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De padre a doctor y Dios todopoderoso

febrero 7, 2009

¿Cuántas veces hemos hecho alusión a papá Estado? Infinitas. Pero a partir de ahora, deberíamos dirigirnos a él con otro término, ¿con el doctor Estado, por favor?

Desde 2005 la cantidad de sal en el pan se ha reducido progresivamente en un 26%,  y sin darnos cuenta de ello, bueno, lo cierto es que yo desde hace justo 4 años deje de cogerle el mismo el gusto al pan 😉

Bromas aparte, esta reducción se la debemos al convenio firmado hace cuatro años entre el Ministerio de Sanidad y la Confederación Española de Organizaciones de Panadería y la Asociación Española de Fabricantes de Masas Congeladas, y por la que estas asociaciones se comprometían a reducir el porcentaje de sal en el pan para llegar así a la cantidad de ingesta diaria de sodio recomendada por la OMS.

Toda una intromisión del Estado, otra más, en nuestra vida y en nuestra salud, esta manía de actuar como nuestro médico de cabecera no es nueva (tabaco, el vino, la Super Big King…) Pero ¿quién es el ministro de turno para decidir por mí la cantidad de sal, de grasas, de alcohol o de lo que sea que debo ingerir? Sus razones podrán ser muy buenas y muy saludables, no seré yo el que diga lo contrario, pero no eso no le da derecho a que con mi (nuestro) dinero se firmen convenios, se hagan campañas, se subvencionen productos, porque el doctor Estado haya decidido que debemos tener una alimentación sana.

Si la sal del pan es un problema, ya surgirían en libertad fábricas que elaboren pan bajo en sal y se encarguen de publicitar sus efectos beneficiosos, y los consumidores, también libremente decidiríamos si compramos o no dicho producto. Pero el doctor que no se meta en mi casa, por favor.

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4 comentarios leave one →
  1. febrero 7, 2009 9:13 pm

    Sobre este tema llevo pensando bastante tiempo y no termino de ver las cosas claras. En principio y en teoría estoy totalmente de acuerdo con tu argumento: el Estado no es nadie para meterse en esas cosas, por mucha razón que tenga y por muy saludables que sean sus propuestas. Pero la realidad, a veces, es otra, y más con los servicios o productos de primera necesidad. Muchas veces es complicado que aparezcan empresas que fabriquen estos productos, bien por dificultades de mercado, por falta de información o por temas de implantación. Pero pongo otro ejemplo, el tema del tabaco. ¿Había sitios antes de la entrada en vigor de la ley donde no se pudiera fumar -que por cierto en mis vueltas a España compruebo que es papel mojado-? Al menos en Sevilla, si te ponías a contar, de los dedos de una mano te sobraban casi cuatro. En teoría sí había y hay mercado para sitios de no fumadores, de hecho el porcentaje de la población que no fuma es sensiblemente superior al que no lo hacen. ¿Y cuál era la razón? ¿Costumbres? ¿Hechos asumidos? ¿Dejadez de la gente? ¿Pasotismo? ¿Sumisión de una parte de la sociedad ante otra?

    Animaos y haced comentarios al respecto.

  2. febrero 8, 2009 1:53 am

    Por desgracia la Sociedad, a merced del prohibicionismo estatista, ha perdido el factor de exigencia individual, disciplina y activismo moralizante o velador por el cumplimiento de reglas propias de decoro social. La imposición de las externalidades negativas que representa el vicio del tabaco es sin duda una cuestión complicada de resolver y determinar sus causas, pero mucho tiene que ver el adormecimiento propio de un concepto de libertad como poder hacer más que como ausencia de coacción y mutuo reconocimiento.
    Saludos!

  3. febrero 9, 2009 5:13 pm

    liberand: bonito post, muy original. Como aportación, comentarte que en los USA los sabores de los alimentos procesados son mucho más fuertes (si has visitado el país imagino que sabrás a lo que me refiero) porque no hay control sobre la adición de saborizantes en este tipo de preparados industriales. De hecho, incluso el pan de molde lleva una serie larga de saborizantes químicos, de incierto resultado en la salud. El resultado es que el americano es muy tosco de paladar, y por eso triunfan las comidas extrangeras de sabores fuertes (tai, mexicana, japonesa). Curioso, no?

    Saludos,
    E-321

  4. liberand permalink
    febrero 9, 2009 10:45 pm

    Gracias Anonimus. No conocía ese detalle, cuando vaya a los USA lo tendré en cuenta.

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