, lo pediré prestado, 🙂

  9. febrero 6, 2009 9:47 am

    Anonimus, no creo que ese libro no te dejara un poso más intenso, por favor, léetelo otra vez.
    Ángel, resultas muy convincente, jejeje. Y tienes razón, mucho austriaco hablando de función empresarial, y cualquier cantamañanas logra más relevancia que nosotros. Ya podríamos tener a alguien como Abadía, o mejor, mostrar al pobre de Abadía cuál es la teoría más explicativa y acertada.
    ACR, no sé qué decirte, me dejas atónito…
    Saludos!

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