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Galicia Calidade

febrero 9, 2009

Los fieros muchachos del galleguismo batasuno arremetieron contra una pacífica manifestación a favor del bilingüismo. La violencia aparente no desacredita necesariamente las ideas que postulan pero sí desvela la escala de valores propia de quienes recurren a ella para enfrentarse a sus adversarios ideológicos. Lo que sucede es que en Galicia, Cataluña y País Vasco (también en Valencia o en Baleares, pero con menos intensidad) existen los incentivos suficientes para envalentonarse, echar mano de palos y botellas y encararse con la policía o arrear al que piensa diferente.

El problema no es tanto si hay muchos o pocos energúmenos dispuestos a la violencia gratuita como si desde la barrera, el cargo público o la representatividad política, se procede a crear el clima en el que aquellos se sientan respaldados en sus excesos.

La manifestación a favor del bilingüismo resulta coherente con la realidad de Galicia, pero no deja de ser opinable su conveniencia. Ya no existe la imposición del español como lengua oficial y vehículo de la instrucción pública y adoctrinamiento social. La disputa se centra ahora entre galleguistas y bilingüistas. Prefiero a los segundos, obviamente. Y en sus formas y maneras de perseguir sus proclamas reafirmo mi inclinación, pero no olvidemos que ambos cometen el mismo error.

Su pugna es eterna y no tiene visos de solución. En Galicia, en Cataluña o allí donde dos o más lenguas tengan tradición e implantación suficiente. Ninguno de los dos niegan la mayor: la existencia de lengua oficial, es decir, lengua de la administración y lengua de la intervención, del expolio y la redistribución, de la instrucción y demás prácticas estatistas. Unos quieren que la Comunidad Autónoma hable en gallego con sus ciudadanos. Otros que hable en las dos lenguas de Galicia (coherente, por supuesto). Los dos se reafirman en la necesidad de que sea la administración quien imponga criterios, títulos y currículos educativos, así como la lengua vehicular de la instrucción. Ninguno se plantea que quizá sea ese el origen del problema y la clave de la solución.

El Estatismo genera violencia en todo caso. Más aun cuando son dos las facciones que compiten por la definición de la idiosincrasia estatal. Cuando hay coincidencia, la bronca se circunscribe a otros ámbitos. Cuando lo que se debate es el propio ser de la maquinaria de intromisión y planificación, mal vamos.

El PP es tímido, y aunque se apunte al carro de la españolidad (ahora bilingüista), lo hace con el oportunismo que caracteriza a quien aspira a gobernar. El PSOE se ha apuntado a la segregación, al particularismo más paleto y sectario. Y UPyD, como nueva y creciente estrella en el panorama político nacional, define un discurso centralista, españolista y profundamente estatista.

La manifestación, pacífica, se topo con la violencia patológica del galleguismo exacerbado. La meta de ambos: hacerse con las instituciones e imponer su modelo. Uno parece y resulta ser mucho más liviano que el otro: siempre es mejor poder elegir entre dos que padecer el dogmatismo monopolista. Aun con todo me temo que la guerra no ha hecho sino empezar, que las víctimas serán numerosas y que no parara la contienda hasta que la mayoría comprenda que la imposición, aunque sea bilingüista, solo genera violencia y más violencia.

Saludos y Libertad!

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6 comentarios leave one →
  1. febrero 9, 2009 4:22 pm

    No sé si te has enterado de las últimas declaraciones de la Mesa por la Normalización Lingüística, que es una herramienta totalitaria para imponer el gallego, que se subvenciona con fondos públicos y que fue creada gracias a Don Manuel.

    Un saludo.

  2. febrero 9, 2009 4:25 pm

    Normalización suena a “asimílate o muere”. Son nacionalistas, qué más se puede decir?

  3. febrero 9, 2009 5:07 pm

    YSH: segundo post consecutivo en el que coincido contigo. Joder… esto voy a tener que hacérmelo mirar. 😉

    Sólo porque vivo en Galicia sin ser gallego, permíteme que cuente mi punto de vista. Yo soy gallego de residencia, y confieso que nunca me he sentido precisamente perseguido por hablar exclusivamente castellano-con-acento-de-fuera. Es probable que al ser extrangero, sean más condescendientes, no lo sé. Tengo amigos muy nacionalistas, y quizás sea porque son mis amigos, pero tampoco están en contra del bilingüismo. De hecho, cuando hablan “de sus cosas” en la sobremesa, no son precisamente tan radicales como se les pinta en los medios nacionales de comunicación, aunque obviamente, habrá de todo.

    La manifestación de Galicia Bilingüe, por desgracia, ha servido de “excusa” para que ciento y pico idiotas que no tienen nada más que hacer con sus vidas se líen a dar mamporros. Así da la sensación de que en Galicia hay un problema, cuando realmente, en el día a día, no se aprecia un conflicto (yo, repito, nunca lo he tenido). Se defiende una lengua que tiene visos de retroceder, porque sólo la hablan los mayores, y no me parece mal siempre que sea dentro de los cauces de la normalidad. Si se impone como lengua administrativa, para comunicarse con la Xunta, hombre, es raro, pero no es inusual que ocurra, y tampoco va a suponer la muerte de nadie. Se ven muchas cartas al director en los periódicos de aquí de gente que protesta porque su ayuntamiento le manda cartas sólo en gallego, pero nunca se ven cartas que protesten por lo contrario, con lo cual, es difícil saber bien qué demonios pasa.

    Lo que ya me parece repugnante es que Rosa Díez se apunte al carro (y Citadans también, venga), y lo siento, pero me parece que todo el tinglado era una excusa para que se montara jaleo (esa manifestación la haces en Vigo o Coruña y no pasa nada, pero la montaron en la Quintana, que es el “templo” de los mítines nacionalistas) y le diesen publicidad al partido de esta señora. Una tía que, en su programa a las Generales repudia el sistema autonómica, y ahora va y se presenta a las Autnómicas? Esta lo que le sobra es cara dura. Y lo siento por los ilusos que haya captado para su negocio.

    Osea, que al final, del espectáculo bochornoso de ayer quien sale ganando son UPyD, que puede sentirse “agredido” en una campaña en la que no pintaban nada, y los idiotas de los nazionalistas radicales, que son quienes han tenido publicidad y ya se sabe que les encanta salir con cara de tonto siendo zurrados por la policía. Lamentable.

    Saludiños,
    Anónimo Primeiro

  4. febrero 10, 2009 7:11 am

    Los dos se reafirman en la necesidad de que sea la administración quien imponga criterios, títulos y currículos educativos, así como la lengua vehicular de la instrucción.

    Yo, y creo que muchos de los que nos manifestamos el domingo en Santiago, no lo hicimos para que la administración imponga criterios, si no para que deje de imponerlos. No pedimos cuotas, pedimos libertad para elegir.

  5. febrero 10, 2009 9:41 am

    Siendo así, estoy contigo

  6. Galileo permalink
    febrero 11, 2009 9:47 pm

    Lo ideal es cheque escolar y currículo libre determinado por cada colegio.

    Lógicamente esto no lo va a postular Gloria Lago, que es funcionaria. Pero que coraje está demostrando.

    No comparto, por tanto, que la educación dependa de los gobiernos; pero acudí a manifestarme porque lo que hoy ofertan ya es totalitarismo puro. Y primero una meta, luego otra. Conseguir, aunque sea esa mínima libertad de poder escoger la lengua vehicular, es a día de hoy una gran meta.

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