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Rajoy, el PSOE y Gallardón

febrero 15, 2009

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Nueva entrega de la trama de corrupción vinculada al PP a través de seres siniestros y cargos corruptos. El Mundo desvela las investigaciones de Garzón sobre el ex Consejero de Deportes de Madrid, cesado ipso facto por Esperancita (ella sabía por qué lo hacía cuando lo hizo, no sabemos antes), sobornado (palabra utilizada por el Diario) por Correa, el malo malísimo de la trama.

Mientras El País, tratando de olvidar su fiasco y primer asalto con el bulo de los espías (que busca vincular con el sumario de Garzón, pero tiene pinta de que en nada quedará), concede portada, titular, Editorial y varias páginas interiores a la corrupción pepera. Está claro que estirando, estirando buscan el Filesa popular, pero me temo que por la cuantía y la naturaleza de los hechos el tema se cerrará en falso decapitando a unos cuantos corruptos y poco más.

Aun así el partido de Rajoy, Espe y Camps, respectiva y parcilamente, no saldrá ileso, ni mucho menos, tras los envites rastreros y sesgados auspiciados desde Ferraz y la acera de enfrente de Génova. Con los días, analizando la envergadura de la cuestión y su carácter más mediático que escandalosamente criminal, empieza a apreciarse una estrategia de fondo que hoy ha quedado explicitada con descaro en las páginas de El País.

Se trata de justificar derrotas rajoyescas preparando la sucesión. En Galicia nunca se sabe y depende de muchas circunstancias, pero la implicación personal de Rajoy es evidente. Una derrota por la mínima quizá pueda justificarse. Por dos o por tres, con la entrada de UPyD, seguramente nos dejaría algo más que un cambio de gesto o una mueca en la cara del gallego.

En El País Vasco la cosa pinta peor. El PP terminará a la catalana mientras que el pastel es disputado entre PSE y PNV, aunque con los vascos nunca se sabe y casi nada parece resuelto hasta varias semanas después de las elecciones. Rajoy sufrirá dos impactos, sincrónicos y certeros, en su ya escorada línea de flotación.

Los ataques de PSOE, PRISA y Garzón tiene dos destinatarios: Esperanza y Camps. Su pugna cainita unida a la debilidad interna de Gallardón (recordemos su conato de entrada en las lista por Madrid y como Esperanza se lanzó a la yugular) dejaron a Rajoy las riendas de un partido agotado a nivel nacional pero con una inquietante consolidación regional, en Madrid y Valencia fundamentalmente, con las tramas, clientelas y demás historias que suceden cuando una organización política se infiltra por completo en las instituciones de una administración intervencionista como son las CCAA (véase País Vasco, Andalucía o la Cataluña de CiU).

Esta trama, o la de los espías, tienen un fondo común, admitámoslo. Lo que se denuncia en el PP como inaceptable ha sucedido y sucede de forma cotidiana en el PSOE, el PNV o CiU. Nadie recuerda el famoso 3% que Maragall lanzó contra la oposición convergente. Nada de supo porque no era el 3, sino algo más, y por las redes y tramas, de una forma u otra, perviven y se retroalimentan. En Andalucía tres cuartos, en País Vasco también, y así en cualquier administración donde el gobierno permanece más de una legislatura en las mismas manos. Son tantos los filones, tantas las posibilidades, que sería de ilusos e ingenuos echarse las manos a la cabeza con las menudencias destapadas en el PP. Todo está podrido, y de qué manera… pero el pacto de caballeros corruptos, ese que no cuestiona el modelo de intervención, siempre se rompe en contra del mismo. Para eso, como para otras muchas prácticas navajeras, el PP, por fino, acomplejado o lo que sea, no sirve.

Rajoy absorberá el impacto de las derrotas, pero administrará durante el tiempo necesario la purga estética y legal de sus correligionarios. Despejado el terreno, desmoralizados Esperanza, Camps y sus hinchas entusiastas, la única opción razonable, a nivel nacional, será el alcalde, Gallardón, que si todo va bien, llegará a Génova 13 con unas olimpiadas keynesianas debajo del brazo, para mandar en un partido en el que no quiso pringarse nunca, pero asume como paso irremediable para su ascenso hasta la Moncloa. El País y muchos afines al socialismo del PSOE dan por amortizado a Zapatero. Que es bobo, un inútil y un sinvergüenza, ya no es objeto de disputa. Ahora toca un nuevo socialismo, el de Gallardón. Parece que Aznar no está del todo en desacuerdo, de hecho parece la única alternativa viable que sacie a todos en su justa medida.

Olvidémonos todos de Corulla, la operación Malaya y los dos hoteles y sus licencias. Esa zancadilla que lanzó Sebastián fue silenciada casi de inmediato, como lo había sido antes cuando todos sabían de las entradas y las salidas del alcalde con semejante conseguidora. Esas tramas no interesan, se taparon y entre guateques y otras cosas, dejando el camino despejado a Gallardón, ese hombre, ese hijo, ese yerno…

Saludos y Libertad!

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2 comentarios leave one →
  1. liberand permalink
    febrero 15, 2009 2:42 pm

    Entre socialistas anda el juego. Menuda nos espera…

  2. febrero 17, 2009 12:46 pm

    Lo más triste de todo esto es que hay días que abres El País, y ya casi parece El Mundo.

    Saludos tergiversados,
    Un Espía Más

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